VI. ‐ LESIONES DE ASPECTO TUMORAL
2.4.1 Tumores epiteliales malignos
2.4.1.2 Carcinomas invasores ‐ Carcinoma ductal infiltrante
Es la variante histológica más frecuente, constituyendo aproximadamente el
75% de todos los tumores invasores. Se caracteriza por la ausencia de patrón
histológico específico (38).
En el examen histopatológico están formados por estructuras glandulares más
un estroma fibroso denso, con menor frecuencia laxo o edematoso. Presentan
diferentes grados de fibrosis. Los que tienen más fibrosis reciben el nombre de escirros
y tienen peor pronóstico, presentando un patrón de crecimiento en estrella que a
veces alcanza la piel ulcerándola (17). Afecta con frecuencia los ganglios axilares
siendo su pronóstico más desfavorable que los restantes tumores.
En un 5% de los casos se presenta de manera multifocal y en un 10% de forma
multicéntrica.
Figura 3: Carcinoma ductal infiltrante
‐ Carcinoma lobulillar infiltrante
Su frecuencia varía en las estadísticas entre el 5 y el 20% de los carcinomas
mamarios. Es, por tanto, la segunda variedad histológica (39, 40).
Histológicamente, su patrón clásico presenta células pequeñas sueltas,
dispuestas en fila india en los intersticios entre las fibras de colágeno y alrededor de
los conductos indemnes, lo que les da aspecto de diana, aunque también existen
patrones sólidos, alveolares, tubulares o mixtos.
Clásicamente pueden presentarse como masas algo mayores que la de los CDI,
pero el tamaño no se relaciona tanto como en ellos con la afectación ganglionar. El
hecho de que a veces sus límites sean difusos obliga a ampliar los tratamientos
Son frecuentemente multicéntricos, bilaterales y sus metástasis suelen preferir
la afectación visceral más que la ósea, al contrario que los ductales. A largo plazo su
pronóstico es de los más desfavorables (40, 41).
Figura 4: Carcinoma lobulillar infiltrante
‐ Carcinoma medular
Representa el 3% de los carcinomas infiltrantes, afectando principalmente a
mujeres menores de 40 años (31).
Histológicamente su estroma es escaso, y en ocasiones, presenta infiltrado
linfocitario. No existe hipercromatismo marcado ni aumento de tamaño de los núcleos.
Las mitosis suelen ser numerosas lo que contrasta con su pequeño número de
metástasis y recidivas. Su pronóstico es mejor que el del carcinoma ductal infiltrante
(42, 43).
‐ Carcinoma mucinoso o coloide
Se aplica este término a los tumores que presentan una formación masiva de
moco, siendo su origen con gran probabilidad ductal.
Constituye el 3% de los cánceres de mama siendo más frecuente en mujeres
mayores. Sus bordes suelen ser lisos y se puede confundir mamográficamente con
tumores benignos. Los carcinomas mucinosos puros tienen una incidencia del 1 al 2%
de todos los cánceres mamarios afectando a mujeres postmenopáusicas, con un pico a
los 60 años. Su pronóstico es de los más favorables. Las formas mixtas son frecuentes y
presentan un peor pronóstico, con mayores índices de recidiva y metástasis que los
puros (44).
Figura 6: Carcinoma mucinoso o coloide de mama
‐ Carcinoma papilar
Es un subtipo poco frecuente, su incidencia es del 0,8 y el 1,5 %. La
proliferación papilar es análoga a la existente en el papiloma ductal, pero las células
tumorales muestran los caracteres propios de la malignidad con núcleos irregulares,
numerosas mitosis e hipercromatismo nuclear. La infiltración directa del estroma es
frecuente y constituye habitualmente el punto de partida de la proliferación papilar,
Pueden alcanzar gran tamaño, y ser sólidos o quísticos, con un único quiste o
muchos, con contenido necrótico o hemorrágico. Tiene un pronóstico semejante al del
CDI (41).
Figura 7: Carcinoma papilar de mama
‐ Adenocarcinoma bien diferenciado o carcinoma tubular
Es un tumor poco frecuente, 2% de los cánceres de mama. Histológicamente se
caracteriza por la presencia de túbulos que crecen infiltrando el estroma denso
pobremente celular. Suele ser el cáncer de mama con mayor diferenciación.
Suelen ser multicéntricos y bilaterales. Para Linell y col el origen de la mayor
parte de los carcinomas tubulares se encuentra en las cicatrices radiales (45). El
pronóstico es muy bueno, constituyendo la estirpe de mejor pronóstico (41).
Figura 8: Carcinoma tubular de mama
‐ Enfermedad de Paget
Es una entidad clínica que se presenta con discreto eritema y aspecto
eccematoide costroso de la piel del pezón, que en las fases avanzadas puede progresar
a erosión de la piel y ulceración con secreción abundante.
Histológicamente muestra las típicas células de Paget, células grandes de
tinción pálida con núcleos redondos u ovales y grandes nucléolos, que se distribuyen
aisladas o en capas entre las células epidérmicas del pezón, tendiendo a concentrarse
cerca de la membrana basal pero sin penetrarla. Frecuentemente se acompaña de un
infiltrado inflamatorio de la dermis. El diagnóstico diferencial histológico debe hacerse
con el melanoma superficial, el carcinoma escamoso in situ o enfermedad de Bowen, y
con cambios de las células escamosas epidérmicas a células claras.
La edad media de aparición (62 años) es más alta que la del CDI, y la incidencia
según estudios realizados en piezas de mastectomías se sitúa alrededor del 1%
Tanto el Instituto Gustave Roussy como la OMS (17) consideran enfermedad de
Paget a cualquier tumor, infiltrante o no, que presente afectación carcinomatosa de la
epidermis del pezón, incluso en ausencia de tumor (41) . Se suele asociar a menudo
con un carcinoma intraductal evidenciándose una continuidad entre las dos lesiones
en algunas ocasiones. El pronóstico está relacionado con la presencia o no de tumor
infiltrante asociado así como de su tipo histológico (46, 47).
Figura 9: Enfermedad de Paget de la mama
‐ Carcinoma inflamatorio
Cuadro clínico que se caracteriza por la inflamación de la mama, generalmente
unilateral. La mama presenta los signos típicos de la inflamación, la piel aparece roja,
caliente y ligeramente indurada con bordes bien delimitados (piel de naranja) lo cual
se debe a la diseminación de las células tumorales a través de los linfáticos de la
dermis. El tumor primario subyacente frecuentemente es un carcinoma ductal
infiltrante (48). Es poco frecuente, aunque su pronóstico a corto plazo es muy
desfavorable, debido a la gran capacidad de metastatizar que posee, alcanzando una
supervivencia global que no llega al 30% a los 5 años. La edad media de presentación
es de 52 años, con cierta tendencia a favor de la raza negra (31).
Figura 10: Carcinoma inflamatorio de mama