TIPOS DE EVALUACION
8. CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN CONDUCTUAL
La evaluación conductual difiere de la evaluación tradicional en muchos sentidos. Dentro de la evaluación conductual podríamos suponer que las conductas de una persona, en tanto aprendidas, reforzadas y mantenidas se conforman de manera general como parte de un patrón y que éste es relativamente estable en el tiempo mientras las condiciones contextuales no cambien; lo anterior es válido y legítimo cuando pensamos en la estabilidad conductual, cuando pensamos en una serie de condiciones que permiten que el sujeto responda de manera similar ante situaciones que considera tener de alguna manera bajo control. En este contexto se podrían aplicar algunos instrumentos y se podría demostrar la relativa estabilidad conductual.
Pero las respuestas de un paciente pueden ser muy diferentes cuando éste se encuentre enfermo y cuando la enfermedad se considere suficientemente grave y peligrosa, que pone en riesgo su vida y que puede desembocar directamente a la muerte, como consideran algunas personas que sucede con el cáncer y otras enfermedades crónico-‐degenerativas. Las respuestas de las personas no son iguales, el patrón conductual o las formas específicas de respuesta de las personas varían de acuerdo a la evaluación que el sujeto realice del contexto, de la percepción de riesgo o amenaza. Ya en ese
momento no tienen la facilidad de encontrar la respuesta adecuada para eliminar la situación que consideran como amenaza, por un lado a la salud, por otro lado a la vida. Es importante señalar que los instrumentos de evaluación nos permiten identificar formas de comportamiento ante distintos eventos; cuando el sujeto se encuentre enfermo su comportamiento no va a ser el mismo. Es por ello que se requiere de una evaluación cuidadosa y ésta va a ser distinta por el contexto, por las condiciones, para determinar los recursos del paciente y las posibilidades del mismo y poderle ofrecer programas de apoyo para que éste afronte con el propósito de mejorar sus condiciones de salud (calidad de vida), que trate de sobrellevar su enfermedad, que encuentre una mejor manera de desarrollar su vida (estilo de vida) y que entienda mejor su problema tomando en cuentra dos elementos clave: sus condiciones de salud y el contexto en el que se desarrolla la conducta.
Aspectos metodológicos de la Evaluación conductual. Inicialmente podríamos suponer a
la evaluación conductual simplemente como una medición, es decir, la asignación de un número o una cantidad que implicaría el atributo de una cosa. Pero esta concepción es rebasada cuando se piensa en realizar comparaciones. Piénsese en un atributo y la característica de mayor que o menor que. Además, si la comparación implica un juicio de valor para la posterior toma de decisiones, entonces la evaluación se encuentra plenamente justificada y toma un lugar preponderante como estrategia central.
La evaluación dentro de la psicología conductual ha tenido al menos cuatro características fundamentales bajo las cuales se ha desarrollado metodológicamente y
que son las siguientes: 1) Se ha centrado en los principios teóricos que fundamentan y justifican las técnicas empleadas. 2) Busca realzar la efectividad de una determinada técnica sobre otras, es decir, se determina la efectividad terapéutica. 3) Se usa para realizar críticas metodológicas. 4) Se realiza la evaluación post-‐facto tanto de la efectividad como de la metodología (metaanálisis).
El psicólogo conductual utiliza a la evaluación como un recurso de gran valor ya que le permite la posibilidad de identificar y medir con mayor objetividad las conductas del paciente en cuestión.
El psicólogo conductual en el área de la salud dispone en la actualidad de una serie de instrumentos válidos y confiables con los que puede desarrollar sus tareas de identificación de conductas problema, pero además es posible que pueda desarrollar instrumentos acordes a los problemas clínicos que se le presenten y adaptados al contexto. Para ello deben proceder metodológicamente a la definición conceptual del problema, es decir, expresar en palabras las características del constructo que pretenden medir. Al respecto, Fernández Ballesteros y Carrobles (1984) señalan que en el momento de la construcción de un instrumento de evaluación es necesario establecer las especificaciones de los objetivos del mismo, es decir, el dominio conductual al que han de referirse los elementos del instrumento de evaluación. Lo que se hace realmente es una elección entre diferentes formas de operacionalizar el dominio de conductas en las que estamos interesados. Esta tarea la denomina Kerlinger (1973) definición operativa del constructo y Kazdin (1981) la denomina definición operacional, lo que implica que los
indicadores con base en los cuales se infieren las propiedades o conductas en estudio se definen operacionalmente, es decir, se especifican las operaciones necesarias para medir las variables.
La evaluación conductual se distingue de la tradicional en que la primera se enfoca a la identificación de las conductas problemáticas del paciente y a objetivar las causas que las mantienen y las consecuencias de la conducta, mientras que la evaluación tradicional se enfoca fundamentalmente a la clasificación de los individuos en categorías/problemas constantes y fijos en el tiempo, los cuales deben corresponder con datos establecidos previamente, independientemente del contexto, del tiempo y de las condiciones del sujeto. Entonces la evaluación tradicional justifica la existencia de pruebas que permiten clasificar a los sujetos en entidades nosológicas específicas, además de suponer que a partir de dichos resultados podrían ofrecer el pronóstico. Otra diferencia fundamental entre ambas aproximaciones supone que desde la perspectiva conductual la conducta observada a través de un inventario supone una muestra, un ejemplo del repertorio conductual en un contexto específico, mientras que la evaluación tradicional supone que el resultado de una prueba obedece a la identificación de rasgos de personalidad constantes en el tiempo que por lo tanto son permanentes e identificables en cualquier momento (Haynes, 1990).
El cuadro que se presenta a continuación resume las características principales de la evaluación tradicional y la conductual.
E V A L U A C I O N CONDUCTUAL TRADICIONAL OBJETIVOS
Ayudar a identificar