1.Cierre los ojos y vuélvalos ligeramente hacia arriba.
2.Los pasos 2A, 3A, 3B y 3C son opcionales. Cuente lentamente del 25 al 1. Hágalo en silencio. Deje un segundo entre los números.
A. Dirija su atención a su cuero cabelludo y relájelo. Siga luego por las diferentes partes de su cuerpo hasta los dedos de los pies.
3. Cuando llegue al 1, tenga una imagen de usted joven, radiante, saludable y atractivo.
A. Pregúntese mentalmente: "¿Por qué tengo este problema?" Deje vagar su mente.
B. Si se da cuenta de que está pensado en alguien, haga una imagen de esa persona.
C. Represente el perdón mutuo. Imagine un abrazo, un cordial apretón de manos, sonrisas y gestos de asentimiento. Siéntase bien.
4. Dígase mentalmente: "Siempre mantendré mi cuerpo y mi mente sanos."
5.Dígase mentalmente: "Voy a contar del 1 al 5 y a la cuenta de 5 abriré mis ojos y estaré bien despierto, en perfecto estado de salud, sintiéndome mucho mejor que antes."
6.En el punto 3 repita. "A la cuenta de 5 abriré mis ojos y estaré bien despierto, en perfecto estado de salud, sintiéndome mejor que antes."
7.Continúe contando 4 y 5. A la cuenta de 5 abra los ojos y afirme mentalmente: "Estoy bien despierto, muy a gusto, bien descansado y me siento mucho mejor que antes. Y así será."
Como el universo es energía y no sólo materia sólida, podemos influir sobre personas a grandes distancias.
Incluso el universo material es energía. La conciencia es energía. Los seres humanos somos energía y, mediante un aprendizaje, podemos percibir la forma y el significado de esa energía. Y podemos efectuar cambios en esa energía.
Ya hemos mencionado el aura humana y el modo en que puede ser fotografiada con la cámara Kirlian. Se trata tan sólo de una parte de los campos energéticos
que rodean el cuerpo y la conciencia o que emanan de ellos. Estos campos pue- den ser de muchos niveles. La energía eléctrica, por ejemplo, puede ser continua o alterna, de sesenta ciclos, más rápida o más lenta. Y siempre es electricidad. La electricidad es energía objetiva. Son electrones que se mueven al unísono. Puede ser detectada y medida. A medida que usted se desplaza desde la energía eléctrica hacia las energías de la conciencia y la vida, se está desplazando desde energías objetivas a energías subjetivas. Podemos decir que esas energías subjetivas son más "sutiles". Son menos físicas y más espirituales. Están más cerca de la energía primordial de la creación. Nosotros los seres humanos irradiamos tanto energías objetivas como subjetivas.
Se cree que los campos objetivos no llegan más allá de unos ocho metros de distancia del cuerpo en todas las direcciones. Esa distancia depende de la sensibilidad de los aparatos de detección. Entre éstos podemos citar los detectores de infrarrojos, que detectan parte de la radiación del aura que puede ser sentida, y los equipos fotográficos de infrarrojos que detectan lo que puede ser visto.
La radiación objetiva del cuerpo se encuentra limitada por la distancia, pero la radiación subjetiva del cuerpo carece de esta limitación. Algunas personas pueden detectar parte de la radiación subjetiva con sus ojos. Se conocen como lectores de auras. Su sentido de la vista puede percibir la parte inferior del espectro visual, alrededor de unos 7.000 angstroms. Algunos de estos individuos han desarrollado la habilidad de detectar los problemas fisiológicos o psicológicos leyendo el aura.
Antes de desarrollar el Método Silva, enseñé a personas a leer auras para que fueran conscientes de los problemas de otros, pero esto exigía que la persona con el problema estuviera presente. Cuando desarrollé el Método Silva dejé de entrenar a lectores de auras pues, con el uso de las técnicas del Método, un clarividente puede detectar los problemas de una persona, ya sean psicológicos o fisiológicos, tanto si está presente como si no. De hecho, pueden detectar problemas de otras personas donde quiera que éstas se encuentren.
Se dice que el aura del cuerpo humano se compone de siete dimensiones "radiantes", cada una conectada a una fuente espiritual, es decir, no física. El punto en que cada dimensión conecta con el cuerpo físico se denomina con el término sánscrito chakra. Hay siete centros de energía vital en el cuerpo humano que ascienden desde un chakra en la base de la espina dorsal hasta uno que se encuentra en la parte superior de la cabeza.
La mitad de las siete dimensiones radiantes son físicas y se encuentran en la parte visible del cuerpo. La otra mitad son espirituales, están en la parte invisible de la mente (y se cree que están bajo control del hemisferio derecho). El primer campo es puramente espiritual, subjetivo e inmaterial. El segundo es el campo subatómico. El tercero es el campo atómico. El cuarto es el molecular, mitad físico y mitad espiritual. El quinto, sexto y séptimo son el mundo visible del cuerpo e
incluyen el campo celular, el campo de los órganos sencillos, el campo de los sistemas orgánicos (como los sistemas circulatorio, respiratorio y digestivo). Se cree que los últimos están bajo control del hemisferio izquierdo.
Cada campo energético irradia de manera diferente en cada persona. La radiación de cada energía es la suma total de los efectos de muchas variables, como son los antepasados de la persona, la transmisión de genes y cromosomas, y las radiaciones objetivas y subjetivas del padre y de la madre del recién nacido. Los campos físicos de energía controlados por el hemisferio cerebral izquierdo están limitados por la distancia al igual que los campos espirituales controlados por el hemisferio izquierdo. Pero los campos espirituales controlados por el hemisferio cerebral derecho no están limitados por la distancia. Y éstos son precisamente los campos energéticos que activamos cuando ayudamos a sanar a otras personas que se encuentran lejos de nosotros.
Los campos energéticos físicos funcionan a la inversa de los campos espirituales. Los campos físicos influyen en la materia por repulsión, de niveles de afuera hacia otros internos. La mente, controlada por la inteligencia humana en el nivel 1, puede influir sobre todos los campos energéticos ya sea a través del hemisferio izquierdo o del derecho.
Visualizar e imaginar en este nivel alfa altera las funciones cerebrales, lo que a su vez modifica la radiación energética del cuerpo llamada aura. La naturaleza de esta alteración depende del estado psicológico y fisiológico de la persona que transmite la energía. Todo lo que se necesita es un profundo y sincero deseo de ayudar a otra persona a corregir una anomalía de su salud, y la creencia y la expectación de que esa imagen mantenida en el nivel 1 es energía real que va a hacer algo real. Y así será.