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Sirve la física para explicar el universo?

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El universo es racional. Pensar que existe una parte o diversos aspectos del universo que escapan a la racionalidad es insostenible. Para un científico, esto sería un deshonor. Para un metafísico, también, pues es el único capaz de definir y demostrar esa racionalidad, es decir, la identidad de las leyes entre el espíritu y el universo... por la razón de que el espíritu y el universo no son de naturaleza distinta. De ahí que el universo puede parecemos lógico; de lo contrario, no habría lógica en ninguna parte.

Para un «científico» que entiende que el espíritu es una cosa y el universo otra, no existe de hecho, en sentido estricto, ninguna razón para creer que e! espíritu puede explicar el universo o siquiera conocerlo. Dedicarse a la ciencia

en estas condiciones es profundamente contradictorio. Sin embargo, 110 por ello

se deja de intentar adquirir una comprensión, lo que equivale a afirmar que de hecho el investigador y el universo que estudia son uno. Esto demuestra simplemente que uno no puede escapar de la justa intuición aunque parta de falsas ideas.

Esta simple contradicción ya constituye por cierto un obstáculo definitivo a toda explicación oficial conveniente del universo. SÍ las ciencias oficiales están en un callejón sin salida y no consiguen explicar el universo, ello no se debe a otra cosa que al hecho de que no son suficientemente racionales. Muestran todavía más claramente su irracionalidad cuando la Física aborda ia ciencia del universo, la Cosmología, cuando salta a ia vista que no es de su competencia.

Es absurdo abordar eí universo en su conjunto como tema de estudio por parte de una ciencia concebida para observar únicamente una parte del mismo. La Física está hecha para analizar, extraer objetos, compararlos, medirlos, reproducir sus efectos, etc. Tan sólo la comparación de objetos separados entre ellos, y que se consideran separados del observador, le permite tener un poco de esa objetividad de la que tanto alardea.

Ahora bien, el universo no puede ser un objeto de la ciencia física. Y no es un objeto porque no está separado de nada, EL OBSERVADOR Y LA

OBSERVACIÓN FORMAN PARTE DEL UNIVERSO. El investigador es una parte del universo que pretende observar objetivamente.

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Por tanto, no es posible recurrir a la misma epistemología (conjunto de principios de trabajo por los que se rige una ciencia) física y «objetiva» cuando se observa un objeto «finito» manipulable o un efecto reproducible y cuando uno se interesa por el universo en su conjunto, que no es manipulable ni reproducible,

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EL UNIVERSO NO COMPETE A LA FÍSICA. La Física no puede hacer de la Cosmología su propio campo de investigación. Esto no quiere decir que el universo no sea competencia de la ciencia, al contrario.

Porque es hora de devolver a la ciencia su auténtico sentido, La ciencia es conocimiento. El conocimiento no se aprende. Está ahí, para quien no lo rechaza o no se aparta de él erigiendo el muro de un ego que tiene necesidad de sentirse existir a través de la realidad de un mundo material exterior.

La ciencia supone que uno se reconozca solo e infinito. El que se cree finito se quita de entrada toda posibilidad de comprender (hacer suyo) el universo.

La Física es ía ciencia de una parte del universo, de la parte en la que el ego necesita creer (el ego tiene necesidad de creer en la materia que le proporciona 1a sensación de existir), es decir, la de las apariencias que satisfacen su deseo de permanecer limitado por miedo a estar solo («lo que está solo es infinito», dice F. EL, y lo que es infinito está solo, pues no hay nada más allá).

Un auténtico científico sólo puede negarse a ser físico.

En cambio, en general se exige a quienes pretenden estudiar o explicar el

universo que sean físicos. Es normal. Se les prohíbe de este modo cuestionar los

cotos vedados del ego, cuya apertura amenazaría el juego colectivo de la materia, Y sobre todo se prohíbe de este modo que la humanidad pueda acceder al verdadero conocimiento,

Es una manera de imponer un marco arbitrario a la búsqueda y a la crítica para llegar a un resultado decidido de antemano. Pero no corresponde a los cineastas criticar el cine; al contrario, conviene recurrir a una visión externa.

Para rebasar el marco físico del mundo necesitamos otra epistemología, en este caso OLÓSICA, es decir, que no sólo tenga en cuenta el mundo percibido materialmente como algo exterior (recordemos que éste es un planteamiento contradictorio con el hecho de querer explicar el universo, pues el universo contiene lo inmaterial del interior, la conciencia que observa). Reintroducir el acto de observación en el objeto científico es primordial para establecer ana epistemología válida, capaz de explicar el todo.

Esto es lo que significa «olósica», del griego OLOS, el todo.

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ciencia que se pretende hegemónica y los tache de irracionales, habrá que decir que esa ciencia no es racional. En efecto, no hay razón alguna para pensar que la existencia de la conciencia, tan natural, no se rige por la misma lógica que el resto del universo. Si esto escapa a una forma de racionalidad, quiere decir que esa racionalidad no es tal No es válida. Tiene que evolucionar hacia una racionalidad que explique más fenómenos.

Quien dice verdadera racionalidad, se refiere directamente a la explicación exhaustiva de lo real: origen, naturaleza, evolución.

No existen varias maneras de explicar el origen del universo o el espa- cio- tiempo o la naturaleza última del espíritu. Desde luego que podemos formular diferentes hipótesis, pero sólo existe una única opción posible que sea

plenamente satisfactoria y que permita explicar todos los fenómenos sin recurrir a teorías diferentes. Una explicación del universo ha de ser

UNITARIA. Por tanto, simple. Únicamente puede apoyarse en una verdadera racionalidad que reconcilie el hemisferio izquierdo del cerebro (en particular, relaciones de causa y efecto, por tanto separación) y el derecho (sobre todo intuición, por tanto unidad).

Debe satisfacer tanto la intuición mística (hemisferio derecho) como la razón científica (hemisferio izquierdo). Mientras esto no ocurra, estamos divididos en dos y pronto o tarde nos damos cuenta de que nos hemos

equivocado de camino. Porque siempre hay una parte de nosotros que dice «sí, pero».

Una ciencia que permitiera por tanto comprenderlo todo racionalmente sin que la intuición dijera «pero noto que hay algo más», podría calificarse de «holística» u «olósica» , Hace gracia pensar que ios que buscan esto

desesperadamente después de haber probado con todas las teorías posibles, a veces se atreven a decir, cuando se ven confrontados con ello: «aunque tal vez haya otras soluciones...». El espíritu irracional nunca va escaso de recursos para escapar a la evidencia de lo Verdadero La trampa de la materia tiene muchas facetas.

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Hacia una epistemología aplicable a la conciencia: un