C. Fuentes utilizadas
1. La colegiata de San Justo y San Pastor en 1517
Dentro de la tradición del martirologio hispano respecto a la persecución de Daciano en la península ibérica destacan los mártires complutenses por la rápida propagación de su martirio consagrándose casi medio millar de iglesias en España a los Santos Justo y Pastor. La leyenda sitúa su martirio en torno a los inicios del siglo IV y
que, al dar testimonio de su fe, sufren el cercenamiento de sus cabezas fuera de la ciudad de Compluto y en el campo llamado Loable donde posteriormente se crearía el pequeño burgo denominado Neo–Compluto abandonándose la antigua ciudad que quedaría únicamente habitada por villas. En torno a las reliquias, halladas por el obispo de Toledo Asturio a inicios del siglo V, se inicia la pequeña villa visigoda.
La cella martyris pasa, durante la dominación musulmana, a ser pequeña ermita y posterior parroquia de Sant Yuste (San Justo) que no tiene peso específico en la iglesia toledana hasta 1479 en que el arzobispo Carrillo la eleva a Colegiata, bajo bula de Sixto IV, compuesta de veintiséis sacerdotes, un abad mayor, seis dignidades, doce canonjías y siete racioneros. Asimismo otorga los beneficios anexionando ermitas que pagaran diezmos a la colegiata de San Justo ya que
como quiera que la dotación no es suficiente para sustentación de sus personas y beneficiados de la dha Iglesia, nos deseando que la dha Iglesia sea servida e el culto divino aumentado e que los beneficiados e personas de ella por carencia e defeto de las cosas temporales no sean substraídas del oficio divino46.
Del mismo año de 1480 existe una relación47 de 62 iglesias que pagan sus diezmos
en dinero y en especie (gallinas) sumando un total de 18.368 maravedíes, cantidad algo escasa todavía para la manutención de los canónigos y beneficiados de la iglesia colegial. Sin embargo, Carrillo apenas modifica algo de la estructura del edificio48 ni
tampoco Mendoza. Es el cardenal Cisneros quien realiza toda la reorganización interior y exterior y que transforma la institución a comienzos del siglo XVI. En el año 1497
46 AHMAH. Leg. 1503/ 5. Fechado a 25 de enero de 1480. 47 AIMCA, fol. 51/ 53.
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reedifica desde los cimientos la fábrica de la colegiata tirando la capilla mayor y laterales para ensancharla y dejar la girola posterior, en una suerte de la Catedral de Toledo. Para ello dona ochocientos mil maravedíes en dos años. Se transforma también el coro y el trascoro49. Los canónigos de San Justo declararan que «fundamentis construi et edificare
fecit ac sufficientibus redditibus dotavit». Para el año 1509 está terminada la fábrica y Cisneros manda hacer el claustro, sacristía, capítulo, retablo, coro, sillas y rejas; queda terminada en su totalidad en 1515.Además, el fundador desea trasladar las reliquias de los Santos Justo y Pastor50 a Alcalá desde Huesca y dejar la cripta con el decoro debido y
con los restos de los mártires. No hay que esperar al título de Colegiata para que se inicie el vínculo entre San Ildefonso como caput universitas y la Iglesia Colegial de San Justo. El 9 de febrero de 1509 está documentada la Escritura de confraternización que otorga la Santa Iglesia de San Justo en que:
juntos en su Cabildo ante Gregorio Fernández de Alcalá Capellan de la reyna y Notario Apostolico, acerca de la confraternidad y unión que an de tener con el Colegio Mayor y universidad de San Ildefonso, aviendo tratado en tres capítulos, y tratados, y precediendo atenta deliberación, y su mayor consejo y en nombre de los ausentes y succesores, considerando, y conociendo, que las Universidades, Colegios, Iglesias confirmados en paz, y con concordia, an de durar para siempre, y la voluntad Santa, y religiosa, quanto a esto del Ilmo Revdmo Padre y Señor suyo D. F. Francisco Ximenez de Cisneros Cardenal, y arzobispo de Toledo, Fundador de dicho Colegio universidad dice lo siguiente. Attendentes in super, quod non solum Collegium prae nominatum, sed etiam inpreasanctam saecularem, ut Collegiatam Ecclesiam Sanctorum Iusti et Pastoris, atque etiam Monasterii Santi Ioannis de Penitentia nuncupatum Monialium Ordinis Observantia Sancti Francisci, similiter cum domibus Religiosarum et domicillarum, seu puellarum, et Hospitalis circum vicini pre dicti oppidi a fundamentis construi et edificare fecit, ac sufficentibus redditibus dotavit51.
En uno de los párrafos se indica que el rey «será siempre defensor e protector de la dicha iglesia e colegio e Universidad e quede patrón de todas las prebendas de la dicha iglesia52». Se le designaba como protector de las prebendas que tanto quería Cisneros para
los maestros de Teología y de Artes.
49 VALLEJO: Memorial de la vida de fray Francisco Jiménez de Cisneros, Antonio de la Torre y
del Cerro (ed.), Madrid, 1916. Donde además indica que en 1503, estando toda la Corte en Alcalá para celebrar la bendición del Domingo de Ramos, habían ido en procesión hasta el monasterio de San Francisco cuando la bóveda del altar mayor de San Justo se derrumbó y hubo que reedificarlo.
50 En el avance musulmán de la península la leyenda indica que las reliquias salen hacia Huesca,
quedándose en el valle de Nocito y después repartiéndose sus reliquias entre el monasterio de San Pedro el Viejo de la ciudad oscense y la catedral francesa de.
51 QUINTANILLA: Archivo complutense, 29.
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León X en 1515 cuando despacha acerca de las canonjías y raciones de la misma dice
Nec non Ecclesiam Colegialem Sanctorum Iusti et Pastoris eiusdem oppidi instauraverant, Universitatemque pro lectorum salariis et aliis necessariis et familiarum corundem sustentatione, Fabricamq, dictae Ecclesiae Sanctorim Iusti et Pastoris sufficienter dotaverat.
Quintanilla afirma que «no hay rincón y hasta las campanas tienen las armas de la Universidad y el cordón de San Francisco es testimonio de la fábrica».
De Colegiata a Magistral
Gómez de Casto describe que un día Cisneros comía en Madrid con el Dean de Lovaina —futuro Adriano VI— tratando temas de la Universidad de Alcalá, le dijo el fundador al embajador del emperador que «tienen segura la comida, y aparejada, pero no tienen tan segura la cena, y es necesario pensar que les ha dar de cenar». Lo decía por sus Doctores Teólogos para que una vez terminada su carrera y servicio en la Universidad tuvieran un lugar para pasar la vejez con dignidad, por lo que era necesario aumentar las prebendas de la colegiata según y al uso de la Universidad de Lovaina donde los graduados de San Pedro, como premio, obtienen por su antigüedad las canonjías53, siendo
él mismo con quien el cardenal hablaba Deán por antigüedad y grado de Doctor.
Dos agentes despacha Cisneros para solicitar a Roma esta gracia: el Bachiller Martin Curtillo y el Licenciado Juan de Arteaga, criados de aquel, y se sabe que
Cisneros en primero de junio de 1517 tenía hecha suplicación a la Santidad de Leon Decimo, pidiéndole que aceptase las prebendas antiguas de dicha Iglesia, con que perpetuamente se proveyesen, en Maestros de Sacra Teologia y Artes, ansi Canongias, como Raciones: y que se creasen y erigiesen de nuevo en dicha Iglesia de San Justo diez y siete canonjías con sus prebendas y doce raciones de más de las que había en ella54.
Para ello dejaría tres mil ducados de sus bienes de renta, seis mil escudos que tenía en la fortaleza de Uceda y veinticinco quentos para aumentar nuevos colegios. Por patrón de estas prebendas Cisneros suplica a Su Santidad el Papa y sus sucesores. La respuesta desde Roma, además del ius patronatus se concede «ex donatione, et institutione, et non ex privilegio».
Debido a la ausencia del Papa, el cardenal Santiquatro detiene la concesión de Magistral hasta que, por mediación de Carlos I, llega en 1519 y se exhibe en Alcalá. Es
53 QUINTANILLA. Archetipo de virtudes…, op. cit., fol. 126 54 Ib.
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la primera vez que aparece el monarca citado como patrono, ya que ningún arzobispo de Toledo había tomado esa consideración con la colegiata de San Justo. Tampoco Carrillo, que la relanzó y que sólo se guardó el título de Abad para su nombramiento y el resto a tenor del Derecho Canónico de presentación. La bula de León X dejaba al rector de San Ildefonso ser juez privativo de San Justo respecto a las prebendas55. Ahora los requisitos
para ser canónigo en San Justo eran ser doctor en Teología por la universidad, y para la prebenda de racionero, el de maestro en Artes. Así, la colegiata contaba entonces con 56 prebendas, un abad mayor, siete dignidades, veintinueve canónigos y diecinueve raciones. Aparte capellanes y sirvientes del coro. De estos sólo la abadía mayor y el arcipreste de Alcalá corresponden a la silla toledana; las dignidades y canonjías antiguas al arzobispo y a la Universidad de forma alterna; las diecisiete canonjías nuevas de Cisneros y las doce raciones solamente a la Universidad. Asimismo los nombrados por el arzobispo han de ser «licenciados en Teología o en Cánones, graduados por Salamanca, París, Valladolid o Bolonia o por la misma escuela de Alcalá».
El control de los beneficios
El control de los beneficios fue constante durante el siglo XVI no contentándose
los arzobispos con su parte proporcional. Era el apogeo del arzobispo como señor y político, por lo que cercenar ese poder no sería tarea fácil para unos cuantos doctores y colegiales.
Como hemos visto ut supra al explicar el complejo del patronato sobre San Ildefonso, los prebendados de la Colegiata están sujetos al rector de la Universidad y el reparto de las rentas se hará de forma equitativa entre las antiguas y las nuevas canonjías. El arzobispo de Toledo Guillermo de Croy, por medio del rey Carlos, ofrece una propuesta novedosa para controlar las prebendas de la Colegiata: se crean unas nuevas prebendas en San Justo y se eliminan las limitaciones del control arzobispal56. El
desenlace tuvo dos partes: la primera entre la Colegiata y San Ildefonso, aprobada el 22 de septiembre de 1519 en Barcelona, donde se crean las diecisiete canonjías y doce raciones propuestas a presentación real, pero en la dotación económica salió perdiendo la
55 PORTILLA YESQUIVEL, M.: Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente Alcalá de Santiuste y ahora de Henares, Alcalá de Henares, 1740, p. 190. El autor sigue la referencia de Gómez de Castro pero le corrige o adenda según el caso. Además, no toma en consideración, al igual que nosotros, los Anales Complutenses, manuscrito del XVII que contiene numerosos errores, enunciados subjetivos y que falla en sus fuentes.
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universidad ya que se repartió entre tercios: uno para la testamentaría, otro para la cámara Apostólica y el último tercio para el rey como patrono57. Igualmente, a finales del mismo
año San Ildefonso queriendo consolidar las prebendas consigue que el rey Carlos ordene a Croy instituirlas de forma excepcional. Las concede, en nombre del rey Carlos, don Francisco de Mendoza a quien veremos ocupado muy pronto entre los comuneros.
El Senado Complutense58 va a traer quebraderos de cabeza a los arzobispos de
Toledo. El problema que generaron las prebendas nuevas y la exención de jurisdicción de los colegiales complutenses del primado se inicia con el cardenal Croy, después con el arzobispo Alonso de Fonseca y finaliza con el cardenal Tavera. Iremos viendo en las sucesivas partes del presente estudio el problema de la Colegia entre San Ildefonso y los arzobispos toledanos.
Tenemos cuatro fechas clave en las prebendas de San Justo, como veremos, en el período de nuestro estudio: 1517 cuando el rey Carlos acepta el patronato real sobre la colegiata; 1519 con la creación de las nuevas prebendas y el acuerdo con el arzobispo de Toledo Guillermo de Croy; en 1528 la concordia con el arzobispo Alonso de Fonseca; en 1534 la concordia con el cardenal Juan de Tavera.
La colegiata, por tanto, queda establecida en esta etapa y desde 1519 finalmente en seis dignidades: abad, deán y canciller, maestrescuela, capellán mayor, chantre, tesorero, arcipreste de Santa María; veintinueve canónigos, diecinueve racioneros y doce capellanías59. Las canonjías, al depender en su mayor parte de la Facultad de Teología,
suponían mayoría en las decisiones capitulares frente al número de los racioneros. Además, al elegirse entre graduados universitarios, canónigos y racioneros, el visitador ordinario, lo harían en clara adaptación a las necesidades de dicha Facultad de Teología que, como veremos, estaba controlada por el bando castellano y la elección bien tenía que ver con motivos políticos más que de control a San Ildefonso.
57Ib. pp. 316–317
58 Cfr. GARCÍA ORO, J.: La etapa fundacional de la Universidad de Alcalá, p. 78.
59 MARCHAMALO SÁNCHEZ, A., MARCHAMALO MAIN, M.: La iglesia colegiata de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1990, p. 248.
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