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LA CLAVE ONTOLÒGICA Domesticar ias emociones y despertar la libertad creadora

In document Frank Hatem-La Conjura de Los Reptilianos (página 100-108)

Adherirse totalmente al instante presente del cuerpo y no dejar sitio a la posesión mental.

Existe un principio muy simple para la protección, que sin duda alguna es la regla más potente: estar protegido es ser feliz. Un alto grado de vibración es un alto grado de bienestar y de equilibrio en todos los terrenos, y por tanto de plenitud,

La manipulación siempre ha conseguido limitar nuestra plena reali- zación, incluso impedirla por completo. Si uno está frustrado y se siente culpable y acorralado, de seguro que será manipulable. No es nada fácil deshacerse de este hábito de comportamiento social e individual que consiste en renegar de sí mismo. Ser uno mismo es la clave, claro está, Pero ¿cómo lograrlo? No es tan fácil para todos, y quienes se han pasado la vida viviendo una cosa distinta de aquella para la que en el fondo están hechos lo encontrarán incluso extremadamente difícil; más. difícil que comprender

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los principios metafísicos que justifican que uno viva plenamente su vida sin culpabilizar a nadie de estar encarnado en un cuerpo.

La manipulación que sufrimos es la misma que hacemos sufrir a no- sotros mismos y a los demás: consiste en mentirse a sí mismo y en mentir sobre sus sentimientos, que es el comportamiento más habitual del mundo, ¿Quién puede afirmar que siempre expresa sus sentimientos y que los demás saben perfectamente lo que piensa, lo que vive? Muy pocos. Desde luego, nos han enseñado a callar, a mentirnos. Pero también es nuestra responsabilidad, pues de hecho nadie nos impide de verdad expresar nuestros sentimientos, al contrario. Quienes lo hacen son simplemente mucho más felices, mucho más queridos, mucho más respetados. Y su calidad «magnética» hace que sean inasequibles a toda posesión.

Es muy normal: si me amo a mí mismo, los demás se sienten invitados a amarme. Si me respeto, me respetan. En cambio, si me destruyo, los demás me destruirán. Y si no me afirmo, o si no me acepto, ¿por qué iban a aceptarme los demás, por qué iban a compensar mi falta de afirmación? Al contrario, cargarán las tintas y yo seré cada vez más infeliz.

Si soy infeliz y por tanto estoy poco contento, no puedo hacer otra cosa que abrir la puerta de par en par a la voluntad de los demás, en particular a la voluntad de aquellos que quieren convertirme en un esclavo, Mi nivel vibratorio está tan deprimido que entro en sintonía con la sumisión, que vivo en su mismo nivel, en lo más bajo de la escala de mis posibilidades. Pueden estar contentos conmigo, les alimento como nadie.

Ser feliz es mi deber. Mi plena realización es mi primera responsa- bilidad. Si me abandono a una especie de «autoolvido», por ejemplo en beneficio de los demás, pierdo de vista que la primera persona cuya plena realización puedo conseguir soy yo mismo. Claro que, una vez feliz, puedo dar ejemplo y ayudar a otros a ser felices. Pero si reniego de mí y me destruyo por la gloria de ayudar a los demás, y de enseñarles a realizarse plenamente, me entrego a la mentira reptiliana y a la manipulación por excelencia.

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acaba con la destrucción total del planeta, ocurre en el plano emocional: en el plano de la expresión de las emociones.

Una emoción, por definición, es algo que nos «mueve hacia fuera». Si nos mueve hacia dentro, es autodestrucción, pues la energía se vuelve contra uno mismo en lugar de expresarse y ser creadora.

Poco importa cómo es creadora. Si es sincera, está en su sitio y des- empeña un papel positivo en el universo. La emoción, o el sentimiento, que no se expresa, es obra del maligno. No es nunca la alegría del divino. No existe ningún buen pretexto para no expresarse.. No hace daño o algo por el estilo no es nunca una buena razón. El único servicio que puedo prestar realmente al otro es mostrarle alguien que goza, es decir, que manifiesta su sinceridad emocional Eso será contagioso.

Si le muestro a alguien que reniega de sí mismo, le invito a autodes- truirse, No es el mejor servicio que pueda yo prestarle, Por tanto, no hay otra alternativa: todo lo que por motivos religiosos, morales o de cualquier otra índole me ha enseñado a no ser yo mismo puede considerarse una manipulación por parte de los enemigos de la humanidad que han elaborado religiones y morales.

Por consiguiente, la regla es muy sencilla: estar protegido espiritual- mente es expresar sus sentimientos.

Hacer todo lo posible por realizarse plenamente, ésa es la clave vi- bratoria del Ser, El «plenestar», como dice Matéo. Y la metafísica nos lo demuestra: «Soy una meta, por tanto soy una energía para llegar a esa meta. Se trata de un aspecto personalizado, encarnado, de la Gran Meta universal. No puedo renegar de esa encarnación de la meta porque sólo ella permite que se realice la Gran Meta. La emoción es positiva cuando manifiesta que vamos en el sentido de esa meta personal. Es “negativa” en el caso contrario. En ninguno de los casos puede haber contradicción entre la Gran Meta y la pequeña meta egótica, Es el ego el que permite a “Dios”. Sin mi

personalidad limitada, no hay absoluto». Si veo en ello una contradicción, ésta se debe a las falsas creencias introducidas en mi corazón por quienes tienen interés en que yo me divida entre el hemisferio derecho de mi

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cerebro (mis sentimientos) y el izquierdo (mi razón), a fin de poder penetrar en mi interior a través de esa brecha.

Todo está claro. No porque yo trate de realizar mis deseos voy a hacer daño a nadie. Si lo pienso, quiere decir que la manipulación ya ha inoculado profundamente su veneno. No hay ninguna razón por la que

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mi sinceridad pudiera ser perjudicial, al contrario. Los que dígan que

«Hitler quiso realizar sus deseos y mira lo que pasó» se equivocan» Hider no fue

sincero en ningún caso Estaba poseído y lo manipulaban, y en ningún

momento llegó a realizarse plenamente. Su nivel vibratorio ha sido siempre muy bajo, y eso explica, por cierto, que haya influido en un gran número de personas.

Puede ser que yo esté manipulado . Todos tienen derecho, hoy en día, a dudar de sí mismos y a reconocer que en alguna parte han estado poseídos. Es difícil evitarlo. Muchos de nosotros, por tanto, corremos el riesgo de perjudicar a otros si luchamos por lo que creemos que son nuestros deseos. Pero ¿son realmente nuestros deseos? Sin duda, esto nos exigirá una intensa contemplación de lo Bello y lo Verdadero para lograr volver a nuestra casa, donde reside nuestra auténtica sinceridad. Podemos y, si nuestra intención es pura, lo conseguiremos. Aunque nos mantengamos durante bastante tiempo en el error y sigamos causando daños, que serán mucho menores que si persistimos en prohibirnos vivir.

Si expreso mis sentimientos, es decir, si los expreso inmediatamente y sin reflexionar, podrán ser sinceros, justos y aceptables para el prójimo. Sin causar daño a nadie. Por el contrario, si me los callo y finalmente sólo los pongo de manifiesto después de haberlos filtrado, razonado, organizado, estrategizado, se tornarán inevitablemente torpes, inaceptables, engañosos, calculados, y mientras yo me habré destruido, habré dejado que el reptil que hay dentro de mí se desarrolle o se instale, y no conseguiré de ninguna de las maneras realizarme plenamente. Gracias, Kevin.

Cuando hay rabia, miedo, impulso poderoso o deseo espontáneo, hay magia. Hay creación,, Y yo he sido hecho para ser un creador, gracias a la sinceridad de mis emociones. Si las ahogo, no creo nada, y en este caso mi destino lo crean otros, en particular los que no esperan más que esta oportunidad para alcanzar sus fines.

Ninguna emoción es negativa cuando es sincera. La emoción más positiva se torna negativa cuando es rechazada, reprimida, con pretextos

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positivos o espirituales» Recordemos los salmos de David, que ruega a «Dios» que elimine a sus enemigos. Esto es sincero, No es malo. Es mucho peor y destructivo para el planeta desear tocar a alguien y no hacerlo por miedo a hacer mah A esto hemos llegado después de siglos de manipulación de nuestras creencias profundas con respecto a la naturaleza del Ser Es hora de abrir de nuevo nuestra mirada a ía sencillez,

La emoción es la energía que surge de las causalidades mentales, que acaba manifestándose materialmente. Es un proceso jerarquizado. Creo en la realidad de una determinada manera, por tanto reacciono emocio- naimente y mis buenos y malos pensamientos confieren a esa energía una autorización o una orientación que la delimita en el espacio y el tiempo, dándole formas y características nuevas, y la materia se manifiesta.

La creación depende por tanto, en gran medida, de la esfera mental, donde se gestiona mi energía. Esta esfera es un fárrago de temores y pre- juicios. Es reactiva las más de las veces, con respecto a las experiencias del pasado; al menos, mientras no sea fe y oración. Una mente sin miedo dejará que la energía se manifieste en el sentido de una buena encarnación. Para que 1a mente se libere del miedo, es preciso que relativice el pasado» Todo el mundo tiene uno, pero o bien se está contento, reconociéndose

responsable de nuestras creaciones para bien de nosotros, o bien se enca- dena uno a él no aceptándolo. En este caso, es el pasado el que tiene el poder e impide expresar de forma sana los propios sentimientos.

La clave cognitiva permite utilizar la clave ontològica: el conocimiento permite relativizar lo real encamándose totalmente en el cuerpo y la vida, sabiendo que sin ellos no hay espíritu que valga. La relativización es el medio de esta falta de miedo y la falta de miedo permite adherirse totalmente al presente. La presencia expulsa a los usurpadores.

Una vez más, nuestros conspiradores saben lo que hacen bloqueando nuestro acceso al conocimiento, especialmente nublando los espíritus para que creamos que no hay verdad, De este modo se aseguran un terreno fácil de colonizar en el plano emocional, donde cultivan los sentimientos que les satisfacen y los ceban,.

Como hemos visto, la debilidad del hombre es el miedo a la soledad y por canto la preferencia por sentirse a menudo acogido y poseído antes que asumir responsabilidades y recuperar su autonomía. El apego al pasado es el instrumento habitual de esta falta de libertad que es la ausencia de soledad. El precio que hay que pagar por esa pereza es desorbitado. Es la muerte del planeta. Todos sabemos lo que nos queda por hacer Meditar sobre la unicidad del Ser, el infinito y la universalidad del amor, para aceptar todas sus dimensiones, Y actuar en consecuencia por medio de este cuerpo totalmente aceptado y plenamente sentido en todo instante: autorizarse a expresar los verdaderos sentimientos.

El nuevo paradigma que sembrará las fiituras generaciones EL INSTANTE PRESENTE Y LA RESPONSABILIDAD CREADORA DEL SER POR LA PSICOLOGÍA OLÓSICA

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