CAPITULO 2. MARCO TEÓRICO
2.3 Bases Teóricas
2.3.1 Clima motivacional
2.3.1.1 Motivación empresarial
Sastre (2013), estudia la motivación emprendedora, sustentándose en un marco histórico en el que los procesos globalizadores crean condiciones económicas e históricas favorables al emprendimiento. Observa que la motivación o ímpetu de explorar nuevas actividades generadoras de riqueza aparecen en momentos históricos determinados en los que el intercambio comercial se torna más rápido y fluido por la
incorporación de nuevos territorios y recursos, o de invenciones tecnológicas, relacionadas con aquel.
El estudio de Sastre (2013), intenta explicar dimensiones como los factores de emprendimiento. Entre sus hallazgos se tiene que el factor motivador prevaleciente entre los emprendedores potenciales es la independencia económica, debido a que infieren que siendo empresarios, tendrán la posibilidad de abandonar la búsqueda de otras fuentes de ingresos, de manera instantánea.
Según Sastre (2013), un sinnúmero de estudios demuestran lo contrario. Encuentran que principalmente en los periodos iniciales es necesario aportar capital de giro para establecer el emprendimiento y el flamante empresario debe tener ahorros propios suficientes para poder alcanzar su auto subsistencia.
“De esta manera en la práctica parece ocurrir lo opuesto: el nuevo empresario pasaría a tener dependencia económica de otras fuentes externas a su emprendimiento, esto al menos hasta consolidarse. En cuanto a la independencia laboral, que también aparece como un factor motivador relevante, corrobora lo que diversos estudios muestran como una posición casi unánime: que los jóvenes no consideran más sus empleos como un proyecto de vida. En los emprendedores nacientes, si bien la independencia económica continúa siendo un factor importante, pasa a tener más relevancia el desarrollo personal, entendido como la posibilidad de crecimiento en experiencia, aprendizaje y estatus social. En el caso de los emprendedores consolidados, retorna el factor de la independencia económica como el más relevante…” (Sastre, 2013, p. 5)
El estudio de Sastre contempla la aparición de otras variables como son el hecho de la manejabilidad de los tiempos propios y laborar en aquello que les agrada. El enunciado, “manejar los tiempos propios” es lo que define de manera más satisfactoria como autonomía en términos de tiempo, la capacidad de poder decidir cuándo se trabaja y cuando se hace otra cosa. Otra condición del emprendimiento estrechamente vinculado con los hallazgos en este contexto, fue que la disponibilidad de capital necesario no es un factor suficiente en la motivación para empezar una empresa propia. Es cierto, además, que es considerable que la amplia disponibilidad de capital en un emprendedor que está empezando puede resultar contraproducente, porque sería posible un derroche de recursos financieros y a poner poco esfuerzo es ser eficiente.
Acerca del tema de los requisitos que se deben reunir para iniciar un emprendimiento, Sastre (2013) los agrupó en intrínsecos, vinculados a la personalidad del emprendedor, y extrínsecos, vinculados con aquello que ofrece la sociedad: incentivos del estado, financiamiento, capacitación, y otros múltiples factores y condiciones. Sastre cita a Gerger (1995), para sustentar que:
“…la mayoría de los que desean emprender un negocio propio creen que para poder comenzar el único requisito necesario es el conocimiento técnico, o tener una idea, y esta falsa creencia puede ser motivo de fracaso del emprendimiento (Gerger, 1995). La muestra entrevistada no se encuentra entre la mayoría a la que refiere este autor, porque tanto los emprendedores/as potenciales, nacientes y consolidados coincidieron con que factores intrínsecos como la perseverancia, optimismo y confianza en sí mismos son los principales requisitos a la hora de emprender un negocio propio.” (Sastre, 2013, p. 6)
El tiempo utilizado en el emprendimiento es un factor que se percibe como un requerimiento importante solamente tras el inicio de un emprendimiento. Por otra parte, se encontró una coincidencia en tomar en cuenta como requerimientos menos importantes los posibles planes de incentivos para la actividad. Que muchas ocasiones, parten de ofertas desde las políticas de Estado.
El estudio de Sastre precisa, además los obstáculos, que se perciben en los inicios de un emprendimiento. Sobre este particular señala:
“Los emprendedores/as potenciales atribuyen la falta de conocimiento sobre el rubro y el negocio en el que desean actuar como los obstáculos más relevantes para emprender y el grupo de encuestados que no pertenece al ámbito universitario de Ciencias Económicas le dio mayor importancia a este obstáculo.” (Sastre, 2013, p.6)
En este sentido, se observa que los emprendedores iniciales parecen carecer de elementos útiles para administrar el tiempo, de modo que este no alcanza, y en tanto que progresa la experiencia de emprendimiento, aumenta la percepción de que la carencia de recursos financieros es el verdadero obstáculo. El desconocimiento del área de negocios en los que se halla comprometido, es considerado también como uno de los potenciales obstáculos. Sastre (2013), indica la importancia de la contribución de la sociedad con informes, cursos especializados y encuentros con expertos en los diversos rubros de actividades emprendedoras.
Acerca de los factores que contribuyen al éxito de una empresa, Sastre (2013) enumera los siguientes:
- En el caso de los emprendedores potenciales, es necesario realizar una buena planificación inicial. Esta parece diluirse luego, cuando los emprendedores adquieren experiencia con su emprendimiento.
- Otros datos arrojan que es importante el hecho de dejarse llevar por el entusiasmo y no planificar.
- En el caso de los emprendedores iniciales, actuar en su emprendimiento de acuerdo con sus valores es tan importante como asesorarse ante la falta de conocimientos.
- Encontrar el nicho de mercado indicado es uno de los factores más relevantes para el éxito del emprendimiento. (Sastre, 2013, p.7)