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Cómo obtener temas

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Tarde o temprano todos los cómicos del mundo se plantean la siguiente cuestión: “¿de dónde saco yo las bromas?”. La respuesta siempre es la misma “de mi vida”, en este caso concreto de las vuestras, que de la mía ya me río yo lo suficiente, cada uno que se aguante con la suya.

Una de las máximas de los buenos escritores es “escribir acerca de lo que uno cono- ce”. Es lógico, de esta forma evitarás, en primer lugar, que se te vea el plumero y aquí de lo que se trata es de ser un buen cómico, no de escribir cosas de las que no tenemos ni la más remota idea, que para eso ya hay un montón de “periodistas” en las redacciones de muchos programas de televisión.

Te adelanto un tema que trataremos después con mayor detenimiento, gran parte del secreto de la stand-up en general y de los grandes cómicos en particular está en el punto de vista y en el sentimiento que provocan en el público; si hablas de tu propia experiencia, de lo que tú conoces, tendrás un punto de vista personal, único y eso el espectador lo captará, lo recibirá como una verdad indiscutible y, ya lo sabéis, a mayor credibilidad sobre el escenario, mayor éxito entre la audiencia. Por el contrario, un error bastante habitual entre los cómicos novatos es escribir sobre lo que pensamos que el público considerará divertido, esa es una manera de quitarle a la comedia todo el valor que tiene, sentarte delante de una hoja en blan- co y tratar al público como a una especie de rebaño que tú crees manejar y al que crees que vas a convencer y seducir con lo que ellos “quieren escuchar”, amigo mío, te vas a pegar una hostia…

¿Que es divertido?, sinceramente creo que cualquier cosa, ahí está lo bueno. Aque- llo que a ti te divierta, será lo que divierta a los demás; luego existen maneras de hacer mejor una broma, pero la esencia del tema a tratar, debe partir de ti. Si te ape- tece hablar de una maceta, hazlo, de un reloj de cuco, adelante, de la paranoia men- tal de tu abuela… no lo dudes, cualquier tema es bueno, siempre y cuando no olvi- des tratarlo desde el respeto y la creencia absoluta de que a ti mismo te divierte. A lo largo de los años me he dado cuenta de que todos aquellos cómicos que cogen el micrófono y hacen lo que creen que el público quiere, se limitan a hablar de sexo y a encadenar palabras malsonantes una tras otra… eso no triunfa, porque ni siquiera están cómodos con ello. La individualidad es tu mayor valor a la hora de hacer reír.

La hoja en blanco agobia, sobre todo porque me imagino que no quieres ser un cómico de media hora, eres lo suficientemente ambicioso como para no querer abu- rrir al público con la misma broma una y otra vez. A mí, por ejemplo, me encantan las magdalenas, las desayuno un día y me gustan, dos también, pero a la vez núme- ro doscientos soy capaz de tirar por el balcón a la magdalena y al que la inventó, aunque seguro que no está claro quién hizo la primera magdalena, lo mismo “La bella Easo” copió la receta.

La mejor manera de escribir son los momentos de inspiración. En cualquier mo- mento del día te puede surgir una idea, estás en el supermercado comprando unos colines cuando de repente lo ves claro, ¿por qué la policía local tiene tan poca gra- cia? Vale, no tiene mucho que ver con lo de comprar colines, pero la inspiración es así, aparece cuando quiere.

Todos los temas pueden ser divertidos, lo difícil es sacarle punta. Saber extraer pre- misas de cualquier tema no es sencillo, pero ahí está el talento, ahí es donde muchas veces los cómicos te sorprenden. En más de una ocasión me he quedado alucinado viendo actuar a compañeros, haciendo bromas tan buenas y ocurrentes que en mi cabeza una vocecita decía “qué cabrón, cómo se le pudo ocurrir eso”. Uno de los más sorprendentes en este sentido es Luis Piedrahita, “el rey de las cosas pequeñas”.

Luis a mí me ha sorprendido desde siempre. Le conocí en el año 2000 en la semifi- nal del primer certamen de monólogos de El club de la comedia.Allí llegué yo con mis 18 añitos dispuesto a divertirme porque poco más había que rascar, mi mayor logro ha sido ser el más joven monologuista que nunca ha tenido El club…del resto tampoco podemos resaltar mucho, por lo menos me sirvió para que el gusanillo de la comedia me picase para siempre.

El ganador de aquel certamen fue Luis Piedrahita con su monólogo sobre las cajas de bombones. Lo más alucinante es que sacó ocho minutos brillantes de un tema súper complicado. Desde ese momento se especializó en sorprender con los temas que escoge y de ahí que le traiga a estas páginas, para demostrar que de cualquier tema se puede hacer comedia.

Como ejemplo de todo esto, tres bromas acerca de tres temas “imposibles”:

• Los tirantes: ¿en qué momento de su vida uno dice “yo soy más de tirantes”?, es como cuando uno dice “lo mío es llevar una visera llena de pines”.

• La higiene dental: Entre los jóvenes no se usa mucho el hilo dental. Yo he visto chicas que lo usan como lencería, pero nada más.

• Las chanclas: Otro tipo de chancla es la chancla hippy, que viene con pulse- rita para el tobillo y se compra ya sucia… no sé por qué a los hippies les dejan tener pies.

La clave para poder escribir sobre cualquier tema está en ser capaz de acceder a los detalles. La denominación general de un tema te va a servir únicamente para bu- cear en él, tú puedes decir “voy a escribir sobre escalar una montaña, sobre los aero- puertos…” da igual, temas hay tantos como abogados en el paro, infinitos, y cada año salen nuevos.

Para alcanzar este objetivo vamos a tratar de hacerlo de una forma ordenada. Si has llegado hasta estas páginas ya habrás observado que me gustan mucho las listas, las tablas y mandarte hacer ejercicios, sí, llevo un profesor con gafas encerrado dentro, aunque esto no es lo que opinan algunas personas. Una vez Quique Macías, gran cómico y amigo, se atrevió a decir que “Miguel Lago es una señora de 80 años ence- rrado en un cuerpo de veintitantos”… algún día nos veremos las caras.

Volviendo a lo que nos ocupa, localizaremos temas y sacaremos bromas de ellos a través de los siguientes pasos:

• Seleccionar un tema • Elaborar lista de detalles

• Asociar sensaciones a cada detalle • Extraer premisas

• Escribir remates

Seleccionar un tema

Escoger un tema puede resultarte desde lo más sencillo del mundo hasta una tarea casi imposible, dependerá del grado de exigencia que tengas. Empezando por el principio te diré que cualquier tema es bueno; no obstante, está claro que gran parte del éxito de un cómico radica en la originalidad de lo que trate.

El sueño de cualquiera es coger un tema y tratarlo de tal manera que ya nadie pueda “atreverse” a hablar sobre eso porque lo ha hecho tan bien que ya no hay manera de exprimirlo. Ese sueño es posible.

También existe otro camino que es coger temas ya tratados y “hacerlos tuyos”, cambiarle el enfoque o descubrir rasgos, detalles que nadie había comentado anteriormente.

Yo, a lo largo de mi carrera, he recorrido los dos caminos con mayor o menor acierto. El primer tema que escogí en mi vida fueron “las borracheras”, fue el monólogo que presenté a El club de la comedia.Era simpático pero muy flojo en su escritura y en la interpretación, ¡qué queréis! ¡era mi primera vez! De todas for- mas tampoco funcionó mal, aunque nunca lo he vuelto a hacer… tal vez un día de éstos lo recupere.

Era un tema bastante facilón y salían bromas demasiado evidentes. La originalidad la encontré años después, por ejemplo cuando hablé en Paramount Comedy de lo difícil que es hacer un zumo de naranja a las siete de la mañana, o lo penoso que es ir a clase de bailes de salón… son ejemplos de temas de los que no se había habla- do, o al menos yo no tengo constancia de ello; ése ha sido mi gran valor, encontrar esos temas que, automáticamente, cualquiera que me conozca asocia conmigo. Si conseguimos escribir de temas realmente originales, tendremos mucho ganado. Algunos estamos hasta las narices de ver a cómicos hablando de si los hombres hacen unas cosas y las mujeres otras, de si el sexo es así o asá, ¡qué falta de origina- lidad! Tenemos que huir de los temas exageradamente tratados, ya está muy visto que un cómico hable de su novia y de los cuernos que le puso.

Si a pesar de todo quieres hablar de temas usados, lo entenderé; todos lo hacemos y no es censurable, siempre que seas original y las bromas que extraigas sean tuyas. La literatura siempre trata de amor, sexo, relaciones personales, muerte… los temas son los que son, están ahí fuera, lo difícil será hacerlos tuyos de verdad.

Yo he hablado de cosas ya tratadas como la televisión, los juegos infantiles, el carné de conducir, el primer día de colegio… pero también de otras nunca vistas como “la solitaria” o la idea de “secuestrar a tu propio padre por comodidad para localizar al rehén”; no se trata de echarte flores ni de una ridícula competición pero, como dije a la hora de hablar de Piedrahita, ahí radicará gran parte de tu éxito, en la originalidad. Coger papel y boli y enumerar temas no es difícil, pero para que esos temas que señalas se conviertan en material cómico deberás ahondar en los detalles, dirigirte a lo más singular de esos temas, así es como sacarás bromas de cualquier cosa.

Temas de los que podríamos sacar bromas serían: • Viajar en avión

• La adolescencia

• Cenar en un restaurante chino • Ir al cine

• Comprarte un perro • Manejar un ordenador • Consulta en el dentista • Las fiestas de cumpleaños • Los cuartos de baño • Camisetas de asas

Como puedes ver, esto nos son más que planteamientos generales, mirando a tu alrededor puedes anotar un montón más, mi consejo es que no descartes ninguno porque pienses que de ahí no vas a sacar nada; a lo mejor no logras diez minutos de material pero por el contrario quizá consigas una o dos bromas buenas que después te sirvan para otro momento de tu monólogo. Y, créeme, conseguir una o dos bro- mas realmente divertidas es mucho.

Los buenos temas te rodean, están permanentemente presentes. Tu vida es el mejor servidor temático, ahí encontrarás todo lo que necesitas, las experiencias, las anéc- dotas, las vivencias de tus seres queridos, en todas partes puedes encontrar puntos sobre los que pararte y, con esfuerzo y dedicación, extraer auténtico petróleo. Algo que deberás tener presente a la hora de escoger un tema es que, como en todo, hay temas que funcionan y temas que no funcionan, aunque no se trata de una ver- dad absoluta. Yo he visto a algún cómico tratar con éxito temas que yo ni de lejos me atrevería. Pero, por lo general, suele haber una división bastante clara entre aquello que habitualmente funciona y aquello otro que normalmente no.

Temas que funcionan

Mayoritariamente son aquellos que tienen que ver con la familia, las madres, los padres, los hermanos, también las relaciones intergeneracionales, las relaciones de pareja… y todos aquellos temas que entren dentro del espectro de “humor blanco”.

El humor blanco es aquel que no ofende a nadie, desde el humor también se puede pretender ser un agitador de masas y tratar temas revolucionarios, de acuerdo, es correcto, pero hemos de reconocer que con estos temas tienes mayor índice de probabilidades, ya no digo de ofender al espectador, pero por lo menos de poner- lo nervioso.

Incluso trabajando el color blanco se pueden hacer bromas subidas de tono, la dife- rencia estará en no cruzar la línea que separa lo picante de lo burdo.

Temas que no funcionan

Si bien es cierto que la temática sexual, para según qué públicos y en según qué ambiente, funciona, debes de ser prudente a la hora de enfocarlo, sobre todo debe- rás evitar ser demasiado gráfico y procurar no abusar de palabras malsonantes. Lo mismo pasa con lo escatológico. El humor más grueso puede estar presente con la fina ironía o los dobles sentidos, no es necesario indagar en detalles gratuitos que lo único que van a conseguir es violentar al espectador.

Algo similar ocurre con la política o la religión, nunca va a estar de acuerdo todo el mundo; por eso corres grave peligro de ofender. Si quieres hacer humor sobre esto, sé coherente, no envíes palos sólo a un sector, reparte estopa a unos y otros, y así, por lo menos, ya de cabrear, los cabrearás a todos.

Bromas aparte, debemos ser cuidadosos con todo lo que decimos sobre el escenario pero sobre todo con aquellos temas que, por sentido común, sabemos que pueden ofender al personal.

Como consejo te diré que utilices el método del señor Miyagi “dar cera, pulir cera”. Vamos, que si quieres, cébate con algo o alguien durante un rato, pero luego disi- mula, cambia de tema o algo así, para que no quede media hora seguida totalmen- te cuchillera.

Elaborar lista de detalles

Una vez que tienes el tema sobre el que vas a trabajar, comienza el proceso de ahon- dar en aquellos aspectos más o menos divertidos o que tú ves susceptibles de pro- vocar la risa.

No te obsesiones con sacar ya las bromas, debes tener paciencia. Ahora se trata de iniciar un bombardeo de conceptos relacionados con el tema que hayas escogido, luego ya veremos si nos pueden servir o no. Pero recuerda, anota todo aquello que se te ocurra.

Escojamos ahora un tema, por ejemplo LOS CUARTOS DE BAÑO, y comencemos a diseccionarlo. Para ello nos podemos ir planteando preguntas y, a través de las res- puestas que obtengamos, iremos creando una cadena. Parece complejo pero ya verás como no lo es tanto:

74 Urinarios de pared

Máquina de condones Suelos sucios

Orinas al lado de alguien que te observa

¿DE QUÉ TIPOS LOS HAY?

BAÑO DE BAR

BAÑO DE TU CASA

BAÑO DE BAR

TIPOS

HOMBRES MUJERES

Van de dos en dos Máquina de aseo dental

Siempre hay cola

Secador de manos Espejo ELEMENTOS QUE LO COMPONEN

Secador de manos no funciona Quedarte sin papel No tener dónde poner el abrigo Que no haya agua para lavarte las manos

SITUACIONES QUE PUEDEN PRODUCIRSE

75 Siempre hay papel

Está en el dormitorio Tiene los mejores productos Tu padre nunca cierra la puerta

BAÑO DE TU CASA

TIPOS

PADRES HIJOS

Desordenado El papel se acaba

En la adolescencia pasas horas allí

Esponja Gel-champú Cepillo de dientes

ELEMENTOS

QUE LO COMPONEN Quedarte sin papel

Que se acabe el agua caliente Que entre algún hermano tuyo al WC

mientras te duchas

Que el padre utilice el baño de los hijos Que todo el mundo use el baño de los hijos

SITUACIONES QUE PUEDEN PRODUCIRSE

ELEMENTOS COMUNES A LOS DOS TIPOS DE CUARTO DE BAÑO

PAPEL HIGIÉNICO

TIPOS DE PAPEL HIGIÉNICO

En este punto ya tenemos una veintena de conceptos y eso que sólo estamos en la superficie; si rascamos más, ahondaríamos en los diferentes baños que te puedes encontrar en según qué bares, en los elementos decorativos existentes, en lo difícil que resulta apuntar bien a la taza para muchos hombres, en lo mucho que tardan las mujeres en el servicio… lo cierto es que éste es un tema al que se recurre mucho porque te permite extraer un montón de cosillas.

Asociar sensaciones a cada detalle: la actitud

Todas las situaciones que hemos apuntado, los elementos que componen los baños… todo nos provoca una sensación, positiva o negativa, pero siempre presen- te. Estas sensaciones serán las que te lleven después a escoger una actitud determi- nada en tu monólogo, ya que todo lo que cuentes deberá despertar en ti una emo- ción concreta que provocará que adoptes una actitud única hacia lo que cuentas. Este es un aspecto de la creación muy importante, sobre todo porque te va a per- mitir saber hacia qué lado quieres enfocar la broma resultante. Ten en cuenta que una de las herramientas más efectivas del humor es establecer las bromas en clave de situación, es decir, que el espectador te imagine en una determinada, que sepa qué sentimiento te provocó y que, a su vez, se identifique con él.

Para hacer esto simplemente tenemos que completar la lista anterior con la sensa- ción que nos produce cada aspecto; por ejemplo:

• El papel higiénico… me preocupa. • La esponja… me excita.

• Quedarme sin papel en casa… me asusta, en un bar… me horroriza. • Urinarios de pared… me gustan.

• Que se acabe el agua caliente… me divierte.

• Que el padre utilice el baño de los hijos… me cabrea.

Probablemente, la simple lectura de esta asociación de sensaciones ya te haya des- pertado alguna sonrisa. Querido cómico novato, te voy a desvelar una de las herra- mientas más utilizadas en la comedia y que además funciona como auténtico gene- rador de temas y de bromas superdivertidas… la asociación de sensaciones.

Este concepto tan pedante es el camino inverso a lo que acabamos de hacer; vamos, que en lugar de asociar una sensación a un objeto, situación o similar, lo

hagamos al revés: cogemos sensaciones y las unimos a conceptos, objetos… y de ahí sacamos las bromas.

Existen tres sentimientos básicos y luego muchos matices que derivan de ellos. Los tres básicos son:

PLACER, PREOCUPACIÓN Y MIEDO

Del primero derivan las cosas que te gustan, que te hacen feliz, que te divierten, que te excitan…

Del segundo todo aquello que te inquieta, te atrae o te molesta. Y del tercero todo lo que te asuste, horrorice, odies…

Recuerda la norma básica del monólogo cómico, el espectador debe identificarse con aquello que le estás contando. Eso será más fácil si las sensaciones están claras, por ello debemos ser lo más explícitos que podamos, apoyándonos no sólo en la palabra sino también en la interpretación.

La enumeración de sensaciones para obtener temas, y a su vez bromas, es un meca- nismo más viejo que Matusalén, pero sigue siendo efectivo. Es un arma básica que se utiliza desde hace treinta años, sobre todo en Estados Unidos. Es la única de la que prescinden en la Asociación del Rifle… tienen poco sentido del humor. De este modo sólo tendremos que agarrar esas sensaciones y completarlas. Y recuer- da, si quieres que de verdad provoque risa no te dejes nada dentro; piensa que cuan-

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