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CAPÍTULO 1. PERSPECTIVAS TEÓRICAS

1.4. Las características de los clubes

1.4.2. Otras características relevantes

A las anteriores características constitutivas de los clubes, se añaden otras variables que merecen ser analizadas. Así lo demuestran Heinemann, Puig, López y Moreno (1997, pp. 40-62) en un estudio comparativo entre clubes alemanes y clubes de la provincia de Barcelona en España. En él se establecen cuatro perspectivas de análisis basadas en la heterogeneidad de estas organizaciones. En primer lugar se considera el tamaño, luego la estructura de sus miembros, a continuación las ofertas y, finalmente, los recursos económicos.

El tamaño del club: el estudio de la dimensión o del volumen23 de una organización se justifica por tres argumentos de acuerdo con Simmel (1968) en cuanto a las organizaciones en general, y de acuerdo con Heinemann (1990) para los clubes en particular.

- Estructura interna: en función del número de miembros, la estructura interna de la organización varía mucho, lo cual afecta a las relaciones que se desarrollan. Un club grande necesita de mucha más formalización, en él las decisiones no se toman normalmente cara a cara y existen diferencias en las funciones de los voluntarios. Cuanto mayor es el tamaño del club, mayor es el riesgo que existe en su gestión.

- Función social: un club grande tiene un mayor nivel de organización, lo cual comporta, en cierta forma, la invisibilidad de sus integrantes, mientras que en el caso de uno pequeño, este anonimato no existiría o sería menor, ya que en él es más fácil visibilizar a las personas y sus funciones. Por otro lado, en el club grande la oferta que presenta tiende a verse más como un servicio comercial. - Potencial económico-político: un club pequeño en tamaño no solo tiende a

poseer pocos o limitados recursos económicos, sino que, además, su estructura menor de personas también limita su capacidad de influenciar y de legitimar su posición en torno a las políticas deportivas. Por el contrario, una institución

23 Cuando se habla del tamaño o volumen de la organización, corresponde al número de miembros o integrantes de ella incluyendo socias y socios y también a deportistas que no estén asociados, pero que participan de las actividades.

grande poseería más ingresos y su mayor estructura de personas le hace tener un peso superior en su entorno.

Estructura de los miembros: las particularidades que se desprenden del análisis de la

estructura permiten desglosar las funciones a las cuales se orienta la organización y la capacidad de ser o de transformarse en un medio para incluir a toda la población. En un club se pueden encontrar, por ejemplo, socios(as) que no practican deporte y que pertenecen a él por intereses que radican en un distintivo de la organización (económico, político, social, etc.). También se puede hallar a deportistas no asociados que participan eminentemente de las actividades deportivas. Por otro lado, los factores de la edad y del sexo, por ejemplo, son fundamentales para el análisis de la estructura del voluntariado (Schlesinger & Nagel, 2013, p. 708). Un club donde la presencia femenina es significativa podría presentar una oferta distinta a una organización compuesta por adultos mayores o por hombres jóvenes.

Las ofertas: en el estudio comparativo realizado entre clubes barceloneses y clubes

alemanes (Heinemann et al., 1997), se observan una serie de motivaciones o de sustentos que permiten justificar el estudio de la oferta. En primer lugar, se considera la diversidad de actividades como un factor clave en las orientaciones de los clubes que los ha llevado a entrar en cierta medida, a competir con las organizaciones

comerciales, revelando su capacidad de adaptación a las demandas del sistema. Por

otro lado, la oferta valida la función social del club, ya que permite observar cómo se

adecuan a las demandas de servicios que realizan sus miembros. Otro argumento

surge en torno al interés por ampliar el perfil de las personas que se asociarían a la institución, lo cual depende de las actividades que les presentan. Cuando se habla de oferta, no solo se refiere a prácticas deportivas tradicionales, sino también a otras actividades “alternativas”, como la celebración de fiestas, los eventos para recaudar fondos, las excursiones o, las premiaciones. En línea con lo anterior, pero en relación con el voluntariado, Nichols y Shepherd (2006, p. 214) indican, por ejemplo, que los clubes que ofertan deportes de equipo desarrollan un nivel más alto de voluntariado que los clubes que ofertan deportes individuales, dejando claro que la oferta de una organización también influye en la estructura del club.

Los recursos económicos: la última perspectiva de análisis corresponde a la dinámica

de los recursos económicos. Los autores (Heinemann et al., 1997) toman como indicadores tanto los ingresos y gastos, como su procedencia o destinación, respectivamente. Además, desglosan, por una parte, los ingresos provenientes de los socios(as), y también determinan el presupuesto per cápita del que se dispone para cada uno de los miembros. Dicho análisis permite perfilar al club desde la economía que desarrolla, lo cual permite determinar por la autosuficiencia que podrían generar, la procedencia de recursos y la dependencia o independencia de terceras partes, materializada en el Estado, por ejemplo, con sus subvenciones, o con recursos provenientes de sponsors para el caso del Mercado. Los clubes deportivos deben operar financieramente de forma sostenible, ya que se enfrentan a la competencia de otros proveedores de deporte (Cordery, Sim & Baskerville, 2013, p. 186), los cuales buscarían integrar a los miembros actuales y a los miembros potenciales del club (Enjolras, 2002, p. 354).