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COETÁNEOS Y SEGUIDORES DE BOWLBY

In document Salud Mental Comunitaria (página 156-159)

EL PENSAMIENTO EN BION

6. COETÁNEOS Y SEGUIDORES DE BOWLBY

En la década de los cincuenta y coincidiendo con el final de la Segunda Guerra Mundial se realizaron muchos estudios basándose en la observación, algu- nos de los más importantes que han trascendido e influido en la comprensión de los afectos, son los de Harry y Margaret Harlow, el de Spitz y el de Robertson, todos ellos coetáneos y colaboradores de Bowlby.

6.1. Harlow

Harlowe, realiza observaciones con monus rhesus (1950). En ellas provee al mono separado de la madre de dos figuras de alambre, una recubierta de felpa que no da alimento y la otra sólo de alambre pero que tiene alimento. Aunque el mono realiza breves y rápidas incursiones a la figura de alambre para alimen- tarse, pasa todas las horas abrazado a la mamá de felpa. Incluso cuando es sepa- rado de esas dos mamás durante más de 6 meses, al volverlo a introducir en la habitación donde estaban las dos figuras, el mono corre directamente con mues- tras de afecto hacia la mamá de felpa, como si de una mamá real se tratara: la pri- mera reacción de los monos iba dirigida a la búsqueda del contacto y de la cali- dez materna.

En otro experimento con monos que crió en completo aislamiento social desde el nacimiento, observó que cuando estaban en contacto con otros anima- les de su especie eran incapaces de relacionarse, los monos se aislaban en un rin- cón y se pasaban el día balanceándose. Si los otros monos intentaban interactuar, se mostraban huraños y enfurecidos. Observó que eróticamente tampoco permi- tían contacto alguno. Observando a algunas hembras a las que se embarazó arti- ficialmente, se pudo ver que no podían ocuparse de sus crías ni amamantarlas, lle- gando a ser agresivas con ellas.

Con ello demuestran que la afectividad está más relacionada con el contacto que con la alimentación.

6.2. Spitz

Spitz realizó observaciones (1952) con bebés en deprivación materna. Llamó

deprivación anaclítica o síndrome de hospitalismo al causado por la separación de la

madre durante el primer año de vida, durante más de tres meses, cuando ha habi- do previamente un buen contacto con ella.

Descubre cómo la falta de cuidados maternos es la primera causa de mortali- dad infantil entre los niños criados en instituciones a pesar de que tuvieran sus necesidades básicas materiales cubiertas. Por ejemplo, los bebés en privación materna paralizan su desarrollo físico.

La película que filmó con casos clínicos reales, Psychogenic Disease in Infancy, ayudó a cambiar la atención en hospitales e instituciones a raíz de haber dado a conocer los efectos de la privación materna.

También realizó observaciones directas del bebé (sin relación terapéutica) y eso le permitió definir lo que él dio en llamar tres organizadores: la sonrisa de reconocimiento, la angustia ante el extraño y el «no» de diferenciación. Cada nuevo organizador denota crecimiento y salud mental y se infiere por la apari- ción de una conducta afectiva específica. Observa que la sola presencia de la madre es un estímulo para que el bebé se sienta capaz de explorar el entorno y que los niños dedican a la mamá todos los progresos.

6.3. Robertson

Robertson observa el proceso de separación en niños menores de 3 años. A través del vídeo de John (1952) muestra la importancia de la calidad de atención afectiva.

Hicieron observaciones sobre las respuestas de los niños de 1 y 2 años ante separaciones prolongadas (en el caso de John, una semana) de sus padres. Se vio que cuando estos niños estaban sin cuidadores estables sustitutos, atravesaban por tres etapas de respuesta cada vez más dañina: protesta, desesperación y por últi- mo, desconexión. En la etapa de protesta, se expresan con llantos buscando y reclamando la figura de apego, con la esperanza de que aparecerá. En la segunda etapa se sienten desesperados, lloran pero no se atisba esperanza en su mirada ni en su conducta, mostrando llantos más débiles y mayor apatía hacia todo lo que

les rodea. En la etapa final, que llaman de desapego, los niños empiezan a mos- trarse acomodados con el entorno, como si se hubieran adaptado (se sigue con- fundiendo con frecuencia, incluso en la actualidad, con una buena adaptación) pero a la par ignoran y evitan activamente la figura de apego primaria llegando en casos extremos a no poderla reconocer nuevamente.

Filmó las observaciones y las películas tuvieron una amplia repercusión tanto en la enseñanza como en la visión de los pediatras y fomentaron debates sobre las necesidades emocionales de los niños.

De ahí se pudo inferir que es vital dar atención adecuada a quien lo necesita, ya sean niños, ancianos, enfermos mentales o personas privadas de libertad por- que todos ellos necesitan relaciones estables de soporte.

6.4. Ainsworth

M. Ainsworth, a partir de un experimento que llama «situación del extraño» (1978) en la que durante unos segundos la madre se ausenta de la habitación y deja al niño solo o con otra persona desconocida, clasifica tres tipos de apego, dependiendo de la relación que se demuestra con la madre durante el experimento.

a) Apego seguro: lloran poco cuando la mamá se va —o no lloran— y se muestran contentos cuando ésta regresa, explorando el entorno muy felices en presencia de ella. (66% de los observados)

b) Apego inseguro-evitativo: los niños no se muestran afectados al salir la madre de la habitación pero tampoco buscan su contacto cuando regresa. Lloran con frecuencia aun estando en presencia de su madre. (22% de los observados)

c) Apego inseguro-ambivalente: los niños lo pasan mal cuando sale la madre de la habitación y se muestran ambivalentes cuando regresa. A veces irritados, y casi siempre resistentes al acercamiento y al contacto. (12% de los observados)

En su estudio, pudo correlacionar estos tres tipos de relación con los diferen- tes comportamientos que las madres tenían con el niño en casa (donde prolongó la observación).

En la relación de apego seguro, las madres se mostraron sensibles a las nece- sidades y llamadas del bebé, mostrándose siempre disponibles.

En la de apego inseguro-evitativo, las madres se habían mostrado relativa- mente insensibles a las demandas del niño. Los niños se mostraban poco seguros y preocupados incluso en brazos de la madre.

En la de apego inseguro-ambivalente, las madres habían mostrado sensibilidad y calidez unas veces y distancia e insensibilidad otras. Eso llevaba al niño a la inse- guridad sobre la respuesta de la madre o figura de apego, no podía prever si sería o no atendido.

6.5. Hemos dicho de los coetáneos de Bowlby

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