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Breve historia de la construcción de la Marcha como movimiento

formas organizativas y sostenimiento de nuestro movimiento

1. Breve historia de la construcción de la Marcha como movimiento

Nos ha parecido importante comenzar este artículo con un breve repaso sobre la construcción de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) como movimiento que per- mita ubicar todas las reflexiones posteriores. La MMM es un movimiento feminista y anticapitalista organizado actualmente en Coordinaciones Nacionales en 62 países y territorios, y con grupos de contacto en otros noventa países. La MMM se inició como una campaña en contra de la pobreza y la violencia sexista en el año 2000. Posterior- mente tomó la decisión de seguir como un “movimiento permanente” organizando sus acciones en torno a cuatro campos: autonomía económica de las mujeres; bien común y servicios públicos; violencia hacia las mujeres; paz y desmilitarización. Cada Coordinación Nacional tiene su propia forma de organización y agenda. Algunas se constituyeron como articulación de diferentes grupos de mujeres y de mujeres organizadas en movimientos mixtos (donde participan mujeres y hombres) para res- ponder al llamado de la MMM. En otros casos, ya existía en el país una articulación de mujeres organizadas que decidieron adherirse a la MMM por compartir sus valores y propuestas.

En el ámbito internacional el centro de la MMM está en las acciones que organiza cada cinco años. Las acciones internacionales de la Marcha Mundial de las Mujeres son momentos para fortalecer nuestra identidad como movimiento. “Estar en mar- cha” expresa la idea de seguir libremente, sin constreñimientos e impedimentos, para expresar la fuerza de las mujeres organizadas de forma colectiva en asociacio- nes, grupos, movimientos; con experiencias, culturas políticas y etnias diversas; pero que tienen una identidad común: superar el orden actual injusto, que provoca la vio- lencia y la pobreza. También expresa nuestra solidaridad internacional y el hecho de que estamos alertas a lo que pasa a nuestras compañeras en otras partes del mundo. Los grupos de base que participan en la MMM son muy diversos y tienen una diná- mica propia. Las acciones internacionales son construidas de manera que permitan tejer una red que conecte estas dinámicas diversas a partir de una perspectiva femi- nista y así fortalecer su capacidad de respuesta a los contextos locales y nacionales. La primera acción en el año 2000, supuso la constitución de la MMM y movilizó miles de grupos de mujeres de más de 150 países y territorios en acciones de educación po- pular y demostraciones públicas de apoyo a las diecisiete reivindicaciones mundiales definidas. Los 5 millones de firmas recogidas en apoyo a estas reivindicaciones fue- ron entregadas en Naciones Unidas el 17 de octubre del 2000, mientras 10.000 muje- res de más de ochenta países marchaban por las calles de Nueva York y se realizaban movilizaciones simultáneas en 40 países. Un día antes una delegación de la MMM de- nunció ante los dirigentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional las políticas de ajuste estructural y sus efectos devastadores en la vida de las mujeres. En el 2005, a partir de un amplio proceso de debate y construcción colectiva de posición común entre mujeres con diferentes experiencias y culturas políticas, elaboramos nuestra

Movimientos sociales y cooperación. Ideas para el debate

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“Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad” en torno a cinco valores: Igual- dad, Libertad, Solidaridad, Justicia y Paz. El 8 de marzo de 2005, durante una marcha con la participación de 30.000 mujeres en São Paulo, la Carta inició un viaje alrededor del mundo. Hasta el 17 de octubre de 2005 el relevo pasó por 53 países y territorios. En estos países las Coordinaciones Nacionales expresaron en un retazo de tela su mirada de cómo es el mundo que deseamos -y que ya estamos construyendo- basado en estos valores. Estos retazos iban siendo cosidos en una Manta de Solidaridad que se concluyó en la última parada en Burkina Faso, considerado unos de los países más pobres del mundo. Ese mismo 17 de octubre realizamos acciones al medio día en cada meridiano, en una vigilia de 24 horas de Solidaridad Feminista. La “ola” co- menzó en las islas del pacífico (Nueva Caledonia, Samoa y otras), continuó por Asia, Medio Oriente, África y Europa simultáneamente, y finalizó en las Américas.

En el año 2010 la acción tuvo tres focos: la expresión de demandas nacionales por medio de marchas y/o caravanas; marcar los 100 años de la declaración del Día Inter- nacional de las Mujeres por medio de la historia de mujeres luchadoras; y amplificar la voz de las mujeres que sufren violencia en situaciones de conflicto armado y apo- yarlas en sus esfuerzos por denunciar las causas y encontrar soluciones para la su- peración de la misma. Participaron un total de 75 países de los cinco continentes, 56 de los cuales organizaron acciones y actividades en sus propios países, y 19 de ellos enviaron delegadas nacionales a participar en acciones regionales e internacionales. La acción duró 220 días, y contó con un público directo de unas 80.000 mujeres y hombres.

La gran contribución de la Tercera Acción fue la de invitar a todos los países, no sola- mente a aquellos que están en una situación de conflicto abierto, a reflexionar sobre la militarización de la vida cotidiana y su relación con el modelo capitalista y patriar- cal. Esta temática atravesó la acción regional de Europa en Turquía, especialmente con los aportes de las mujeres de los Balcanes y las mujeres kurdas. También centró la acción regional de Asia en Filipinas y la acción de Américas en Colombia, donde nos movilizamos delante de bases militares de los Estados Unidos. En Colombia así como en la República Democrática del Congo organizamos misiones internacionales a las comunidades afectadas por el conflicto. La movilización de cierre en Bukavu, República Democrática del Congo, fue una experiencia única de diplomacia popular y solidaridad internacional. Diez años después de la entrega de la Carta en Naciones Unidas, nuestro propósito fue interpelar a este organismo en terreno para recordar que los derechos de las mujeres inscritos en convenciones, tratados y resoluciones solo cobran sentido cuando son realidad para todas las mujeres del mundo.

Además de las acciones que se realizan cada cinco años, el sentimiento de pertenen- cia a la MMM en el ámbito internacional se fortalece en la solidaridad con la resisten- cia que las mujeres realizan en sus comunidades de manera permanente, en especial en contra de las situaciones de criminalización de luchas sociales a las que están sometidas muchas de nuestras compañeras. Otro factor de construcción permanente de nuestra identidad común es el trabajo en alianza con otros movimientos sociales:

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en la lucha por la Soberanía Alimentaria, por la Justicia Ambiental y en contra de la violencia hacia las mujeres en el campo, con la Vía Campesina y Amigos de la Tierra; en la construcción de la Asamblea de Movimientos Sociales y su agenda común de movilizaciones; y en el proceso Fórum Social Mundial.

Por otro lado, la comunicación tiene un sentido estratégico para nosotras. En estos doce años de historia de la MMM hemos establecido formas de diálogo entre mujeres de base que hablan diferentes idiomas, tienen culturas políticas variadas, de etnias, generaciones y vivencias de la sexualidad diversas. Mantenemos el esfuerzo de escri- bir con nuestras propias palabras, utilizar nuestras propias categorías de pensamien- to frente a la concentración de los medios de comunicación en las manos de unos pocos, que imponen su ideología como si fueran hechos relatados con neutralidad.