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Claro, que pueda sostenerse en un discurso histérico La neu rosis obsesiva no excluye a la histeria, lo han visto en las clases con

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seo del capitán Novak.

LA TACHADURA DEL SUJETO

P.: Claro, que pueda sostenerse en un discurso histérico La neu rosis obsesiva no excluye a la histeria, lo han visto en las clases con

Mazzuca. Es una de las primeras tesis de Freud, Freud busca siem- re la hiesria del obsesivo. Por ejemplo en el histad iiraii-d14-ombre de

Ios Lobos lo pueden encontrar bien detallado. En el del Hombre de las Ratas hay alguna mención en relación al dialecto obsesivo de la histeria, pero no habla de la histeria del Hombre de las Ratas. Sí habla de la histeria del Hombre de los Lobos, eso sí, y bien claramente en uno de los últimos capítulos del historial. Lo que dice allí Freud es que después de varios años en que el sujeto permaneció en la duda —la duda es esa vacilación característica_del obsesivo quede_ permite ten

con-temUación con el deseo, con lo real deldeseo y evitar así el pasa-

je por empo de la angustia—, después de varios años en que el pi-

ciiinte-134ftmluieció en la duda, en particular referida al análisis mismo,

Freud realiza una curiosa maniobra: le promete que sus síntomas in- testinales se van a curar. Como esos síntomas intestinales tenían mu- chos arioe de historia, lo que hace el Hombre de los Lobos es mostrar manifiestamente su incredulidad, el hecho de que no creía mucho en el análisis, su desconfianza, la desconfianza que sustentaba la duda. Y

entonces dice Freud que esto permitió justamente traer a la transfe- rencia la desconfianza y a partir de ahí pudo observar "con satisfac- ción" cómo se disipaba su pertinaz constipación mediante una dia- rrea, y luego desaparecen los síntomas de ese tipo.

Allí señala Freud que ese síntoma intestinal representa la punta de histeria que hay en toda neurosis obsesiva.

e obsesivo suele manif te un una conversa • n.

dos a nuestro tema específico. Decíamos que en los análisis se nota este intento rie.•..maatedelnbiejtagegug 41~.

la a su aesacy reconozca. Consecuentemente, Eatrespuesta a lo que el analista dice suele ser la obediencia 1unkjoi lo cual evnte que de la interpretación él puédFifircer un uso sugestivo, es decir, tomar las interpretaciones del analista como si fueran prescripciones, órdenes, pedidos del analista. Ea ésta una de las cosas que hacen que Lazan deje de pensar en términos de que el analista debe reconocer el deseo del paciente, abandone incluso la idea de intersubjetividad, y

emás proponga el hecho de que por estruglra la interpretación

[debe ser re5ciób

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jiso sugestivo, ciw 1íóT;i1~-,11-sujetulag-

e no pu a obedecer, que no sepa que le quiere decir el que no sepa "qué me quiera el Otro", de esa ___ manera

___________________________________________ se antro- chtsa:una cosa distinta a la demanda, que es el c...31412árajjaalják Se

introduce bajo esa forma que produce eneliiijitóliiinWWim : ¿qué quiere este tipo?, ¿por qué me dice eso?, ¿qué me quiso decir?, ¿qué espera de mí?.

Quería comentarles algo en relación a la solidez de las identif' en el ¡tambo, tema que ya mencioné en el tarritz-52. s es

pueden encontrar una cierta oposición entre la labilidad: las

y couditancia,..lafbir7 ii - laaiden-

gjacaciones del obsesivo; pueden remitirse allí, tal vez no vale la pena que le dediquemos nuevamente tiempo a eso.

^ Sí me interesaba, para concluir, mencionar algunas cosas

que La-

can dice en el seminario y1, el seminario siguiente, que se llama fd _____________________________ Allí, en o que comentábamos recién: céntiiack5

I ele tte—_11-1/1.m.ittomua-apxnarlaxagihn_allleaep, e echo de que el

obsesjytpiejare está en otro lado. Puede estar en todas lados, puede hacer mil cosas, puede estar en minados diferentes, salvo en el lugar donde realmente podría estar comprometido su deseo.

"ja.es-.11st,skoto

tarbhdinuieliulat=licg-Lacan

—ini.arma Y su escondite". de vaciai •• En realidad, del sujeto, en El obsesivo se carac-

'4

fuerte, lo que la Psicología del yo denomina "yo fuerte". Y si no es suficientemente fuerte la Psicología del Yo trataría de que sea un poco más fuerte, ¿no?. Para eso la vía sería justamente ésta que venimos de comentar: el reconocimiento del deseo, que el analista reconozca el deseo del paciente y además que el paciente se convenza de que eso es la verdad. Todo el análisis de las resistencias está sentad!) sobre esta base, sobre esta base bien reducida, de que se trata de.wle

el analista reconozca el____deseo dei sujetó____________y di qué el"--

tiCiéntelap e que es eso. El efecto que puede tener eso es de porque si se intenta reducir absolutamente el deseo de demanda del.

Otro en su uso sugestivo: ~Wlez lo que se produce en muchos casos es un efecto de colapso e deseo, y la manera que encuentra el sujeto de volver a desplegar su deseo es en muchos casos el acting-out. El

acting

-

ouIes

eso, es la restitución

del esasio.dfl (Ir ,

no voy a explicarles por qué, pero Vésirespacio que esta aquí:

Cuando se reduce la transferencia a la sugestión, cuando se degrada la transferencia al uso del poder, lo que se produce es el colapso del espacio del deseo, la desaparición del espacio del deseo. La forma que habitualmente encuentra el sujeto para restablecerlo es el acting-out. Un caso paradigmático que toma Lacan como ejemplo es el de los "sesos frescos" de Kris, uno de los tres analistas más eminentes de la Psicología del Yo.

A.: "Comer nada".

P.: "Comer nada", justamente. Lo que en La dirección de la cura le

enseña Lacan a Kris es que ]o que tendría que haber interpretado, lo que tendría que haber tomado como importante que las. pasaba a este paciente es que para él, después de todo este análisis donde per-

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Uso sugestivo de la Demanda

manentemente se reconoce el deseo, se lo reduce a significantes, lo importante era tener un deseo que esté afuera del significante, y en ese sentido Lacan propone para ese paciente de Kris que su deseo sería, usando un juego de palabras intraducible, "tener una idea que no le venga a la idea", que no le venga a la mente, que no se pueda reducir a significantes. Y entonces Lacan propone para este paciente un diagnóstico tal vez meramente ad hoc, que le sirve para esa situación, el diagnóstico de anorexia mental, porque i`córner nidal es lo que define a la anorexia"m5M71:11,71ue tener siernffrégiaffénta que

en los análisis, uando se insis = e la vía su estiva, el efecto es

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qu punto Freud procedía por esta vía y producía efectos de colapso del deseo, sobre todo en los historiales de sujetos histéricos, en los cuales el deseo es más fácil de colapsar, de aplastar. ¿En el caso de Elizabeth, cómo lo hace? Sugiriéndole insistente- mente que el objeto adecuado para su deseo era el cuñado y sobre to- do después de muerta la hermana, cuando ya lo tenía libre para ella.

rik Dora proponiéndole insistentemente que el objeto adecuado para

su deseo era el Sr. K. Y Dora le muestra que no, que a ella le interesa otra cosa, que es una relación de deseo entre dos términos que son el padre y la Sra. K. Ni siquiera uno u otro como objeto adecuado, sino lo que pasa entre ellos dos. Le interesa la situación de deseo, que hay que leerla con la fórmula del fantasma, 130 a. Pueden encontrar esto onda desarrollado en los teóricos sobre histeria.

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