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CRISTOLOGÍA

¿Qué clase de persona es Jesús? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y Dios? ¿Cuál es la

relación existente entre Jesús y el Espíritu Santo? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y la gente caída? ¿Qué significan la Trinidad y el renacimiento? La Cristología estudia estas preguntas.

hubieran perfeccionado como personas verdaderas, esposo y esposa verdaderos, y padres verdaderos, dando a luz descendientes que fueran encarnaciones de la bondad, no habría habido ningún motivo para la venida del Mesías (ni tampoco para estudios cristológicos).

I. EL VALOR DE UNA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA

CREACION

Consideremos el valor de una persona que realiza la meta de la creación, es decir, de alguien que alcanza el valor de Adán y Eva perfectos. Para tal fin, consideremos los tres puntos siguientes. En primer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con Dios? De acuerdo con "los Principios de la creación", somos creados como hijos de Dios, y como los objetos que

substancialmente se asemejarían al Dios invisible. Cuando una persona realiza la meta de la creación, se hace un santuario de Dios, un ser en el cual el espíritu de Dios vive (I Corintios 3:16). Tiene una naturaleza divina y es uno en corazón con Dios. Una persona verdadera es perfecta como su Padre Celestial es perfecto, como dijo Jesús (Mateo 5:48), y así es la encarnación visible de Dios. Tal persona es el hijo verdadero o la hija verdadera de Dios, tiene una naturaleza divina y realiza la meta de la creación.

En segundo lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con otros? De acuerdo con "los Principios de la creación", el objetivo de Dios al crearnos es el de recibir alegría y felicidad con nosotros. Cada persona es un objeto que substancialmente se asemeja a las características de Dios, quien es el sujeto. Debido a que todos los seres humanos se asemejan a los aspectos universales de Dios, todos compartimos una naturaleza común. Pero a pesar de lo anterior, no hay dos individuos iguales, porque cada individuo también refleja ciertas características únicas dentro de Dios. Si Dios crease, en cualquier lugar de Su creación entera, dos o más individuos cuyas características fuesen exactamente idénticas, Su creación misma sería un despilfarro inútil.

Una persona que realiza la meta de la creación, quienquiera que sea, es una entidad no-duplicable, única en el universo entero. Dios puede sentir alegría y estar eternamente satisfecho con tal individuo porque es creado, como toda la humanidad, para ser eterno. Una persona verdadera, o una persona que realiza la meta de la creación, es un individuo único que nunca jamás será duplicado por toda la eternidad. Tiene un valor innato único que no puede ser negado.

En tercer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con el resto de la creación? De acuerdo con "los Principios de la creación", fuimos creados para gobernar al mundo espiritual

invisible por medio de nuestro espíritu, y al mundo físico, por medio de nuestro cuerpo físico. Funcionamos como el medio a través del cual estos dos mundos pueden tener interacción. Una persona que realiza la meta de la creación es destinada a ser el centro de armonía del cosmos entero (Génesis l:28)

Además, nuestro espíritu es destinado a ser el microcosmo del mundo espiritual, al igual que nuestro cuerpo físico a ser el microcosmo del mundo físico. Una persona verdadera que realiza la meta de la creación, es un microcosmo del cosmos entero. Así, se puede decir que tal persona tiene el valor del cosmos. Sabiendo este valor cósmico original de la humanidad, Jesús dijo: "... ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" (Mateo 16:26).

II. JESÚS Y LA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA CREACIÓN

A. Jesús y la persona verdadera

Como fue explicado en "la caída", si Adán hubiese realizado la meta de la creación, se habría hecho el primer árbol de la vida a que se refiere en el Génesis 2:9, y todos sus descendientes se habrían hecho árboles de la vida. No obstante, debido a su caída, Adán no pudo realizar el ideal del árbol de la vida (Génesis 3:24), y desde entonces la gente caída ha esperado restaurarse como árboles de la vida (Proverbios 13:12, Apoc. 22:14).

Aunque un individuo caído, como dice el Apocalipsis 3:1, tiene el "nombre como de quien vive", en realidad, es un falso árbol de la vida, puesto que está muerto. Ya que la gente caída no puede

restaurarse como árboles de la vida por su propio poder, un verdadero árbol de la vida—en otras palabras, un hombre que ha realizado la meta de la creación—debe venir para que la gente caída pueda injertarse en él. El hombre que viene como el árbol de la vida es Cristo (Apoc. 22:14). En el libro del Génesis, el Adán perfeccionado es simbolizado por el árbol de la vida en el jardín del Edén. En el Apocalipsis 22:14, Jesús se presenta como el árbol de la vida. Ambos son idénticos en el sentido de que son personas que han realizado la meta de la creación.

Según lo anterior, ¿es Jesús un ser humano? Sí, lo es, pero es una persona que ha realizado la meta de la creación; es una persona verdadera, un ejemplo que nos muestra el valor original de nuestra creación, y como tal, no se puede comparar su valor con el de la gente caída.

Como hemos mencionado, una persona verdadera realiza la meta de la creación, es la encarnación de Dios, y es perfecta como Dios es perfecto, poseyendo valor divino. Una persona verdadera es

también un individuo único no-duplicable y el señor del cosmos, poseyendo valor cósmico. Jesús, como un hombre verdadero, es una persona de tal valor.

El Principio no niega la creencia tradicional afirmada por muchos cristianos de que Jesús es Dios, porque una persona verdadera perfeccionada es una con Dios. Además, cuando el Principio declara que Jesús es un ser humano verdadero, esto de ninguna manera disminuye su valor. Es que,

sencillamente, cuando examinamos el valor de una persona verdadera, encontramos que es

equivalente al valor de Jesús. Si el primer hombre y la primera mujer no hubieran caído, sino que se hubieran hecho un hombre y una mujer de tal valor, entonces la venida de Jesús no habría sido necesaria. En verdad, sería un grave error suponer que el valor de la gente caída podría ser

comparado con el valor de Jesús simplemente porque Jesús era un ser humano. La diferencia es que él era un ser humano verdadero.

Véamos las bases biblicas que nos llevan a afirmar que Jesús era un hombre: Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también.... (1 Timoteo 2:5). En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos (Romanos 5:19). Porque, habiendo venido por un hombre [Adán] la muerte, también por un hombre [Jesús] viene la resurrección de los muertos (1 Corintios 15:21). "...porque [Dios] ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos (Hechos 17:31)".

Estos pasajes indican que Jesús era un hombre. Jesús también se refirió a sí mismo como el "Hijo del hombre" en muchos lugares de la Biblia (por ejemplo: Lucas 17:26, 18:8)