II. EVIDENCIAS DEL HACKTIVISMO
2.1 Preguntas e hipótesis no resueltas sobre la ubicación del poder
2.1.5 Cibergolem
Si bien no es un autor sino el heterónimo de un colectivo de profesores investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (Andoni Alonso e Iñaki Arzoz), son en sí mismos una prueba de las inteligencias colectivas propias de la cibercultura. Tal y como lo describí en el capítulo primero de este trabajo: frente al concepto de la autoría y la creación por parte de una persona determinada, los recursos, open source, se constituyen en una nueva forma de autoría.
Cibergolem es desde lo teórico y lo empírico una prueba concreta de las acciones políticas de los hacktivistas. Es hacktivista. Nace de las reflexiones de investigadores universitarios que se ubican en el punto de encuentro de las ciencias informáticas y de las ciencias sociales. El texto clave del Cibergolem, del cual me he servido en varios apartes en este trabajo, si bien es un libro publicado por una editorial conocida y es exhibido en vitrinas de librerías, es un texto compuesto por pequeñas unidades a manera de acápites, y todos en absoluto están colgados en la red por separado. Esto bien podría asimilarse a los textos que día a día se suben a la red en formato PDF, pero La Quinta Columna Digital. Antitratado comunal de hiperpolítica es en esencia un libro distinto, pues aunque en el mundo real se vea como un libro, en el digital es una serie de escritos sueltos con libre acceso y que suman un tratado de política en la red.
Cibergolem es el ejemplo perfecto y la evidencia irrefutable de nuevas formas de acción política y de creación e inteligencia colectiva.
Obviamente, no somos santos hiperpolíticos sino sujetos falibles, y habremos de acostumbrarnos a los errores, las malinterpretaciones, los rechazos e incluso a las viejas tentaciones personales que han marcado la historia política. Pero el único poder que obtendremos y que podemos asumir será, de esta manera, poder quintacolumnista: transitorio y efímero, delegado temporalmente en aquellos que menos lo desean y cuyo objetivo quintacolumnista es precisamente cuestionar ese oscuro núcleo de poder —ya sean ciertas instituciones o los profesionales que las regentan— y proponer cauces alternativos e hiperpolíticos. Un poder asumido únicamente por el objetivo de autodisolverse en el no-poder o el anti-poder hiperpolítico. Un poder compartido y ejercido, como la necesaria tarea quintacolumnista de una República Global que, paradójicamente, solo pretende librarse de dirigentes y guardianes. Sus ciudadanos,
practicando esta modalidad de la hiperpolítica quintacolumnista de manera cotidiana, pueden acabar con la falacia del poder como motor del mundo y descabezar definitivamente la testa soberana del Leviatán. (Cibergolem, 2005, p. 27)
La versión que Cibergolem tiene del poder se ejemplifica perfectamente en la divulgación de su obra La Quinta Columna Digital. Antitratado comunal de hiperpolítica. Su antitratado de política está en la red, se arma, se lee y se ejecuta en la red, también se imprime y se vende en librerías para los ojos de académicos que desean enterarse del estado del arte del tema, pero su verdadera acción está en la red y en cada una de las personas que comparte la información y se la apropia.
Los libros de bolsillo41 no generaron más lectores ni reemplazaron los otros tamaños y formatos de libros existentes; solo hicieron que los que necesitaban leer en un momento de desespero lo pudieran hacer y sobrevivieran. Los escritos en PDF habilitados para leer en dispositivos electrónicos o libros escaneados para compartirlos en red tienen similares objetivos. La Quinta Columna Digital. Antitratado comunal de hiperpolítica, El manifiesto hacker y otros tantos no son en esencia libros posteriormente digitalizados. Son otra cosa. Son productos de inteligencias colectivas que en la red y desde ella crean y reproducen informaciones para utilizar la red de una manera distinta a como lo hacen las personas usuarias que se digitalizan.
Así como una sonata interpretada por una excelente sinfónica al ser digitalizada y sellada en un disco ya no suena igual porque su esencia es otra, los libros en papel para quienes disfrutan de la experiencia táctil y visual de la hoja y la tinta no son lo mismo en PDF o un en IPad. Lo mismo ocurre con La Quinta Columna Digital. Antitratado comunal de hiperpolítica; no es un libro para ser leído y guardado en una biblioteca porque esa no es su esencia. Su esencia es ser leído en la red y ejecutado en esta.
41 El formato de los libros de bolsillo fue producto de los bombardeos de la Segunda Gran Guerra, cuando miles de personas se ocultaban en sótanos y alcantarillas para sobrevivir. Al pasar semanas presas de la angustia de un nuevo bombardeo, los gobiernos aliados pensaron que la mejor forma de distraerlos era la lectura, pero como los formatos de los libros tradicionales a la fecha era de mayor tamaño y precio, se pensó que si se cambiaba tanto el tamaño como el papel de este se podría llegar a las personas ávidas de lectura que se ocultaban en el subsuelo de las ciudades. El libro de bolsillo cumplió con esa misión y se instauró como un formato estándar de libro; no reemplazó a los otros formatos, pero sí es la solución para quienes quieren leer en el metro o en la fila de un banco a bajo costo.
Es por estas razones por las que el Cibergolem es la evidencia idónea de la acción colectiva inteligente hecha para una multitud inteligente. Su trabajo no es simplemente (y de ser así no sería menor) un glosario sobre los términos y conceptos de la ciberpolítica, sino todo un tratado de esta.