Marchas de alabanza
C ÓMO ENTENDER LA M ARCHA POR J ESÚS
Si decidimos llevar nuestra oración a la comunidad, y si uno de los vehículos que elegimos para esto es la Marcha por Jesús, debemos hacerlo con excelencia. Si ponemos a la esposa de Cristo en despliegue e invitamos al público general para vernos adorar a nuestro Señor y Maestro, debe hacerse con talento, dignidad, exuberancia, orden, ajuste cultural y clase. Entender completamente el cómo y el porqué de la Marcha por Jesús nos ayudará a alcanzar justamente eso.
[p 166] El propósito
El propósito de la Marcha por Jesús es llevar a todo el Cuerpo de Cristo a la alabanza pública a Dios en armonía.
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Cindy Jacobs, Conquistemos las puertas del enemigo, Editorial Caribe, Miami, FL, 1994, p. 212. 5
Graham Kendrick, Public Praise, Creation House, Altamonte Springs, Florida, 1992, p. 53. 6
Como lo he dicho muchas veces, un prerrequisito fundamental para tomar una ciudad para Dios es la unidad sustancial del pueblo de Dios, comenzando con los pastores. Los conciertos de ora- ción y particularmente las cumbres de oración han tomado pasos significativos en esa dirección en muchas ciudades. La Marcha por Jesús no es un sustituto para ninguna de esas iniciativas, pero su sencillez sí la hace más inmediatamente disponible a todo el Cuerpo de Cristo, especialmente a familias completas incluyendo niños y jóvenes. Es mi opinión personal que la Marcha por Jesús tiene más potencial para llevar la unidad del Cuerpo de Cristo a través de las líneas denominacio- nales y a través de las razas que ningún otro diseño disponible hoy en día.
Cuando se analiza la influencia que pueden hacer las marchas de alabanza en una ciudad, es importante que recordemos que en un sentido la adoración se puede ver como un fin en sí mismo, no sólo como un medio hacia un fin. Graham Kendrick dice: «La adoración no es tanto una arma como el premio mismo de la batalla … el Padre está buscando adoradores sobre los cuales derra- mar Su afecto por la eternidad».7 Si adoramos bien y no hacemos nada más, agradamos a Dios.
[p 167] Podemos esperar que las marchas de alabanza ayuden a traer unidad al Cuerpo de Cristo. Podemos esperar que los establecimientos pornográficos y las actividades viciosas ilegales cierren así como pasó después de la marcha en Soho, Londres. Pero necesitamos profundizar más en eso. Las palabras de Graham Kendrick son extremadamente importantes para cualquiera que esté planificando organizar o participar en una Marcha por Jesús: «¿Qué logra todo esto? Mi res- puesta es sencilla: el Señor recibe adoración. No sólo eso, sino que la humanidad y los ángeles lo ven recibir adoración. ¿Acaso no es eso un logro de gran significado en las calles de un pueblo o ciudad en donde normalmente no se le honra?»8
Los principios
Recientemente escuché a Roger Forster, uno de los fundadores de la Marcha por Jesús, mencio- nar 10 principios fundamentales de esa actividad, cada uno con matices teológicos. Estos parecen cubrir toda la gama, así que los nombraré aquí:
1. La obediencia. Estamos obedeciendo el deseo de Dios de que su pueblo haga conocer a las naciones su gloria y su majestad.
2. La visibilidad de la iglesia. La iglesia es percibida con demasiada frecuencia como algo irrelevante a la vida de la comunidad en general.
3. La unidad del Espíritu. La iglesia es percibida como un pueblo a pesar de las diferencias en doctrinas secundarias, prácticas y estilos que de otra manera mantienen separados a los grupos cristianos. John Dawson dice: «Somos una nación que ha traído reproche al nombre del Señor a través de la contienda y la división en el Cuerpo de Cristo. No hay forma más rápida de vencer eso que mediante la [p 168] representación gráfica de miles de creyentes marchando juntos, físicamen- te, uno al lado del otro».9
4. La confesión, el arrepentimiento y la reconciliación. El arrepentimiento poderoso y el conmovedor arrepentimiento público es parte característica de la reunión pública de oración luego de una marcha.
5. La proclamación. Esto se hace en alta voz y al unísono.
6. La celebración. La atmósfera festiva de una marcha produce gran júbilo.
7. El simbolismo profético. Los hechos simbólicos públicos de muchas clases son caracterís- ticos de los líderes del Antiguo Testamento como Moisés, Josué y los profetas. La marcha pública de alabanza es un ejemplo contemporáneo.
7 Ibid., p. 60. 8 Ibid., p. 19. 9
8. El reclamo del terreno. La palabra de Dios a Josué fue: «Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie» (Jos 1:3). Forster dice: «¿Por qué el enemigo ha de tener este terreno? ¿Por qué debe gobernar en nuestras calles y controlar nuestra economía? Nosotros ponemos nuestros pies sobre un pedazo de territorio y decimos: “Señor, este es Tú terreno …”»10
9. La valentía. Aunque la Marcha por Jesús no es para tímidos, tampoco admite solamente a los que tienen un corazón de león. A través de la misma, los cristianos comunes y corrientes pue- den llegar a ser valientes por Cristo.
10. Testigos en el dominio celestial. Las batallas en la guerra espiritual que hacen falta para tomar una ciudad para Dios se ganan a través de marchas.
El método
El apoyo logístico para la Marcha por Jesús está emplazada. La oficina de Londres, Inglaterra, bajo Graham Kendrick y [p 169] sus colegas, dirige los asuntos internacionales. Ellos son apoyados de forma muy fuerte por la oficina de los EE.UU. en Austin, Texas, bajo Tom y Theresa Pelton. Otras naciones están desarrollando sus propias oficinas nacionales.
Cada ciudad que desea una Marcha por Jesús debe ponerse en contacto con una de estas ofi- cinas:
Fuera de los EE.UU.: En los EE.UU.: Marcha por Jesús, Marcha por Jesús, P.O. Box 39, P.O. Box 3216,
Sunbury-on-Thames, Austin, TX 78764, Middlesex, TW16 6PP, U.S.A.
Estas oficinas están preparadas para suplir las instrucciones necesarias para organizar una marcha a partir de poco o nada.
Las marchas requieren una base de liderazgo cristiano tan amplia como sea posible a nivel de la ciudad. Se necesita planificación cuidadosa para el punto de partida y la meta, con la aprobación y los permisos apropiados del municipio. Es necesaria una camioneta equipada con un sistema de sonido externo por cada 200 ó 300 personas que marchen. Es imprescindible explicar bien las co- sas que pueden y no pueden hacerse en la marcha. Hay camisetas y cancioneros disponibles. Música para las calles
Durante la marcha, todos los participantes van cantando, hablando y gritando las mismas cosas al mismo tiempo. Las canciones y la liturgia para el mundo de habla inglesa son nuevas todos los años escritas por Graham Kendrick y publicadas por Make Way Music.
El tipo de música de alabanza apropiado para las calles es distinto al de la música de alabanza y adoración contemporánea escrita para las reuniones de iglesia. Los coros de alabanza y adora- ción que han llegado a ser tan populares hoy fueron escritos en su mayoría en conexión con el [p 170] movimiento de renovación carismática comenzando en los 1960. Cuando estos coros salieron por vez primera eran radicales tanto en su estilo musical como en su contenido, lo cual apelaba particularmente a la generación posterior a la Segunda Guerra Mundial que fue criada con la músi- ca rock. Los coros fueron escritos como «canciones de amor a Jesús» y se ocupaban de los bene- ficios sanadores que podía traer Jesús a personas dolientes que se le acercaban en adoración. El empuje primordial de esta música de adoración era levantar el nivel de espiritualidad de los que ya
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eran cristianos. Muy poco de esto fue dirigido a la comunidad fuera de la iglesia o las personas perdidas allá afuera.
Graham Kendrick hizo surgir una clase diferente de música contemporánea de alabanza, com- puesta de modo específico con las marchas de alabanza en mente. Él dice: «Muchas de las can- ciones que entonamos adentro no son apropiadas afuera, tanto en estilo como en contenido».11
«Shine, Jesus Shine» [Brilla, Jesús brilla] es la más conocida y es algo así como una canción tema de las Marchas por Jesús. Esta música nueva, quizás más que nada, tiene el potencial de cambiar la renovación carismática, que ha sido mayormente introspectiva, a una firme fuerza evan- gelística para el Reino de Dios en estos días. Una canción como: «Vamos a tomar esta ciudad, vamos a luchar por la fe, porque su reino se extiende a las fronteras de esta ciudad» mira hacia arriba y hacia afuera, mientras que «Yo te amo, Señor, y levantó mi voz para adorarte» mira hacia arriba y hacia dentro.
Hay cierto sentir hoy que la clase de canciones de adoración introspectiva y de amor a Jesús están en peligro de exagerarse en algunos círculos. Un líder cristiano, que enfatiza la adoración en su iglesia, se preocupó cuando sintió que el Espíritu Santo le estaba diciendo: «¡El mundo se está muriendo sin Jesús, y todo lo que la iglesia está haciendo es cantar cantos!» Quizás las Marchas por Jesús y la nueva himnología que ellos están produciendo ayudará [p 171] a equilibrar las cosas y permitir que el pueblo de Dios derribe algunas murallas entre la iglesia y la comunidad.
El enfoque
Es obvio que la actual creciente popularidad de las marchas de alabanza puede ser utilizada por grupos con intereses especiales para promover sus causas. Los cristianos que están verdadera- mente comprometidos a tomar sus ciudades y naciones para Cristo deben resistir esto fuertemen- te. Graham Kendrick de manera correcta dice que ese uso podría ser un «beso mortal» para la Marcha por Jesús. En base a su experiencia bosqueja cuidadosamente nueve cosas que no son la Marcha por Jesús:
1. No son protestas.
2. No se hacen alrededor de asuntos, sino alrededor de una Persona. 3. No son críticas ni careos.
4. No son una pirueta publicitaria. 5. No son una campaña evangelística.
6. No se presentan como un método de guerra espiritual. 7. No son un ritual.
8. No son triunfalistas.
9. No se concentran en personalidades.12
Como se ha dicho, el enfoque de la marcha, primordial y principalmente, debe ser una declara- ción pública de los cristianos de todos los rangos de que Jesucristo es exaltado y de que es el ver- dadero Rey de reyes y Señor de señores sobre la ciudad.
El resultado
La Marcha por Jesús produce un cambio en la atmósfera espiritual de la ciudad.
[p 172] Esta es una declaración tan atrevida que requiere calificación inmediata. Por un lado, debido a que aquí estamos lidiando con el efecto de una marcha visible acerca del mundo invisible, nos hemos separado de la posibilidad de medidas totalmente objetivas. Pero ese es el caso con
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Ibid., pp. 24, 25.
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toda oración, como señalé anteriormente en el libro. Sólo nuestra fe en Dios y la obediencia a su Palabra nos pueden asegurar que se guardan sus promesas en cuanto a la oración que ha recibido respuesta. Cuando vemos cambios tangibles en la propagación de la justicia y el derecho en nues- tra comunidad y la cantidad de personas pérdidas que vienen a Cristo, nuestra confianza aumenta.
La segunda calificación tiene que ver con el grado. Ha habido cambio en el mundo invisible, pe- ro ¿cuánto? Una trampa en la cual muchos líderes cristianos inocentes pueden caer es sospechar que al tener 1, 2 ó 10 Marchas por Jesús los espíritus territoriales sobre una ciudad serán arranca- dos, atados y despachados. Esta clase de tontería es lo que motiva a Graham Kendrick a decir: «No me suscribo al punto de vista de que la meta de una marcha de alabanza es sacarle la in- fluencia demoníaca a un pueblo o a una institución. Una marcha no es una cura total para todos los males en un pueblo, tampoco es un sustituto para el testimonio diario y la acción social».13 Por esta razón también dice, como acabamos de ver, que «las marchas no se presentan como método de guerra espiritual».
Con esto no queremos decir que la guerra espiritual no es uno de los resultados de una Marcha por Jesús. Kendrick dice: «Unirse en un espíritu de unidad es en sí mismo un acto poderoso de guerra espiritual. Le declara a los poderes de las tinieblas que ellos están desarmados y malditos porque en Cristo estamos reconciliados y somos unidos en amor al pie de la cruz».14
Las marchas de alabanza no deben percibirse como contextos para los tipos de confrontación directa con los [p 173] principados, poderes y las fortalezas que algunos viajes de oración, que habré de describir luego, hacen. Hay un lugar y un momento para ellos también, pero la Marcha por Jesús no es el momento ni el lugar.
Las Marchas por Jesús son una clase de demostración a los poderes en los lugares celestiales en la que toda la familia puede participar. Otras formas de guerra espiritual son definitivamente sólo para adultos.
En todo caso, cuando participamos en una Marcha por Jesús, ayudamos a cumplir el deseo de Dios de que «la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales» (Ef 3:10).
P
REGUNTAS DE REFLEXIÓN1. ¿Ha participado usted en alguna Marcha por Jesús? De ser así, describa sus sentimientos. Si no, ¿suena esto como algo que podría implementarse en su ciudad?
2. Si la Marcha por Jesús en Nürnberg tuvo alguna influencia en el cambio de actitud de los cristia- nos alemanes, ¿qué explicación teológica podría ofrecer? ¿Qué pudo haber sucedido en el mundo invisible?
3. Hable acerca del concepto de que la alabanza es una forma de oración. ¿Puede ofrecer otros ejemplos del poder tangible de la alabanza?
4. ¿Qué quiere decir Graham Kendrick cuando dice: «La adoración no es tanto una arma sino el premio mismo de la batalla?»
5. Repase y discuta la lista de nueve cosas que no son una Marcha por Jesús. A la misma vez, ¿puede encontrar un sentido positivo para cada uno de los asuntos?
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Jones, «Graham Kendrick», p. 51. 14
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