• No se han encontrado resultados

CATEGORÍAS Y SUBCATEGORÍAS DE SUELO SEGÚN EL PDUSC-

VII. 2.1 ¿Cómo ha sido el proceso de cambio?

La opción de Roses ha sido, hasta los años noventa, la de ir incorporando pedazos de territorio a la urbanización sin reparar en las repercusiones sobre el medioambiente y la sociedad para, llegado el siglo XXI, tratar de adecuar con criterios de sustentabilidad social, ambiental y económica los recursos naturales y el tejido urbano a la apropiación turística, y dosificar la invasión de nuevos usos del suelo y nuevas intensidades de acción para lograr el equilibrio entre la demanda introducida y la capacidad de carga del territorio receptor (Méndez, Cabrerizo y Rodríguez, 2010). Ha ocurrido, como en otros destinos, que Roses pasa por diferentes fases en su carrera turística, según la estrategia o modelo predominante y las visiones de los distintos actores sociales y su apropiación imaginaria de la ciudad en cada momento de la historia.

Imágenes 45, 46 y 47. El auge del turismo, años 60-70. Fuente: “Roses, 1975-1975, del model comercial a la revolució turística” Ajuntament de Roses, Área de Cultura. Roses

El análisis de los datos de licencias de obra concedidas y de ocupación de suelo por la urbanización, permite datar con precisión las fases de producción de ciudad por las que Roses ha pasado en función de la intensidad constructiva y de la cantidad de suelo consumido. El gráfico 17 muestra, a partir de datos procedente de Barris, 2008 y del Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM, 2010), las licencias de obra concedidas desde el año 1955. A pesar de no contar con la serie completa, se observa, en primer lugar, un incremento notable del número entre 1960 y 1965. Ese gran salto cuantitativo, del 356%, señala en Roses el inicio del período de máxima intensidad de la construcción, que se alarga hasta finales de la década de los años 70, y que puede considerarse el primer boom turístico del municipio. Si nos fijamos en la tabla 10, donde figuran los incrementos relativos a la ocupación de nuevo suelo, es el período en el que se produce la mayor extensión de la urbanización y, por tanto, de la artificialización de suelo, con una variación porcentual del 714,4% entre los años 1950 y 1978. De hecho, entre 1955 y 1978 se transformaron 112,88 hectáreas de suelo rústico a urbano o urbanizable (Barris, 2008), muy lejos de las previsiones de extensión urbana que realizaba el primer Plan General de Ordenación de 1961 de 83,46 hectáreas4, y con medias anuales de

ocupación de nuevo suelo que van desde los 2.583 m2 entre 1955 y 1960, a los 53.169,6 m2 de la década de los 60 y a los 70.532,2 m2 entre 1970 y 1978 (Barris, 2008). A lo largo de este período, los años de mayor ocupación de suelo fueron 1965 y 1966, con cifras de 94.682m2 y 88.800 m2 respectivamente, y el cuatrienio 1970-1973, cuando se ocuparon más de 90.000 m2 anuales siendo el mismo año de 1973 el máximo histórico, con 118.388 m2 transformados.

Gráfico 17. Evolución del número de licencias de obra concedidas, 1955-2005

Fuente: Barris (2008) y Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Roses, 2010.

4 El Plan General de Ordenación de 1961 realiza unas previsiones de extensión urbana de 83,46 hectáreas repartidas en tres sectores: el comprendido entre el casco y el cruce de las carreteras de Figueras y Vilajuiga (zona donde se ha iniciado ya la expansión a lo largo del paseo marítimo), el propio casco hasta la riera de la Cuana y el comprendido entre la riera de la Cuana y el muelle de la Font d’els Palandres . Habría que añadir a estas previsiones dos proyectos ya en marcha fuera de estos sectores: la urbanización del Salatá y el de las calas de Canyelles. Por tanto, las hipótesis planteadas por este Plan General y su vocación por “encauzar debidamente el crecimiento” no se cumplieron y, en sólo cinco años, entre 1960 y 1965, la superficie de suelo ocupada por los desarrollos urbanísticos vinculados con el turismo era ya de 430 hectáreas (Cabrerizo, 2012;130). 7 50 228 175 128 35 140 486 0 100 200 300 400 500 600 1955 1960 1965 1971-1976 1977-1982 1993-1997 1998-2000 2001-2005

Tabla 10. Incrementos de la superficie artificial en Roses desde 1950 Período Variación % 1950-1978 714,4% 1978-1987 426,7% 1987-2000 2,3% 2000-2006 0,0%

Fuente: Elaboración propia a partir de Barris, 2008 y Sistema de Información Urbana (SIU) del Ministerio de Fomento. Memoria

La década de los 80 se inicia con una reducción en el número de licencias de obra con respecto a los años anteriores aunque la intensidad constructiva continúa intensa. Entre 1978 y 1987, y como resultado de la aplicación de la actualización del Plan General de Ordenación Urbana de 1983, se produce un incremento de nuevo suelo ocupado del 426,7%. Supone colmatar las áreas que habían iniciado su desarrollo en los años anteriores dando como resultado que, a finales del período, la mancha de superficie artificial en el municipio había alcanzado prácticamente su nivel máximo histórico, 677,73 hectáreas5. Por tanto, entre 1960 y 1970 se concretan la totalidad de las zonas de

expansión urbana de Roses que hoy conocemos, aunque los procesos de colmatación de cada una de ellas llevarán ritmos diferentes desde entonces hasta la actualidad.

“Bueno, yo no viví esto, yo no viví esto. Y podemos decir que las zonas que conocí, y la que conozco ahora, no ha cambiado mucho [no ha cambiado]. En los últimos 25 años, podemos decir que no ha cambiado mucho. Fuera…, si quieres, la parte más deeee, ¿cómo se llama esto?, Canyelles y todo esto, que igual allí sí que se…, se construyó un poco más, y tal, pero no, no, no hay un cambio… Que yo no tengo…, que yo no he llegado a un pueblo de pescadores, ni me he encontrado con un pueblo…, no, no, yo no. Esto es así” (Cocinero-empresario, agosto 2009).

Los cambios en Roses se perciben como “revolucionarios”, tanto en cuanto a las transformaciones físicas, a los crecimientos urbanísticos y socio-demográficos que han convertido a Roses en ciudad – desde 1970 a 2014, se ha producido un crecimiento poblacional del 216,8%6, y se ha pasado de un 10,3% de extranjeros en 1996 al 34,8%

actual- como en lo que a las economías y modos de vida se refiere. Además de intensos,

5 Desde entonces, y tras un período de cierta calma constructiva que abarca casi por completo la década de los años 90 en el que la superficie artificial crece sólo un 2,3%, el siglo XXI muestra un fuerte repunte en el número de licencias de obra. Entre 2001 y 2005 se conceden 486. Para este período, los datos del Sistema de Información Urbanística del Ministerio de Fomento (SIU) señalan crecimiento de la superficie artificial nulo. Las 693,04 hectáreas que ocupa la mancha urbana en Roses se habían alcanzado en el año 2000 y, desde entonces, la actividad constructiva se ha concentrado en la densificación y sustitución de edificaciones en los suelos urbanos. 6 En el año 2010 se alcanzaron los 20.418 empadronados haciendo de Roses una ciudad desde el punto de vista estadístico. Desde 2010 a 2014, por efecto de la crisis, la ciudad ha perdido más de 800 habitantes, situándose en los 19.600 (Datos del INE).

se sienten como rápidos; en efecto, en prácticamente veinte años, entre 1960 y 1980, el pueblo pesquero se convierte en destino turístico de masas, reduciendo el peso de la pesca, eliminando casi por completo las actividades agrícolas, incorporando al suelo urbano las manchas de territorio que hoy conforma la ciudad construida, elevando las rentas y modificando los hábitos de vida de los residentes.

“Ha cambiado mucho, ¿no? Ahora Roses es casi una ciudad, tiene veinte mil habitantes, más de veinte un mil, yo me acuerdo de la época cuando yo venía aquí al menos , ves cuando salís a la calle y ¡ohh! este es marroquí, porque había pocos marroquíes, poca gente, supongo que también ha cambiado la estructura de […] si, todo ha cambiado aquí, el primer año que llegue aquí a nivel de la inmigración ves poca gente, y también el cambio de la ciudad a nivel de urbanización, mucha construcción” (Presidente

Asociación Inmigrantes, febrero 2009).

La relación entre la pesca y el turismo aparece con frecuencia en los imaginarios de los informantes a la hora de medir y valorar los cambios. Las actividades agrícola y pesquera, que en los primeros años del boom habían reducido su peso en la economía local, pasando del 18,6% al 10,5%, siguen en vertiginosa caída hasta el 4,5% que significa hoy (Datos de Caja España, 2012). Las mejores expectativas de ingresos fáciles y rápidos que ofrecía el negocio turístico, fueron alejando a los rosiños de los campos de cultivo y de la mar. La cuota que hoy pervive, mayor en la pesca que en la agricultura, se encuentra en plena dependencia del sector de actividad dominante: la demanda de productos locales y frescos por parte de los restaurantes, y en el contexto de una gastronomía catalana pujante y representada por grandes nombres de la cocina, hace pervivir a estas economías primarias y locales, hoy trabajadas en buena medida por inmigrantes procedentes del norte de África, tal y como lo explican los entrevistados:

“el tema de, eeeeh, puerto pesquero, ya era una actividad cuando, hace 30 años, ya era una actividad complementaria. O sea, el destino hace 30 años, ya era un destino turístico” (Hotelero C, agosto 2009).

“bueno la gente antes eran pescadores y muchos tenían que ir a pescar en la mañana y por la tarde pues a los olivos y tal no. A partir de entonces sí que hay gente que ha continuado haciendo de pescador, pero en lugar de ir a los olivares y tal pues se ha decantado en hacer hoteles y, pues, al turismo en general no. Hee, los cambios que ha habido en el puerto, digo en principio a través del turismo hee, el tema de la pesca sí que tenemos aquí ha ido a peor no. Hay mucha gente ahora que es gente de fuera, se meten en antes eran todos gentes del pueblo. Ahora sé que ha muchas barcas y tal que llevan la mayoría son gente extranjera. Hay una gente, hay poca gente sigue los patrones y tal, si pero gente, digamos los trabajadores, hay mucha gente de fuera, Rumania” (Pescador A, noviembre de 2008).

Imagen 48: Vista general de la población en 1930. Fuente: Colección Roisin, en SANTALÓ, J. (2008) “La Costa Brava abans de la Costa Brava, Fotografíes de la Casa de la Posta, 1915-1935”, Ajuntament de Roses

“Se sigue manteniendo parte del pueblo pesquero, pero claro, ya no tiene nada que ver Roses con lo que había sido 20 años atrás. Mmm, ha habido una masificación bestial. Si, realmente se ha se quedado pequeño Roses, gente del país, lógicamente cada vez hay menos que se dedique a la pesca. Hay mmm, bueno, bueno, es una de las zonas que hay bastantes barcos que salen a pescar y pequeños pescadores, pero ya no es lo que era. No es lo que había sido” (Sindicalista, noviembre 2008).

“Bueno pues ha habido un cambio muy grande porque antes la gente de la mar no vivía solo del mar, vivía también de lo que cultivaban en un pequeño huerto y cuando vino el turismo pues incluso se… se alquilaban habitaciones en las casas. Alquilaban habitaciones para poder subsistir porque claro... eran tiempos que no había mucha cosa para… para comer. La tienda normalmente… ibas ahí apuntando y luego se iba pagando. Tenías un poco de la pesca, un poco del huerto y luego con el turismo primero llegaron también los americanos a Pení, a la base de Pení, y esto empezó ya a dar vida al pueblo de Roses. Luego con el turismo ha habido una transformación... ha sido enorme, enorme, en tonos los sentidos”

(Pescador B, noviembre 2008).

“Pues en nuestro caso, en Roses, ha sido un tema que se ha hecho

pues con relativa normalidad. Roses ha ido creciendo ciertamente, ha ido creciendo muy rápidamente, pero yo creo que no ha sido, yo creo que ha sido un tema de integración más que de choque. Entonces bueno, conociendo Roses, poco a poco ha ido cambiando el sistema de vida, el sistema de trabajo, el sistema de ingresos y se han ido complementando uno con el otro, y ciertamente pues poco a poco el terreno turístico le ha ido ganando la partida al terreno pesquero y, aunque seguimos teniendo un puerto muy importante a nivel de capturas dentro de lo que es la costa española en el mediterráneo, pero sí que es cierto que a nivel de población en este momento es más importante el sector turístico que el sector pesquero, sí”

(Regidor de Turismo entre 2007-2011, noviembre 2008).

El proceso de cambio fue rápido e intenso, pero no parece haber sido excesivamente conflictivo. El paso de una economía de subsistencia, basada en la pesca y la agricultura, a una economía turística de mercado en la que, como se verá un poco más adelante, todo el mundo pudo beneficiarse en mayor o menos medida, se realizó con relativa normalidad, casi de forma natural, tal y como indica el Regidor de Turismo. No existe registro de protestas ciudadanas notables, más allá de las promovidas por grupos ecologistas en defensa de los aiguamolls durante los años de máxima transformación urbanística que, tras una larga y dura lucha, lograron llegar a tiempo para salvar una parte de estos humedales mediante la declaración de su protección.

“Ha habido conflictos como es natural, pero se han solucionado siempre

bien, porque los conflictos que había o que podía haber habido, en principio el puerto deportivo se ha hecho ahora, o sea, los conflictos han existido