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Según el informe de la OCDE (2012) Colombia es una de las principales economías de la región de América Latina y el Caribe y el gobierno tiene planes ambiciosos para su desarrollo social y económico, para lo que es crucial el fortalecimiento del capital humano. A pesar de los progresos en el sector educativo, aún queda mucho por hacer para afrontar algunos desafíos como: aumentar las matrículas y fomentar la equidad, mejorar la calidad y la pertinencia, así como lograr que la gestión y las finanzas sean más adecuadas. Entre otras cosas, el gobierno necesita seguir aumentando la participación en la educación post secundaria mejorando los préstamos y los sistemas de becas y aumentando el número de cupos de la manera más equilibrada posible por todo el país. Desde el 2002, cuando el gobierno de Colombia se comprometió a mejorar de manera notable el programa de educación llamado la Revolución Educativa, la cobertura ha ido mejorado en todas las fases, pero en particular en la educación secundaria entre 2002 y 2009 las tasas de matrícula se elevaron del 57.1% al 70.5% en educación básica secundaria y del 29.5% al 39.8% en educación media(p.3-28).

Ahora bien, no hay que olvidar que d

, la desigualdad en el

tenido el país en las evaluaciones internacionales y regionales muestra considerables posibilidades de mejorar (OCDE Op cit. p. 23).

En este marco de referencias, con el fin de develar los enfoques, tendencias y modelos, es necesario tener presente los principios que conceptualizan y

contextualizan la educación superior en Colombia y su relación con el término de calidad, sin olvidar que el discurso sobre la calidad educativa, como todos los dispositivos discursivos, fundamenta unas prácticas prolongadas, redundantes y abstractas que le atribuyen credibilidad y legitimidad a aquellas que se orientan a incrementar sus niveles. La lógica de la empresa privada ha sido el discurso tras las instituciones educativas, es lógico que el lenguaje empresarial se introduzca en la educación, siendo el concepto de calidad es uno de los elementos baldíosque resulta de ésta disposición:

como parte del lenguaje común, la noción de calidad se ha ido empotrando en los discursos hasta encumbrarse como verdad de hecho, donde todos aquellos que la utilicen podrán hacerlo como quieran, donde lo deseen, en el momento en que lo decidan y con referencia a cualquier eventualidad, así no este asociada con la educación. De lema en las políticas educativas de los altos gobiernos, la calidad pasó a convertirse en mero rótulo comercial. La calidad se convirtió en termino baldío (Jaramillo 2007, p. 35).

A la luz del lenguaje discursivo común de calidad, se denotan un sin número de riesgos asociados que develan una seria deficiencia en la implementación de implementación de las políticas en educación. Tales riesgos llevan consigo el reducir los objetivos educativos a simples concepciones de calidad, en donde los

procesos educativos quedan sujetados a un sin número de discusiones políticas legales “siendo la redundancia y la abstracción el contenido principal de la mayor parte de los discursos que abordan la noción de calidad en relación a la

educación”, discusiones que anteponen la calidad a los problemas concretos de la educación, fundamentadas en las promesas de “igualdad de acceso y oportunidad para todos, en donde se ha de pagar mucho por una educación de alta calidad” (Jaramillo 2007, pp. 35-36):

De acuerdo con Jaramillo podemos decir que:

el nombre de calidad se ha manipulado a la opinión pública. Se venden el ingreso a la universidad, la superación de las pruebas de Estado, el estatus institucional, el acceso al mundo de la tecnología, a la globalización y al empleo, entre otros. Sobre todo desde la última consideración vale la pena aludir al uso estigmatizador que se ha hecho de la noción de calidad y a la desfiguración de los compromisos y planes colectivos de mejoramiento mediante acciones instrumentales de evaluación de calidad. En sentido estricto, la política neoliberal castiga reciamente a la pedagogía y somete a la escuela a las lógicas del mercado. Ahí radica la naturaleza política y el uso ideológico del concepto de calidad de la educación. Por eso el concepto de calidad no es nada neutral, ni ingenuo. La calidad es un concepto político. (p. 39).

Afirma Jaramillo que “la calidad en educación se ha perfilado como un tema cuyo tratamiento inadecuado puede presentar alto riesgo de confusión pública y hasta de acción lesiva para la convivencia social si imperan sus usos

amañados”,en donde podemos visualizar un problematización que desfigura los procesos y objetivos de la educación:

la insistencia en el tema de calidad en la educación comporta riesgos mayores que los que pueden presentarse en otros campos disciplinarios o ámbitos de la vida social, por cuanto sus usos amañados la convierten en palabra vacía y punto de referencia para efectuar acciones de manipulación y de exclusión social. La

indiferencia en el uso conceptual riguroso puede llevar a la aceptación de cualquier idea o connotación como valida para referirse al tema, legitimando expresiones generalizadoras e imprecisas….Asumir una postura frente a la calidad respecto a la educación se apareja también con un posicionamiento político y con acciones coherentes de construcción de sentido dentro de una realidad concreta. Por ende, la visión sobre calidad se vincula con la identificación de problemáticas

apremiantes en la educación. En estos términos, la calidad es un falso problema si no se asocia con aspectos concretos del pensamientos y de la realidad. Por otra parte, hay que reconocer que si la educación se toma como valor social estratégico para el desarrollo, entonces la calidad se convierte en uno de sus componentes sustanciales. El problema de la calidad entonces, radicaría, más en una razón de discriminación, en su asunción como proceso y producto de la construcción colectiva. (Jaramillo 2007, p. 30-31).

Razonablemente aunque no existe un definición concreta de calidad, nos podemos acercar a ella desde diferentes puntos de vista sin olvidar que es un concepto histórico, cambiante, que a lo largo de su evolución moderna ha mostrado énfasis o centros de interés diversos, como: inspección, control de calidad, aseguramiento de la calidad, gestión de calidad, calidad total, (López citado por Restrepo2007, p. 12), en donde se devela una consecución lógica

desde la planeación de la calidad, control de los procesos o fuerzas operativitas y mejoramiento continuo.

Al respecto y en relación a la educación superior Lorena Gartner Isaza, en su artículo sobre las razones para apostarle a la calidad en la educación superior afirma citando a Jacques Hallak (sf:3):

la palabra calidad es una de las más honorables, pero también una de las más resbaladizas en el léxico educativo”, pues posee características que la hacen relativa, compleja e integral. Es relativa, porque cobra vida en las particularidades de cada proyecto educativo, en aquello que la institución es razonablemente capaz de lograr, dada su misión especifica y su inserción en determinados escenarios sociales que se constituyen en los referentes en los que se juega su capacidad para cumplir con su compromiso y satisfacer las necesidades de los actores sociales que hacen uso de sus servicios. Es compleja e integral porque invoca una multiplicidad de aspectos que conforman un todo en proceso de cambio y que a su vez interactúa con el entorno. El concepto de la calidad en la educación superior es multidimensional y hace alusión al desempeño tanto en sus funciones misionales y de apoyo, como en la excelencia de sus docentes y estudiantes, en su

infraestructura, en su entorno académico y en su dirección. (p. 3).

En esta concepción multidimensional del concepto de calidad, se enuncian cuatro de las mas conocidas definiciones en donde la calidad en primer lugar es considerada como “correspondencia entre objetivos y resultados, siendo este uno de los conceptos más antiguos en relación a la evaluación; en segundo lugar se refiere a la calidad como de aproximación a modelos ideales ampliamente

reconocidos e a estándares internacionales que estos promueven y que los hacen líderes en la evaluación y acreditación de calidad, es un concepto aplicado dentro de la teoría del Benchmarking, que insta a comparar el objeto, programa o

institución evaluada, con los líderes nacionales e internacionales homólogos, y que predica el posicionamiento regional, nacional e incluso internacional de los

programas (Schonfileld citado en Restrepo 2007, p.16); en tercer lugar, Restrepo siguiendo los lineamientos del consejo nacional de acreditación (CNA 2013), conceptualiza la calidad como la posesión de determinadas propiedades que corresponden a la naturaleza y funciones de una entidad o programa, o la síntesis óptima de características esperada de un programa o institución y la distancia con que esta presenta la realidad; finalmente, nos encontramos frente a la calidad como grado en el que la educación impartida responde a las demandas que la sociedad ha puesto a la educación y a las expectativas que los usuarios tienen sobre esta, dicho concepto afirma el autor es muy cercano al de pertinencia.

Ahora bien a la luz de textos investigativos de corte cualitativo y cuantitativo, como: el estado de la cuestiónde las políticas de calidad de la educación superior a través de los conceptos de pertinencia, evaluación, competencia y cobertura, a partir de la ley 30 de 1992 y hasta el 2.008. Daza, Rodas, Rozo &Silva (2009), la educación superior: retos y perspectivas de Orozco Silva (2013), la calidad en educación en Colombia de Misas Arango (2014), también desde la perspectiva de textos interpretativos en un sentido crítico analítico como Razones para apostarle a la calidad en la educación superior de Lorena Gartner (sf), mitos, tendencias y realidades de la educación actual en Colombia, el conocimiento como mercancía y la educación complementaria de Hernán López Arellano (2004) y la Educación con

calidad. ¿cómo concretarla?. Bernardo Restrepo (2007)entre otros (ver anexo 2) sobre revisión documental por países), podemos destacar los siguientes enfoques, tendencias y modelos:

Enfoques

Como se ha venido evidenciando el sistema educativo Colombiano apuesta por un sistema de evaluación y regulación mixto al igual que en muchas países del mundo donde la calidad interna y externa son elementos claves para el proceso.

La discusión conforme a los indicadores es compleja ya que como se hablaba antes no se acuerda cual es la forma más efectiva de medir el proceso, y por este motivo el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) ofrece una serie de documentos guía para el proceso de acreditación y el aseguramiento de la calidad los cuales son:

a. Lineamientos para la Acreditación de Programas. Tercera Edición Noviembre de 2006.

b. Lineamientos para la Acreditación Institucional. Segunda Edición Noviembre de 2006

c. Autoevaluación con fines de acreditación de Programas de Pregrado, Guía de Procedimiento CNA No. 03. Cuarta Edición, Noviembre de 2006.

d. Evaluación Externa con fines de Acreditación de Programas Académicos de Pregrado.

e. Guía de Procedimiento CNA 03. Tercera Edición, Noviembre de 2006.

f. Renovación de la Acreditación de Programas Académicos de Pregrado. Guía de Procedimiento CNA-04. Noviembre de 2006. g. Entornos Virtuales en la Educación Superior. Primera Edición,

Noviembre de 2006.

Siendo estos algunos de los documentos de referencia a nivel nacional que en coherencia con estándares y directrices internacionales consolidan los

enfoques en cuanto al manejo del sistema educativo, su calidad y aseguramiento. Las organización con mayor presencia e impacto en los modelos educativos

nacionales son la UNESCO, EEES, Banco Mundial, y las diferentes conferencias y acuerdos internacionales que comprenden en su agenda a la educación superior como un problema global.

En este marco de referencia surgen en relación a la calidad en educación superior, parafraseando a Restrepo (2007, p.17-22) (ver anexo 1 ficha nº1), tres enfoques que auscultan referentes universales de calidad de la educación y que suelen tomarse como indicadores de calidad ya sea como determinantes o como consecuencia:

El primer enfoque es el de calidad interna, ligado a los estándares cuantitativos, atributos o indicadores internos y objetos de la institución, como el número de profesores, su dedicación en tiempo a la institución, los títulos obtenidos y su relación con las áreas que enseñan, la relación estudiantes profesor, la carga académica, el número y categoría en el escalafón de Colciencias, de grupos de investigación, el número de líneas de investigación, el alcance de las

internacionales en revistas indexadas, así como la frecuencia de citas de estas investigaciones y otras publicaciones-esto último en el casa de la educación superior-y finalmente la producción en materiales de enseñanza por parte del profesorado. (P.17).

Restrepo citando a Carlos Augusto Gómez (2007), afirma en relación a este primer enfoque, que también hay variables cualitativas de calidad interna en donde debe existir cierta coherencia global en lo que respecta a los procesos y a la

organización general de la institución.

En este marco de referencia, podemos decir con Restrepo (2007) que el segundo enfoques es mas cualitativo y está relacionado con la calidad externa, orientado a la satisfacción de las necesidades del cliente colectivo, basado en la respuesta que la educación da a las expectativas o percepciones que su clientela tiene puestas en ella, la calidad se identifica con aquellas competencias que la sociedad total espera ver desarrolladas por la escuela en los alumnos. Las

competencias se expresan en los objetivos pedagógicos de las instituciones. Estos objetivos tienen que ver con la decisión acerca del alcance de la enseñanza y del aprendizaje. (p.19).

Ahora bien, la complementación del enfoque interno (relacionado con un eje tecno-pedagógico) y del enfoque externo (identificado con un eje ideo político, esto es relacionado con el proyecto político del país, metas económicas, ideales

sociales), es lo que hace pertinente un currículo con alta calidad, pertinencia que debe ser nacional pero también universal, y en este propósito vuelve a ser clave el

modelo de gestión institucional y su adaptación a la naturaleza académica de las instituciones educativas en donde la calidad, pertinencia y equidad forman un trípode para un servicio educativo por excelencia (Restrepo 2007, p.21).

Por último, el tercer enfoque es denominado por Restrepo como el enfoque de sistemas que conjuga los dos enfoques anteriores y trae consigo cuatro

momentos del análisis de sistemas aplicados a la apreciación de la calidad en educación, “siendo de alta calidad el sistema educativo que para decidir sobre los insumos requeridos y para llevar a cabo sus procesos, consulta primero las

necesidades del contexto social cuya problemática debe atender” (2007, p.22).

[…] “según este, el desarrollo de la calidad debe iniciarse por la atención del contexto social de la misma; debe continuar teniendo en cuenta los

insumos, terminar con las propiedades del producto y medir mas adelante el impacto que tal producto tiene en la sociedad a la que llega”[…]

Tendencias

Para lograr un fiel cumplimiento de los principios, la educación superior se enfrenta a momentos difíciles de crisis a nivel organizacional institucional, ya que emprenderetos como el paso del hacer al ser; siendo un sistema adaptado a las características de la persona, respondiendo a sus necesidades evolutivas,

teniendo en cuenta su realidad personal y su entorno vital, sin olvidar los grandes desafíos como el ir del todo “lo global” a las partes “particular” y esto implica

conocer “ver” la problemática global y desde las realidades particulares “juzgar” dar soluciones “actuar” para que la educación superior sea en su totalidad de todos

para todos, es decir, una educación democratizadora incluyente, en donde el desarrollo de una persona “consiste en expandir el conjunto de capacidades a partir del cual cada estudiante toma sus decisiones vitales y profesionales liberado de las “ataduras””( . p 3):

buscamos una pedagogía como propósito social de transformación de la civilidad moderna para la creación de una cultura del pluralismo, de la solidaridad, de la corresponsabilidad, de la aceptación de las diferencias, del diálogo y de la

formación ciudadanas, del conocimiento para el progreso, para el desarrollo y para la inclusión social. En este contexto ha de avanzarse en la toma de conciencia de ciudadanas y ciudadanos para asumir la responsabilidad y el compromiso de contribuir a la implantación de prácticas sociales que privilegien la educación, la cultura y la ética como pautas de valoración centrales en la construcción de un nuevo ordenamiento societal democrático, en medio de las exigencias y condicionamientos del proceso de globalización(Hoyos. 6 (sf)).

En este propósito de transformación, es necesario una reestructuración- revitalización institucional y educativa, que ha de llevarnos a la evaluación y reorganización de programas y proyectos que muchas veces no ayudan al a la persona, sino que mas bien la convierte en maquina productora de producción controlada, que desde la ley, la norma y el juez, crece con el único interés masivo de producción capitalista.

Se ha retomar la importancia que tiene el ser humano como persona en todo su ser real-social y su función en el mundo que diariamente presenta innumerables cambios a nivel social, político, tecnológico, religioso, económico:

La Universidad, entonces, está llamada hoy a ratificar la pertinencia de su misión encontrando mecanismos y estrategias que le permitan dar un nuevo perfil a sus dos funciones más tradicionales: la formación profesional y la generación de

conocimiento. En cuanto a la primera, los nuevos esfuerzos deberán orientarse a la formación de analistas simbólicos, dotados de una estructura cognitiva a la vez sólida y flexible, que puedan desempeñarse con soltura en el proceso continuo de aprender y desaprender constantemente, en un mundo de códigos cambiantes. Frente a la segunda, y a sabiendas de las múltiples fuentes generadoras de

conocimiento en el mundo de hoy, la universidad deberá ratificar su vocación crítica respondiendo, por un lado, a las necesidades y demandas del entorno social y productivo, y por el otro, a las necesidades más universales de la humanización, de tal modo que el conocimiento no sólo alimente la modernización tecnológica, sino que también aporte a un desarrollo evolutivo de la sociedad en el sentido ético- político de la formación humana. (Roa V.A. (sf)).

Es una revitalización vista, juzgada y actuada a nivel gubernamental para el bien y desarrollo nacional. Revitalización que nos ubica, independientemente de la labor que cada uno desempeñe, en el mismo campo o línea de acción,

respondiendo a los grandes cambios que la educación superior, mundialmente esta pasando. Cambios significativos de mejora continua que se develan según Alcántara (sf), a partir de los principios de “relevancia, calidad e

internacionalización”. Este ver, juzgar y actuar, ayudan a una mejor comprensión de lo real a nivel económico, político, social y cultural, religándonos a una realidad existente, dicha religación hacia lo real, implica una reestructuración-revitalización

constantes de lo institucional y educacional, pensando siempre en el crecimiento, formación, humanización y democratización ciudadana:

La educación siempre ha sido esencial para la calidad de vida de las personas, y todo apunta a que en el futuro esta influencia será mayor (Newman – Couturier – Scurry (2004). Esta afirmación se constata en tres aspectos importantes: la movilidad social, el nivel de ingresos y la participación política. La posibilidad de ascender en la escala social y económica depende en gran medida de la

posibilidad de obtener una educación superior. El informe del Council forAidto Educación (1997) concluye que: “el factor individual más importante a la hora de determinar el nivel de ingreso es el nivel de educación”. Y finalmente cabe destacar la importancia de la educación superior para el fortalecimiento de la democracia y la participación social. ( , p 2).

Ahora bien, a la luz de dichos planteamientos relevantes, podemos

considerar la educación superior como una herramienta eficaz que transforma la sociedad, formando integralmente a las personas a partir de la educación para la verdad, la honestidad y la autenticidad, la educación para vivir sabia y sanamente la propia existencia, la educación para la libertad, la educación para la

trascendencia, la educación para la solidaridad, la educación para tolerancia, la