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Mueble La sala presenta grandes ventanas cubiertas por cortinas, las cuales se

2.5 Clima de aula

Para iniciar este acápite, abordaremos el clima de aula dentro del establecimiento, el cual definiremos como la “percepción que los individuos tienen de los distintos aspectos del ambiente en el cual se desarrollan sus actividades habituales, en este caso, el colegio. Es la sensación que una persona tiene a partir de sus experiencias en el sistema escolar. La percepción del clima social incluye la percepción que tienen los individuos que forman parte del sistema escolar sobre las normas y creencias que caracterizan el clima escolar “(Arón y Milicic, 2000, p3), nos referimos entonces tanto a las consideraciones de los estudiantes como de los profesores dentro del contexto escolar y los distintos factores que pueden incidir en él, desde las relaciones humanas hasta las estructuras en que se desarrollan las clases, pero se considerará principalmente dentro de este trabajo la relación docente-alumno.

La primera observación fue la relación asimétrica que se conformaba dentro de la sala, niños y niñas guardaban silencio frente a la profesora, una clase expositiva de lenguaje y comunicación en que alrededor de tres o cuatro estudiantes de 32 son capaces de levantar la mano para opinar o responder cuando la profesora lo indica. En general se percibe un ambiente de respeto-temor por parte de los estudiantes dentro del aula, lo cual se manifiesta en cosas tan simples como dirigirse a la docente, pidiendo en ocasiones interceder ante ella para solicitar útiles escolares o permisos para dirigirse al baño, ya que creen que al hablar ellos la profesora les responderá con una negativa, lo cual verdaderamente ocurre tanto en lenguaje como en historia.

Existe una falta de participación por parte de los niños y niñas, esto se refleja al verificar que solo contestan o alzan la mano los mismos de siempre, quienes frecuentemente obtienen las mejores notas y poseen la seguridad en sus respuestas o bien atreviéndose aunque no estén en lo correcto, quedando 15 alumnos más que al menos escriben y copian lo que aparece en la pizarra o las indicaciones del libro, pero quedando 5 estudiantes que no se atreven a contestar nada por miedo a equivocarse frente a sus pares o bien porque no toman atención

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en clase, dibujan en sus cuadernos o no se sienten motivados a realizar las actividades en el libro. Estos estudiantes muchas veces pasan desapercibidos a los ojos de la profesora pues la clase puede seguir avanzando sin ellos, se sigue con la clase expositiva y los estudiantes que quieren contestar, lo cual indica que el objetivo se centra más en la enseñanza a una mayoría que al aprendizaje real de todos.

Esta falta de participación y consideración finalmente se refleja en las notas que los estudiantes obtienen pues al poder revisarlas personalmente y ver sus debilidades en comparación al resto del curso es posible verificar que el no involucrarse o motivarse dentro de la clase los aleja de los contenidos que se enseñan, manifestándose entonces una diferencia entre quienes participan y los que no lo hacen, reflejado en el puntaje y el manejo de lo aprendido al no ser una experiencia sino un contenido pasado.

Tomando en cuenta la percepción de las profesoras sobre sus estudiantes es posible afirmar que es de bajas expectativas, en conversaciones personales dentro de la sala de clases en variadas ocasiones duda si el nivel de los textos utilizados logre ser comprendido, ya que considera “difíciles” a los textos más desafiantes para el 3ºA; avanza en los contenidos sin considerar las particularidades de cada niño o niña para comprender o bien sin evaluar en algún momento de la clase que todos realmente hayan aprendido, cuestionándose muchas veces el por qué pero sin buscar soluciones o avanzar más allá de plantear la duda. Las docentes no demuestran confianza en las familias de sus estudiantes, manifiestan que a los niños y niñas que les va bien es gracias a familias preocupadas o bien destaca la irresponsabilidad de algunos padres mencionando en clases ¿por qué no te enviaron materiales si tu mamá sabía?”, lo cual no genera respuestas en los niños más que mirar al suelo o levantar los hombros. En este sentido “Esto va constituyendo a un alumno que responde al sistema con un rol pasivo, donde siempre va a demandar ayuda de otro, sin lograr la autovalía y que, por sobre todo, no tendrá la confianza suficiente en sí mismo como para afrontar diversas situaciones.” (Ascorra et al, 2003, p.133).

Otro aspecto es la manera en que se rotulan los niños según sus acciones dentro de la sala, siendo categorizados de manera constante, dirigiéndose a los alumnos diciendo “eres flojo “o “nunca entiendes” y fuera de ella en conversaciones con otros docentes al compartir opiniones sobre el comportamiento o la vida familiar de aquellos estudiantes con más dificultades. Esto realmente incide en la percepción que tienen los mismos estudiantes sobre sus capacidades, pues pierden confianza en sí mismos, actúan tal como los describe la profesora o bien evitando preguntar o participar en la clase para no ser juzgados, algunas veces negándose a contestar a pesar de la insistencia de la profesora, prefiriendo ser expulsados de la sala o haciendo un voto de silencio voluntario hasta el recreo.

Fundamentalmente las docentes se ocupan más de establecer normas a seguir (silencio, sentados, escriban, copien, contesten) que en generar estrategias de aprendizaje que beneficien a todos sus estudiantes, si bien existen intentos, estos no son fructíferos ya que no se enfoca como un profesor mediador entre el conocimiento y los estudiantes, pues termina centrándose en sí misma y los contenidos que debe transmitir más que en aquello que ellos deben experimentar para conocer.