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Un caso especial: las constituciones de los colegios de gramáticos

C. Fuentes utilizadas

2. Marco institucional fundacional

2.4. Un caso especial: las constituciones de los colegios de gramáticos

Tal era el interés de Cisneros en los colegios de gramáticos que promulgó sus constituciones para establecer principalmente sus lecturas, horas lectivas y, dado que el aprendizaje era diferente según la edad, estableció tres grupos en cada colegio de gramáticos —mayores, medianos y menores— para dinamizar el estudio. Creemos que esta fue una de las medidas más importantes para cursar la gramática en Alcalá. Fueron

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aprobadas el 1 de agosto de 151485 y creemos que seguramente nacieron bajo el dictado

de Cisneros86. Se da orden de que haya en cada uno de los dichos colegios el siguiente

esquema:

un principal que tenga cargo de mandar y proveer todas las cosas que cumplen al dicho collegio y tenga cargo de dar de comer y todo lo demás. Ansi mismo tenga cargo de proveer tres regentes doctos suficientes para leer de la manera siguiente. Que el uno de ellos lea la regla y regencia de los menores grammaticos desta manera, que lea a la mañana antes de comer, dos horas discontinuas con un intervalo de una hora y haga hazer a sus discipulos cuestiones los unos a los otros

así irían preguntando hasta la hora de comer. Posteriormente se harían las consabidas reparaciones, es decir preguntar directamente el regente a los estudiantes sobre la lección del día durante una hora y media. Debía durar la regencia un año leyendo: las introducciones de Lebrixa con el genéro y las declinaciones, y preteritos y supinos […] y leer alguna cosa liviana del libro de las Sentencias de Catón o dichos notables de philosophos como hizo Lebrija en verso, los proverbios de Erasmo87 […] para que

aliende que aprovecharan para la construcción quedando las sentencias en la memoria. Se establece un segundo regente para los gramáticos medianos. Con el mismo sistema docente se aconseja, sin embargo, las lecturas: «algun poema de los Cristianos, como Mantuano, Iuuenco Hispano, demandando de cada palabra mas rigurosamente todos los accidentes della, especialmente la derivación y composición.».

El tercer regente, llamado de de gramáticos mayores, el mismo sistema de lectura, cuestiones y reparaciones. Sin embargo:

este leerá la metrisicatura y acento y las figuras de barbarismo de Donato y Diomedes, y el capitulo de la gramatica de Quintiliano y algunos poetas de los Gentiles y historias difíciles, y los preexercitamentos de la rhetorica, haziendo a todos sus discipulos ejercitar en hazer versos.

Para establecer un paralelismo y siguiendo un esquema institucional con el Mayor de San Ildefonso, estos tres regentes han de leer todos los días que lean los regentes de Artes del Mayor y seguirse por su calendario.

85 El texto está impreso en el Libro de la Reformación del muy insigne Colegio y Universidad de

Alcalá de Henares, Alcalá, 1583, pp. 69 y ss.

86 «quanto nos aviendo consideración, como la gramatica y rethorica son fundamento y ciencia de

todas las otras ciencias, si en ella uviesse preceptores suficientes y grande ejercicio, los estudiantes que a las otras ciencias passan yrian sin fundamento y defectuosidad. Lo qual por nos mirado, queriendo proveer a la falta de ejercicio que al presente ay en España, acordamos de eregir y eregimos dos collegios en nuestra universidad de Alcalá, el uno que se llama collegio del glorioso Sant Eugenio que fue el primer Arzobispo de Toledo. Y el otro collegio de Sant Isidoro Arzobispo de Sevilla, doctor de las Españas.»

87 Interesante detalle de los Adagios de Erasmo, sin duda de la edición de 1508. Con lo que

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Asimismo, añade que todos los sábados o al menos cada quince días se efectúen las reparaciones de gramática en el lado cercano al monasterio de franciscanos «porque en ellas se cimen los estudiantes y tomen emulación los de un collegio con los del otro.». Los requisitos para ser gramático son descritos sencillamente como «que convenga ser suficiente.»

La siguiente orden indica la obligación del principal de cuidar las puertas de los colegios de forma que ningún estudiante ande suelto en las horas de lectura, cuestiones o reparaciones. Por tanto, sí que existen aquí las normas de habitud al igual que en las constituciones del Mayor. Igual que las lecciones de Artes, que deben seguir, no son más que ejemplos y prácticas a seguir por los colegiales menores que verían en los artistas y teólogos una meta no lejana.

Existen ejercicios públicos para los regentes de gramática. Por eso también recoge que los de San Eugenio lean en el lado de los franciscanos y destaca que «en esta hora podra el dicho regente leer de los poetas que no se acostumbran comúnmente a leer en la gramática, como Lucano, Sillio, Itallico, Horatio, Estacio.».

Se establece la figura del porcionista en el siguiente apartado para estos dos colegios: «haya dos mandados de porcionistas, una mayor y otra menor» indicando lo necesario para la subsistencia de los mismos. Se establece un orden de comer en la mesa similar al de San Ildefonso.

Se indica que, una vez establecidos los regentes y estudiantes, si quedase sitio libre sean recibidos todos los que «honestamente puedan caber». También que no se pernocte fuera de cada colegio y que, a ser posible, «todos los estudiantes que vinieren a nuestra universidad a aprender gramática vivan dentro de la clausura de los colegios.

Se establece que el cargo de principal sea:

sea perpetuo por toda su vida de manera que no se pueda quitar, salvo (si lo que Dios no quiera) fuesse perjudicial al dicho collegio y parecisse que quiebra las constituciones». Para vacar este cargo serán treinta días cuyo edicto sea indicado públicamente por el rector y Consiliarios. Para la elección «sea preferido el maestro en Artes a los otros por causa de autoridad.

Los regentes han de ser elegidos «elegirán al más suficiente». Cada uno de los regentes tendrá sesenta ducados los de Menores, setenta los de Medianos y ochenta los Mayores.

Se indica la obligatoriedad de hablar en latín y para ello se eligen acusadores, de diez en diez cada mes, para que indiquen las faltas que hayan visto.

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Aunque en líneas generales son un resumen de las Constituciones del Colegio Mayor de San Ildefonso, es cierto que Cisneros crea todo el sistema educativo de la Universidad desde el curso primero de gramáticos. Especialmente cuida cada curso al citar —probablemente de memoria al dictar las constituciones— lo que se ha de leer en cada uno de los tres años de gramática y retórica. Para asegurar que puedan pasar a los colegios de artistas y comenzar los exámenes públicos, así como los posteriores de Teología, establece un sistema de públicas dialécticas. Si los gramáticos ya se iniciaban con las cuestiones antes de comer, preguntándose entre ellos y luego enfrentándose a cada regente, lo harían después en el lateral del Mayor, cerca del monasterio franciscano, con los de otro colegio de gramáticos para estimular, asimismo, el carácter colegial que Cisneros quería impulsar en cada uno de los colegios. Asimismo, llevar un calendario académico similar al de Arte y que los regentes pudieran recitar a otros poetas que no se leían en las lecciones, al público general, y establecer un ambiente constante de renovación de la Teología con un manejo excelente del latín y del griego para algunos.

Cabe destacar que en el curso 1543–1544 se van a concretar las lecturas obligatorias88 para los cursos Menores, Medianos y Mayores de gramáticos. Son años de

máxima matriculación de estudiantes en estos colegios, el nuevo Colegio de San Leandro venía a ayudar el desbordamiento de San Eugenio y San Isidoro por lo que era importante establecer unas lecturas obligatorias por horas lectivas más concretas que las lecturas genéricas que hemos visto en estas constituciones. Como veremos en las Visitas de Cátedras, los regentes leían a su modo y parecer con quejas de colegiales que demandaban las lecturas de otros regentes o, incluso, de Salamanca.