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CAPITULO 2. MARCO TEÓRICO

2.3 Bases Teóricas

2.3.1 Clima motivacional

2.3.1.8 Categorías y dimensiones de la Motivación por emprender

En las diversas investigaciones empíricas llevadas a cabo para hallar las dimensiones de las motivaciones de los emprendedores a empezar y liderar su propio negocio, resultó que los factores tratados en ellos no encajan siempre en las clasificaciones dualistas; por lo tanto, muchos de estos estudios simplemente hacen una reseña de listas de motivaciones, y en las más elaboradas se han determinado una serie de categorías que evidencian la complejidad de este campo de estudio.

Barba y Atienza (2012) revisaron los estudios existentes y hallaron que los agentes motivacionales del emprendedor (por ejemplo, la necesidad de logro, la independencia, afiliación, competencia y poder) sostienen mayores efectos en la decisión de empezar un negocio que el hecho de ganar dinero o ser su propio jefe. También se mencionan las prioridades por innovar y la voluntad de aceptar riesgos. (Marulanda et. al., 2014, p. 208)

Algunos de los planteamientos que agrupan las motivaciones de los que empiezan una empresa en categorías se halla la de García (1992), que llevo a cabo

un resumen de la literatura que se ha elaborado hasta el momento, con sustento en la cual propuso una nueva clasificación:

 Expectativas individuales: componen principalmente las “motivaciones positivas” de seguridad, de lucro, de trabajo social, de autonomía y el interés por desarrollar las actividades directivas.

 Motivaciones de tipo material: incremento de capital, tener una sede bien ubicada. en este grupo se adjuntan las relaciones sociales.

 Motivaciones negativas: hacen alusión primordialmente a las experiencias de trabajo que causan fracasos profesionales.

 Obtención de saberes específicos acerca del mercado, el producto y asuntos vinculados directamente a ellos.

Morales, Gutiérrez y Dobón (2009), elaboraron un esquema sustentado en seis categorías (con 12 subcategorías) con el fin de investigar las motivaciones de los que inicia un negocio y que tienen nivel académico en España. En concordancia con los hallazgos de este estudio, dichas categorías fueron disminuidas a cinco (ver figura 2). Basándose en esta clasificación se presenta ahora una descripción de los factores motivacionales que se hallan implicadas en cada una de las categorías planteadas. Se extiende la demostración en concordancia con estudios previos, especialmente en el de Carter, Gartner, Shaver, & Gatewood, (2003), quienes propusieron una clasificación parecida, generada por investigaciones anteriores, con el objetivo de hallar diferencias motivacionales entre “entrepreneurs” y gente común. (Marulanda, et. al., 2014, p. 227)

Fuente. Morales, Gutiérrez y Dobón (2009). Figura 2. Modelo para el estudio de la motivación empresarial

a) Motivaciones de tipo personal

En comparación a las teorías anteriores, Autio y Kaurannen (1994) han señalado que las motivaciones de logro, de autonomía y superación económica, son potencialmente decisivas en determinar el cambio de vida necesario para empezar un negocio; de este tipo de motivación, la más investigada es la necesidad de logro (abreviada como Nach, de need for achievement). La necesidad de logro, está vinculada además, con el deseo de superación y progreso, el cual causa que las personas busquen siempre u estadio superior en sus actividades (Varela & Bedoya, 2006). Collins, Hanges y Locke (2004), tienen estudios en los que hallaron una correlación significativa entre la necesidad de logro, la elección de carrera y el rendimiento empresarial. (Marulanda, et. al., 2014, p. 229)

En diversos estudios empíricos realizados con la finalidad de determinar las diferencias de la necesidad de logro entre emprendedores y administradores (Stewart & Roth, 2007; Shane, Locke, & Collins, 2003). En los estudios mencionados se halló que mientras los emprendedores poseen alta motivación de logro, los administradores poseen más necesidad de poder que de logro (Marulanda, et. al., 2014, p. 229).

El concepto de independencia, tiene un sentido muy amplio en cuanto al tema del emprendimiento. Manolova, Brush, & Edelman, (2008), lo llama “autonomía” y señala que es el deseo individual de libertad, control y flexibilidad en la utilización del tiempo. Incluye caracteres como el anhelo de las personas de planificar su trabajo y tomar sus propias opciones sobre lo que quiere en su vida. Shane y Venkataraman (2000) indican que la independencia conlleva un sentido de responsabilidad, sobre el empleo del juicio propio, en lugar de creer inocentemente lo que los demás dicen; de la misma forma, al asumir la responsabilidad de la propia vida, dejando a un lado el vivir de los afanes de otros. Sobre toda recompensa económica, por ejemplo, las mujeres, existen un rango de personas que prefieren la flexibilidad en el uso del tiempo, especialmente en sus periodos de lactancia, para poder estar más en contacto y relación con sus hijos menores. Según Kirkwood (2004), a las madres emprendedoras no les importan tanto el crecimiento de su empresa como el poder compartir con sus hijos.

El deseo de riqueza: según un amplio sector de los investigadores dela motivación entre los empresarios, el deseo de riqueza ha sido uno de los objetivos primordiales de tomar la opción del emprendimiento; también llamado “éxito financiero”, el cual implica los deseos de los individuos de generar más ingresos personales y obtener la seguridad financiera. Carter et. al. (2003) toman en cuenta rasgos distintos, como obtener seguridad para sí mismo, el cónyuge e hijos y aportar al bienestar de su familia. (Marulanda, et. al., 2014, p. 230)

b) Motivaciones relacionadas con el conocimiento científico

Morales-Gualdrón, S. T., Gutiérrez-Gracia, A. y Dobón, S. R. (2009) (2009), ha partido del reconocimiento que se trata de un factor relevante, especialmente para emprendedores académicos, proponen dos subdimensiones del mismo: aplicación del conocimiento científico y transferencia del conocimiento, v. g. a la industria. Según Carter et. al. (2003), se trata del factor innovación e implica la intención personal de crear algo novedoso, desarrollo de ideas de negocios y/o productos, hallarse a la vanguardia en nuevas tecnologías y continuar su aprendizaje. (Marulanda, et. al., 2014, p. 230)

c) Motivaciones relacionadas con la disponibilidad de recursos

El establecimiento de un negocio emprendedor implica muchas tipos de recursos, por lo que la disposición de los mismos es un elemento fundamental y determina la

percepción de la viabilidad de la empresa que está empezando (Gartner, 1985). Según Veciana (2005), se trata de los recursos materiales y humanos. Es posible incluir en este factor el de la autoeficacia, que se percibe según Bandura (1977), como las habilidades propias del emprendedor que crea y gestiona su propio negocio. (Marulanda, et. al., 2014, p. 230)

d) Motivación relacionada con la organización incubadora

Las organizaciones incubadoras son las que acogen al emprendedor para que trabaje como empleado antes de iniciar su propio negocio; estas incubadoras, determinan el proceso de fundación y el origen de la nueva marca de diferentes modos: creando un negocio en el mismo sector económico, o detonándolo con el hecho de la pérdida del trabajo. Ritchie, Eversley y Gribb (1982), hallaron que estar trabajando en pequeñas empresas brinda un entorno incubador favorable para los potenciales empresarios, porque estas incubadoras hacen posible que los trabajadores se expresen más plenamente y utilicen sus habilidades y capacidades en forma más extensa, lo que no sucede frecuentemente en organizaciones grandes. Según Morales, Gutierrez & Dobon (2009), este factor constituye la dimensión primordial de la actividad emprendedora en el espacio académico. (Marulanda, et. al., 2014, p. 230)

e) Motivaciones relacionadas con el entorno social

Esta clase de motivaciones contiene dos subdimensiones: las denominadas modelos de rol y las actitudes encaminadas al emprendimiento. El primero de los mencionados se relaciona con la intención de ser emprendedor por motivos como la continuación de la tradición familiar, la admiración a una persona a quien se trata de emular y alcanzar mayor influencia en la comunidad (Carter et. al., 2003). El segundo factor, se enfoca en el reconocimiento, e implica la necesidad de aprobación. En este contexto, también son relevantes las propuestas de Shapero (1985) acerca de la imagen que puede tener la sociedad sobre el emprendimiento, como un aspecto muy influyente en la percepción de deseabilidad y viabilidad para iniciar un negocio. (Marulanda, et. al., 2014, p. 230)

Generalizando, el factor analizado se halla estrechamente unido con lo que Ajzen (1991) señala como uno de los condicionantes de la conducta humana y que llama “normas subjetivas”. Sin embargo, las consideraciones acerca del medio ambiente social no se quedan en lo que el individuo recibe de este, sino que se vinculan,

además, con lo que el individuo puede dar como contribución al medio ambiente en el que se desenvuelve. (Marulanda, et. al., 2014, p. 231)

Emprendedor

Muy importante de considerar en este tema del emprendimiento a la persona que se encarga de llevar a cabo una idea. Esta persona se denomina emprendedor. Es el individuo que arriesga su comodidad, su capital, su tiempo, por buscar activamente oportunidades que permitan desarrollar una idea de servicios o de producción de bienes determinados.

Según McClelland (1961), las cualidades del empresario que inicia un emprendimiento son una clase especial de conducta; también señala que se halla presente un interés por desarrollar actividades que tienen un fuerte componente de riesgo y prestigio. Hayek (1979), Premio Nobel, realizó algunos estudios de emprendimiento e hizo hincapié en el rol del emprendedor como ágil captador y empleador de información, lo cual orienta a hallar oportunidades de negocios capaces de originar beneficios.

El comportamiento del emprendedor dista mucho de tener un esquema paradigmático, pero se pueden establecer rasgos tales como, la capacidad de afrontar riesgos, retos, desafíos, la capacidad de solucionar problemas y de organizar, la tenacidad y el esfuerzo de la disciplina laboral, en la que el emprendedor es el primer y principal comprometido.

Para Casson (1982), los emprendedores toman decisiones acerca de la distribución de recursos escasos, que son el resultado de un juicio, no de una regla sustentada en el empleo de información disponible y de dominio público. La esencia de su planteamiento está en que el resultado de las decisiones esta en dependencia de quien decide. Esto significa que el gestor de un emprendimiento, por mucho que se halle informado, posee un olfato o intuición para encontrar oportunidades y un repertorio de ideas y proyectos que se desean realizar.