• No se han encontrado resultados

CATEGORÍAS Y SUBCATEGORÍAS DE SUELO SEGÚN EL PDUSC-

V. EL PROCESO DE URBANIZACIÓN DE LA COSTA MEDITERRÁNEA

V.2 LOS PAISAJES DEL TURISMO

V.2.1 Paisajes masivos y densos propios del modelo primigenio o fordista

Responden al crecimiento rápido de los inicios del turismo de masas, no dirigido por el planeamiento urbanístico pero fomentado por la nueva planificación económica que abría fronteras a los flujos de capital y dejaba en manos de promotores privados los criterios para la ordenación de estos lugares costeros39. Son productos de fuertes inversiones

de capital fundamentalmente en hoteles e inmobiliario. Con ellos, comienza la carrera hacia la plena urbanización de la costa mediterránea, su transición desde las economías tradicionales, agrícola y pesquera, a la especialización terciario-turística, el cambio de su estructura social y de los modos de vida, y de sus identidades naturales y culturales. Aunque es el modelo de construcción de ciudad turística que predomina desde 1960 hasta bien entrada la década de los 80, a partir de entonces convivirá con los paisajes residenciales de baja densidad característicos de la contemporaneidad.

Conforman conglomerados edificatorios, de gran altura por lo general, que actúan como gigantes muros a lo largo del litoral (dando, en ocasiones, sombra a las playas) y en torno a los núcleos tradicionales marineros. Paradigmáticos de estos paisajes son municipios como Benidorm (Alicante), Torremolinos (Málaga), La Manga del Mar Menor (Murcia) o Calviá (Mallorca), productos que, exportados, se encuentran reproducidos en zonas turísticas de otras latitudes, como Cancún en Méjico o Cartagena de Indias en Colombia.

Son paisajes-símbolo de lo que hoy es la costa mediterránea (Buades, 2006; Rodríguez Chumillas, 2008), puesto que en aquellos primeros años se pusieron las bases que han dado como resultado una costa que ha perdido la oportunidad de la diversificación económica y que, en el año 2005, se encontraba artificializada en un 43% del total de los primeros 500 metros (Greenpeace, 2013). Nacen con una ausencia total de normativa y sensibilidad medioambiental, ocupando la primera línea de costa y afectando gravemente sus ecosistemas y dinámicas, lo que provocó la aparición de movimientos ciudadanos de oposición en la década de los años 80, que lograron proteger algunos retazos de hábitat costeros de alto valor medioambiental.

Surgieron como enclaves turísticos masivos y sin dotaciones públicas. Una falta de planificación inicial que los condujo a una paulatina degradación y pérdida de atractivo, una herencia que los gobiernos municipales han tratando de enmendar interviniendo,

39 La Ley 197/1963, de 28 de diciembre, de Zonas y Centros Turísticos de Interés Nacional, elaborada por el

Ministerio de Información y Turismo, amparó la producción de estos primeros paisajes del turismo masivo priorizando el crecimiento económico sobre la ordenación prudente del territorio.

Imagen 11 y 12 : El municipio de Benidorm es una de los centros turísticos del medi- terráneo que mejor representa los paisajes masivos del turismo (foto superior), con un modelo de ocupación del litoral que ha sido exportado a otras latitudes como, por ejemplo, las costas mexicanas (foto inferior, Playa del Carmen, Quintana Roo, México). Fuente: C.Cabrerizo

Imagen 13 y 14: La presión urbanizadora sobre la primera línea de costa ha creado frentes marítimos de continuo urbano que funcionan como murallas frente a las dinámi- cas naturales costeras (imagen superior). La política medioambiental, a través de la protección de espacios naturales, consiguió frenar a partir de mediados de los años 80, la urbanización de algunas zonas de alto valor ambiental amenazadas (imagen infe- rior).Fuente: C.Cabrerizo

desde el ámbito de la planificación estratégica territorial, con programas de mejora urbanística, diversificación de la oferta y de aumento de la calidad de los establecimientos. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos y buenas intenciones, estos paisajes mantienen una relativa mala imagen, tanto estética como social, por estar vinculados en el imaginario colectivo con un turismo indiferenciado y poco distinguido, atractores de grupos sociales de bajo poder adquisitivo y nivel cultural y, en ocasiones, con comportamientos poco cívicos.

En contraposición a la dispersión urbanística que va a caracterizar las siguientes fases temporales de la turistización de la costa, estos paisajes densos y masivos han vuelto al centro del debate sobre qué modelo de ciudad alberga mayores cuotas de sostenibilidad ambiental, social y económica. El paradigma de estos paisajes, la ciudad de Benidorm, es uno de los casos que, con mayor frecuencia, se pone sobre la mesa en este debate, tanto por su modelo urbanístico como por la gestión turística que se realiza, que ha llegado a reducir considerablemente la estacionalidad intrínseca de la actividad. De esta forma lo enuncia un arquitecto valenciano en un medio de comunicación regional:

“Y “darse un paseo con la mirada hacia el cielo admirando los numerosos ejemplos de magníficas propuestas de arquitectura en altura”, haciéndose, entre tanto, preguntas: “Es cierto que se ha urbanizado (a lo grande, juntito y a lo alto) el 50% de un territorio en su día paradisiaco, si bien queda el otro 50% de mar. ¿Pero preferimos el modelo insostenible de chalets unifamiliares que han tapizado nuestras costas?, ¿preferimos trozos de costa prácticamente privatizadas para el disfrute de unos pocos privilegiados?, ¿preferimos los que han copiado el modelo urbanístico de Benidorm sin prestarle atención al modelo de gestión, hoy convertidos en barrios fantasma durante la mayoría del año?” (Arquitecto valenciano en

“Por qué nos chifla Benidorm: la idealización del urbanismo empinado”, artículo publicado en ValenciaPlaza.com, 11 de junio, 2015. http://www. valenciaplaza.com/ver/155303/benidorm-arquitectura-turismo-urbanismo. html).

V.2.2 Paisajes residenciales de baja densidad, cerrados y ajardinados con