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CABALISTAS O MATERIALISTAS

In document Las Alturas de Mi Pueblo (página 45-50)

Muchos lugares del mundo son visitados por “cabalistas”. Las personas que tienen problemas familiares, de dinero, etc. les piden bendiciones, consejos, amuletos, etc.

Entre estos cabalistas, los hay quienes son verdaderamente personas justas y buenas. De ellos no estoy hablando, que Dios los bendiga y les otorgue largos años de vida con paz y armonía. Amén.

Pero hay otros disfrazados, que lo hacen para enriquecerse, aprovechándose de la situación difícil por la que atraviesan los demás. Los confunden con mentiras y les hacen milagros. Pero la cuestión es, ¿si se lo hacen con las fuerzas de tumá (impureza) o con las fuerzas de kedushá (santidad)?

Cuando Dios creó el mundo, creó junto a él dos fuerzas: una de santidad y la otra de impureza. Ambas fuerzas pueden hacer cosas sobrenaturales. Esto lo hizo Dios para mantener un equilibrio en la creación y garantizar el libre albedrío de las personas.

Hay en el mundo personas (goyim y judíos) que hacen brujerías, hechizos, incluso milagros, pero utilizando fuerzas del lado impuro. Sin embargo, encontramos también rabinos que hacen milagros, pero utilizando las fuerzas del lado positivo, las fuerzas del bien. No hay ni siquiera que mencionar la aberración que implica asistir a una cita con algún brujo o bruja goyim, sino que además hay que insistir, en que tengamos mucho cuidado con quién nos aconsejamos, y sepamos diferenciar verdaderamente entre los justos y los que se disfrazan de justos.

Abraham Abinu era el hijo de Teraj, el más famoso idólatra de su generación. Y no solo eso, sino que la fábrica más grande de estatuas en Ur Kasdim, era de Teraj. Un día le pidió a su pequeño hijo Abraham que le cuidara sus estatuas y que saliera a venderlas. Al ver Abraham que estas estatuas no representaban nada, empezó a despertar y a conocer al único y verdadero Dios. Entonces Dios

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se le reveló y le ordenó irse de su tierra hacia la tierra prometida, y fue ahí, donde Dios le reveló todos los secretos de las fuerzas de kedushá (santidad).

Abraham Abinu conocía ambas fuerzas Por eso la Torá nos cuenta que antes de su muerte le entregó regalos a sus hijos, los que tuvo con Keturá (Génesis 25:6) y explica la Guemará en Sanedrín 91b y así lo explica Rashí, que les regaló un nombre proveniente de las fuerzas de impureza, lo que les permitía hacer cosas sobrenaturales, brujerías y hechizos. “Vayishaljem Meet Itzjak Benó – Y los mandó lejos de su hijo Itzjak”, porque quería que Itzjak se mantuviera en un ambiente de pureza, para servir a Dios. Sin embargo, por otro lado está escrito “Vayitén Abraham et kol asher lo LeItzjak – Y le dio Abraham a Itzjak todo lo que tenía”. Explican nuestros sabios este versículo de la Torá de la siguiente manera. Abraham le dio a Itzjak el conocimiento absoluto de todo lo que comprenden las fuerzas de santidad, a través de uno de los nombres de Dios que es lo que nosotros conocemos como “Shem Hameforash”.

Vemos entonces que en el mundo hay dos tipos de fuerzas, las de santidad y las de impureza. Por ejemplo, es sabido que Itzjak, cuando llegó a donde vivía Abimelej, dijo que Rivká era su hermana. Pero después se dice que Abimelej se molestó con Itzjak porque vio, a través de la ventana, como se acostaba con Rivká. Ahí entendió que le había engañado, y que verdaderamente era su esposa y no su hermana.

La pregunta que nos hacemos todos es ¿acaso Itzjak hacía esas cosas sin recato, en un lugar alumbrado y con acceso al público? Lógicamente que no. Lo que Abimelej hizo fue, lo mismo que hizo Sisrá al ver que su hijo no venía. Entendió que había muerto porque vio a través de la ventana (Jueces 5:28). Explican nuestros sabios, que la expresión “a través de la ventana” significa ver a través de las fuerzas del mal. Entonces así fue cómo Abimelej descubrió que Rivká era la esposa de Itzjak. Utilizando esas fuerzas negativas.

Pero al pueblo de Israel, Dios le permitió apegarse a Él, a través de las fuerzas de pureza y santidad.

Aunque, a nuestro pesar, hay judíos que se fueron a pastorear en campos ajenos, aprendieron a utilizar esas fuerzas negativas y se disfrazaron de rabinos, cualquiera que los ve dice, que son “justos y perfectos”, “sus bendiciones rompen portones”, “los ángeles y él

51 son como familia”. La verdad es que sus bendiciones son maldiciones, que los amuletos son dañinos, y no importa si ellos hacen milagros, yo hago todos los días un nes (milagro) – hago Nes Café. No importa si imparte clases de cábala, la verdad es que son unos farsantes y mentirosos. Pero no pensemos que son rabinos ladrones, sino que son judíos que roban, disfrazados de rabinos. La pregunta es ¿cómo una persona común y corriente puede reconocer quién es puro y quién es impuro? ¿Quién es rabino y quién es ladrón? ¿A quién acudir y de quién escapar? ¿Qué amuleto sirve y cuál puede ser botado a la basura?

Primero que nada debemos saber que la santidad es tan difícil de adquirir como un objeto de oro y fácil de perder como un objeto de cristal. Para llegar a esos niveles de santidad hay que desconectarse de lo material, de lo físico.

Cuenta el Zohar, que una vez Rabí Pinjás Ben Yair, el suegro de Rabí Shimón Bar Yojai, los invitó a él y a sus alumnos a su casa y los sentó en un sofá bastante cómodo y cuando Rabí Shimón Bar Yojai quiso empezar a transmitir su acostumbrada clase de mística, no se podía elevar. Entonces, sacaron los sofás y se sentaron en el piso, e inmediatamente empezó la clase de mística sin ningún inconveniente.

Incluso aunque la persona llegue a adquirir esos niveles de santidad, hay que tener mucho cuidado de no perderlos, ya que con un mínimo error se pierde todo. Como vemos que ocurrió con el profeta Elisha, quien se enfureció por un momento y la inspiración divina se apartó de él.

Tal y como ocurre con los dibujos tridimensionales, la persona se queda observándolos un tiempo, hasta que logra entenderlos. Basta con que en un segundo se desconcentre, para que tenga que comenzar de nuevo.

En nuestra Parashá vemos como Rivká e Itzjak que eran gente santa, no estaban apegados a la fuente de santidad, ya que ellos eran parte de ella. Con todo y que eran parte de esta fuente de kedushá, había pequeños detalles que les causaban perder esta fuerza.

Traeremos unos cuantos ejemplos de nuestra Parashá.

- Rivká, cuando estaba embarazada y pasaba por la puerta de algún centro idólatra, Esav le pateaba desde el vientre porque quería salir, pero si pasaba por la puerta de alguna yeshivá o de

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alguna sinagoga, Yaakov era quien pateaba desde el vientre para salir.

Al ver esto Rivká, fue a donde Shem (hijo de Noaj) a preguntarle qué era lo que estaba pasando dentro de su cuerpo. Entonces Shem, tuvo ruaj hakodesk (inspiración divina) en ese momento y le respondió que tenía dos hijos gemelos. La pregunta que todos los comentaristas hacen es: ¿Por qué Shem fue el que recibió esa inspiración divina y no Rivká, si de todas maneras la misma Torá atestigua que Rivká sí tenía capacidad de tenerla, ya que ella supo a priori, que Esav quería matar a Yaakov?

La respuesta es, que ella al tener un hijo malvado dentro de sí, no podía conseguir esa comunicación con Dios, ya que cada vez que la persona se encuentra en compañía del rashá (malvado), entonces es imposible que esté en contacto con Dios. Es decir, que para obtener inspiración divina, shejiná y ayuda de Dios constantemente, debemos estar siempre en compañía de gente pura y santa.

Y así también ocurrió con Itzjak, al no ser informado por Dios que Esav quería matar a Yaakov y, sin embargo, a Rivká sí se le dijo a través de su inspiración divina. ¿Por qué Itzjak no tuvo oportunidad de saberlo? La respuesta es porque Itzjak veía mucho a su hijo Esav como el primogénito amado. Todo aquel que mira a una persona malvada queda ciego espiritualmente, e incluso físicamente, tal y como le ocurrió a Itzjak en su vejez.

A Yaakov Abinu también se le apartó su inspiración divina, por 22 años, al no tener a su hijo Yosef (que era un tzadik) a su lado, pero cuando volvió a reunirse con él, también volvió su alegría y por ende supo otra vez cómo conectarse con Dios.

Entonces, ¿cómo podemos pensar que esos “cabalistas” disfrazados, puedan estar en estrecha conexión con Dios, si ellos mismos están envueltos en placeres mundanos, están en contacto directo con mafiosos, observan mujeres sin ningún inconveniente, etc.?

Cuentan que una vez Baba Meir, el hijo de Baba Saleh, fue al aeropuerto en Lud, Israel, a recibir a su padre. Baba Meir iba vestido con su Yilaba (atuendo marroquí) que le cubría incluso la cara. Alrededor de él había mucha gente, cuidándole. En ese aeropuerto había mucho ruido, música, etc. Tres meses más tarde, comentó Baba Meir, que todavía no había podido recuperar el nivel espiritual que tenía antes de llegar a ese aeropuerto.

53 Sinceramente, es muy difícil conectarse a esa fuente de santidad, proveniente de Dios, y si lograste hacerlo, más difícil aún es mantenerte. Sin embargo, apegarse a las fuerzas impuras, las del mal, es muy sencillo y también mantenerse unido, es muy fácil. Por eso hay quienes escogen el camino sencillo, pero la diferencia es que el que escoge el camino fácil llegará a otro sitio totalmente diferente. Se causará mal a sí mismo y a los que se codean con él. Por lo tanto, debemos cuidarnos mucho y no ser tan ingenuos. Lógicamente, no asistir a brujos o brujas goyim, sino además no pedir consejos a los “rabinos” disfrazados. Cada quien debe abrir bien sus ojos, y saber que en caso que necesite algún consejo, debe ir a donde los grandes rabinos de esta generación y plantearles sus inquietudes. A los rabinos de verdad, y no a cualquier “cabalista”, que en realidad es un materialista. Es importante tener paciencia con esas personas equivocadas, mantener distancia con ellos y estar alerta siempre con sus pasos.

Solamente cuando sepamos, seguro, por diferentes fuentes, que tal rabino es un justo, entonces podremos consultar con él nuestras dudas, problemas, bendiciones, etc. Y así culmina la haftará de esta semana “VeTorá Yebakshú Mipihu Ki Malhaj Hashem… Hu – Y la Torá se la solicitarán a él, porque es un ángel de Dios”, lo que significa que cuando este rabino sea reconocido como un ángel de Dios, entonces podremos pedirle a él Torá y bendiciones.

Que sea la voluntad de Dios que nos salve de caer en manos de gente mentirosa y dañina, que esas personas, algún día cercano, también vuelvan en teshuvá y que sus ojos no se dejen cegar por el dinero. Amén.

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Parashat TOLEDOT

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