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SECUENCIA DIDÁCTICA MENCIÓN LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

2. Marco general que sustenta la propuesta didáctica

2.2 Constructivismo sociocultural

Para la concepción constructivista aprendemos cuando somos capaces de elaborar una representación personal sobre un objeto de la realidad o contenido que deseamos aprender. Esa elaboración implica acercarse a dicho objeto o contenido con la finalidad de aprehenderlo, no se trata de una aproximación vacía, desde la nada, sino desde las experiencias, intereses y conocimientos previos que presumiblemente pueden dar cuenta de la novedad (Coll et al., 2000, p.16)

Esta corriente pedagógica destaca la importancia de la interacción entre el medio social y las disposiciones internas del educando, por lo tanto el conocimiento no puede entregarse y reproducirse, sino que necesita de un papel activo del estudiante en la construcción de sus saberes, que piense e interprete su entorno ,pero no de manera solitaria sino en conjunto, de manera que el lenguaje pase a ser una herramienta indispensable, el motor del pensamiento pero también de la comunicación con otros para facilitar la incorporación y reconstrucción de nuevos conocimientos.

Para lograr esto el o la docente debe ser un mediador que fomente una relación dialógica con el estudiante, con el objetivo de otorgarle sentido y significación al aprendizaje, promoviendo la interacción, reflexión e interpretación entre los conocimientos previos y los nuevos de los estudiantes, quienes toman el protagonismo de su aprendizaje.

Entre los conceptos fundamentales de esta teoría, los cuales se relacionan significativamente, consideraremos:

2.2.1 Conocimientos previos

Cuando el alumno se enfrenta a un nuevo contenido a aprender, lo hace siempre armado con una serie de conceptos, concepciones, representaciones y conocimientos, adquiridos en el transcurso de sus experiencias previas, que utiliza

como instrumentos de lectura e interpretación y que determinan en buena parte que informaciones seleccionará, cómo las organizará y que tipos de relaciones establecerá entre ellas. (Coll et al., 2000, p.50)

En este sentido, cada niño o niña no llega como una tabula rasa a la escuela, cada uno de ellos posee conocimientos previos, los cuales dependerán de su contexto familiar, entorno cercano, la experiencia y la información que ha recibido a lo largo de su vida, por lo que estas representaciones son subjetivas en cuanto a la cantidad y calidad, pero no significa que no existan.

Por lo tanto, la información que ya se tiene almacenada en la memoria a partir de la experiencia o vivencias personales de cada niño y niña, es posible ponerla en juego, explorarla y utilizarla para seguir añadiendo nuevos conceptos y experiencias que permitan construir aprendizajes significativos, que el estudiante sea capaz de relacionar, darle coherencia y utilizar dentro de su proceso de enseñanza. Para esto es vital el rol del docente como guía, pues si bien no es posible conocer todos los conocimientos previos de todos nuestros estudiantes, se hace importante conocer los contenidos para poder relacionarlos, además del objetivo específico que queremos lograr con ellos y el tipo de aprendizaje en el cual nos enfocamos.

2.2.2 Aprendizaje significativo

Dentro de la escuela ya no podemos conformarnos con obtener solo respuestas a un estímulo por parte de los estudiantes, pues debemos enfocarnos en buscar un aprendizaje con significado, que tenga sentido y pueda ser asociado a la vida común de los niños y niñas.

Este aprendizaje involucra una predisposición a relacionar lo que se va a aprender, pero no de una manera impositiva y arbitraria, sino que trate de llegar al estudiante de manera natural y potenciado por la interacción social, enlazando lo que se domina cognoscitivamente con lo que aún se desconoce, logrando de esta interacción un nuevo significado por medio de una reconstrucción interna.

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El aprendizaje significativo presupone tanto que el alumno manifiesta una actitud hacia el aprendizaje significativo; es decir, una disposición para relacionar, no arbitraria, sino sustancialmente, el material nuevo con su estructura cognoscitiva, como que el material que aprende es potencialmente significativo para él, especialmente relacionable con su estructura de conocimiento, de modo intencional y no al pie de la letra. (Ausubel, 1983, p.56)

Para esto es necesario que el docente brinde un material que sea potencialmente significativo, en que exista un análisis conceptual previo del contenido que se enseñará, identificando aquello importante para el estudiante. Además, es necesario generar una actitud de aprendizaje acorde a la adquisición de nuevos conocimientos, en que no sirve la memorización, sino captar la idea central para luego hacerla parte de nuestra estructura cognoscitiva y nuestra experiencia.

2.2.3 Andamiaje

Cuando desconocemos o bien notamos que los conocimientos previos de los estudiantes parecen estar dispersos, se hace necesario ayudarlos a organizar estos saberes previos para que logren relacionarlos con los contenidos a aprender, ya sea mediante apoyo gráfico, preguntas mediadoras, estrategias organizativas, analogías, etc.

Es necesario tener presente que “interpretar la situación de enseñanza como un contexto compartido, contribuye a que el alumno se sienta a la vez un interlocutor interesante y con la seguridad que da saber que otro más experto está ahí para ayudar, para enseñar a llegar donde todavía no puede solo” (Coll et al., 2000, p.44)

Para esto es importante involucrar a los estudiantes en actividades colaborativas que sean interesantes, significativas y que además se presenten como un desafío a resolver en conjunto, lo cual favorece la autorregulación de los estudiantes, brindándole la oportunidad de demostrar su responsabilidad a medida

que su destreza se incrementa, además de lograr una participación activa dentro de su propio aprendizaje.

Este apoyo tampoco debe ser eterno, se deben ir retirando los andamiajes a medida que los estudiantes se tornan más independientes y aprenden a auto regularse gradualmente. Para lograr esto, la figura del docente es la de un experto, no solo en el manejo de contenidos, sino en un facilitador activo del aprendizaje de sus estudiantes.