especialmente del erotismo anal.*
LA DENOMINACION DE NEUROSIS OBSESIVA CONSAGRADA POR EL USO
Al comienzo de este texto de 1907 Freud parte de la afirmación de que la analogía entre actos obsesivos o ceremoniales obsesivos y prácticas religiosas no es una analogía meramente superficial. Inme- diatamente nos encontramos con un párrafo que hay que destacar porque él dice:
"Las personas que realizan actos obsesivos o que desarrollan cere- moniales pertenecen junto con aquellas que sufren de . . . etc., a una unidad clínica especial designada habitualmente con el nombre de 'neurosis obsesiva' ".
Podría parecer que en este "designada habitualmente", en este im- personal, Freud está disimulando que se trata de su propia propues- ta, que es él quien ha llevado esto fundamentalmente adelante. Pero si traducimos "una unidad clínica para la cual está consagrado por el uso el nombre de 'neurosis obsesiva' ", podemos señalar por lo con - trario, que Freud está destacando que su propuesta de nominación cuenta ya en 1907, apenas 10 años después de formulada, con una aceptación generalizada. El nombre, la designación, ha alcanzado cierta difusión pero parece que no su uso correcto. Lo que Freud es- tá señalando en realidad es que el nombre, la designación, ha alcanzado una difusión general pero que lamentablemente no ocurre lo mismo con las hipótesis que le dieron origen, la justifican y la sostienen. Se hace un uso tan general del término neurosis obsesiva que se lo aplica habitualmente a casos en que esta designación no está justificada:
"Pero no ha de pretenderse derivar de tal denominación la pecu- liaridad de esta dolencia pues en rigor también otros distintos fe- nómenos psicopatológicos presentan el llamado carácter obse- sivo".
Acá nos encontramos con este término carácter obsesivo que, co- mo les había recalcado, cuando Freud lo usa no está hablando de la cuestión del carácter o de la personalidad sino que se trata de carácter en el sentido de rasgo distintivo, de peculiaridad, qué es lo que hace que a un síntoma lo llamemos obsesivo, o que a una idea la llamemos obsesiva. Freud dice con toda claridad acá que este ras go distintivo que no es otro que el de la c_grap~ —esto que ya
habíamos recordado en el texto de Nuevas observaciones cwaD
chas forMaciones psicopatológjeas sin que esto necesariamente implique que tengamos que reconocer allí la existencia de una neurosis obsesiva.
Tenemos acá en relación a la neurosis obsesiva, un ejemplo más de algo que les he mostrado en otras oportunidades en relación a otros temas. Por ejemplo, la noción de Spaltung tal como la usa Bleuler. Algunos términos y nociones de Freud son rápidamente incorporados por la psiquiatría pero haciendo de ellos un uso general y des- prendiéndolos de la teoría de que forman parte y en la cual tienen su justa función y su sentido. De este modo se lo aplica fuera de su cam- po de validez o de las condiciones que lo justifican. Para decirlo rápi- do se cambia su significado. Pero ustedes saben que el significado no es algo adosado a un término, sino que su "valor" en el sentido sau- ssuriano, aún en el registro del significado, surge de sus relaciones con las otras nociones que componen la teoría y por lo tanto su sen- tido resulta alterado si se lo usa de manera aislada, fuera de la fun- ción y del empleo que tienen en el conjunto que lo justifica.
En este caso Freud denuncia no tanto una simplificación como una reducción, la de hacer equivaler la compleja trama de nociones que construyó para dar cuenta de la neurosis obsesiva, identificarla, reducirla, a un único rasgo, el carácter obsesivo. Haciendo de él ade- más un uso meramente descriptivo, a la manera de la psiquiatría. Hay que decir que no sólo los psiquiatras usaron de este modo las nociones freudianas sino también muchos psicoanalistas. Y no solamente en aquel entonces, todavía hoy. A esto hay que agregar lo que podemos llamar la prudencia de Freud. Junto a la osadía con que propone nuevas nociones, hay en Freud un permanente cuidado sobre las condiciones de su aplicación, una cautela en cuanto a su validez. Es como si dijera "ustedes creen que saben cuando usan el término ywha-bitual de neurosis obsesiva, creen que saben algo más que antes, por mi parte yo cada vez sé menos". Les digo esto para que aprecien en su justa dimensión la continuación del párrafo que les mencioné recién:
"En lugar de una definición hemos de ofrecer por ahora, el conoci- miento detallado de tales estados, ya que no se ha logrado todavía descubrir el carácter distintivo de la neurosis obsesiva . . .".
Comparen esto con los textos que presentamos en la clase pasada, anteriores a 1900, donde Freud afirmaba con mucha seguridad, el mecanismo distintivo de la neurosis obsesiva es tal, el de la histeria es tal, y titulaba el capítulo: esencia de la neurosis obsesiva. Ahora en 1907 nos encontramos con esta otra afirmación "que no se ha logrado presentar el carácter distintivo de la neurosis obsesiva". Vamos a ver que hacia el final, en Inhibición, síntoma y angustia, encontraremos párrafos de este estilo donde Freud, cada vez más, afirma no poder dar cuenta de la especificidad de la neurosis obsesiva.