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Las investigaciones en organización de empresas también están mostrando interés en el medio ambiente, si bien es cierto que, comparado con otros temas de investigación, podemos decir que es un tema joven. Consideramos que existen diversos motivos que explican el incremento de las investigaciones cuyo objetivo se centra en los temas medioambientales:

1) A partir de los años 60 y 70, se produce un fuerte crecimiento e interés por los supuestos sociales y medioambientales. Así, podemos considerar la década de los 80 como el punto de inicio para incorporar una preocupación medioambiental entre la sociedad, lo que propicia una amplia corriente de literatura centrada en los aspectos medioambientales de las empresas, (Morrison y Dunlop, 1986).

2) Tal y como indican Starik y Marcus (2000), queda ampliamente soportado que las organizaciones tienen impactos, tanto positivos como negativos, en el entorno, ecosistema y biodiversidad en que están inmersos, lo que justifica el estudio del mismo en las organizaciones.

De hecho, los temas medioambientales que se estudiaban en los 60/70 se centraban en estudios locales y básicamente orientados a regular distintas fuentes de contaminación. Aragón (1998) apunta también que los problemas se fueron considerando buscando la cooperación de autoridades locales y nacionales.

No es, sin embargo, hasta los 80 cuando se percibe de manera diferente el problema, considerándolo de forma global, ya que afecta al conjunto de habitantes del planeta. Así, los problemas pasan de locales a internacionales y ello provoca que las empresas líderes a escala internacional modifiquen su actitud y comportamiento para incorporar e incluso obtener beneficios de su nueva política ambiental (Schot y Fischer, 1993; Winn, 1995).

Así, consideramos que existe una nueva etapa en la relación con el medioambiente, apareciendo declaraciones de políticos, procesos para ir por delante (políticas proactivas), amplitud del alcance del departamento medioambiental, (Ashfor y Meima, 1993). Ello provoca un giro en el destino de las inversiones y el desarrollo de productos, que se reorientan hacia aspectos ambientales, (Hoffmann, 1997), dándose un incremento mucho más acusado de estas investigaciones en sectores como el petroquímico, automóvil, acero, papel y cemento, incluyendo programas de prevención, auditorías y formalización de políticas e implicación de los directivos (Starik y Marcus, 2000).

Con la aparición del concepto de Desarrollo Sostenible, a finales de los 80, los investigadores coincidían en estudiar primero aspectos conceptuales para pasar a trabajos empíricos, evolucionando el tipo de investigaciones desde estudios de caso (Buchholz, Marcus y Post, 1992), artículos a partir de tesis, (Throop, Starik y Ronds 1993), manuales (Buchholz, 1993) y suplementos, (Stead y Stead, 1992).

A continuación, ya en los años 90, vivimos una orientación más generalizada hacia el crecimiento sostenible, motivando la necesidad de trabajar unidos empresas, gobiernos y en general todos los stakeholders, provocando la aparición de métodos de dirección ambientales innovadores (Starik y Marcus, 2000).

Sin embargo, las investigaciones de los 80 y 90 no disponen de un marco teórico claro de investigación para esta disciplina (Newton y Harte, 1997). De hecho, podemos considerar que el número “Organizaciones Ecológicamente Sostenibles”, publicado en 1995 por la revista

Academy of Management Review, confiere ya un peso más significativo y un punto de

donde se incide en la necesidad de girar en los planteamientos ambientales de las empresas y orientarlas hacia estrategias, actitudes y comportamientos que respeten el medioambiente. A su vez, este conjunto de estudios ya incorporan de forma más rigurosa teorías de organización y planteamientos sistemáticos al abordar el objeto de estudio.

En este escenario, tienen especial trascendencia los artículos de Hart (1995), hablaremos largo y tendido sobre él, ya que hemos montado nuestro modelo sobre la base de su teoría basada en los recursos naturales y de Jennings y Zandbergen (1995), en los que ambos plantean un paradigma medioambiental para la organización de empresas. Como veremos, Hart (1995) delimita su modelo a partir de la teoría de recursos y capacidades, mientras que Jennings y Zandbergen (1995) analizan la aceptación y valoración de la sostenibilidad en las organizaciones, la construcción de contextos sociales y organizaciones locales y la difusión de prácticas de sostenibilidad y, por último, la implantación de la sostenibilidad en las reglas constructivas, narrativas y regulatorias.

A partir de este punto, se aceleran los planteamientos de investigación ambiental en las empresas. Por ejemplo, Aragón-Correa (1998) lo encuadra en la perspectiva de recursos y capacidades, y en la repercusión sobre el desempeño en la empresa trabajan autores como, Klassen y Mclaughiln (1996); Russo y Forts (1997), Judge y Douglas (1998). En la importancia de la regulación Verbeke (1998) y Nehrt (1998); o la influencia de los stakeholders Henriques y Sardosky (1999).

Ya en el siglo XXI, se sigue profundizando en las líneas de investigación abiertas anteriormente, al tiempo que se abre un amplio abanico de temas abordados, en relación con la gestión del medio ambiente en la empresa. La revista “Academy of Managemente Journal” publica un monográfico, “Management of Organizations in the Natural Environment” (2000), en el que se apuntaban paradigmas organizacionales tale como la teoría de recursos y capacidades y la teoría institucional. Como se ha dicho, se amplía el abanico de temas abordados; liderazgo y medio ambiente (Anderssson y Bateman, 2000), planteamientos institucionales (Bonsol y Roth, 2000), el desarrollo de “buenas prácticas”, Benchmark´s en dirección ambiental (Christmon, 2000) y el papel de los directivos (Romis y Steger, 2000; Cordaco y Frieze, 2000; Sharma, 2000).

Así, actualmente, la investigación ambiental en la organización constituye una línea mundial de investigación y la literatura se encuentra en pleno desarrollo con temas muy variados y de gran impacto. Como ejemplo, Bonsal (2003) se orienta hacia los valores organizacionales y personales en la respuesta medioambiental, Bonerjee (2001) estudia el papel de los directivos y, por su parte, Hart y Sharma (2004) estudian la influencia de los stakeholders. Respecto a la estrategia medioambiental en la empresa, en el efecto moderador de las características del entorno sobre la estrategia destacan Aragón-Correa y Sharma (2003), y en los “estándars” medioambientales Tembrunsel et al (2000) o Russo (2003), que estudia la aparición de sectores sostenibles. Bonsal (2005) estudia los determinantes organizacionales del desarrollo sostenible, Lawrence et al (2007) consideran el estudio de la relación económica con el medioambiente, o Simao y Partidario (2012) estudian los impactos socio-económicos, sociales y medioambientales de la organización. Weaver (2012) investiga la asociación entre la

sostenibilidad y la gestión estratégica para minimizar los costes directos e indirectos y maximizar los beneficios a nivel local y global.

En definitiva, hemos repasado la visión e investigación de los temas medioambientales en la organización, al que pretendemos aportar, contrastando empíricamente, qué estrategias consiguen la integración de los recursos naturales en la empresa hotelera.

A modo de resumen, se presenta la siguiente tabla:

Tabla 5: Principales paradigmas de investigación en la relación empresa-medioambiente.

PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN PRINCIPALES TRABAJOS

TEORÍA INSTITUCIONAL Jennings y Zandberg (1995); Hoffman (1997,1999); Esteley y Redesemburg (1997); Westley y Vredenburg (1997)

TEORÍA DE RECURSOS Y CAPACIDADES Hart, (1995); Shrivastava (1995); Aragón- Correa (1998); Marcus y Geffen (1998); Sharma y Vredenburg (1998)

DESEMPEÑO ORGANIZACIONAL Klassen y Brown (1995); Russo y Fouts (1997); Judge y Douglas (1998); Klassen y Whybark (1999);

REGULACIÓN AMBIENTAL Dean y Brown (1995); Rugman y Verbeke (1999)

TEORÍA DE LOS STAKEHOLDERS Finemam y Clarke (1996); Henriques y Sadorsky (1999)

ESTUDIOS DE CASO Kunreuther y Browman (1997); Martin,

Knopoff y Beckman (1998)

Fuente: Rueda (2005)

Fruto del germen desarrollado en los modelos y paradigmas de investigación referidos en la tabla anterior, se logra alcanzar una visión de empresa como un sistema abierto, en el que se pone de manifiesto la necesidad de sumar la importancia e influencia del entorno para la supervivencia de la misma (Claver y Molina, 2000). Así, una visión integral de la relación empresa-medioambiente y de cómo las actividades empresariales provocan impactos en los recursos naturales Chamorro (2001) las agrupa en base a tres razones fundamentales:

1. La empresa consume recursos naturales que son limitados y escasos (en muchos casos), a un ritmo superior a la tasa de regeneración.

2. La empresa genera salidas y ciertos outputs, (emisiones contaminantes y residuos) no se asimilan por la naturaleza debido a su limitada tasa de asimilación y al elevado volumen generado.

3. Las empresas analizan estrategias de marketing que fomentan un consumo excesivo (no necesario para obtener el bienestar), incrementando excesivamente el consumo de recursos naturales y de residuos que afectan al entorno.

Gráficamente, podemos representar este ciclo de la siguiente manera: Figura 5: Proceso de transformación en la empresa.

Fuente: Adaptado de Riquel (2010).

Por su parte, Aragón (1996) manifiesta que las organizaciones, para su actividad diaria, incorporan diversos tipos de entradas, que debido a su procedencia, cantidades y procedimientos de obtención influyen directamente en el medioambiente. Seguidamente, los procesos de transformación de estas entradas para la elaboración de productos o servicios, pueden ser muy variados en cuanto a su estrategia ambiental, debiéndose decantar por aquéllos que minimicen el impacto ambiental y reduzcan las necesidades energéticas (cada día un factor más significativo y de mayor impacto en la competitividad de las organizaciones, debido a su creciente, imparable y especulativo aumento de coste, apuntamos). Finalmente, cerrando el enfoque sistémico que propone Aragón (1996), las salidas u outputs deben ser las mínimas asimilables por el entorno y no nocivas para éste.

2.3.- Visión económica del medioambiente. Economía ambiental versus economía