2. Estado del arte: relaciones sociales interclase y dimensión simbólica
4.2. Punto de partida: clases, roles, eventos y procesos sociales y políticos
4.2.1. Clases y subtipos
La caracterización de los actores sociales se basa en el criterio ocupacional y la función
política de los individuos. Como sectores de elite (“clase dominante”, en la propuesta de
Portes y Hoffman, 2003) proponemos, en primera instancia, a dos subtipos: gobernantes en
ejercicio y elites políticas en proselitismo; en cuanto a estos, la perspectiva posee un
atributo diacrónico, pues los miembros de la elite política y de poder pueden efectivamente ocupar un estatus u otro a lo largo del tiempo. Luego, aparecen las elites gremiales, cuya
vocación es ser propietarios y socios de empresas grandes o medianas, o gerentes y
administradores de dichas empresas (“Capitalistas” y “Ejecutivos”, respectivamente, para
Portes y Hoffman). A continuación, aparecen los trabajadores de elite, que son
profesionales universitarios asalariados en las empresas privadas y en las organizaciones no gubernamentales, (Portes y Hoffman, 2003:358, los ubican en la “administración pública y
en las empresas importantes”). Para efectos de nuestro análisis, aludimos a la
administración pública en términos tanto de los principales dirigentes como de los profesionales de elite. A nuestro juicio, y como se constató en el caso de Cali, ciertos
profesionales de elite de los años 80 y 90, o “trabajadores de elite” según Portes y Hoffman,
ocuparon posiciones ejecutivas en los sectores público, gremial y fundacional, que los facultaban para participar en la toma de decisiones en escenarios de negociación y concertación con líderes populares y comunitarios, enmarcados en programas y proyectos con perfil social.
En cuanto a los sectores medios(“pequeña burguesía”, para Portes y Hoffman), propusimos
dos subtipos representativos de la diversidad de esta clase en la estructura social en América Latina, concebida como producto de la superposición de los modos capitalistas modernos y de sistemas informales de organización económica. En Cali, las pesquisas previas sobre el proceso de conformación del DAB indicaron que ciertos profesionales independientes y profesionales con autonomía relativa (como aquellos pertenecientes a congregaciones religiosas) y algunos microempresarios, habían participado directa o indirectamente en dinámicas de interacción, negociación y sujeción con diversos actores sociales en eventos de naturaleza política. Para efectos de este trabajo, centramos nuestro interés en los periodistas, como actores directos o como testigos, y en los profesionales de las ciencias sociales, laicos y religiosos. Respecto de los microempresarios, nos
4. Método
concentramos en los empresarios del transporte informal conocidos como “camperistas”, y
los tenderos en los barrios. En el caso del DAB, aparece persistentemente un actor social profesional, a veces como trabajador de elite, o como líder religioso y social, o como coordinador de proyectos sociales, cuyo papel habría sido preponderante durante el proceso de conformación de este sector de Cali, y que aparecía mediando entre el líder comunitario y la dirigencia de elites. Este fenómeno coincide con lo observado por Di Tella (1965) durante el proceso de ampliación de la participación política en las ciudades latinoamericanas en la primera mitad del siglo XX; cuando ciertos miembros de una capa media urbana pequeña, de ocupación económica especializada y con peso político, identificada con la elite política pero con conciencia de sus propias posibilidades, habrían sido determinantes. Este dato otorgó cierta consistencia a este difuso sector social, cuyo papel, en términos políticos y simbólicos, resultó preponderante para el análisis de las relaciones entre las clases sociales.
En cuanto a los sectores populares (“proletariado urbano” para Portes y Hoffman,
2003), estos comprenden, por un lado, al proletariado formal, dividido entre “no manual”
(técnicos asalariados con formación vocacional y empleados de oficina), y “manual”
(asalariados especializados y no especializados con contrato de trabajo). Adoptamos tal definición, bajo la denominación de Trabajadores no calificados formales, haciendo
énfasis en un sujeto que habría tenido la posibilidad o necesidad de invertir tiempo y esfuerzo en procesos de movilización y participación social y política en su medio barrial. Por otro lado, aparece el proletariado informal, definido como los “obreros asalariados sin contrato, vendedores ambulantes y familiares no remunerados” (Portes y Hoffman,
2003:358), a los que denominamos Trabajadores no calificados informales, quienes
enfrentaron con frecuencia la disyuntiva dramática del subempleo además de obligarse a dedicar parte de su interés y energías a la participación en procesos organizativos comunitarios que implicaban entrar en relación con otros actores sociales, principalmente profesionales.
Por otro lado, al tratarse de una tipología relativa a la sociedad urbana latinoamericana, consideramos como un rasgo característico de los sectores populares la condición de
migrantes de muchos de sus miembros. Así también lo indican los datos sobre el contexto social y político de Cali. Teniendo en cuenta esta consideración, sin embargo, aludimos
4. Método
siempre a la clasificación original de Portes y Hoffman relativa al “proletariado informal”
(para nosotros Trabajadores no calificados informales), porque el sujeto migrante, en los
primeros compases de llegada e instalación, no estaba aún incorporado a la estructura productiva moderna formal, y su pertenencia de clase, como fórmula de supervivencia en la ciudad, estaba vinculada con el rol productivo que desempeñaba en campos y pueblos, o con destrezas de adquisición reciente más apropiadas a las posibilidades del trabajo urbano. Estas personas migrantes, muchas de ellas mujeres negras en el caso del DAB, podían ser caracterizadas como sujetos de una ciudadanía no reconocida plenamente, que vivían distantes de los centros operativos del Estado, golpeados por la adversidad de circunstancias económicas, sociales, políticas o por desastres naturales. La relación entre migrante y Trabajador no calificado informal estaría dada a través de relaciones de
parentesco y de origen geográfico común que sustentaban redes de migración sostenidas a lo largo del tiempo, conformadas por individuos y grupos recién llegados o ya instalados.
Finalmente, incluimos a los informantes clave como testigos directos; aquellas personas
que habían sido testigos excepcionales del surgimiento del DAB, sin haber estado involucradas directamente en las dinámicas sociales y políticas propias de ese sector de Cali, pero cuya situación en el espacio social (su rol económico y profesional, su conocimiento de la actividad política local, el contexto cultural inmediato) les permitía poseer una perspectiva crítica elaborada sobre el periodo de estudio, para ofrecer una versión cualificada y documentada respecto del proceso de poblamiento, crecimiento urbano y cambio social y político local. Dentro de esta variante cabía un rango ciertamente
amplio de individuos: desde profesionales hasta “líderes cívicos”, cuyas trayectorias de
vida implicaron relaciones interclase significativas con actores sociales que sí habrían tenido relación directa con los procesos y lugares aludidos.
4.2.2. Roles
Los roles sociales asignados a cada actor social consistieron en el tipo de investidura formal o informal, ubicable en un hipotético continuum entre el carácter hegemónico y el
4. Método
Los gobernantes aparecen representados por los principales cargos de la administración
local y la política oficial del municipio: alcalde, secretario del despacho y concejal7. Esta
interpretación histórica incluye también a los políticos en proselitismo, divididos entre candidatos a concejal, y candidatos a alcalde (a partir de la reforma política aplicada desde
1988).
Las elites gremiales, se subdividen en los roles de dirigente del sector gremial, y dirigente del sector fundacional. El primero ejercería como capitalista o ejecutivo cuya
empresa desarrolla proyectos sociales directamente. El segundo estaría ubicado en Organizaciones No Gubernamentales o en Fundaciones que disponen de capitales provenientes de la empresa privada o de la captación de recursos de las agencias de cooperación internacional y del gobierno nacional y municipal. Al aportar fondos al sector fundacional, los gremios económicos frecuentemente establecen de manera no formal afinidades de orden ideológico y político entre las estructuras económicas, políticas y de intervención social locales. Las fundaciones coordinan y ejecutan programas y proyectos que armonizan con las políticas oficiales tendientes a contrarrestar la pobreza e impulsar el desarrollo de comunidades marginales en sectores específicos de la ciudad. En Cali, en particular, se destacó cierto número de dirigentes provenientes del sector público y privado concentrados en el establecimiento de formas de ejercicio de la hegemonía social y política ante la crisis estructural. La identificación de las elites gremiales y fundacionales y los profesionales de elite está dada por la posesión de “calificaciones escasas y altamente
valoradas” (Portes y Hoffman, 2003:358) indispensables para el desarrollo de los objetivos
y programas de sus organizaciones de cara a las comunidades y sus líderes.
Portes y Hoffman utilizan la categoría de “pequeña burguesía” de modo equivalente a las de “clases medias” y “clases intermedias”, demarcando un sector de la estructura donde
aparecen clasificados los microempresarios, y los profesionales y técnicos que trabajan por cuenta propia. Su esfuerzo de síntesis para el caso de América Latina ponía de presente la necesidad de ser específicos en cuanto a las variaciones que presenta la estructura social en
7Se considera también el rol político del “Gobernador” del Departamento, en la medida en que el informante haya ocupado dicho cargo público antes o después de haber sido Alcalde, Secretario de la Alcaldía o Concejal del municipio. Se deja por fuera a la figura del Diputado, propia de la Asamblea Departamental, porque si bien involucra liderazgos y dirigencias políticas de la capital departamental, sustenta mayoritariamente a los poderes subregionales de municipios muchas veces apartados, cuya concurrencia en el caso del DAB escapa a los alcances de nuestro trabajo.
4. Método
los niveles regionales y locales o, como en nuestro caso, la necesidad de precisar los roles asumidos en coyunturas de participación política de los actores sociales, especificando al mismo tiempo las indispensables correspondencias con una definición históricamente adecuada de la propia estructura de clases. En cuanto a los profesionales independientes,
nuestro interés giró en torno de la figura del periodista y el profesional de las ciencias sociales. En el primer caso, nos referimos específicamente a aquel periodista que actuó
como testigo directo durante el surgimiento del DAB, en su calidad de profesional generador de información a partir de la captación e interpretación de imágenes y voces de la realidad urbana y social de Cali y el DAB durante los 80 y 90; interpretaciones supeditadas al lugar del periodista dentro del proceso mismo de producción de información. A este subtipo lo denominamos periodista testigo.
En el segundo caso, se trata de profesionales de las ciencias sociales,8 principalmente,
aunque figuraron también ingenieros, administradores y abogados, que ofrecieron sus servicios como profesionales independientes en el marco de proyectos de desarrollo de origen público, privado o del tercer sector desarrollados en el DAB. Ciertos subtipos sociales de los sectores medios no resultaban fácilmente clasificables según la lógica de la
estructura de clases y su criterio ocupacional. Se trataba de personas sin una pertenencia de clase claramente delimitada, o cuya pertenencia social había descrito una trayectoria de cambio especialmente marcada, pero que actuaron directamente como agentes sociales activos en el DAB en el periodo de estudio: los profesionales con autonomía relativa. Por
un lado, estaba la líder o el líder religioso que se ocupaba de proyectos sociales,
perteneciente a congregaciones que instituyeron obras sociales como modelos de intervención en el DAB desde comienzos de los 80. Paz et al (2010:60) afirman que en
este periodo se establecen comodatos con instituciones sociales, entre ellas la Arquidiócesis de Cali, evidenciando una nueva forma de relación de lo público estatal con organizaciones
sociales para asumir “intervenciones sociopolíticas”. La otra variante de este subtipo social
estaba constituida por personas cuya trayectoria de vida había iniciado como residentes en el DAB, pero que mediante un tipo de movilidad social intensificado pudieron haber conseguido un título profesional o, en todo caso, una posición social en ascenso. Esta
8 Recordemos el dato aportado por Paz (2010:78) sobre que el 60% de los profesionales ejecutores de intervenciones sociales en Cali provenían de las ciencias sociales (en orden de importancia: trabajo social, psicología, comunicación, sociología y derecho).
4. Método
condición les permitió participar activamente en eventos o procesos ligados a la dinámica de participación social y política en el DAB, de manera cualificada y según su capital cultural y económico, y el capital simbólico en tanto residente del DAB.
En consecuencia, podía hablarse de una especie de gradiente profesional, que incluye al profesional de elite, al líder religioso con perfil profesional de autonomía relativa, y a los profesionales independientes, o semi independientes, con disímiles orígenes sociales, organizados teóricamente en un continuum de naturaleza compleja (profesional,
ocupacional y político). Por un lado, habría influido el grado (radical, moderado o funcional) de incorporación de las necesidades y los intereses sociales y políticos de las
comunidades (como “compromiso”) en la forma de una consciencia social y política. Por
otro, el tipo de observancia de los objetivos institucionales (políticos, económicos, misionales) que enmarcaba su desempeño, y el peso de una ética propiamente profesional atribuible a cada caso.
Los microempresarios harían parte de una “pequeña burguesía” que en el contexto
latinoamericano habría que caracterizar en una medida considerable por encarnar formas de organización económica tanto formales como informales. Nos propusimos incluir a personas representativas del subtipo, con roles diversos. Por un lado, los pequeños empresarios del transporte urbano informal o “camperistas”, que surgieron paralelamente
con la aparición y crecimiento de los nuevos asentamientos y barrios en el DAB. Si bien su papel es aparentemente funcional al problema de la movilidad de los nuevos sectores de
población, los empresarios y conductores de “camperos” aparecen como testigos directos
del proceso general de poblamiento y crecimiento urbanístico en el DAB. Por otro lado, incluimos a los tenderos, como comerciantes distribuidores de bienes de consumo baratos
entre la población más pobre, algunos de ellos adscritos a uno de los programas bandera de la Fundación Carvajal en el DAB: el programa de capacitación de tenderos (Fundación Carvajal, 2012:4).9 Esta fundación es un ente de origen privado cuyo modelo de
9(…) “Cuando la Fundación llegó a Aguablanca en 1982, descubrió que los habitantes del sector consumían
los alimentos más caros de la ciudad. (…).Como estrategia para hacer mejorar la eficiencia de los pequeños
expendios de alimentos y bajar los precios de la canasta familiar la Fundación creó un programa de desarrollo empresarial especial para los pequeños comerciantes de alimentos. Además (…) la Fundación construyó unas proveedurías (o centrales de abastos) donde los tenderos les compran directamente a los productores de
4. Método
intervención social fue característico de la filantropía empresarial en el DAB en los años 80 y 90.
Por su parte, los sectores populares habrían contado entre sus filas con dos tipos de
líderes: el líder popular y el líder comunitario; modalidades a las cuales asignamos
teóricamente la probabilidad de que hubiesen compartido la condición de migrantes.
El líder popular se caracteriza por una posición divergente pero abierta a las formas
institucionalizadas de movilización e integración social, y porque su liderazgo contempla con frecuencia las vías de hecho para la reivindicación de derechos ciudadanos, desde identificaciones políticas basadas principalmente en su situación de clase, generalmente de pobreza, y en la búsqueda urgente de soluciones a necesidades esenciales de supervivencia familiar y colectiva. El liderazgo popular se relacionó inicialmente con formas organizativas y de movilización social beligerantes ubicadas generalmente por fuera de los marcos normativos, con sostenibilidad y duración muy variables. El elemento definitorio de su identidad política era la oposición y diferenciación respecto de los órdenes hegemónicos y sus agentes; lo que podía significar su cooptación potencial o práctica por parte de partidos o movimientos políticos y sociales que compartiesen dicha identidad y la alentasen, mientras se oponían al orden hegemónico. La multidimensionalidad cultural, expresada en las diferencias y similitudes de etnia, género, origen geográfico y edad asumió matices de orden político que no eran claramente visibles y cuya búsqueda fue necesario emprender en el caso del DAB, dada la importancia de la cuestión de migración, del componente afrocolombiano y de las probables diferencias entre los casos a analizar. El estudio etnográfico de Vanegas (1998) muestra tal perfil del líder popular en los primeros asentamientos de la Comuna 13 del DAB, un periodo caracterizado también por fuertes lazos de solidaridad comunitaria para hacer frente a las rutinarias condiciones adversas del medio físico y social. Tiempos en los cuales surgieron en el DAB contingentes urbanos guerrilleros, en un conflicto con las fuerzas militares y de policía que afectó a la población civil, e introdujo situaciones prolongadas de violencia y zozobra. En síntesis, el líder
iniciado este programa, el precio de los alimentos había bajado en un 15% , al tiempo que los tenderos habían
aumentado su margen de utilidad.” Fundación Carvajal (2012).
4. Método
popular en el DAB habría sido un individuo en extrema pobreza, migrante, solidario, aguerrido, beligerante y con frecuencia movilizado políticamente.
Por su parte, el líder comunitario se caracterizó por su paulatino distanciamiento
respecto de la masa inmigrante en el DAB y sus formas consuetudinarias de lucha social y política. Se instaló como trabajador no calificado formal o informal, frecuentemente por la vía de la posesión de una vivienda propia, de un modo de generación de ingresos relativamente estable y de su participación en la elaboración de un sentido de comunidad organizada con apoyo de origen institucional. Estos factores representaban una modalidad típica de integración lenta y precaria a la estructura social tradicional (Romero, 1976), a la cual el líder deseaba pertenecer para compartir sus ventajas, utilizando frecuentemente los mecanismos de participación ciudadana para la realización de derechos individuales y colectivos. A nuestro juicio, la figura del líder comunitario correspondía a una etapa más avanzada de normalización e institucionalización de los modelos de intervención social, aunque los matices diferenciadores respecto de un líder popular eran frecuentemente tenues, inclusive confusos.