vigilia y la consagrac
LA NORMA DE LA CONSAGRACIÓN
Ponga en el altar la luz central, incienso, agua, sal, cirio de cera y cáliz de vino. Sitúe las armas mágicas en los puntos apropiados. Ponga en sus lugares los candeleros de los puntos cardinales con las velas (nuevas). Si va a utilizar música, téngala dispuesta. Asegúrese de que el lugar se halla agradablemente cálido.
Espolvoree sal marina en el baño previo al ritural y, si lo desea, añada algún aceite esencial que haya elegido usted mismo. Lávese el pelo y asegúrese de que las uñas están limpias! Como en el caso de la vigilia, prepare un termo de té o chocolate, no de café, pues el ritual será lo bastante estimulante sin necesidad de cafeína, y añada algunas galletas o sandwinches, que le ayudarán a cerrar los centros.
Vístase lenta y cuidadosamente, siéntese unos minutos para recoger sus pensamientos, después de todo lo que ha trabajado durante cinco meses para llegar a este momento. Cuando esté dispuesto, diríjase al templo. Delante de la puerta, visualice al guardián en el otro lado, déle la contraseña mentalmente, entre y cierre la puerta con pestillo.
Haga los preparativos, sin prisas, encienda la luz del altar y el carbón vegetal, espolvoreando el incienso cuando esté preparado. (Al final del libro encontrará una receta creada especialmente para este rito por «Incenses of Arcady»). En este momento la única luz será la del altar. Encienda en ella el cirio, diríjase hacia el este y haga una reverencia. Encienda la vela que hay allí y diga:
En el este hay luz.
(Vaya al sur y haga una reverencia.)
En el sur hay luz.
(Vaya al oeste y haga una reverencia.)
En el oeste hay luz.
(Vaya al norte y haga una reverencia.)
En el norte hay luz.
(Vuelva al este).
la puerta y diga:)
En el este hay fuerza.
(Vaya al sur.)
En el sur hay fuerza.
(Vaya al oeste.)
En el oeste hay fuerza.
(Vaya al norte.)
En el norte hay fuerza.
(Vuelva al este y deje el incienso.)
(Bendiga la sal y el agua, mézclelas, llévelo al este rocíelo y diga:)
En el este hay vida.
(Vaya al sur.)
En el sur hay vida.
(Vaya al oeste.)
En el oeste hay vida.
(Vaya al norte.)
En el norte hay vida.
(Vuelva al este y deje la sal y el agua.)
(De cara al este, extienda los brazos a lo ancho).
En el nombre de la fuente creadora, masculina y femenina, se abre esta puerta a las fuerzas de la luz. Venid, seres sagrados, que habéis guiado al hombre en su búsqueda de la verdad. Venid y aceptad la dedicación del templo a vuestro servi-cio. Consagrad este lugar para vuestro uso, para que podamos trabajar juntos en paz y armonía. Que vuestros poderes fluyan por esta puerta del este y estén a la disposición de los que trabajan dentro de este recinto sagrado. Que fluyan también a través de los aquí reunidos, pero que no abusen de ellos, se contengan y los usen para el bien de la tierra y sus hijos. Aceptad este lugar y hacedlo vuestro. Aceptad a los aquí reunidos y ayudadles a crecer en gracia y verdad.
(Imaginar una gran ola de luz y aire aromático que fluye a través del este y le envuelve a usted, saturándole y entrando en las propias venas, fluyendo por todas las partes de su cuerpo. Debe sentir que llena el templo, pero no sólo en el nivel físico, sino en todos los niveles que ha construido tan cuidadosamente. Que la fuerza de todo esto se forme en su interior hasta que alcance tal intensidad que le obligue a salir de sí mismo gritando:)
Fiat, fíat, fíat.
(Deje que ese sentimiento se apague un poco durante unos momentos, volviendo después al sur, lentamente, extendiendo los brazos y diciendo:)
En el nombre de la fuente creadora, masculina y femenina, se abre esta puerta del sur a las fuerzas del amor, el valor y la fuerza. Venid, hijos e hijas del dios venerado por la humanidad desde el alba de los tiempos, venid y aceptad la dedicación de este templo a vuestro servicio. Consagrad este lugar para vuestro uso, para que podamos trabajar juntos en paz y armonía. Que vuestros poderes fluyan por esta puerta del sur y estén a la disposición de los que trabajan dentro de este recinto sagrado. Que fluyan luego a través de los aquí reunidos, y que no se abuse de ellos, sino que se usen para el bien de toda la humanidad y de todos los que viven en esta tierra y en la plenitud del tiempo para aquellos que puedan encontrarse más allá de esta tierra. Aceptad este lugar y hacedlo vuestro. Aceptar a los aquí reunidos y llenadlos con vuestra antigua fuerza y amor a la vida.
(Imagine una gran llama surgiendo por la puerta del sur. Deje que le envuelva y le acaricie. Abra la boca, atráigala a los pulmones y sienta que el fuego se extiende por el cuerpo, subiendo por la columna vertebral y entrando en la cabeza, llenándolo todo con su poder. Que este sentimiento de fuerza y poder controlado del amor se
forme en su interior hasta que se convierta en un grito de alegría y éxtasis:) Selah, Selah, Selah.
(Descanse unos minutos, reúna sus fuerzas y diríjase al oeste, extendiendo los brazos:)
En el nombre de la fuerza creadora, masculina y femenina, se abre esta puerta del oeste a las fuerzas de la forma, la fe y la comprensión silenciosa. Venid, arcángeles de las esferas de cristal. Mensajeros de más allá del tiempo y el espacio, heraldos del conocimiento y el nuevo pensamiento, venid y aceptad la dedicación de este templo a vuestro servicio. Consagrad este lugar para vuestro uso, para que podamos trabajar juntos en paz y armonía. Que vuestros poderes fluyan por esta puerta del oeste y estén a la disposición de los que trabajan dentro de este lugar sagrado. Que fluyan también a través de los aquí reunidos, pero que no abusen de ellos, usándolos para que el hombre no destruya más lo que se le ha dado y aprenda a vivir en armonía
con todas las cosas. Aceptad este lugar y hacedlo vuestro. Aceptad a los aquí reunidos y llenadlos con fe y entendimiento.
(Imagine una ola poderosa que ruge a través de la puerta del oeste y le satura en sus profundidades. Que entre en su alma, se convierta allí en una marea interior y fluya para siempre con otras marcas cósmicas que rigen las vidas de las galaxias. Que produzca una oleada de paciencia, fe y tolerancia que se eleve en su interior, formándose hasta convertirse en un torrente de sentimiento que se convierte en un gran grito de:)
Amén, Amén, Amén.
(Descanse unos minutos, vaya al norte y extienda los brazos:)
En el nombre de la fuente creadora, masculina y femenina, esta puerta del norte se abre a las fuerzas del crecimiento y la fructificación, de la resistencia y el tiempo. Venid, poderosos reyes de los elementos. Tolerad y perdonad de corazón el daño que ha causado el hombre en vuestros reinos. Venid y aceptad la dedicación de este templo para vuestro uso, para que desde ahora podamos trabajar juntos en paz y armonía. Que vuestros poderes fluyan por esta puerta del Norte y estén a la disposición de quienes trabajan dentro de este sagrado lugar. Que fluyan también por los aquí reunidos, y que puedan ser vuestros emisarios sobre la tierra. Aceptad este lugar y hacedlo vuestro. Aceptad a los aquí reunidos y llenadlos con vuestra paciencia, resistencia y capacidad de perdón.
(Imagine que cruza la puerta del norte un sentimiento de gran pena mezclado con es- peranza. Todo el dolor de la tierra y sus criaturas fluye y llena el templo, como si estuviera buscando refugio. Acepte todo ese dolor, acéptalo y conózcalo plenamente, sepa todo lo que ha hecho la humanidad por espíritu de ganancia. Sienta el dolor de la tierra desgarrada, la agonía de la trampa, el terror del matadero, la tristeza cuando desaparece el último ejemplar de una especie. Deje entrar ahora la esperanza, el ofrecimiento de asistencia y ayuda. Abrase a todo lo que las cuatro puertas han ofrecido y permita que le eleven en los brazos de la esperanza y la confianza. Deje entrar esa sensación, y grite:)
Paz, paz, paz.
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(Diríjase al este y descanse allí. Cuando esté preparado, vaya al altar y tome el vino. Ben-dígalo y ofrézcalo al este, poniendo una gota en la vela que hay allí, y después beba. Haga lo mismo en los otros puntos. Dé vuelta al altar, levante la copa y, también con sus propias palabras, ofrézcase a sí mismo igual que ha ofrecido el templo, coloque una gota en la luz del altar y bébase el resto.)
Convoco a Rafael del este, Miguel del sur, Gabriel del oeste y Uriel del norte. Que acepten la dedicación de este templo y el ofrecimiento de mi ser al punto más alto de luz, y que quede escrito en el gran libro de registro que esta noche he sido ofrecido y aceptado. Invoco al maestro de este templo... y pido que... haga de éste un lugar de profunda paz mental, corporal y anímica, y que... lo habite mientras exista.
(Vaya al este y extienda los brazos, como si fuera a abrazar a los seres que hay allí, y diga:)
Mis hermanos aceptan mi amor y agradecimiento por lo que libremente se ha ofrecido y dado esta noche. Quedaos conmigo hasta el amanecer, guardándome mientras duermo y enseñándome en mis sueños. Adiós, con la llegada del alba iros a vuestro lugar con mi bendición.
(Vaya al sur y extienda los brazos:)
Mis hermanos aceptan mi amor y agradecimiento por lo que libremente se ha ofrecido y dado esta noche. Quedaos conmigo hasta el amanecer, llenadme de fuerza para hacer frente al futuro. Adiós, con la llegada del alba marchaos a vuestro lugar con mi bendición.
(Vaya al oeste y extienda los brazos:)
Mis hermanos aceptan mi amor y agradecimiento por lo que libremente se ha ofrecido y dado esta noche. Quedaos conmigo hasta el amanecer y enseñadme el verdadero significado del entendimiento. Con la llegada del alba marchaos a vuestro lugar con mi bendición.
(Vaya al norte y extienda los brazos:)
Mis hermanos aceptan mi amor y agradecimiento por lo que libremente se ha ofrecido y dado esta noche. Quedaos conmigo hasta el amanecer y mostradme cómo puedo corregir los errores del pasado. Con la llegada del alba marchaos a vuestro lugar con mi bendición.
(Vaya al este, haga una reverencia y diríjase al altar. Levante la luz y pronuncie la bendi- ción:)
En el nombre de Adonai el señor de la tierra, bendigo a todos los que han estado conmigo esta noche. Que todos acepten sus justas deudas. Este templo ha sido consagrado con luz, fuego, agua y el fruto de la tierra. Ahora comienza el trabajo.
(Vaya al este y apague la vela, al sur y apague la vela, al oeste y apague la vela, al norte y apague la vela. Lentamente, recorra por tres veces del este al sur, al oeste y al este de nuevo. Deje encendida la luz del altar. Puede irse ahora, o quedarse un rato a meditar. Si quiere hacer pleno uso de los poderes convocados al templo, duerma allí esa noche utilizando un saco de dormir.)
El dormir en el templo es en sí mismo un ritual, y hay muchos modos diferentes de hacerlo. Puede terminar un ritual importante, como el de la consagración, durmiendo junto al altar. O una o dos veces al año puede dormir allí tres noches consecutivas. Puede dormir allí tras un ritual de petición, esperando la respuesta a un problema o pregunta específicos. O puede hacerse como un ritual, lo que exige un hombre y una mujer, pero daré más detalles de esto en el próximo capítulo.
Concluye así la ceremonia de la consagración; registre los detalles principales para que no se pierdan durante el sueño, tome algo de beber y comer y vayase luego a dormir.
LECTURAS RECOMENDADAS
Regardie, Israel, Foundations of Practical Magic
Stillman, Francis, The Poet's Rhyming Dictionary (Thames and Hudson, 1966)
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