LOS PROCESOS ECONÓMICOS Y LAS NECESIDADES HUMANAS
2.2 Cómo se construye el saber económico Y para qué se construye.
La forma en que se construye conocimiento económico es similar a otras disciplinas científicas. La realidad es tan comple- ja, que a menudo se recurre al método de la abstracción, que consiste en extraer o seleccionar algunas variables o procesos, supuestamente los más relevantes, para explicar cómo funcionan las cosas. De una realidad cambiante y compleja, que en la prác- tica opera como un sistema de interacciones recurrentes, los cientistas sociales «aíslan» algunos componentes y los examinan para ver cómo se afectan mutuamente.
Obviamente, cuando se selecciona una parte de la reali- dad para estudiarla y sacar conclusiones sobre cómo funciona esa parte, se está realizando una opción específica respecto de qué es más importante, y por eso toda nuestra humanidad queda contenida en el acto mismo de la abstracción, determinando los resultados de dicho ejercicio.
Por ejemplo, primero se intenta determinar la relación en- tre lo que la gente demanda y el precio del producto, dos varia- bles que se «conectan» de cierta manera. A todos nos pasa que tenemos una cantidad limitada de dinero, y por tanto mientras más caro es algo, menos cantidad podremos comprar de él. En términos teóricos, por pura observación de la realidad, se puede decir que la demanda será mayor cuanto más bajo sea el precio y viceversa.
Hay muchas cosas adicionales que entran en juego y que afectan la demanda; la compleja realidad incluye otros produc- tos, la calidad distinta de éstos, preferencias por modas y por marcas, las capacidades de endeudamiento, la idea de que algo exclusivo y bueno puede ser más caro pero valerlo, incluso nues- tros estados de ánimo que a veces nos hace compradores compulsivos. Pero dentro de toda esta maraña de posibles fac- tores que explican cómo demandamos los consumidores, es muy difícil entender la más mínima cosa. Es casi obvio que para sis- tematizar cómo funciona la demanda, hay que partir por privile- Respecto del análisis económico en general, es habitual que además se agregue la metodología de aislar las variables de dos en dos, para investigar las unidades (ladrillos) constituciona- les del conocimiento económico, que consiste en determinar qué elementos influyen sobre una variable (como el salario o el aho- rro), para que éste se comporte de cierta forma.
giar algunas variables o fenómenos como más explicativos que otros. En este caso, hemos determinado que casi con entera segu- ridad, el precio del producto es muy determinante en nuestra deci- sión de compra; seguido por el presupuesto con que cuenta el con- sumidor. Ya hemos hecho la abstracción: la demanda por un pro- ducto depende (más que nada) de su precio y del presupuesto del consumidor.
Y así, ya hemos establecido no sólo que los cosas se rela- cionan entre sí (precio y demanda), sino también cómo se relacio- nan (a más de uno, menos de lo otro; relación inversamente pro- porcional). A seguidas podríamos medir el comportamiento real de ambas variables y validan empíricamente lo observado. Aún más, podríamos incluso concluir obteniendo la magnitud o intensidad en que una opera frente a la otra, a lo largo del tiempo.
Sin embargo, este precepto básico de la economía puede no ser cierto, si otros factores «externos» entran en juego y afectan sustancialmente la variable bajo estudio se manifiestan con cierta potencia. Por ejemplo, puede ocurrir que las personas tengan una preferencia sentimental especial por un objeto que las haga capa- ces de pagar lo que sea por el mismo. Entonces, se restringe la validez de la observación general, recurriendo a la explicitación de que tal variable determina a tal otra en cierta forma, siempre que todos los otros factores se consideren fijos o constantes, lo que en lenguaje económico científico se dice «caeteris paribus».
En nuestro ejemplo del precio y la demanda, se podría decir con toda la propiedad científica de la economía, algo así:
La demanda de un producto depende de su precio, en forma inversamente proporcional. Esto mismo, en ecuaciones se puede escribir:
Lo mismo puede también expresarse adecuadamente en el sistema de coordenadas cartesianas, construyendo un gráfico, puesto que casi todas las funciones económicas básicas se cons- truyen linealmente:
Al principio, los gráficos y las ecuaciones pueden resultar difíciles de leer, pero con el tiempo, ahorran tiempo y formalizan sintéticamente una gran cantidad de contenidos de saber econó- mico y por eso su uso ha sido extendido, sobre todo con fines analíticos y didácticos.
En general, la tentación de seguir complejizando las rela- ciones funcionales de dependencia, es muy grande. La matemá- tica permite que vayamos traduciendo casi todo esto a ecuaciones o matrices que sirven el interés formalista. Pero siempre, esto habrá de realizarse explicitando las restricciones y límites co- rrespondientes que deben asegurar que el modelo resultará en observaciones y predicciones consistentes con la teoría econó- mica, y principalmente, con la realidad.
Por supuesto que el ejercicio previo, que es bastante rústi- co, y su único propósito es ilustrar cómo se construye saber eco-
Esquema 2.3 Comportamiento de la Demanda que se lee así: la Demanda (D) de un producto, es una
función inversamente proporcional a su precio (P).
nómico mediante el método de abstracción y de establecimiento de relaciones funcionales de comportamiento.
A una primera «relación funcional» que se establece entre dos variables, se van agregando cada vez más, formalizándose así todo un cuerpo teórico que constituye un determinado saber económico. En nuestro ejemplo, además de saber cómo se com- portan los consumidores individuales, podemos también estable- cer cómo se conducen los productores individuales, cómo la oferta depende también del precio pero en forma directamente propor- cional, y luego investigar de qué dependen los niveles de salario, el Producto Interno Bruto, las exportaciones y la tasa de interés. A medida que los economistas van formulando explicaciones para cada una de las variables económicas individuales (microeconomía) o nacionales (macroeconomía), se va gestando una teoría, un nuevo cuerpo teórico del cual se pueden ir extra- yendo derivaciones decisionales, preceptos de política económi- ca, porque la economía nació y sigue siendo, una ciencia norma- tiva.
Ahora bien, aún y cuando la realidad sea muy compleja, hasta cierto punto es conveniente utilizar la abstracción porque gracias a este recurso, podemos estipular que en general, si
subimos los precios tendremos menos demanda y viceversa;
y esto nos puede ayudar a tomar decisiones económicas acerta- das. Lo que no podemos por ningún motivo, es olvidar que esto es una súper simplificación de la realidad, que sólo funciona cuan- do lo demás no ha cambiado y/o se considera casi irrelevante.
El precepto de cautela siempre debe obligarnos a explicitar el carácter restringido y particular de cada teoría o modelo eco- nómico. Uno debe sospechar por tanto, de aquellas prescripcio- nes que son idénticas, independientemente del país o del momen- to histórico donde se intente su aplicación.
Y como veremos respecto del neoliberalismo, se debe in- vestigar con rigurosidad bajo qué condiciones un cuerpo de co-
nocimiento económico es aplicable, qué tan cercanos a la reali- dad correspondiente son sus supuestos; y quién y bajo qué cir- cunstancias económicas, políticas y geográficas, y desde qué in- tereses e ideología, lo configuró como modelo.
2.3 Complejidad de los fenómenos y abstracción