PROGRAMAS DE INTERVENCION EN DISTINTOS PROBLEMAS
40. SINDROME ULCEROSO
Los datos clínicos relacionados con el denominado síndrome ulceroso pueden ser los siguientes: clínicamente presencia de dolor de tipo ardoroso o sensación de hambre dolorosa o sensación de hambre o sensación de vacío en el estómago. En ocasiones el episodio doloroso se puede acompañar de náuseas, inclusive llegando hasta el vómito y el vómito ser de contenido gástrico, es decir, un vómito agrio. En ocasiones los pacientes refieren la sensación del abdomen inflamado, pero puede presentarse un aumento de la velocidad del tránsito intestinal, por lo que los pacientes podrían referir episodios de diarrea.
A veces el síndrome ulceroso se presenta como consecuencia del estilo de vida del paciente; existen pacientes que tienen períodos de ayuno prolongados y en otras ocasiones la alimentación provoca elevada secreción de ácido clorhídrico en el estómago o bien puede ser que el sujeto se encuentre estresado; estos elementos son de lo más común entre la población, por tener horarios de alimentación con períodos de ayuno prolongado, aunado a una alimentación con predominio de los irritantes como el chile o el alcohol y sujetos sometidos al estrés crónico por múltiples situaciones valoradas por las personas como estresantes, por lo que se puede presentar lo que genéricamente se conoce como síndrome ulceroso.
Con relativa frecuencia el problema de la úlcera no se presenta en el estómago sino que se manifiesta en el duodeno ya que el estómago vacía su contenido ácido que puede irritar, posteriormente inflamar y luego erosionar alguna porción del duodeno
antes de la segunda porción, que es donde se encuentra el orificio de salida del conducto biliar y del pancreático, por donde salen jugos alcalinos que neutralizan el pH ácido del estómago.
De esta forma la gastritis, la ulcera gástrica y la úlcera duodenal se engloban genéricamente como síndrome ulceroso debido a su misma forma de presentación y a la misma sintomatología. Hasta este momento ni el paciente ni el médico pueden diferenciar entre los tres problemas; para tener certeza en el diagnóstico el médico ordenará radiografías con medio de contraste. En algunos pacientes el médico ordena endoscopía, para lo cual se introduce un tubo al esófago, estómago y doudoeno; este es un estudio invasivo, generalmente molesto para el paciente.
Tras el diagnóstico, el médico indica el tratamiento, el cual se basa en una dieta rigurosa con alimentación libre de irritantes, de algunas grasas y de condimientos, generalmente repetida en cuatro o cinco veces al día y con períodos de ayuno breves; en ocasiones los médicos agregan a la dieta el uso de medicamentos que reduzcan la secreción de ácido clorhídrico por el estómago, además de utilizar medicamentos alcalinizantes; en algunos casos los médicos deciden realizar el tratamiento quirúrgico para las lesiones ulcerosas de estómago o duodeno. Este tipo de intervenciones son riesgosas ya que implican el cortar y remover segmentos del tubo digestivo en el estómago, en el duodeno o en ambos.
El paciente con síndrome ulceroso generalmente es poco adherente al tratamiento; la primera indicación que recibe es cambiar el estilo de alimentación, lo que
supone modificar drásticamente los horarios y el tipo de alimento; por lo general esta orden es mal recibida, pero si el paciente decide cambiar su alimentación y cede el dolor generalmente abandona la dieta, con lo que las recaídas son frecuentes. Cuando el paciente utiliza medicamentos, por lo general los abandona en el tiempo al mejorar su sintomatología. Aunado a lo anterior, al paciente se le indica únicamente cambiar de dieta y utilizar medicamentos, inclusive hay veces que se prescriben tranquilizantes, pero por lo general el tratamiento únicamente es sintomático ya que no se trabajan ni programas de reducción de estrés ni de cambio de estilo de vida.
El síndrome ulceroso se caracteriza además por períodos de ausencia de sintomatología y períodos de agravamiento de los mismos, este es otro motivo por el que los pacientes no se adhieren ni a la tarapéutica medicamentosa ni al cambio de alimentación, pudiéndose presentar recaídas.
Cuando la lesión ulcerosa persiste y cuando la erosión de la mucosa es progresiva se agregan dos datos clínicos, uno que generalmente alarma al paciente y que es el vómito de sangre fresca (denominado médicamente hematemesis), indicación objetiva de sangrado del tubo digestivo; el dato consecuencia del sangrado que se presenta aproximadamente 12 horas o más después del sangrado y que en muchas ocasiones es ignorado, consiste en defecar sangre negra ya digerida (médicamente llamado melena). En muchas ocasiones el paciente no vomita sangre pero presenta melena y por no revisar las características de la materia fecal el dato puede pasar inadvertido.
Existe la probabilidad de que los sujetos con úlcera desarrollen posteriormente cáncer, pero también es necesario señalar que no todos los pacientes ulcerosos crónicos presentarán cáncer ni todos los pacientes con cáncer gástrico empezaron con síntomas de úlcera.
Intervención conductual en el paciente con síndrome ulceroso. El tratamiento
conductual del paciente con síndrome ulceroso dependerá de la evaluación conductual que previamente debemos realizar, que tome en cuenta el tiempo de evolución del problema, las condiciones generales del paciente, su estilo de vida, sus creencias sobre la enfermedad y sobre el tratamiento; se deberá revisar cuidadosamente si el paciente es adherente al tratamiento.
La primera condición de importancia consiste en que el paciente deberá adherirse al régimen terapéutico que se le prescriba, en el caso del síndrome ulceroso el paciente deberá adherirse al régimen dietético, además de tomar los medicamentos que disminuyen la secreción gástrica y los alcalinizantes. Pero tal vez el aspecto más importante del tratamiento conductual de los pacientes deberá enfocarse a trabajar programas de reducción de estrés y modificación del estilo de vida, con lo cual sus condiciones necesariamente deberán mejorar.