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C. Fuentes utilizadas

2. Marco institucional fundacional

2.1. El marco constitucional

Cisneros, conocedor de la reforma observante60 que había vivido en La Salceda,

concluye que sólo el retiro lleva a una perfecta unión con Dios y que, de esa unión, emana el correcto pensamiento de la Teología. Esta es la idea clave para fundar la Universidad de Alcalá y, como no se iba a entregar a una orden religiosa, se decide establecer el marco

60El recogimiento franciscano que surge en el siglo XV lleva a los frailes a purificar su sentido

estricto de vinculación a la orden con la pobreza, el ascetismo, la oración mental y lecturas vinculadas a San Agustín, Santa Clara, San Antonio, San Gregorio, San Bernardo o la Ética de Aristóteles. Tienen una profunda vida interior a la par que fomentan el estudio científico y sobre todo la evangelización, aquella que Cisneros considera imprescindible para reformar la Iglesia junto con las doctrinas propias para parroquias y centros de culto y enseñanza al vulgo. El movimiento de reforma observante surgió precisamente en Castilla y en la cual Alcalá representaba un punto importante ya que se encontraba una de las principales casas de observancia, el monasterio de Santa María de Jesús, edifico adyacente al Colegio Mayor de San Ildefonso. Hubo un avance más en la heterodoxia entre los franciscanos, hacia lo que se denominó alumbrado o iluminado. El recogimiento que evangelizaban era una «técnica espiritual que recomienda la concentración del alma como método para llegar a Dios». Este grupo tenía como obra principal el Tercer Abecedario de Francisco de Osuna OFM. Quieren vaciar el alma de imágenes y dedicarse a la vía contemplativa. El alejamiento de la Iglesia como jerarquía les lleva a establecer ciertas extravagancias en su forma de actuar. Son alumbrados, además de Osuna, Juan de Cazalla y fray Francisco Ortiz OFM.: entre otros. Es interesante resaltar la figura de este último porque entroncamos con el Colegio de San Pedro y San Pablo de Alcalá, de donde fue colegial. Vistió el hábito franciscano en 1496 en Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. Los alumbrados, o camino herético, son los libre–pensadores e interpretadores de la Biblia. Se reunían en conventículos y además de ciertos franciscanos, había gente de pueblo o incluso miembros de la orden tercera franciscana. En 1524 se produce el capítulo de la Orden Franciscana en Toledo. Son los años de plena reforma de las órdenes regulares y, especialmente, de los mendicantes. Fray Francisco de los Ángeles Quiñones, General franciscano, aprueba, en dicho capítulo de 1524, un canon del que extraemos la frase que lo simboliza: «perniciosa pestis hereseos nuncupatae "iluminantium" aut "amittentium" se divinae dispositioni. Es decir, no hay lugar para los alumbrados en la orden franciscana. El origen de los alumbrados sabemos que son los sirvientes ya conocidos del duque del Infantado, patrono menor de la Universidad de Alcalá: Pedro Ruiz de Alcaraz e Isabel de la Cruz. El rechazo de las aulas por el heterodoxo camino espiritual que habían tomado los observantes les llevó a estar «poco preparados» para obtener cargos eclesiásticos y aunque los conventuales –la rama franciscana que se negaba a ser reformada– no fueran de la preferencia de la nobleza, su ciencia era muy estimada en las universidades. Para la formación de los mismos Cisneros fundó un colegio de estudios en Sevilla y en 1502 logró que el convento franciscano fuese elevado a universidad fracasando poco después porque la reforma franciscana aún no había conseguido una madurez suficiente. También tenía un Colegio Mayor para 13 estudiantes frailes. De ahí que fundase en Alcalá el colegio de San Pedro y San Pablo, para paliar la formación de sus hermanos en la orden y las de varias provincias, además de la de Castilla, la cual consiguió para sí seis de los doce puestos y el poder controlar el colegio nombrando el Guardián e independizándose de San Ildefonso. Tras Cisneros, la orden elimina el profesorado como hemos visto sin fray Clemente a la cabeza y desapareciendo casi en 1552 de Salamanca. El escotismo ya no tenía aceptación entre los estudiantes. Cfr. ANDRÉS MARTÍN, M.: Historia de la Teología española, tomo I, Madrid, 1980, pp. 668–680, NIETO,

J.: C. Juan Valdés y los orígenes de la reforma en España, Méjico, 1979, PÉREZ, J.: «El erasmismo y las corrientes espirituales afines» en El Erasmismo en España, Santander, 1986; OSUNA, F.: Tercer abecedario espiritual, Madrid, 1972, ANGE, M.: La vie franciscaine en Espagne, R.A.B.M. n.º13–14, Madrid, 1914, p. 210 Sobre el Ministro General Quiñones, v. MESEGUER FERNÁNDEZ, J.: El programa de gobierno de Fray Francisco de Quiñones. AIA, n.º 21. Madrid, 1961. MÁRQUEZ, A.: Los alumbrados, Madrid, 1972.

Sobre la reforma cisneriana en Castilla véase ALVAR EZQUERRA, Al.: «Reforma eclesial cisneriana in caput et membris: conflictos, adhesiones y resistencias» en ALVAR EZQUERRA, An. (edit. lit.): La Biblia Políglota complutense en su contexto, Alcalá de Henares, 2016, pp. 27–36.

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adecuado para conseguir su ideal: que todo confluyera en la Teología. Tiene que crear el modelo y elige el de colegio–universidad que ya estaba en Sigüenza61 pero con unas

constituciones creadas por él mismo. Para llegar a que un grupo de escogidos renovaran la Teología repensándola en Alcalá, hay que garantizar que lleguen con la mejor formación posible: Lenguas, Retórica, Artes y Filosofía han de ser las claves de la estructura mental. Después, las tres vías Teológicas —Nominalismo, Tomismo y Escotismo— y que el Espíritu Santo iluminase el camino para que fueran luz en Castilla. Esto debería conformar el homo complutenses, el hombre nuevo, al menos en teoría.62

Para que todo esto tenga cuerpo, decide Cisneros que la estructura de la Universidad de Alcalá, a semejanza de la idea Paulina del cuerpo y la cabeza, se debe fundamentar en el centro o caput que era el Colegio Mayor de San Ildefonso, crear después los colegios menores, o de pobres, siempre desde la óptica organicista junto con el conjunto de hospital, capilla, imprentas, casas de pupilaje, rentas, etc.63. Este pequeño

universo se incrementaría con la fundación de otros colegios de fundación corporativa y de órdenes religiosas durante los siglos XVI y XVII. A cada uno de esos elementos le

correspondía una función privativa dentro del universo creado por el fundador y es desde esa misma función de donde devino el derecho diferenciado o «particular»64 que a su vez

tenía cada uno de los colegiales —entendidos como tal tanto estudiantes como regentes, capellanes, familiares, porcionistas y fámulos o miembros de cada uno de esos elementos. No olvidemos que Cisneros quiere que los treinta y tres colegiales del Mayor sean todos iguales —ni casados, ni profesos en religión alguna— adelantándose a Erasmo en la igualdad del cristianismo para llegar a la universalidad.

En la sociedad del Antiguo Régimen65 se vivía una jerarquización en que los

estamentos y la pertenencia a ellos eran una circunstancia diferenciadora del resto y eso significaba entrar en un círculo político–social. La pertenencia por tanto a un colegio,

61 CABAÑAS,op. cit., p. 15. Para el modelo seguntino v. BELTRÁN DE HEREDIA, V.: Miscelánea IV,

Salamanca, 1973, pp. 7–59.

62 Es interesante la definición, siempre en teoría con la base de las Constituciones de CONTRERAS,

J, El ideal del hombre nuevo en la Universidad de Alcalá en Cisneros y el Siglo de Oro de la Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares, 1999, pp. 55–56

63 No se debe abstraer el Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá ni estudiarlo

de forma independiente o agrupándolo en el conjunto de Colegios Mayores fundados en el XVI debido a que presenta una peculiar y única estructura organizativa colegial en Castilla.

64 Cfr. RUÍZ RODRÍGUEZ,J.:I.:«Las fundaciones de los colegios de la Universidad de Alcalá en el

siglo XVI hasta las resoluciones tridentinas» en ALVAR EZQUERRA, An. (coord.): Historia de la Universidad de Alcalá, Alcalá de Henares, 2010, pp. 114 y ss.

65 RUÍZ RODRÍGUEZ,J.:I.:«La cristiandad europea en tiempos de Carlos V», Túnez 1535. Madrid,

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dentro del universo que conformaba cada vez más la Universidad de Alcalá, significaba primeramente esa diferenciación respecto a la sociedad, a otras universidades (ya fueran católicas o luteranas) e incluso entre los mismos colegiales la pertenencia a uno u otro colegio, circunstancia que se vio acrecentada con la eclosión de los llamados «colegios de naciones» y regulares que tuvo lugar hacia finales del siglo XVI y primeras décadas del XVII.

Por tanto, el fuero académico era la jurisdicción privativa o derecho privativo que el fundador de la Universidad de Alcalá supo establecer a semejanza de las universidades de Salamanca, Bolonia o París en las constituciones originales de 1510 para delimitar las líneas generales de la Universidad que acababa de crear con varias modificaciones respecto a otras instituciones educativas entre las que estaba no sólo la recepción de colegiales pobres, creando un crisol de clases sociales, sino el establecimiento de un buen número de colegiaturas de Teología que superaban en número a las establecidas en el resto de los colegios mayores del resto de las universidades castellanas en una época en la que decaía el interés por la Teología66 y aumentaba el de las leyes. Su apuesta por la

renovación de la Teología en un ambiente monacal, por tanto, era máxima con los treinta y tres colegiales del Mayor de San Ildefonso viviendo a modo coral con unas estrictas condiciones de acceso67, y que fueran el eje fundamental del engranaje de ese universo

corporativo.

Conocedor de la realidad en Salamanca tras las Cortes de Toledo de 1480, decide que Cánones y Civil no estén entre los intereses del fundador pero terminará accediendo a que el Derecho Canónico este presente como complemento68 a los estudios teológicos

que tanto le interesaban al cardenal Cisneros para su fundación. A este respecto, hay que descartar completamente que la Universidad de Alcalá se creara para dar respuesta al nuevo aparato burocrático de esas Cortes de Toledo69. Poco a poco, Cisneros se da cuenta

de la magnitud de la estructura formativa. El curso de Artes era verdaderamente el único

66 BELTRÁN DE HEREDIA, V.: «La Teología en la Universidad de Alcalá», en Miscelánea IV, p. 91. 67 Constitución VII. La cual indica que tengan un mínimo de 21 años, hayan oído Súmulas y

Lógica, que no sea Maestro en Teología, que no sea Canonista ni Médico, no esté casado y que no sea de Alcalá y en la cualidad de pobre indican «no más de 25 florines de Oro de Aragón». Esta constitución será modificada por primera vez en la Visita de Quiñones de 1544, la cual se analizará posteriormente, una de cuyas modificaciones es que haya cursado Artes 4 años (curso complutense) aunque sin la Tentativa.

68 ENTRAMBASAGUAS,J.:Grandeza y decadencia de la Universidad Complutense, Madrid, 1972,

p. 40.

69 A este respecto no compartimos las tesis defendidas por KAGAN, R. L.: Students and Society in Early Modern Spain, Londres, 1974, p. 72 y JIMÉNEZ A.: Historia de la Universidad española. Madrid, 1971, p. 110.

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reglado en cursos de Súmulas, Lógica, Física y Metafísica. Por tanto, no es de extrañar que en constituciones esté escrito «hemos querido fundar el referido Colegio para que en él florezcan principalmente los estudios de Artes y de la sagrada Teología…70» y, sobre

todo, un lugar en donde el ambiente fuera propicio para que la Teología se repensara, como los Gymnasium, evitando así caer en el espejo de la academia de Salamanca, que ya era lugar de cultivo de funcionarios71.

2.2. Las primeras constituciones de la Universidad de Alcalá y Colegio Mayor