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CAPÍTULO 2. ESTRÉS Y AFRONTAMIENTO

2.2. CAUSAS QUE GENERAN ESTRÉS

Las investigaciones en el campo del estrés son amplias y diversas, muchas apuntan a que los agentes externos de naturaleza física como las catástrofes naturales, aquéllos de origen social como las guerras, los atentados terroristas, los acontecimientos propios de nuestras relaciones humanas, por ejemplo el matrimonio o los cambios en la relación laboral, así como los acontecimientos cotidianos, persistentes y molestos, pueden y son, generalmente, fuente de problemas fisiológicos o psicológicos de efectos en ocasiones tan nocivos que ponen en peligro la salud integral de quien los padece.

Los factores situacionales habituales que influyen de manera importante en el estrés, se pueden organizar, para su mejor estudio, en dos categorías:

 Cambios vitales,

 Contrariedades de la vida cotidiana Y los abordaremos en los siguientes apartados.

2.2.1. CAMBIOS VITALES

Las teorías basadas en el estímulo entienden el estrés como una característica asociada a los estímulos del ambiente que pueden producir alteraciones en el funcionamiento del organismo. Estas teorías sitúan el estrés fuera del sujeto, en contraste con los modelos centrados en la respuesta para los cuales el estrés es la manifestación física o psíquica de un individuo ante unos acontecimientos o situaciones vitales relevantes. La concepción del estrés como estímulo es la más cercana a la idea popular del estrés (Sandín, 1996).

Determinar cuáles son las características que hacen que los acontecimientos sean estresantes ha centrado los esfuerzos investigadores en estudiar, intentando medir, el peso que estas situaciones tienen para los sujetos. Con este objetivo se

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desarrollaron escalas de acontecimientos vitales que clasifican los

acontecimientos como normativamente más o menos estresantes.

Fueron Holmes y Rahe (1967) quienes realizaron las primeras investigaciones dirigidas específicamente a comprobar los efectos perturbadores de las situaciones adversas de la vida. Hicieron una jerarquía de los acontecimientos vitales a partir de la práctica clínica y eligieron el matrimonio como el episodio biográfico de referencia por ser el suceso vital que cambia la vida afectiva, familiar, social y económica, y obliga a modificar costumbres personales para hacer posible la convivencia. A partir de ella pidieron a una muestra representativa de la población que valoraran una serie de acontecimientos que eran relevantes en el curso de la vida.

Como resultado obtuvieron una escala que representa la jerarquización de los acontecimientos vitales relevantes, a la que los autores pretendieron dar un valor transcultural, pero desde un principio fue muy criticada en el sentido de que cada acontecimiento debía ser forzosamente dependiente de la cultura propia de cada grupo social. Esta escala se presenta en la Cuadro13.

Para corregir estas posibles diferencias propusieron un modelo integrador de variables individuales en el que confluyen factores (a modo de un sistema de lentes) que amplifican o disminuyen el valor final de cada acontecimiento. El primer filtro lo realiza la percepción que cada sujeto realiza de un suceso, el siguiente factor que influye son las defensas psicosociales que condicionarían las estrategias que utilizará el sujeto para afrontar la situación. Como consecuencia de estos filtrados sucesivos, los efectos sobre el estado emocional o la salud variarán de unas personas a otras.

Este enfoque de los sucesos vitales, cuya característica esencial es el cambio en las actividades normales de los individuos que lo experimentan, considera que el potencial estresante de un evento vital está en función de la cantidad de cambio que conlleva (Sandín, 1996).

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Cuadro 13. Escala de acontecimientos vitales o Schedule of recent experiences (Holmes y Rahe, 1967) Estrés Valor 1. Muerte de la pareja 100 2. Divorcio 60 3. Separación de la pareja 60 4. Encarcelamiento 60

5. Muerte de un pariente cercano 60

6. Enfermedad o incapacidad 45 7. Matrimonio 45 8. Despido del empleo 45 9. Reconciliación de la pareja 40 10. Responsabilidad 40 11. Cambio de salud en pariente cercano 40 12. Trabajar más de 40 horas por semana 35 13. Embarazo 35 14. Problemas sexuales 35 15. Llegada de un nuevo miembro de la familia 35 16. Cambio de rol en el trabajo 35 17. Cambio en el estado financiero 35 18. Muerte de un amigo (no miembro de la familia) 30 19. Cambio en el número de responsabilidades con la pareja 30 20. Hipoteca o préstamo bancario 25 21. Problemas con hipoteca o préstamo bancario 25 22. Dormir menos de 8 horas 25 23. Cambio de responsabilidades en el trabajo 25 24. Problemas con la familia política o hijos 25

25. Problemas con la ley 25

26. Logro personal sobresaliente 25 27. La pareja comienza o deja de trabajar 20 28. Comenzar o terminar la escuela 20 29. Cambios en las condiciones de vida (remodelación, visitas) 20 30. Cambio en hábitos personales 20 31. Alergia crónica 20 32. Problemas con el jefe 20 33. Cambio en el horario o condiciones de trabajo 15 34. Cambio de residencia 15 35. Síndrome pre-menstrual 15 36. Cambio de escuela 15 37. Cambio de actividad religiosa 15 38. Cambio en actividades sociales 15 39. Préstamo menor 10 40. Cambio en la frecuencia de reuniones familiares 10 41. Vacaciones 10 42. Época de vacaciones navideñas 10 43. Infracción menor de la ley 10

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En ocasiones estos acontecimientos son considerados normales, como el matrimonio, la pérdida de empleo o el divorcio y en ocasiones son vividos como especialmente traumáticos y son asumidos como causantes de reacciones fisiológicas o psicológicas perturbadoras que en muchos casos precedían al desarrollo de determinados trastornos de tipo físico o psicológico (Holmes y David, 1989).

A pesar de las críticas a este modelo de categorización jerárquica de los procesos vitales estresantes, muchos autores han desarrollado nuevos cuestionarios de evaluación del estrés mediante este método, pero adaptados a las características culturales y sociales de la población para la que se realizan, como la Escala de

acontecimientos vitales en la población española de González de Rivera y Morera

(citada en M. Valdés, 1997); otros introducen sistemas de valoración por el propio sujeto, que tratan de registrar los sucesos vitales ponderando el impacto en dimensiones como malestar emocional, impacto negativo, nivel de estrés, etc., como el Cuestionario de sucesos vitales (CSV) de Sandín y Chorot, (ver Sandín, Valiente y Chorot, 1999).

Estos sucesos vitales que pueden llegar a tener un impacto negativo sobre la salud pueden cuantificarse de forma objetiva, según propone el grupo de Holmes, aunque más tarde sus seguidores (Rahe y Arthur, 1978) introducen variables psicológicas como mediadoras entre el sujeto y el acontecimiento. Entre estas variables incluyen la percepción, las defensas psicológicas y el afrontamiento como reguladoras de la respuesta de enfermar ante las situaciones estresantes.

2.2.2. CONTRARIEDADES DE LA VIDA COTIDIANA

Tomando como punto de partida el modelo anterior han surgido otras corrientes que entienden que los sucesos vitales actúan sobre la salud, no de forma directa, sino a través de los problemas que originan. Es el grupo de Lazarus el que estudia el estrés diario y lo define como el conjunto de sucesos de menor impacto o menos sobresalientes, pero muy frecuentes (ocurren todos los días o casi todos) y

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próximos al individuo, los que poseen mayor significado para la salud de los individuos (Kanner, Coyne, Schaefer y Lazarus, 1981).

Estos autores consideran que el estrés diario o menor, así como las satisfacciones que acontecen en la vida cotidiana, tienen mayor significado sobre la salud que los acontecimientos vitales relevantes. Clasifican estos eventos cotidianos en dos grupos: los denominados hassles donde incluyen las contrariedades, molestias, fastidios, demandas irritantes, situaciones frustrantes o estresantes que constituyen nuestras relaciones cotidianas con el medio y los denominados uplifts o satisfacciones como las que derivan de las relaciones amorosas, de recibir buenas noticias... Estas últimas, según Kanner y cols. (1981), deberían estar relacionadas con la salud y actuar como amortiguadores emocionales del estrés.

Dentro del grupo de hassles se hallan el estrés laboral y el burnout, originados como consecuencia de estar bajo determinadas situaciones laborales. Dada la importancia que tienen para el desarrollo de esta investigación los trataremos por separado y con mayor extensión en los apartados siguientes.

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