Sellar el templo
CERRAR LA PUERTA MERIDIONAL
Espere unos cuantos días e inicie entonces los sellos del sur. Escriba en la punta dorada el nombre de Hefasteo, en la azulada el de Sek- met, Bram en la verde, Miguel en la violeta y Thor en la roja.
(Ponga la estrella como antes, con la punta dorada hacia arriba. Sitúese de cara al sur y construya la figura de Hefasteo, el armero del Olimpo, hijo de Zeus y de Hera. Brilla a sus espaldas el fuego de la forja y lleva en la mano un poderoso martillo. Pida el sello.)
Gran hijo de Zeus, poderoso en tu poder, pon el sello en la puerta del sur. para que estemos seguros contra todos lo vengan.
(Hefasteo levanta el martillo y lo deja con fuerza, se oye un ruido y bajo el martillo brilla una piedra blanca, está puesto el pri- mer sello.)
Gracias por esto gran Hefasteo. La paz sea entre
nosotros. Se bienvenido siempre a este lugar. 70
(El herrero se despide con la mano y desaparece entre el humo de la forja.)
Ponga arriba la punta azul de la estrella y vuelva a situarse de cara al sur. En su visión interior crece un desierto seco y caluroso, y entre las dunas aparece la figura esbelta de
una mujer con cabeza de león, Sekmet, Pídale su sello.
Sekmet, la de la cabeza de león, vengadora de Ra, poderosa en tu fuerza, haz seguro este lugar contra mis enemigos, te lo ruego.
(La diosa da un potente rugido, luego se inclina y con una garra marca una línea pro- funda en la arena, bajo ella brilla una piedra blanca. El sello es suyo, déle las gracias.) Gracias te sean dadas por este favor. Haya paz entre tu y yo. Sé bienvenida a este lugar. (Una garra dorada se eleva a modo de despedida y la diosa se da la vuelta y se pierde en el desierto.)
Ponga la punta verde de la estrella arriba y ocupe su lugar. Más allá de la puerta ve una figura poderosa, más alta que un pino de montaña, de cabellos y barba dorados, es Bran, el poderoso héroe de los héroes, pídale el sello.)
Bran. el de la cabeza dorada, rey de las islas de los benditos, concédenos tu sello de segundad a este lugar para que podamos trabajar sin perturbaciones.
(Bran da una gran carcajada y su enorme mano baja hasta un lugar para poner una piedra blanca junto a las otras. El sello está puesto. Déle las gracias.)
Este don es aceptado con amor y agradecimiento. La paz sea entre nosotros. Sé bienvenido aquí, gran Bran.
(Dé la vuelta a la estrella, poniendo arriba la punta violeta, y ocupe su lugar. De un bri- llante sol rojizo viene la figura de un hombre joven vestido con armadura de oro. Lleva una espada llameante. Es Miguel el arcángel guerrero.)
Miguel, ángel guardián de la puerta meridional. quien está ante el trono del Poderoso, pon en este lugar el sello angélico para que podamos trabajar en paz y armonía.
(La espada llamea por el suelo, emerge el sello y un coro de música se oye desde atrás de Miguel, como prodecente de un gran órgano. Déle las gracias.)
Por esto te sean dadas nuestras gracias, bendito entre tus iguales. Sea la paz entre nosotros. Sé bienvenido aquí.
(Se eleva la espada a modo de saludo y la figura vuelve hacia el sol.)
(Ponga arriba la punta roja de la estrella y ocupe su lugar. De salones encendidos por el fuego viene el dios gigante Thor. Cuelga de su muñeca su martillo mágico Moljniz. Se alla de pie en la puerta meridional, mirando hacia el templo.)
Poderoso Thor, dios del trueno, el que golpea los hielos gigantes, concédenos tu protección, hijo de Odín, para que nuestro trabajo pueda prosperar.
(Oscila el martillo en un cegador arco luminoso y su sonido es como el de los vientos del norte. Aparece la quinta piedra y el sello está puesto. Thor gruñe como un gran oso y acepta las gracias.)
Poderoso Thor. que tu fuerza nunca falle. La paz sea entre nosotros. Sé bienvenido aquí.
(Están puestos ahora los sellos meridionales, ponga los frasquitos del sur en la bolsa y colóquela junto a la pared, invocando a los cuatro elementos.)
Invoco la protección de los cuatro elementos de la puerta meridional, que la tierra, el agua, el fuego y el aire se combinen para formar el escudo del sur. Así sea.
Se completan así los sellos meridionales. SELLAR LA PUERTA OCCIDENTAL
Tras varios días, empiece a sellar la puerta occidental escribiendo los nombres en la estrella. Escriba Artemisa en la punta dorada, Isis en la azul, Arianrhod en la verde, Gabriel en la violeta y Freya en la roja. Ponga la estrella con la punta dorada hacia arriba y ocupe su lugar frente a la puerta del oeste. Construya la escena de un cielo
nocturno con luna llena, detrás de las nubes surge Artemisa, la cazadora, dispuesta a darle su sello.
Artemisa, esbelta hija de la noche, hija regente del bosque nocturno iluminado por las estrellas, concédenos tu sello y protégenos con las flechas de la luna.
(La diosa de plata lanza una flecha al suelo, ante la puerta, y coloca la primera piedra. Lanza otra flecha que produce un sonido de
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canto y que la transporta a ella. Le enviamos nuestro agradecimiento.)
Nuestras gracias te sean dadas, dulce diosa. La paz reine entre nosotros. Sé bien recibida aquí.
(Poner arriba la punta azul. Esta vez, de la negrura cubierta de estrellas viene una en- cantadora visión que sobrepasa a todo lo demás. Isis, en toda su belleza, llega a la puerta occidental. Haga su petición.)
Isis, la de los pies de plata, hija de Nuit, regente de las mareas de la vida, concédenos tu sello para que podamos descansar seguros bajo tu mano.
(La diosa toma un pelo de su cabeza y lo pone junto a la puerta. Se oye el sonido de arpas eólicas y aparece el sello como respuesta al sonido. Ella sonríe y bendice el templo que tiene delante.)
Gran diosa, madre de todo lo vivo, sé una con nosotras. Seas bienvenida aquí.
(La diosa vuelve al cielo estrellado y se pone arriba la punta verde de la estrella. Ahora la escena es la de una costa iluminada por la luna en donde se levanta un castillo de plata. Hay en su puerta una mujer joven vestida de verde y de plata. Arianrhod, señora de la luna, se aproxima.)
Rueda de plata del cielo nocturno, Hija de la belleza y la alegría, detén tu viaje nocturno y concédenos tu sello.
Arianhrod toma una estrella de su manga y la coloca en la tierra, convirtiéndose en el tercer sello. Tras ella se echa el sonido de un cuerno de concha que le llama para que vuelva al castillo.)
Te damos las gracias, dulce señora, por tu ayuda. La paz sea entre nosotros. Seas bienve- nida aquí.
(Coloque ahora arriba la punta violeta. La escena que hay tras la puerta muestra una cascada de plata, cuyo sonido es como el del canto de las voces. Del interior de la cascada sale una alta figura envuelta en manto de azul añil. Nos mira con sus ojos grandes y oscuros. Deja caer el manto hacia atrás y vemos grandes alas violetas que se extienden en el cielo. Gabriel espera nuestra petición.)
Gabriel, el de la anunciación, el que trae la alegría a la humanidad, voz del que está más allá de todos los dioses, concede tu sello a este lugar para que podamos trabajar en paz y amor.
(Una única y brillante pluma cae flotando y se convierte en el cuarto sello, y a nuestras gracias sigue la despedida del ángel que desaparece en la cascada.)
Te damos a ti las gracias. Bendito entre tus iguales. La paz sea entre nosotros. Eres bienvenido aquí.
(Poner arriba la última punta y construir la figura de una mujer vestida de rojo y coronada de flores; lleva en la mano un cuerno repleto de vino. Es Freya. La bella que da amor y alegría.)
Diosa del amor y la alegría, acércate y concédenos nuestra petición, concédenos tu sello a este lugar y haz que sea de alegría y de canto
(Freya deja caer unas gotas de vino del cuenco, lava con él la tierra y aparece la última piedra. Entonces, cantando, se vuelve a las montañas que tanto quiere.)
Señora de la alegría, recibe nuestro agradecimiento. La paz sea entre nosotros. Sé bienvenida aquí.
(Ahora están en su sitio los sellos del este. Ponga los frasquitos en la bolsa y ponga ésta en el oeste, invocando a los puntos cardinales como antes.)
Invoco la protección de los cuatro elementos de la puerta occidental. Que la tierra, el agua, el fuego y el aire se combinen para formar el escudo del oeste. Así sea.