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2.1 DEMOCRACIA EN EL ECUADOR

2.2 CAMPAÑAS POLÍTICAS EN EL ECUADOR

“Dentro de un margen aceptable para desarrollar un análisis referencial, se parte de la década de los 70 que marcó el desmantelamiento del modelo dictatorial impuesto en el Ecuador por las Juntas Militares. La celebración de la primera vuelta de la elección presidencial, el 16 de julio de 1978, marcó un paso concreto en la transición

democrática de Ecuador; todos los actores involucrados habían cumplido con el compromiso adquirido: los militares auspiciaron una pacífica transición pactada; los candidatos presidenciales se registraron en partidos políticos legalmente constituidos; y más del 80% del electorado ecuatoriano acudió a las urnas. No faltaron quienes se adelantaron a alabar los logros y aciertos prediciendo que la Ley de Partidos vigente, mantendría las reglas electorales aprobadas, como una base solida de la institucionalidad. Los pronósticos optimistas se derrumbaron, las elecciones posteriores, demostraron que las regulaciones estatales para el manejo de campañas políticas funcionaban en relación directa con las fuerzas políticas dominantes y no en relación con la dinámica social y sus actores.

De la mano de esta interacción surge la publicidad política ligada, en la década de los 70, al fuertemente renovado accionar periodístico que se dio con el impulso técnico y social de los medios de comunicación masiva como mediadores de la información, atrás quedaba el uso único de las efímeras publicaciones panfletarias presentes a finales del siglo XIX, en que primaba la diatriba y frecuentemente la calumnia para denigrar al

enemigo político del momento.”101

“Durante tres décadas (70, 80 y 90) la publicidad política tuvo poca participación como actividad profesional, sus técnicas fueron usadas por los partidos de manera empírica, obviando, en muchos casos, la planificación, respondiendo a la dinámica coyuntural más que a los procesos comunicativos estructurados y estratégicos; se constituían departamentos de propaganda basados en una fuerte incidencia ideológica, la izquierda asumía (incluso hasta la actualidad) parámetros propagandísticos establecidos por corrientes marxistas del siglo XIX y XX como el leninismo, estalinismo, maoísmo, entre otras; los partidos de otras tendencias, acoplados más al sistema liberal, a las técnicas de investigación funcionalista y a los MASS MEDIA, con un manejo de recursos más holgado, opto por contratar servicios de periodistas, sociólogos o expertos comunicacionales extranjeros ante la falta de profesionales nacionales en áreas como la Publicidad, el Marketing o las Relaciones Públicas.

Una peculiaridad que se configuraba en los 80 era la concentración monopólica de la riqueza acompañada del control (monopólico) de los medios de comunicación, que en muchos de los casos respondían a grupos económicos o políticos, lo que marcaba un desnivel en las campañas electorales. La publicidad toma un impulso en el país y se

consolida en los 90. Las agencias de publicidad constituidas como empresas ofrecen sus servicios, dinamizan la función de los medios, resaltan la importancia de la investigación de mercados y el comportamiento de los electores en función de sus actividades, intereses y opiniones.

El Estado asume, ante estas nuevas características comunicacionales, sociales y políticas, un rol regulador enfocándose en el gasto electoral; a mediados de los 90 se presenta la crisis del sistema de partidos que, entre otras cosas, pone en debate la función de los medios como actores políticos, lo que determina nuevas leyes, normas y regulaciones para los contenidos de los productos comunicacionales socializados a través de la televisión, radio, prensa y vallas, soportes publicitarios en los procesos electorales. A pesar de ello, las características de la sociedad ecuatoriana, según algunos analistas, dan pie a que las elecciones en el país se realicen sobre criterios puramente clientelares, donde prima el caudillismo y regionalismo, con electores atraídos por la imagen de un candidato, poco consistentes en cuanto a sus preferencias por un partido, programa o ideología determinada.

La primera década del siglo XXI, está marcada por:

 El auge de las Tecnologías Informáticas de Comunicación Social (TIC´S)

 Un gobierno que busca, a través del Estado, mayor concentración de funciones

en la sociedad. Para algunos analistas, esta característica tiene como uno de sus ejes el manejo de la comunicación política desde una óptica a la que han denominado –la campaña permanente- propio de los gobiernos apegados al Socialismo del Siglo XXI.

 Los partidos políticos atravesando una crisis sistemática que no permite

consolidar una oposición y un mensaje único en torno a ella.

 La sociedad en debate frente a las leyes que surgen de la Nueva Constitución.

Actualmente, luego de ocho elecciones favorables al partido de gobierno, iniciadas en el 2006, continúa acentuándose la característica multipartidista del país, y los entes de control regulan las campañas políticas de manera casi partidista. El reto es para los especialistas de la comunicación política, las reglas están dadas, como jugar la partida depende de la estrategia que cada profesional maneje dentro de la legalidad del Estado, sin olvidar que en ocasiones esa legalidad favorece a quienes la aplican, dependerá de

qué lado se mire y participe de la contienda electoral o dicho de otra manera, para quien

se trabaje.”102

2.3 ENTES REGULADORES DE LOS PROCESOS ELECTORALES EN EL