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Cinco resplandores

In document Pepe Prado ElsecretodePablo (página 67-71)

El núcleo de Mensaje de Pablo es el Evangelio de la gracia, pero este núcleo tiene cinco resplandores que emanan de él. Son las diferentes formas como el Apóstol se refiere al mismo y único Evangelio:

• Evangelio de la salvación (Ef 1,13): El Anuncio mismo contiene la fuerza de Dios para producir la salvación de todo el que cree (Rom 1,16). Es la Buena Noticia de que ya fuimos salvados gracias a la muerte y resurrección de Jesús.

• Evangelio de la paz (Ef 6,15): Vivíamos enemistados con Dios por el pecado y condenados a la muerte eterna. Pero ya estamos en paz con Dios. Gracias a la sangre de Cristo Jesús ha sido cancelada la nota de cargo que existía contra nosotros (Col 2,14) y ya no le debemos nada a Dios. Cristo es nuestra paz (Ef 2,14).

• Evangelio de Dios (Rom 1,1), o de la gloria de Dios (1Tim 1,11), o de la gloria de Cristo (2Cor 4,4): Dios toma la iniciativa para comunicar la Buena Noticia de que ha llegado la plenitud de los tiempos en que se manifestará su victoria sobre la Ley, el pecado y la muerte. La gloria de Dios es su manifestación salvífica. Por tanto el Evangelio de la gloria es cuando el hombre es liberado del mal y por ello el Nombre de Dios es glorificado. La glorificación del Nombre de Jesús, Nombre que está sobre todo nombre, se da por su obediencia hasta la muerte y muerte de cruz (Flp 2, 8).

• Evangelio de la incircuncisión (Gal 2,7): Es la Buena Noticia de que no se precisa la circuncisión ni pasar por todo el sistema legal del judaísmo para ser cristianos completos y pertenecer al pueblo de Dios.

• Evangelio de la Promesa (Hech 13,32): La salvación no se compra ni se merece, sino que es el cumplimiento de un pacto que Dios hizo con sus amigos, empeñando su Palabra fiel.

El Evangelio de Pablo es uno, no hay otro, pero tiene diferentes matices que ayudan a tener una visión más integral de lo que significa 'el Evangelio de la gracia'.

4. La motivación: Cristo es mi vida

Para realizar cualquier cosa trascendente hay que tener una motivación para ello. Algunos le llaman mística o espiritualidad. Se trata de valores que dan energía y dirección a la acción. A veces se expresa en un slogan o se muestra en un logotipo. Lo cierto es que cuanto más explícita sea esta mística, será más motivadora.

Así como cada país tiene su bandera donde los colores y emblemas sintetizan el espíritu, la historia y los ideales de ese pueblo, Pablo también corre con una bandera que ha sintetizado en un slogan:

Cristo es mi vida: Flp 1,21.

La persona de Jesús de Nazareth ha seducido a Pablo de tal manera que abarca todo su ser, con sus esperanzas y anhelos, su corazón, entendimiento y voluntad. El pasado y el futuro del Apóstol giran en torno a Jesús. Su existencia tiene como eje de rotación este sol de justicia que es el Cristo de Dios. Es su único punto de atracción y lo que da sentido a toda su vida, incluso sus sufrimientos.

Pablo de Tarso está fascinado por la figura mesiánica de Jesús de Nazareth que se le apareció en el camino de Damasco. Está totalmente enamorado de ese con quien había entrado en una lucha a muerte. Sin embargo, el Jesús que ha seducido a Pablo es el Jesús de la cruz y por eso exclama de manera absoluta: "Ya no quiero saber otra cosa que a Cristo y Cristo crucificado" (1Cor 2,2), que es "escándalo para los judíos y locura para los gentiles, pero para los que creen es sabiduría de Dios y fuerza de Dios" (1Cor 1,23-24). Por eso no se gloriará en ninguna otra cosa "sino en la cruz de Jesu-Cristo" (Gal 6,14). Lo que ha fascinado a Pablo es que existe una persona (¡y qué persona!) que se ha entregado a la muerte por él, o mejor dicho en lugar suyo:

Me amó y se entregó por mi: Gal 2,20.

No puede resistir tan grande amor, y responde sin reservas ni condiciones. Años atrás había declarado una guerra a muerte, en la que el perdedor tenía que morir. Cuando el orgulloso fariseo yacía en tierra, vencido, recibió la revelación de que Jesús ya había muerto en la cruz en vez de él, para que él viviera. Por eso declara:

Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí: Gal 2,20.

Pablo de Tarso ha fundido su vida con la de Jesús de Nazareth. Para expresar qué significa esta nueva realidad Pablo inventa, como todo enamorado, un nuevo lenguaje. Por eso crea palabras que antes no existían en griego, de manera especial sobresalen aquellas con el prefijo 'con' ('syn' en griego).

La vida 'en Cristo' significa que co-sufrimos (Rom 8,17) y somos co- crucificados con él (Gal 2,19). Participamos de su pascua, co-muertos (2Tim 2,11) y co-sepultados (Rom 6,4) con él, pero también gracias a su victoria sobre la muerte hemos sido co-resucitados (Ef 2,6) y co-sentados en el cielo (Ef 2,6). En él somos co-glorificados (Rom 8,17) y co-vivificados (Col 2,13). La vida se resume en estar co-plantados en él (Rom 6,5), es decir co- viviendo (2Tim 2,11) con él como co-herederos (Rom 8,17).

En esta misma línea recomienda a los romanos "revestirse de Cristo Jesús" (Rom 13,14). A los filipenses les ruega insistentemente "tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo" (Flp 2,5). A los corintios "ser el perfume de Cristo" (2Cor 2,15) y a los efesios les propone "crecer hasta la estatura de Cristo" (Ef 4,13). Resume su pensamiento a los colosenses cuando concluye: "Que Cristo sea todo en todos" (Col 3,11).

5. Perseverancia

Una cualidad esencial de todo deportista es la capacidad de resistencia, tanto en los tediosos entrenamientos como a la hora misma de la competencia. No le está permitido claudicar o tirar la toalla a la mitad del combate. Quien no cumpla con este requisito no puede siquiera pensar en ser atleta, pues la tenacidad es para el atleta como el agua para el pez.

La perseverancia es la colegiatura que se debe pagar para lograr el galardón de los triunfadores. La inconsistencia, hija de la ley del menor esfuerzo, es una de las plagas más peligrosas en nuestra sociedad hedonista.

Vivimos la época en que todo es automático. Basta oprimir un botón para abrir puertas, enviar mensajes al otro lado del mundo y comandar una computadora. Pero la vida es diferente, pues lleva un lento proceso que exige paciencia y constancia.

Pablo es perseverante en su trabajo. No se desvía ni a izquierda ni a derecha, pues tiene un valor absoluto que está por encima de las dificultades y obstáculos:

Lo que importa es que termine mi carrera: Hech 20,24.

Por eso concluye:

Sigamos adelante, sin importar el punto a donde hayamos llegado: Flp 3,16.

Nada lo detiene para lograr sus objetivos, como cuando organiza la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén, a pesar de que pudiera ser mal interpretado o rechazado (1Cor 16,1-4). Sube a Jerusalén, aun sabiendo que su vida correrá peligro (Hech 21,11-13).

6. Conclusión

Pablo, atleta de Cristo, cumple los cinco requisitos del perfil de los vencedores: sabe quién es y para qué ha venido a este mundo. Tiene un solo objetivo en su carrera (proclamar el Evangelio de la gracia) y posee tanto la visión orgánica de la realidad como una bandera que lo anima. Además, paga el precio de la perseverancia.

VIII

KERYGMA DE PABLO

El Evangelio de Pablo no es otro que el único Evangelio de Nuestro Señor Jesu-Cristo. Pablo lo conoció por medio de tres fuentes que se complementan, y cada una tiene valor en sí misma.

1. Tres fuentes de información A . Sagradas Escrituras

La Escritura, aprendida a los pies de Gamaliel y meditada en la sinagoga, fue la tierra fértil donde Dios sembró el Mensaje de salvación.

El conocimiento bíblico y de la historia de la salvación fueron factores decisivos para conocer el plan salvífico.

(El misterio de Dios) mantenido en secreto durante siglos eternos, ha sido manifestado al presente por las Escrituras que lo predicen: Rom 16,25- 26.

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