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CAPÍTULO 2. ESTRÉS Y AFRONTAMIENTO

2.4. BURNOUT

2.5.1. EL PROCESO DE APRECIACIÓN (APPRAISAL)

Es este proceso (también denominado valoración o evaluación cognitiva) el que evalúa, aprecia y da significado e importancia a una situación como peligrosa o favorable para el bienestar del individuo.

Identifican Lazarus y Folkman (1986) tres clases de evaluación cognitiva: apreciación primaria, secundaria y reevaluación.

Mediante la apreciación primaria el sujeto valora una nueva situación como irrelevante, benigna o estresante. Si el individuo aprecia la situación como estresante la puede interpretar de tres formas: de peligro, de amenaza o de desafío. El peligro se refiere al perjuicio, daño que el individuo ha sufrido en el pasado, la amenaza es la anticipación del peligro y el desafío hace referencia a la confianza que tiene la persona en poder superar las demandas difíciles y que se interpretan como la posibilidad de aprender o de ganar.

Por apreciación secundaria se entiende la valoración relativa a “lo que se debe y se puede hacer”. Una vez valorada la situación, el individuo se hace una idea de su capacidad para controlar o afrontar el peligro, la amenaza o el desafío. Incluye este proceso la valoración de la posibilidad de aplicar con eficacia alguna de las estrategias de afrontamiento y la evaluación de las consecuencias que el uso de esa determinada estrategia puede tener en ese contexto. Cuando las personas consideran que son capaces de hacer algo para manejar la situación y cuando creen que la van a manejar con éxito, se reduce el estrés (Brannon y Feist, 2001).

La reevaluación es la tercera fase de la apreciación y es el cambio efectuado en una evaluación previa a partir de la nueva información recibida del entorno del propio sujeto. Las apreciaciones cambian constantemente a medida que se dispone de nueva información. En algunas situaciones la reevaluación es resultado de esfuerzos cognitivos de afrontamiento.

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Otro concepto estrechamente relacionado con el de evaluación cognitiva es el de

vulnerabilidad. La vulnerabilidad psicológica viene determinada por la importancia

de la amenaza implícita en la situación, y esta apreciación de la vulnerabilidad es también racional. Una persona vulnerable, en términos de recursos de afrontamiento, es aquélla cuyos recursos son insuficientes.

Los procesos de apreciación cognitiva del estrés no son necesariamente conscientes, por lo que puede estar determinada por datos que el individuo no siempre tiene en la conciencia.

¿Pero, qué propiedades deben tener estas situaciones que las hacen potencialmente peligrosas, amenazantes o desafiantes? ¿Por qué un suceso que prácticamente todo el mundo lo considera perjudicial, presenta variaciones individuales en el grado en que unas personas lo evalúan como más o menos estresante y sus efectos, sobre quienes lo sufren, son cuantitativa y cualitativamente diferentes?

El grado en que un acontecimiento es más o menos estresante viene determinado por la confluencia de factores personales y situacionales. Identificar las características formales de la situación y proporcionar una taxonomía de las propiedades que son especialmente relevantes para la apreciación de las situaciones como determinantes de daño, amenaza o desafío es el propósito de Lazarus y Folkman (1986) al realizar un minucioso análisis de las investigaciones realizadas con este fin.

Las características formales, según estos autores, de las situaciones que afectan al proceso de evaluación o apreciación que realiza el individuo de una situación para advertirla como dañina, peligrosa o amenazante tienen que ver fundamentalmente con: la novedad de la situación, la predictibilidad y la

incertidumbre, así como con factores temporales como la inminencia, duración e

incertidumbre, además influyen la ambigüedad y la cronología de los

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 La novedad de la situación significa que una circunstancia nueva resulta estresante solamente si existe una asociación previa con daño, peligro o amenaza. Esta característica de la situación hace que la evaluación se base en experiencias previas que guarden relación con la información de que se disponga.

 La predictibilidad se refiere a que existen características ambientales que pueden ser discriminadas, diferenciadas o aprendidas como una estimulación nociva, es decir como portadoras de que algo doloroso o dañino puede ocurrir. Los experimentos realizados con animales sobre este fenómeno indican que los sujetos prefieren los acontecimientos predecibles.

 La incertidumbre representa la probabilidad de que ocurra un acontecimiento. Las investigaciones realizadas en laboratorio sobre la incertidumbre indican que la relación entre incertidumbre y arousal (activación) es compleja, sin embargo, las observaciones de los acontecimientos de la vida real muestran que la incertidumbre máxima suele ser más estresante y puede tener un efecto inmovilizador sobre los procesos de afrontamiento e incluso puede provocar confusión mental.

Los factores temporales como la inminencia, la duración o la incertidumbre

influyen en la apreciación de amenaza o desafío.

 La inminencia de una situación, la urgencia puede producir una evaluación rápida y reducir las reacciones desarrolladas antes del estrés, situaciones menos inminentes permiten al individuo dominarlas a través del afrontamiento cognitivo y de realizar una evaluación más completa de la situación.

 La duración se refieren al tiempo de permanencia del evento agresivo. Aunque no todos los acontecimientos estresantes prolongados (Selye,

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1960) conducen a un agotamiento del individuo porque en muchas ocasiones producen una habituación, está generalmente admitido que con gran frecuencia la duración del problema es un factor principal en la aparición de enfermedad y psicopatología.

 La incertidumbre significa el desconocimiento del momento en que un suceso aparecerá. Esta incertidumbre temporal produce estrés sólo cuando ciertas señales de amenaza muestran que el acontecimiento puede ocurrir.

 La ambigüedad es una característica de los acontecimientos que acontecen al ser humano. Generalmente la información disponible para evaluar las situaciones es poco clara e insuficiente. Pocas veces las personas saben con exactitud lo que les va a ocurrir. Esta falta de claridad situacional también produce desconfianza con respecto a la forma en la que hay que actuar. La ambigüedad puede aumentar la situación de amenaza si existe predisposición a ella, aunque se puede reducir esta sensación permitiendo interpretaciones alternativas del significado de la situación.

 La cronología de los acontecimientos estresantes dentro del ciclo vital puede afectar también al proceso de apreciación. Muchos acontecimientos normales de la vida sólo resultan estresantes si aparecen a destiempo, son más amenazantes porque no son esperados y porque privan al individuo del apoyo del grupo, de sentir la satisfacción plena que acompaña a ese acontecimiento si hubiera ocurrido en su momento.

En el proceso de apreciación del estrés influyen factores personales y factores situacionales que siempre actúan de manera interdependiente, son fundamentalmente los procesos cognitivos los que se han estudiado en profundidad hasta ahora, lo que no resta importancia a que, tanto en la evaluación

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como en el afrontamiento, entren en juego otras variables –de personalidad- que sean tan decisivas a la hora de padecer o no estrés.