PROGRAMAS DE INTERVENCION EN DISTINTOS PROBLEMAS
48. CANCER INFANTIL
En general, las neoplasias se definen como una masa anormal de tejido que prolifera sin relación con el tipo o la velocidad de crecimiento de los tejidos normales y que es capaz de tener un crecimiento independiente después de que cesa el estímulo que lo haya producido. Las diferencias epidemiológicas sobre las neoplasias que ocurren en los niños y las que se presentan en el resto de la población se han dilucidado a través del estudio del cáncer en grupos por edades con control de casos; en dichos estudios se han
comparado grupos de pacientes con tumor específico con grupos control que carecen del tumor. Las neoplasias malignas de la niñez representan del 1 al 2% de las que ocurren en la población total y difieren de las del adulto en su lugar de origen, carácter histológico y comportamiento clínico.Las neoplasias malignas de los niños comunmente se originan en tejidos derivados del mesodermo como el sistema hematopoyético, el riñón y los tejidos somáticos blandos. Algunas neoplasias son casi exclusivas de la niñez y son muy poco frecuentes en el adulto y viceversa. Una neoplasia muy común en la infancia lo constituye la leucemia.
Leucemia. La leucemia, el linfoma y el mieloma son enfermedades relacionadas ya que se
originan en la médula ósea (en el caso de la leucemia y el mieloma) o en los tejidos linfáticos (en el caso del linfoma). La leucemia, el linfoma y el mieloma involucran el crecimiento incontrolado de células con origen y funciones similares. Estas enfermedades resultan de una lesión genética adquirida (no hereditaria) del DNA de una célula la cual se vuelve maligna y se multiplica continuamente. El inicio de la enfermedad interfiere con la producción normal de células sanguíneas normales y puede hacer que el organismo sea incapaz de protegerse contra las infecciones.
La leucemia es un grupo heterogéneo de neoplasias malignas derivadas de células hematopoyéticas (formadoras de sangre). Las células de esas neoplasias proliferan en la médula ósea o tejidos linfoides, y con el tiempo afectan la sangre periférica e infiltran sistemas orgánicos. Esos transtornos se clasifican con base en la línea celular afectada
como mieloides o linfoides y como agudas o crónicas dependiendo de la evolución de la enfermedad. En nuestro país se registraron 13,632 casos nuevos de leucemias en hospitales en el año 2000 (SSA, 2002). Las leucemias ocuparon el segundo lugar de mortalidad en el grupo de niños de 5 a 14 años con 642 defunciones y el séptimo lugar entre los niños de uno a cuatro años de edad con 249 defunciones. En los hospitales mexicanos murieron 447 niños y el promedio de estancia hospitalaria es de 12 días.
De las personas diagnosticadas con leucemia, alrededor de la mitad caen en la categoría de enfermos agudos (aquellos cuya enfermedad progresa rápidamente) y el resto en la de enfermos crónicos (cuya enfermedad avanza lentamente). Esta clasificación resulta muy útil para el diágnostico, tratamiento y pronóstico. La causa básica de la leucemia es desconocida; parece ser que algunas substancias, la exposición a la radiación o a componentes químicos incrementan la probabilidad de aparición de la leucemia. Los pacientes habitualmente son llevados a consulta por una serie de quejas o síntomas derivados del problema, como son infecciones recurrentes y fatiga. A través del interrogatorio y la exploración el médico puede observar signos anormales, como el crecimiento del bazo. Los resultados de exámenes de laboratorio ofrecen mayor información y estas evidencias permiten al clínico formular su diagnóstico. Los pacientes ya diagnosticados en muchas ocasiones prefieren saber más acerca de su enfermedad, de las pruebas que se les realizarán, de las opciones de tratamiento y del pronóstico. Los pacientes diagnosticados con leucemia pueden ser tratados con quimioterapia, radioterapia, transplante de médula ósea, injertos de células madres o inmunoterapia.
Las reacciones psicológicas de los niños con cáncer van a estar influidas por aspectos como la edad del niño, las creencias de los padres respecto de la enfermedad, el cambio de conductas con respecto al niño enfermo y el apoyo de otros miembros de la familia, el tipo y la gravedad de la enfermedad, la edad y frecuencia con la que ha tenido contacto con el ambiente hospitalario y las habilidades de afrontamiento que haya desarrollado o aprendido. Por lo general el niño con leucemia presenta estrés manifestado en muchas ocasiones simplemente por enojo, fobias a procedimientos médicos (como las inyecciones, las punciones de médula ósea, etc.), además de generar pensamientos y sentimientos de inutilidad, reducción de la autoestima y conductas de desamparo, condiciones que dejadas en un curso natural probablemente puedan desembocar en un proceso depresivo.
La quimioterapia a la que son sometidos algunos pacientes provoca que se desarrolle en ellos, además de náusea y vómito condicionado, aversiones a la comida. Las reacciones secundarias de los medicamentos utilizados en la quimioterapia provocan entre otras cosas cansancio y fatiga fácil, por lo que el niño evita realizar muchas actividades que antes realizaba; además, la caída del cabello (denominada alopesia) consecuencia de la quimioterapia puede originar que el niño presente sentimientos de vergüenza y aislamiento lo que genera como consecuencia dificultades para relacionarse con sus compañeros.
Intervención conductual en niños con leucemia. La intervención en el niño con leucemia
manera muy importante el tipo de leucemia diagnosticada, la propuesta teapéutica del médico y el pronóstico de sobrevida. La intervención consiste en generar un programa conductual de habilidades de afrontamiento. Las metas del mismo son:
Disminuir el estrés de los niños Eliminar las fobias
Mantener o mejorar la calidad de vida de los niños con leucemia
El programa requiere de una evaluación previa cuidadosa que permita detectar las áreas problema para posteriormente trabajar en ellas a través del uso de diferentes estrategias de intervención, en donde el juego con los niños, la creatividad y la originalidad forman parte importante. El programa pretende que el niño con leucemia aprenda a reconocer y resolver los problemas que irá encontrando en relación a su enfermedad.
Para que la intervención con los niños funcione adecuadamente debe trabajarse un programa de solución de problemas con los padres. Los padres del niño con leucemia se encuentran abrumados por el diagnóstico y las primeras semanas inclusive pueden sentirse mal físicamente. Es muy probable que no estén alimentándose bien ni estén durmiendo bien y que estén emocionalmente exhaustos. Además no son capaces de absorber con facilidad la oleada de información medica que les dicen los médicos en los primeros días o semanas. Aunado a ello deberán tomar decisiones respecto de la hospitalización de su hijo(a), del tipo de tratamiento que se utilizará, de los cambios mayores de vida que tendrán que enfrentar a partir del diagnóstico de cáncer que ha