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CAPÍTULO 2. METODOLOGÍA

3.5. La “centrifugación” de los usuarios hacia La Mina (2010 – 2015)

A principios de 2010 se proyectaba la expansión de las SCH por todos los distritos de Barcelona para el período de 2010 – 2014 (El País, 2010:[1]; El Periódico, 2010a), a la vez que se producían recortes económicos que afectaron al horario de atención y al personal de las SCH. Primero, se realizó la apertura del CAS Arc de Triomf, en formato CAS integral con espacio de reducción de daños (PIX, SCH59 y talleres socioeducativos

y sanitarios), fusionando el equipo del CAS Creu Roja con una parte del equipo del SAPS. Este cambio conllevó un recorte en la franja horaria del SAPS, reduciendo una hora de atención entre semana (pasó de cerrar a las 2 de la noche a la 1 de la noche) y eliminando el turno de fin de semana. En el caso de Sala Baluard, en junio de 2010, se transformó en CAS y pasó de abrir 22 horas diarias a 18 horas, de 8 a 2h de la noche; más adelante, en 2012 se realizó otro recorte de horario que se corresponde con el actual: de 8:30 a 22h, y de 10 a 19h en fin de semana. Con estos cambios se eliminaba gran parte de la atención nocturna y del fin de semana de la atención del consumo supervisado de drogas en el barrio del Raval. Por otro lado, el ayuntamiento anunciaba abrir nuevas SCH durante 2010 en los CAS Fòrum, Sants, Sarrià, Nou Barris y Garvibent (Sierra, 2010)60. A su vez, durante el verano de ese año la presión policial se

59 La apertura del espacio de venopunicón asistida nunca se realizó y está pendiente abrirse a lo largo de 2016 (Brugal, Guitart, Espelt, 2013:83)

60 Estas SCH no se abrieron hasta 2012. También se proyectó para 2014 la apertura de espacios de consumo en el CAS Barceloneta, CSM Llacuna, Hospital de Sant Pau y Parque Pere Virgili de Gràcia (Sierra, 2010), hoy en día pendientes de apertura.

endureció en la zona (Suñé, 2010) lo que inició cambios en el panorama de venta y consumo de drogas de la ciudad.

Ante estas acciones, el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona se pronunciaba a favor de estos dispositivos y recomendaba la expansión y refuerzo de los programas de metadona, los programas de vacunación y aproximar a los usuarios a los dispositivos sociasanitarios (El Periódico, 2010b). La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), en esta ocasión, recomendaba que era preferible reforzar los equipamientos donde se concentraba el consumo, como el barrio del Raval, en vez de diseminar este tipo de centros por todos los distritos (Cia, 2010:[7]). Las consecuencias de los recortes también fueron denunciadas desde la Plataforma Drogológica, plataforma de drogodependientes, a través de un manifiesto en enero de 2011. Desde éste reclamaban un diálogo con los vecinos, medios de comunicación e instituciones responsables para fortalecer los argumentos y objetivos de las estrategias de reducción de daños, entre ellas, las SCH61 (López, 2011). A su vez, en la primavera de 2011, una coalición de grupos de profesionales de drogodependencias formada por la Comissió d’Educadors/es Socials en l´àmbit de les Drogodependències (CESD), Grupo de Enfermería de Reducción de Daños (GERD) y el Grup d´Infermeria de CAS, denunciaba desde un manifiesto los recortes en los servicios de atención a las drogodependencias y las consecuencias de la baja cobertura de las necesidades de los usuarios62. En la actualidad, diferentes profesionales de las SCH reflexionaban sobre los

efectos de la crisis y las políticas de reducción de daños de Barcelona:

«Tengo la opinión que ha habido una evolución de la reducción de daños en muy poco tiempo, que se ha creado una red de recursos muy importante pero ahora veo un estancamiento profundo. Deberíamos dar otros enfoques. Tengo la sensación que está todo estancado. A nivel político quieren estos servicios pero a la hora de la verdad… me

61 Véase MANIFEST “Usuaris i usuàries de drogues per la defensa de les polítiques i recursos de Reducció del Dany associat a l’ús de drogues a Catalunya” Barcelona, 28 gener 2011. Disponible en: http://periferics.cat/usuarises-de-drogues-per-la-defensa-de-les-politiques-de- reduccio-de-danys/

62 Véase Manifest GERD-GRUP INFERMERIA CAS-CESD Retrocès en l’atenció de les drogodependències!!!! Disponible en: http://cesdcat.blogspot.com.es/2011/10/manifest-gerd- grup- infermeria-cas-cesd.html

falta información porque nos coartan todo, para tú poder valorar la situación real». (Profesional Zona Franca)

«Desde 2005 hasta el 2010 hemos ido hacia delante pero ahí ha habido un parón. En el contexto de crisis desde 2010 ha habido un retroceso. Hasta entonces ha habido un mantenimiento y un avance pero tampoco ha habido una revolución de programas… Falta una revolución en la intervención de reducción de daños, falta alguna invención. Damos la misma atención pero con menos horario. Ya no hay el consenso político que había. Hay muchos intermediaros desde las entidades, administración, los políticos… entonces, hay tantos con tantas visiones que ahí nos perdemos en la creación de programas y recursos». (Profesional SAPS)

«Actualmente, estamos con muchas ideas pero creo que estamos estancados. El desacierto es un tema político que no nos ha dejado avanzar. Hay barreras, la ignorancia de este tema, no querer afrontar esta problemática, no es una cosa de interés público, para ellos no es prioritario y es una cosa bastante importante. Nosotros estamos ahí, pero no se ha acertado en decisiones políticas». (Profesional Baluard)

Se considera que Barcelona ha sido una ciudad muy avanzada en las políticas de reducción de daños del consumo de drogas. Sin embargo, los recortes en Sanidad y la dificultad en el diálogo entre políticos y técnicos municipales han generado un estancamiento en el avance de este tipo de estrategias.

A su vez, se produjo un cambio político en Barcelona. En julio de 2011 finalizó el mandato en la alcaldía de Jordi Hereu, pasando a manos de Xavier Trias (CiU). No obstante, en septiembre CiU y PSC se mostraban a favor de la creación de SCH en todos los distritos y trasladar el CAS Baluard a otro emplazamiento del barrio del Raval; mientras el PP volvía a mostrase contrario a estos dispositivos (El Periódico, 2011). Pero la puesta en marcha de las nuevas SCH no se correspondía con la situación real del mercado y consumo de drogas de Barcelona y sus alrededores. Mientras se abrían más SCH en zonas con escenas débiles de venta y consumo de drogas, como los espacios abiertos durante 2012 en los CAS de Sants, Sarrià y Garvibent que a día de hoy

han tenido un uso anecdótico63, en el barrio de La Mina se gestaba una fuerte escena de

consumo de drogas. Entre 2009 y 2014, los consumos en las SCH de Barcelona pasaron de más de 80.000 a unos 36.000 en 2014 y “El Local” de La Mina64 aumentaban los

consumos de más de 20.000 a más de 53.000 en 201465 (ASPCat, 2015: 25). El traslado progresivo de los usuarios de Barcelona al barrio de La Mina y la falta de provisión de servicios en este barrio describían una mala praxis en las políticas de drogas del área de Barcelona.

No obstante, en enero 2012 se instalaba un espacio con una plaza para el consumo por vía parenteral en el CAS Fòrum, situado en las proximidades de las casas de venta de drogas de La Mina, abierto entre 2010 y 2011, para dar atención de las 12 a las 19 horas. Este es el único centro de Barcelona que ha aumentado su actividad en este periodo: pasó de más de 2.500 consumos en 2012 a cerca de 7.500 en 2014, y de atender a más de 200 usuarios en el EVA en 2012, a más de 1.200 en 2014, distribuyó más de 8.000 jeringuillas en 2012 y más de 57.000 en 2014 (ASPCat, 2015:23-25). También, en julio de 2012 se puso en marcha el equipament de punció assistida (EPA) del barrio de Sant Roc de Badalona gestionado por la asociación Asaupam66. Este se sitúa en las proximidades de las casas de venta, en la avenida Marqués Mont-Roig con la calle de la Primavera (bajo el puente de la autopista), donde acude un perfil de usuario hombre (80%), autóctono (80-90%), consumidor de cocaína por vía parenteral y en tratamiento de metadona (más del 60%). Al comienzo, esta unidad daba atención de lunes a viernes de 15:30 a 20:30. Durante 2013 atendió cerca de 800 consumos y repartió cerca de 2.000 jeringuillas recuperando un 81% de las dispensadas. Sin embargo, por los recortes en Sanidad, en mayo de 2014 redujo su actividad a 10 horas semanales repartidas en martes y jueves de 15:30 a 20:30. Pese al recorte de horas, esta

63 Entre 2012 y 2014 no se han registrado apenas consumos en los espacios de venopunción asistida de estos tres CAS.

64En agosto de 2013, el equipo de “El Local” de La Mina se trasladaba a un nuevo complejo

con 8 espacios de consumo (anteriormente tenían 4 plazas) junto a uno de los bloques más conflictivos del barrio, en la calle Venus y en frente de la comisaría de los Mossos d´Esquadra. Los recortes en sanidad también afectaron al horario, reorganizándose las horas de apertura de 11h. a las 19h..

65Datos facilitados por Carmen Vecino (ASPB) y Noemí González (“El Local” de La Mina –

IPSS).

unidad atendió en el resto del año de 2014, la misma actividad que en los meses anteriores: entre enero y mayo atendió más de 500 consumos y entre junio y diciembre más de 450 consumos. Este aumento de actividad se debía a la adherencia de los consumidores de drogas al servicio y a un leve aumento de puntos de venta y de consumidores en este barrio67.

Otros datos que corroboran la disminución del actividad de las SCH de Barcelona son: el decrecimiento del número de usuarios atendidos anualmente en los espacios de consumo de la ciudad (pasando de algo más de 3.500 en 2009 a algo más de 2.400 en 2013), la disminución de sobredosis atendidas en los centros de reducción de daños de 262 en 2009 a 130 en 2014, la disminución de jeringuillas distribuidas de cerca de 260.000 en 2009 a más de 160.000 en 2014 y la disminución de jeringuillas recogidas en vía pública, pasando de cerca de 60.000 en 2009 a las cerca de 24.000 en 2013 (ASPCat, 2015:23-25)68. En cambio, en “El Local” de La Mina, se pasó de más de 2.400 usuarios diferentes atendidos en 2010 a más de 3.500 usuarios diferentes en 2014, un aumento de sobredosis atendidas pasando de cerca de 70 en 2009 a 130 en 2014, un aumento de jeringuillas distribuidas de más de 55.000 en 2009 a más de 98.000 en 2014. Además, durante 2014 sólo en este barrio se recogieron más de 13.000 jeringuillas en la vía pública, de las cuáles 11.000 fueron recogidas en las vías del tren próximas al barrio, lo que evidenciaba la insuficiencia en la cobertura del consumo de drogas de las instalaciones de “El Local” de La Mina69.

En los últimos años se ha producido el traslado progresivo de la venta y consumo de drogas al barrio de La Mina. La principal razón ha sido la de desplazar la venta y consumo de drogas a este barrio con la intención de eliminar la escena de consumo en el centro de Barcelona. Los usuarios y profesionales explicaban otras razones de este efecto. Por ejemplo, a finales de abril de 2014, Jaime, un “parroquiano” del CAS

67 Información facilitada por Alicia Molina (Asaupam).

68 En la evaluación del Pla d´Acció sobre drogues de 2009-2012, se corrobora una reducción progresiva de las jeringuillas desechadas en la vía pública sobre todo en los distritos de Ciutat Vella, Sants y Sant Andreu. Desde 2004 a 2012, se pasó de más de 12.000 jeringuillas recogidas en vía publica (media mensual) a menos de 4.000 en 2012 (Brugal, Guitart, Espelt, 2013:20; Vecino et al., 2013:335).

Fòrum, me habló por qué comenzó a acudir a La Mina para comprar y consumir drogas: «Yo hasta el momento iba a La Masia de Gavà. La gente me preguntaba que cómo que iba allí tan lejos…al menos te servían bien, yo iba y pillaba 10 euros, me pegaba una pateada que te cagas que cuando volvía en tren hacia Barcelona ya se me había pasado pero estaba bueno al menos. Hicieron redadas y me fui un tiempo a Zona Franca pero pronto me fui de allí, porque aquello desde hace un tiempo que lo que sirven es una mierda que no es nada y cuando me enteré de esto de La Mina que vengo aquí y dejé de ir tan lejos. Los mismos punteros de zona Franca te dicen que es una mierda lo que se sirve allí».

Los profesionales de “El Local” explicaban por qué se había intensificado la venta y consumo de drogas en el barrio de La Mina:

«El último cambio fue hace 5 años. Después comenzó la presión policial en Barcelona y el traficante de la Mina es muy buen traficante que pone precios muy bajos. No interesaba que hubiera usuarios en Barcelona. Todo se desplazó aquí y no estábamos preparados, empezamos que éramos 10 profesionales y ahora somos 21». (Profesional “El Local”)

«Ha cambiado el tema de los precios, cuando yo empecé eran 10 euros y a partir de 2010-2011 comenzó la moda de los 5 euros y se ha notado bastante». (Profesional “El Local”)

Las redadas en otras zonas de venta de drogas (La Masia, Zona Franca y Raval) y los precios adaptados a los consumidores, con la distribución de dosis mínimas por 5 euros, han desplazado el consumo al barrio de La Mina. Además, en este barrio los vendedores tienen sistemas para burlar las redadas policiales y los usuarios tienen múltiples facilidades para la obtención de las dosis. Por ejemplo, a finales de abril de 2014, Jaime, un “parroquiano” de “El Local” me habló sobre estos aspectos: «Los gitanos venden y tienen a la policía comprada, cada mes sobre y nosotros a pringar, yo vengo aquí no hace mucho. Aquí en la Mina es diferente, en las casas venden los gitanos y en los portales están los pakistaníes que hacen de punteros y llaman si sube la policía y lo esconden todo rápido. Tienen puertas blindadas y se pasan el material entre rendijas como en las Casas baratas que tienen todos los pisos conectados por si pasa algo. En La Mina puedes pillar lo que quieras. Si quieres 3 euros, 5 euros, lo que sea y por eso está

aquí toda la peña». En el mismo mes, Sergio, “parroquiano” del CAS Fòrum, me explicó que había intentado cambiar una camiseta de fútbol robada por una dosis: «Mira esta camiseta del River Plate. He ido a casa de la gitana y se la quería dar a su hijo. […] Se la ha puesto pero no le entraba… quería a cambio una bola de 5 euros pero no ha podido». En otra ocasión, a mediados de junio de 2014, Pietro, un “rutero” que acudía a “El Local”, me habló de otras facilidades que daban los vendedores de La Mina: «A la gitana le vas con 2 ó 3 euros y te fía. Te lo metes, te buscas la vida y después le devuelves lo que debes. ¿Tú sabes lo que sacan de 50 céntimos de heroína que te ponen? Pues la bola de 5 euros y no sólo eso, sino que saben que vas a volver y esos 50 céntimos se transforman en todo lo que consumes al día. Es así el tema de la heroína, te quita el dolor y a trabajar».

En el barrio de La Mina los vendedores tienen un sistema de control de la policía y de las personas que acceden a los pisos a comprar dosis efectivo para evitar las redadas. Por su lado, los consumidores tienen facilidades para adquirir las dosis de los “camellos”; éstos les fían o les venden parcialmente las dosis hasta que los consumidores puedan pagar o intercambian las dosis por objetos de valor de uso cotidiano (ropa, alimentos, productos de higiene, etc.)

Otro motivo de que La Mina se haya consolidado como el mayor punto de venta de drogas del área de Barcelona es la leve presión policial sobre los vendedores barrio. Las actuaciones policiales en este barrio han tenido menor repercusión en el mercado de drogas que en la ciudad de Barcelona y con intereses muy distintos a eliminar la venta en este barrio. En noviembre de 2013 se produjo una macrorredada en el barrio de La Mina y la Zona Franca con un gran despliegue de medios policiales. Se produjo la detención de 33 personas y la incautación de importantes cantidades de cocaína, heroína y hachís en 8 registros en Zona Franca y 21 en La Mina (Sanz, 2013) que condujo a prisión a 25 de los 35 detenidos (El Periódico, 2013). Sin embargo, diversos testimonios coinciden en que el motivo de estas operaciones fue limpiar la mala imagen de la Consellería de Interior y el cuerpo de Mossos d´Esquadra en entredicho por casos de abuso policial, como la muerte de un empresario apaleado por 8 agentes en el Raval a principios de octubre de 2013. Según los profesionales y usuarios de La Mina, el día de la redada se pudo comprar y consumir como cualquier otro día. Unos días después de la redada, a principios de noviembre de 2013, Patxi, un “rutero” que estaba consumiendo

en el CAS Baluard me explicó que: «La Mina está igual que siempre y Zona Franca igual…no cambia nada. Toda esa redada es para decir que los Mossos son buenos. Han matado a un tío y diciendo que han pillado 200 kilos de cocaína en el puerto y que hacen redadas se queda tranquila la sociedad y en la Mina no han pillado nada porque no se encuentra nada…2 ó 3 paquetes, pero nada». También, una profesional de “El Local” corroboraba esta información:

«La policía es esto. Manda la calle Venus, el coche de policía controla en este lado pero no en Venus. Está todo pactado, el día de la redada teníamos a 11 usuarios esperando para consumir, cuando los helicópteros estaban volando y los furgones estaban delante de los Mossos. Se vendió más que el día anterior y que el día siguiente. Ese día se consumió más y el traficante les decía “vente en una hora que ya te podrá vender”. La TV3 entrevistó al que es el traficante, la policía detrás…está todo pactado. Fue una pantomima para limpiar la cara de los Mossos de tanta violencia». (Profesional “El Local”)

Pese a esta situación, la ciudad de Barcelona ha continuado apostando por reforzar los programas de reducción de daños, dar una atención integral en los nuevos CAS integrales y crear recursos sociales y coordinación con asociaciones de usuarios (Brugal, Guitart, Espelt, 2013:72-74). Entre las propuestas específicas se ha proyectado poner en marcha dispositivos pendientes de otros años: trasladar el CAS Baluard70, completar la cartera de servicios de CAS Lluís Companys, reordenar en CAS integral los CAS de la Barceloneta y Nou Barris, creación de un albergue con el equipo del SAPS, buscar un nuevo emplazamiento para el centro de Salud mental y adicciones de Gràcia y reordenar la oferta asistencial del barrio de Sant Martí. Además, garantizar la atención en unidades hospitalarias de desintoxicación y patología dual, mantener los PIX y la unidad móvil de Zona Franca como recurso de atención en zonas que lo precisen y abrir un piso para mujeres maltratadas drogodependientes (Brugal, Guitart, Espelt, 2013:83).

En la actualidad, tras 10 años del “Fòrum de les cultures”, son cuestionables los cambios en el barrio de La Mina en relación a la arrolladora escena de venta y consumo

70 A principios de enero de 2015, se anunciaba oficialmente el traslado del CAS Baluard a las instalaciones de Pera Camps (Mouso, 2015:[1]; Sierra, 2015; Vargas, 2015), lo que apuntaba el cierre definitivo del SAPS con la previsión de que su equipo se dedicara a la gestión del albergue integral para consumidores sin techo. En actualidad no se ha concretado la fecha de los traslados.

de drogas. Los profesionales y técnicos de las SCH reflexionaban sobre las carencias asistenciales en este barrio:

«Lo importante no es que hayan creado salas de consumo a las que no van a llegar los usuarios sino que en zonas en situación crítica, como ahora La Mina, que no haya una respuesta. Lo importante es que cuando se detecte un problema grave que se nos escapa se pueda responder. No puede ser igual para todo, si quieres hacer una en cada sitio no se puede distribuir los mismos recursos ante situaciones de emergencias que precisa