3. DESCRIPCIÓN DE LOS ASPECTOS AMBIENTALMENTE RELEVANTES
3.1. Diagnosis ambiental del ámbito del programa
3.1.2. Ciclo del agua
Hidrografía. La red hidrográfica se divide en dos grandes sectores: una vertiente occidental, o del Ebro, formado inicialmente por el Segre y alimentado progresivamente por sus afluentes tributarios, que desciende de los Pirineos hasta confluir con el Ebro, y una vertiente oriental, formada por los ríos menores que desembocan en el Mediterráneo a lo largo del litoral catalán, desde los Pirineos al delta del Ebro.
Así pues, para la gestión de los recursos hídricos en Catalunya, la red hidrográfica se organiza en catorce cuencas hidrográficas: tres de ellas son intercomunitarias (Ebro, Garona y Júcar) y once internas (Muga, Fluvià, Ter, Daró, Tordera, Besós, Llobregat, Foix, Gaià, Francolí, y Riudecanyes).
Las cuencas internas corresponden a los ríos Muga, Fluvià, Ter, Daró, Tordera, Besòs, Llobregat, Foix, Gaià, Francolí y Riudecanyes, además de los torrentes costeros entre la frontera con Francia y la desembocadura del río de la Sénia. El conjunto de cuencas internas se organiza en 28 unidades hidrológicas, cuencas, subcuencas o conjunto de las cuencas pequeñas, que representan el equivalente al 52% del territorio de Catalunya, una superficie de 16.600 km² y 634 municipios que abarcan el 92% de la población. Estas cuencas constituyen el distrito de cuenca hidrográfica o fluvial de Catalunya, que son competencia exclusiva de la Generalitat y su gestión la lleva a cabo la Agencia Catalana del Agua (ACA).
Las cuencas intercomunitarias están integradas por la parte catalana de las cuencas de los ríos Ebro y Júcar, en los términos establecidos por la legislación vigente. El Garona forma parte de una cuenca internacional. Ocupan una superficie de unos 14.000 km², es decir, el 48% del territorio catalán, e incluyen 312 municipios y una población del 8%. La gestión de las cuencas intercomunitarias está compartida con los organismos de cuenca a los que pertenecen: la Confederación Hidrográfica del Ebro y la Confederación Hidrográfica del Júcar. El río Garona se gestiona en la parte catalana de su cuenca, de forma compartida entre la ACA y la Confederación Hidrográfica del Ebro. Este conjunto de cuencas, al margen de las características especiales que se plantean en el ámbito de las aguas subterráneas y litorales, pasa a ser sujeto principal en la gestión del ciclo integral del agua.
El Documento guía para la redacción del Plan de Gestión del Agua en Catalunya promovido por la Agencia Catalana del Agua en enero de 2008 organiza las cuencas internas y las cuencas intercomunitarias en sistemas de gestión hídrica (véase figura 3.9).
Pese a que las aguas superficiales son la principal fuente de abastecimiento, las aguas subterráneas tienen una gran importancia para el abastecimiento de agua potable de muchas poblaciones rurales que no disponen de conexiones a redes supramunicipales, y para el
subministro de agua en la industria y la agricultura. Constituyen, aproximadamente, el 35% del total de los recursos hídricos utilizados.
Según fuentes del Informe 2011. Medi ambient a Catalunya del Departament de Territori i Sostenibilitat la utilización de recursos hídricos subterráneos es más importante en las cuencas internas de Catalunya que en la vertiente catalana del Ebro. Esto es debido a que en la parte oriental de Catalunya se concentran las poblaciones más importantes y pobladas, y un mayor desarrollo de las actividades económicas de tipos industrial y turístico. Así pues, del total de agua subterránea que se extrae para los diversos usos, el 83% de la extracción se da en las cuencas internas, sobre todo para usos domésticos y agrícolas, y el 17% restante en la cuenca del Ebro, gran parte para usos agrícolas.
Figura 3.9. Sistemas de gestión hídrica en Catalunya.
Fuente: Document guía Pla de Gestió de l’aigua. Enero de 2008. Agencia Catalana del Agua.
Recursos y consumo. Los recursos hídricos disponibles en el territorio catalán son escasos debido al reducido volumen de precipitaciones y la distribución heterogénea en el territorio de los mismos. El déficit hídrico, pues, no es generalizado en todo el territorio catalán, en el litoral y en las comarcas de poniente es más intenso.
El Informe 2011. Medi ambient a Catalunya del Departament de Territori i Sostenibilitat determina que la demanda total de agua en Catalunya es de 3.123 hm3/año, de los cuales el 27,4% se destina a usos urbanos, incluidos los domésticos e industriales, y el 72,6% restante a usos agrarios (riego agrícola y consumo ganadero) (véase tabla 3.33 y figura 3.10).
La distribución por usos es bastante diferente en ambos lados de la divisoria hidrográfica. En las cuencas internas, donde los recursos son más escasos y donde se concentra la inmensa mayoría de la población catalana (92%), el consumo total es de 1.186 hm3/año, donde el 64% del uso del agua se destina para satisfacer la demanda urbana (doméstico e industrial), y el 36% restante para satisfacer los usos agrícolas y ganaderos (véase figura 3.13).
En cambio, en la parte catalana del Ebro donde tan solo se concentran el 8% de la población catalana, el consumo total es de 1.937 hm3/año, donde el 95% de la demanda de agua se utiliza para el uso agrícola y ganadero y el 5% restante para el uso urbano (véase figura 3.33). Solo en el Delta del Ebro se derivan 700 hm3/año adicionales para mantener el ecosistema
agroambiental.
Tabla 3.33. Usos del agua en Catalunya.
Tipos de usos Demanda hídrica (km3/año)
Usos urbanos (domestico e industrial) 856
Usos agrarios (riego agrícola y consumo ganadero) 2.267
TOTAL 3.123
Fuente: Informe 2011. Medi ambient a Catalunya. Departament de Territori i Sostenibilitat. Figura 3.10. Distribución de los usos del agua en Catalunya y por cuencas.
Fuente: El Agua en Catalunya. Diagnosis y propuestas de actuación. Enero de 2008. Agencia Catalana del Agua.
Gestión del agua en el ámbito agrario. La agricultura en Catalunya ocupa una superficie total de 1.147.532 ha según el censo agrario del año 2009 (INE-IDESCAT), de la cual el 71,3% es de secano y el 28,7% restante es de regadío incluyendo las 49.537,25 ha de riego de apoyo. Las previsiones de la evolución de la agricultura apuntan a una ligera disminución de la superficie agraria total en las cuencas internar de Catalunya, debido a una significativa reducción de los cultivos de secano que serán substituidos en parte por cultivos de regadío.
Según la Agencia Catalana del Agua la demanda hídrica del sector el año 2008 es de 2.076 hm3/año en agricultura, distribuida territorialmente tal y como se muestra en la figura 3.11. Figura 3.11. Distribución de las demandas hídricas de la agricultura en Catalunya a nivel municipal (hm3).
Fuente: Document guía del Pla de Gestió de l’Aigua. Enero de 2008. Agencia Catalana del Agua.
Según datos del Esquema provisional dels temes més importants que es plantegen en el
Districte Conca Fluvial de Catalunya promovido en enero de 2008 por la Agencia Catalana del
Agua, las hectáreas de regadío se encuentran ubicadas en un 77% en las cuencas catalanas del Ebro y el resto pertenecen a las cuencas internas de Catalunya. En la tabla 3.34 se muestra la
distribución de regadío por demarcaciones donde solo en la provincia de Lleida se localiza el 56% del regadío.
Cabe destacar que la mayor parte de los regadíos se encuentran ubicados en las zonas más áridas, con una pluviometría menor a 500 mm que equivale a 5.000 m3/ha.
Tabla 3.34. Distribución de regadío por demarcaciones.
Demarcaciones Porcentaje destinado al regadío
Lleida 56%
Tarragona 26%
Girona 13%
Barcelona 5%
Fuente: Programa de Desarrollo Rural de Catalunya 2014-2020.
A continuación se muestra la distribución del regadío de acuerdo con el origen del recurso (véase tabla 3.35). En esta distribución se incluye el riego de apoyo, que principalmente se concentra en las demarcaciones de Tarragona, con un 9%, y Lleida, con un 6%.
Tabla 3.35. Distribución de regadío de acuerdo con el origen del recurso.
Origen Porcentaje
Superficial 79,5%
Subterráneo 18%
Regresos 2,3%
Aguas regeneradas 0,2%
Fuente: Programa de Desarrollo Rural de Catalunya 2014-2020.
En cuanto a los sistemas utilizados para la gestión el agua, el objetivo principal es mejorar la eficiencia en el riego, de esta manera, con una modernización de los regadíos tradicionales se consigue un ahorro de agua significativo. Además, se da cumplimiento a los objetivos de la Directiva del Marco de Agua que gracias a una liberación del recurso del agua, éste se podrá destinar a otros usos, facilitando así, la gestión en calidad y cantidad de los acuíferos.
Los sistemas de presión, por aspersión o localizado, requieren un mayor gasto energético, pero a la vez son más eficientes en cuanto al uso de los recursos hídricos y, por tanto, están dentro de las recomendaciones efectuadas por los diferentes organismos internacionales.
Tabla 3.36. Eficiencia de los sistemas de riego. Sistemas de riego Eficiencia
conducción
Eficiencia distribución
Eficiencia
aplicación Eficienciaglobal
Gravedad 90% 75%-80% 55%-60% 40%-50%
Aspersión 90% 85%-90% 65%-70% 55%-65%
Localización 90% 85%-90% 80%-85% 70%-80%
En la tabla 3.36 se muestra la eficiencia de conducción, distribución, aplicación y la eficiencia global para cada uno de los sistemas de riego. La eficiencia se calcula dividiendo el agua aprovechada entre el agua subministrada.
Según datos de la Agencia Catalana del Agua la dotación de un riego tradicional es de unos 10.000 m3/ha y año, mientras que mediante un riego moderno a presión (por aspersión o goteo) se sitúa en los 6.500 m3/ha y año, consiguiendo así un ahorro del 35%.
Cabe destacar que mediante el riego de apoyo la dotación necesaria se sitúa como máximo en los 3.500 m3/ha y año.
Sin embargo, la situación actual acerca de los sistemas de riego en Catalunya se encuentra todavía muy lejos del óptimo. La figura 3.12 muestra la distribución en superficie (ha) y porcentaje de los sistemas de riego.
Los regadíos predominantes en Catalunya son los de gravedad, que precisan de una urgente modernización si se quiere ahorrar agua y cumplir con las recomendaciones de la CE y OCDE. Las ventajas del cambio de sistema de riego son tanto económicas como de sostenibilidad de un recurso escaso.
Figura 3.12. Superficie (ha) regada en Catalunya según el sistema de riego. Año 2006.
Fuente: Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Natural.
Finalmente, cabe destacar la importancia de las comunidades de regantes para la gestión del agua en la agricultura. Éstas tienen como finalidad reunir al conjunto de usuarios para explotar todas las infraestructuras necesarias para el suministro de agua. Se encargan de la captación del agua y de su distribución hasta las parcelas. El suministro en baja es competencia de cada regante y es la distribución del agua a partir de la llegada de ésta a la parcela. Algunas comunidades de regantes ceden recursos para el abastecimiento urbano.
En las zonas que se riega con aguas subterráneas no hay este tipo de figura de operador en alta, de manera que cada parcela efectúa su propio suministro.
Calidad y contaminación del agua. A partir del año 2007, se inició una nueva etapa en la evaluación de la calidad del agua para adaptarse a los requerimientos establecidos por la Directiva Marco del Agua. El control de las aguas superficiales se realiza de acuerdo con lo establecido en el correspondiente programa de seguimiento y control, aprobado por acuerdo de gobierno (GOV 128/2008), y que se concreta en los muestreos y controles para evaluar el estado de las aguas y de los ecosistemas acuáticos, en el caso de ríos, embalses, lagos y zonas húmedas.
Según el Informe 2011. Medi ambient a Catalunya del Departament de Territori i Sostenibilitat para evaluar el estado ecológico de los ecosistemas acuáticos, se han desarrollado una serie de protocolos para cada uno. Se miden tres tipos de indicadores: biológicos, hidromorfológicos y fisicoquímicos.
- Biológicos: Son los mismos seres vivos los que facilitan los indicadores, ya que cada especie tiene unas características ecológicas para sobrevivir. Cuando estas características no son óptimas, estas especies desaparecen, así se puede asignar a cada especie un valor de sensibilidad que se usará en los cálculos correspondientes.
- Hidromorfológicos: Evalúan las características hidrológicas y geomorfológicas actuales de los ríos y también las características que tendrían los ríos en ausencia de las alteraciones humanas. Para garantizar el buen funcionamiento del ecosistema fluvial, se mide el cumplimiento de los caudales de mantenimiento, continuidad fluvial y el estado del bosque de ribera.
- Fisicoquímicos: Se basan en la combinación de diferentes parámetros químicos y de temperatura para dar una visión global de la calidad de el agua. Asimismo, también se analiza el estado químico de las aguas superficiales mediante el análisis de 33 compuestos químicos persistentes y peligrosos, las sustancias prioritarias (detergentes, biocidas, hidrocarburos, metales pesados, disruptores endocrinos, etc.). Estos compuestos se analizan en la matriz agua, pero también una selección de estos son analizados en sedimentos y peces dada su capacidad de sedimentación y bioacumulación.
En este sentido, según datos de la Agencia Catalana del Agua, y en cuanto a los ríos, el año 2011 el 25 % de los ríos (91 masas de agua) alcanza el buen estado, es decir, el buen estado químico y el muy buen o buen estado ecológico. Estos ríos se localizan principalmente en los Pirineos, las cabeceras de los ríos y algunos pequeños efluentes en zonas poco pobladas. Sin embargo, aproximadamente la mitad del resto de masas de agua (115), se encuentran en un estado cercano al cumplimiento exigido por la normativa, debido a que, o bien su estado ecológico incumple uno de los elementos de manera leve, o bien el estado químico se incumple con valores muy próximos al umbral de calidad. La otra mitad (101 masas, que suponen el 31% del total), incumplen los objetivos de manera clara. Aunque la mayoría de las masas que no alcanzan el buen estado se encuentran en zonas industriales, urbanas o agrícolas, en zonas poco pobladas, como es el caso de los Pirineos, hay algunos incumplimientos por la presencia de algunas sustancias prioritarias (biocidas), o alteraciones
en las poblaciones piscícolas debido a alteraciones hidromorfológicas. Cabe remarcar también la presencia creciente de especies exóticas en los ríos catalanes.
En cuanto a las aguas residuales urbanas e industriales, hay que tener en cuenta que el vertido de estas puede afectar al deterioro de las aguas superficiales donde son vertidas. En los ríos, la posible afección se debe a la falta de capacidad de dilución del medio receptor o por tratamientos deficientes de vertidos urbanos y/o industriales, en estos casos puede trazarse mediante la medida de amonio y del carbono orgánico total (TOC).
Así, en 2011 se detectaron 36 masas con incumplimientos de ambos parámetros, 28 de graves, 6 masas solo con incumplimientos de amonio, y 37 con incumplimientos de TOC. En total, 79 masas (el 22% del total de ríos de Catalunya).
En cuanto a los embalses, durante el 2011 no se han realizado muestreos y los datos se corresponden a los del 2010 donde el 80% de ellos se encuentran en buen estado. El estado químico de los embalses es bueno para los 21 de los que se dispone datos, que representan el 70% del total. En relación con el potencial ecológico, se considera bueno, o incluso muy bueno al 80% de ellos (24 embalses). De los 6 embalses que no cumplen el buen estado, sólo uno, el de Foix, se mantiene a lo largo de los años en un estado malo. Este caso se debe a que se trata de un embalse pequeño, con una tasa de renovación muy baja, y que recibe aguas con vertidos urbanos e industriales. El resto (la Baells, Boadella, Sau, el Catllar y Guiamets), varían ligeramente año a año en función de su régimen hidrológico y la calidad del agua de entrada. Y, en relación con las aguas costeras, es importante remarcar que se alcanzan los objetivos en el 58% de las masas de agua (22). Estas masas se sitúan en el tercio norte y el sur de Catalunya. En la costa central de Catalunya, desde el Maresme sur hasta el sur del Cabo de Salou, es donde se concentra la mayor parte de la población residente y visitante de la costa, y donde se localizan los principales sistemas de saneamiento urbanos e industriales. Las masas de agua pueden mostrar indicios de mal estado debido a varios factores: como la alteración de las praderas de posidonia, el desarrollo excesivo del fitoplancton (detectado por concentraciones de clorofila demasiado elevadas) y el exceso de nutrientes en las aguas con poca capacidad de renovación debido a la artificialización de la costa. En las aguas costeras no se detectan de manera general incumplimientos por sustancias prioritarias.
Por lo que respeta a la calidad de las aguas subterráneas, tal y como se ha comentado en apartados anteriores, en Catalunya éstas tienen una gran importancia para el abastecimiento de agua potable y para el subministro de agua en la industria y la agricultura.
Así pues, el 49% de las masas de agua subterráneas (26 masas) alcanzan el calificativo de buen estado, tanto químico como cuantitativo. El resto (27 masas), presentan un mal estado químico debido, principalmente, a la presencia de nitratos y sulfatos de origen agrario, la salinización de sus aguas, la presencia de disolventes orgánicos de origen industrial y puntualmente, a la presencia de amonio y contaminación de origen urbano e industrial. Cerca del 7% (4 masas de agua) presentan, además, un mal estado cuantitativo, es decir, bajos niveles piezométricos o una clara tendencia descendente. Estas masas se localizan en el bajo Llobregat y el su Delta, el Gaià-Anoia y el Baix Ter. La masa de agua del Gaià-Anoia muestra
mal estado cuantitativo, aunque mantiene un buen estado cualitativo. Asimismo, también hay otros 5 masas de agua (la Selva, Bloque del Gaià, Garraf, Cardó-Vandellós y Cubeta de Abrera) que muestras síntomas de sobreexplotación.
En consecuencia, con la finalidad de prevenir y reducir la contaminación de las aguas por nitratos, la Generalitat de Catalunya promulgó el Decreto 136/2009, del 1 de setiembre, de aprobación del programa de actuaciones aplicable a las zonas vulnerables en relación con la contaminación de nitratos que proceden de fuentes agrarias y de gestión de deyecciones ganaderas, que regula los procedimientos para garantizar la correcta gestión de las deyecciones ganaderas y de los fertilizantes nitrogenados en todo el ámbito de Catalunya. Este programa de actuación es de obligado cumplimiento para todas las zonas vulnerables designadas mediante el Decreto 238/1998, de 21 de octubre, el Decreto 476/2004, del 28 de diciembre y por el Acuerdo de Gobierno GOV/128/2009, del 28 de julio.
Según la última revisión aprobada en año 2009 el total de municipios declarados vulnerables ascienden a 421, y representan el 44,5% de del total de municipios de Catalunya, con una superficie de 10.761 km2. Algunos de estos municipios tienen una afectación total y otros parciales.
En la figura 3.13 se representan las zonas vulnerables por contaminación de nitratos de fuentes agrarias y los acuíferos protegidos. Éstas zonas vulnerables se localizan en la principales zonas de producción agraria (llanura de Lleida, Catalunya central, sur de la llanura de Vic, conca del Mayol y Muga, los dos Vallès y el Baix Penedès), aunque también se localizan en zonas de elevada densidad urbana e industrial (Baix Besòs, llano de Barcelona y aluvial de Terrassa). Durante los últimos años no se observa de manera generalizada una tendencia a la disminución de los nitratos de origen agrario presente en las aguas subterráneas, así pues, se deben de preservar las buenas prácticas agrícolas y las restricciones del nitrógeno en el medio. En las zonas de actividad agrícola también hay riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por plaguicidas. Éstos se miden en zonas de agricultura intensiva, que representan el 44% del total. Gran parte de incumplimientos de superación de los umbrales que marca la legislación vigente se encuentran en la zona del aluvial del Urgell, sin embargo, los incumplimientos se dan en puntos concretos y no suponen el incumplimiento del buen estado químico de ninguna masa de agua subterránea.
Finalmente, las alteraciones humanas que afectan el estado cuantitativo del nivel o del flujo de