PROGRAMAS DE INTERVENCION EN DISTINTOS PROBLEMAS
36. DIABETES MELLITUS TIPO II
La Diabetes Mellitus es una enfermedad crónico degenerativa que puede definirse como la elevación de los niveles de glucosa en la sangre por encima de los de los 120 mg por 100 ml de sangre. La diabetes tiene tres datos clínicos fundamentales: poliuria (orinar muchas veces en el día), polidipsia (tener sed y beber mucha agua) y polifagia (tener hambre y comer excesivamente). Estos tres datos son consecuencia del mal manejo de la glucosa en todo el organismo. La glucosa se utiliza en todas las células del organismo; revisemos brevemente cómo es ingresada vía alimentos que contengan hidratos de carbono, también llamados carbohidratos.
El metabolismo inicia con la partición mecánica de los carbohidratos por los dientes y posteriormente por la acción de las enzimas de la saliva; los carbohidratos pasan al estómago en donde continúa la degradación a través de reacciones químicas mediadas por las enzimas y por los ácidos del estómago. Los carbohidratos pasan a la circulación en el intestino delgado y son almacenados en buena parte en el hígado como glucógeno, que será fragmentado en unidades de glucosa para ser lanzado a la circulación de acuerdo con las necesidades del organismo.
En general, todas las células consumen glucosa; principalmente las células nerviosas, posteriormente las células cardiacas y las células musculares esqueléticas. Las células nerviosas, las cardiacas y las musculares son capaces de guardar glucosa en su interior y esta glucosa la guardan en forma de glucógeno como lo hacen las células del hígado.
El problema metabólico en la diabetes mellitus es el mal manejo de la glucosa por una deficiencia parcial de la hormona llamada insulina . La insulina se produce en el páncreas9, se distribuye hacia las células del organismo y funciona como un facilitador de
la difusión de la glucosa; en condiciones normales, gracias a la insulina, la glucosa penetra fácilmente al interior de las células. Cuando existe diabetes, la relación insulina-‐glucosa se altera y la facilidad con la que ingresa la glucosa es menor; por lo tanto, las células del
9 El páncreas es una glándula de secreción mixta, pues su secreción interna está constituida por dos hormonas: el glucagon y la insulina, mientras que su secreción externa se vierte hacia el tubo digestivo y produce el jugo pancreático que permite la degradación parcial de las proteínas que comemos en nuestro alimento cotidiano.
organismo mueren de hambre, pero lo paradójico es que se encuentran literalmente nadando en altas concentraciones de glucosa que existen en el espacio extracelular. En tanto que las concentraciones de azúcar se elevan y se elevan, se presentan los datos clínicos que señalábamos anteriormente. Las células nerviosas se encuentran en la misma condición: necesitan de la insulina para que se de el proceso de difusión facilitada y la glucosa penetre en su interior. Pero hay sitios específicos del Sistema Nervioso Central en el hipotálamo, donde existen receptores o centros del hambre que funcionan de acuerdo a concentraciones de glucosa y la concentración de glucosa intracelular en estos centros es baja, por lo que el sujeto tiene hambre y lo manifiesta entonces comiendo, lo que explica la polifagia. En el mismo hipotálamo existen centros nerviosos que miden la osmolaridad de la sangre, que es una forma de medir la densidad de la sangre. Entonces los niveles de azúcar elevan la osmolaridad de la sangre; por lo tanto la respuesta ante esta osmolaridad incrementada detectada por el hipotálamo consiste en beber agua suficiente con el propósito de disminuir la osmolaridad, de allí que se presenta la
polidipsia. Cuando los niveles de glucosa se incrementan por encima de los 160
miligramos, la glucosa excedente empieza a ser eliminada gracias a que los riñones iniciarán sus mecanismos compensatorios con la finalidad de eliminar las cantidades sobrantes de glucosa; entonces, al eliminar una molécula de glucosa ésta va acompañada de una molécula de agua. Por lo tanto, se presenta el tercer síntoma, la poliuria.
La polifagia disparada por los receptores del hambre, la polidipsia debida al aumento de la osmolaridad de la sangre y la poliuria debida al incremento de las
cantidades de azúcar que será eliminada por los riñones, son los tres síntomas clínicos que permiten el ser diagnosticado como diabético.
Por otra parte, es posible que algún sujeto con antecedentes hereditarios de diabetes tuviese además obesidad y fuese sedentario, se podrían señalar estos múltiples factores de riesgo e iniciar en este tipo de sujetos un programa de cambio de estilo de vida, con el fin de demorar o evitar, en la medida de lo posible, la aparición de la diabetes. Existen personas que a través de un examen de laboratorio denominado curva de tolerancia a la glucosa se les puede diagnosticar como prediabéticos. Este tipo de sujetos que aún no son diabéticos deben ser tratados en términos de cambio de estilo de vida. Un sujeto de estas características podría estar en estas condiciones durante varios años; probablemente no se dé cuenta de su enfermedad o probablemente no le preocupe mucho la enfermedad en tanto que el tener más hambre, orinar más y tener más sed son condiciones que se van desarrollando progresivamente; sin embargo, si los niveles de glucosa son suficientemente elevados, el sujeto podría caer en una condición denominada coma diabético.
El sujeto en coma diabético, si es bien manejado por los médicos puede ser controlado. La forma de manejarlo es eliminando temporalmente toda clase de alimento por la boca y sustituyendo el alimento por cantidades conocidas de solución glucosada por vía venosa, administrando la hormona insulina, midiendo periódicamente las concentraciones de glucosa e inyectando cantidades de insulina dependiendo de las cifras de glucosa. Por lo general, el coma diabético es reversible entre 24 y 48 horas; antes de las
24 horas el sujeto se encuentra ya despierto y antes de las 48 horas el sujeto se encuentra con valores de glucosa mas bajos. En este momento la insulina de acción rápida es cambiada por insulina de acción intermedia que se aplicará una vez al día. Se inicia la dieta, se vigilan las condiciones generales del sujeto; incluso esa insulina de acción intermedia podría ser cambiada por algún otro medicamento de los que se usan para controlar la glucemia.
Respecto de las complicaciones de la diabetes, el riesgo más grande no lo es tanto el coma diabético sino el proceso contrario, el choque hipoglucémico, que se manifiesta y se presenta por exceso de medicación o por dejar de alimentarse. Quienes presentan el choque hipoglicémico tienen la piel fría y con sudoración pegajosa, la presión arterial disminuye notablemente y los niveles de glucosa se ncuentran muy por debajo del valor normal mínimo. El choque hipoglucémico es una urgencia médica; el sujeto puede morir ya que no se sabe la cantidad de azúcar que el sujeto necesita. El tratamiento inmediato supone el inyectar por vía venosa solución glucosada pero paradójicamente acompañarla de insulina para que esa glucosa realmente penetre a las células del organismo.
El paciente diabético puede vivir con control médico en condiciones generales satisfactorias durante aproximadamente 20 años, aunque tiene problemas progresivos e irreversibles en diferentes regiones del organismo (Franciosi et al, 2001; Glasgow et al, 2002). Ese tipo de daños suceden en los vasos sanguíneos de todo el organismo, aunque los más notablemente afectados son los renales, los cerebrales, los retinianos, los de los pies y los del corazón. Esta alteración de los vasos sanguíneos que coexiste con la
osmolaridad aumentada produce un amento de la presión arterial (que se conoce médicamente como hipertensión arterial sistémica secundaria a la diabetes). La hipertensión produce crecimiento progresivo del corazón y podría en algún momento dar como consecuencia un infarto al miocardio, complicación grave por la funcionalidad. Los daños a las arterias de la retina provocan alteraciones visuales e incluso ceguera. Las alteraciones vasculares en las extremidades pueden dar como consecuencia lo que se conoce como úlcera del diabético y pie diabético. Aparecen úlceras en alguno de los dedos del pie y éstas no cierran por consecuencia de la diabetes; estas ulceraciones pueden producir gangrena y cuando el sujeto tiene gangrena en alguna parte del pie necesariamente hay que amputar (un dedo, o el pie, a veces se llega a amputar inclusive hasta la altura del muslo). La cirugía de amputación, entre más grande más peligrosa, por un lado, y por otro lado las condiciones de un sujeto diabético que se someta a cirugía serán más graves por la probabilidad de más complicaciones e incluso la muerte.
Generalmente en 20 años el sujeto diabético puede presentar alguna de estas condiciones: el problema renal, el problema retiniano, el problema de la hipertensión, el problema de la gangrena.
Intervención conductual en pacientes con diabetes mellitus tipo II. Existen diversas
formas de aproximarse al tratamiento del paciente diabético, dependiendo del tiempo de evolución, de las condiciones generales del mismo y de la evaluación conductual que previamente debemos realizar.
al régimen terapéutico que se le prescriba, en el caso de la diabetes como enfermedad crónica el paciente deberá tomar sus medicamentos hipoglucemiantes o bien inyectarse insulina. Pero además de ello una cuestión importante lo constituye el adherirse al régimen dietético. Probablemente muchos pacientes diabéticos podrían estar en mejores condiciones al seguir el régimen dietético, hacer ejercicio, cortarse las uñas con cuidado, es decir, tener un mejor estilo de vida. Pero el paciente diabético en muchas ocasiones no es capaz de adherirse al régimen dietético justamente por su estilo de vida. Imagine el lector a una mujer diabética madre de familia, dedicada a las labores del hogar, que prepara diariamente la comida para su esposo e hijos, quienes a pesar de ser sujetos de riesgo por ser hijos de madre diabética no necesariamente tienen estilos de vida saludables y probablemente prefieran comer comidas ricas en grasas, azúcares en abundancia y ser sedentarios. ¿Puede una mujer ama de casa seguir una alimentación saludable teniendo que preparar alimentos ricos en grasas o ricos en azúcares cotidianamente?
La evaluación conductual podría mostrar que este tipo de pacientes requiere de trabajar aspectos de asertividad y de habilidades sociales para aprender a decir que no. Por otra parte, la diabetes genera estrés y el estrés complica la enfermedad, por lo que los componentes del manejo del estrés serán parte importante de un programa conductual de intervención. Además, el diabético sujeto a estrés crónico trata de ajustarse en la medida de lo posible a la terapéutica medicamentosa de la diabetes, sigue parcialmente su dieta y genera falsas expectativas respecto al control de su enfermedad, por lo que
cada vez que acude a la consulta médica, previa realización de estudios de glucosa sanguínea, espera encontrarse bajo control y dentro de cifras normales. Pero cuando el médico le da la noticia de que sus niveles de glucosa se encuentran elevados, muestra signos de depresión ya que evalúa que los esfuerzos que ha realizado han sido infructuosos, abandona el tratamiento y presenta recaídas. De esta forma, la depresión se torna en un problema cíclico en este tipo de pacientes (Fisher et al, 2001).
Los programas de afrontamiento para los pacientes diabéticos se enfocan a trabajar sobre el manejo del estrés (Kramer et al, 2000), pero debieran manejar, además de lo anterior, asertividad y depresión así como desarrollar estrategias de solución de problemas y a educar a paciente y familiares para desarrollar estilos de vida saludables ya que, como se dijo antes, los hijos de un paciente diabético son sujetos de riesgo que deben tener estilos de vida saludables con lo que probablemente se evite la aparición de la enfermedad o se retarde el inicio de ésta.