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LOS CANDELABROS DE LOS PUNTOS CARDINALES

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TERCER MES Guardianes y puertas

LOS CANDELABROS DE LOS PUNTOS CARDINALES

Si no anda escaso de dinero, podrá comprar algunos realmente bellos. Tienen una altura aproximada de metro y medio y una parte superior ligeramente cóncava con un clavo de bronce en donde fijar la vela. Pero también puede hacerlos usted mismo con un poco tiempo y esfuerzo y muy poco dinero.

Si ha leído mi librito, Building a Temple, sabrá que en aquella ocasión le aconsejé utilizar sólo tres luces en el templo, explicando que el norte se mantenía oscuro porque era el lugar del ser planetario, que debía ir detrás de la humanidad en cuanto a su evolución. Quiero recordarle ahora que todo el mundo va haciéndose más sabio, y que en un momento u otro cambia de opinión y de ideas. No soy una excepción, y desde que escribí aquellas palabras, en 1974, he ganado mucha más experiencia y por suerte he crecido en conocimiento y sabiduría. Una de las cosas que he aprendido es que la luz es más necesaria en el norte que en cualquier otro punto cardinal, pues allí es donde necesitamos ver más claramente los destrozos que perpetra la humanidad en la madre tierra.

Teniendo esto en cuenta, necesitará cuatro candelabros, y no tres. Puede colgarlos de las paredes o ponerlos de pie. Si se decide por las luces de pared, necesitará cuatro maceteros de alambre de los que pueden comprarse en las tiendas de semillas (ver figura 15). Suelen tener una pequeña base de plástico en la que poner la vela, pero asegúrese de ablandarla por el fondo y fijarla firmemente a la base de plástico. Es el modo más rápido y fácil de solucionar el problema de las luces de los puntos cardinales. Pero la iluminación de un templo puede convertirse en una parte muy hermosa y significativa de sus rituales futuros, por lo que con un poco más de tiempo y esfuerzo puede hacer cuatro candelabros como los de la figura 16.

a 75 cm. de altura. Para cada base necesitará tres planchas de madera de 20, 15 y 10 cm2 respectivamente. Procure que los dos extremos de los mangos de escoba sean

planos y lisos, y clave las piezas más pequeñas de madera al fondo de los candelabros. Fije ahora los cuadrados de 15 cm. al primero con un adhesivo fuerte, y cuando esté firmemente sujeto haga lo mismo con los cuadrados de 20 cm. Ya tiene preparadas las bases. Para la parte superior, necesitará cuatro bandejitas metálicas, todas del mismo tipo y con un fondo bastante profundo, pues caerá en ella la cera fundida y así no gotearán sobre la alfombra. Las velas se pueden fundir con gran rapidez, por lo que cuanto más profunda sea la bandeja mejor será para el suelo.

Figura 15 Las velas de los puntos cardinales

Se enfrenta ahora a dos elecciones. 1) Cortar los fondos de cuatro botellas de plástico (de unos 8 cm.), pasar un clavo por las bandejas para hacer un agujero, y poner después la «taza» de plástico encima de la bandeja fijando ambas a la base con un tornillo de 5 cm. 2) Pasar un clavo de 5 cm. por las bandejas con la punta hacia

arriba; fijarlo después a la base con un buen adhesivo. Luego se puede clavar la vela en

el clavo para qiae se mantenga fija.

Para terminar, consiga cuentas de madera o plástico suficientes para hacer cuatro tiras para cada candelero, sujetándolas con firmeza. Píntelo o rocíelo todo con pintura dorada o plateada. El producto terminado constituirá el elegante añadido al templo.

El clavo traspasa la base y la bandeja y se une después a la vela.

Llegar a la base.

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figura 16 Candelabros para los puntos cardinales.

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Arriba.

LOS INSTRUMENTOS MÁGICOS

Si ya ha leído bastante de ocultismo sin duda habrá oído hablar de los instrumentos mágicos, llamados a veces, erróneamente, armas. La palabra arma implica la utilización de estas cosas para causar daño; en realidad, son simplemente extensiones simbólicas del mago en el sendero espiritual. Puede trabajar perfectamente sin ninguno de ellos, y de hecho tiene que practicar y trabajar sin ellos, pues cualquier mago que valga lo que su sal consagrada debe ser capaz de trabajar desnudo en medio de un desierto con su mente como única herramienta mágica.

En la época de las grandes escuelas de los misterios, lo aprendices del templo hacían sus herramientas con cuidado y atención a los detalles. Una vez hechas, se atesoraban para toda la vida y a veces eran dejadas en herencia a un estudiante favorito, don este muy estimado. Otras veces eran destruidas a la muerte de quien las había fabricado. Algo que deberá pensar en las próximas semanas es en el destino de sus vestimentas, libros y herramientas mágicas, etc. si le sucediera algo a usted. Muy a menudo, estas cosas consagradas se quedan por ahí perdidas, o aún peor, se venden a un comerciante de objetos de segunda mano. De este modo llegan a las manos de los menos adecuados para obtenerlas, pudiendo producir incluso problemas de naturaleza seria si no se dan los pasos necesarios para impedir esa situación. Si estas cosas se entregan deliberadamente a alguien cualificado para poseerlas, todo irá bien; si no es así, usted, el último propietario, tendrá la culpa de cualquier problema causado. Dis- ponga con un abogado o un amigo de confianza que quite todas esas herramientas, etc., lo antes posible y las destruya o las entregue a alguien apropiado. Evidentemente, puede ser enterrado con sus vestimentas y con sus herramientas mágicas; no hay ninguna ley que se lo impida.

Desde la edad media son tradicionales ciertos modos de obtener los instrumentos mágicos. La copa es mejor recibirla como un regalo; la espada, si le es imposible forjarla usted mismo, debe ser ganada; la vara deve ser cortada y hecha; el pantacle*, si está hecho de madera, debe ser cortado y formado por su propia mano, si es de metal el propietario es quien debe hacer los símbolos con incisiones. Si decide tener

un cuerno en lugar de un pantacle,

*(N. del T.) No confundir con el pentáculo o estrella de cinco puntas.

deberá encontrarlo en el campo abierto; es decir, donde el animal ha muerto o ha perdido de algún modo algún cuerno, o deberá quitárselo usted mismo al animal.

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