El análisis efectuado en las páginas precedentes surge de la convicción de que la realidad social latinoamerica na se ha mostrado persistentemente rebelde a las “ clasi ficaciones0 marxistas tradicionales. Y que, en todo caso,
la aparente seguridad de las conclusiones adoptadas recubre artificialmente la complejidad de los problemas afrontados para una periodización de la historia de esta región, ajustada a la conocida serie de modos de pro ducción.
De tal manera, hemos considerado la hipótesis de que un motivo fundamental para explicarnos esa situación consiste en que se suele no tener en cuenta que los con ceptos centrales del análisis, el plano teórico del que se parte, no constituyen algo concluido sino que presentan problemas que, por lo menos, sugieren la necesidad de convertir a la labor de interpretar la historia latinoame ricana en un necesario trabajo de conjunción del análisis teórico con la labor específicamente histórica.
En este trabajo hemos intentado analizar una parte de esos problemas distinguiendo los propósitos centrales de Marx y su uso de los conceptos fundamentales para la periodización de la historia, de interpretaciones pos teriores provenientes, fundamentalmente, del comenta do texto de Stalin de 1938. En este sentido, nos parece que la concepción, predominante en Marx, de una rela ción de condicionamiento sucesivo entre las fuerzas productivas, el modo de producción, las relaciones de producción - como estructura o base material de la so ciedad— y el “ edificio” o “ superestructura” erigido sobre ellas, es más eficaz para el análisis histórico, así como para abordar los problemas que su concepción deja aún irresueltos. En primer lugar porque tal punto de vista debilita la tendencia, estimulada por sus metáforas y por ciertas afirmaciones suyas, a aplicar el m odelo de las ciencias naturales, mediante un diseño de esquema clasificatorio - d e l tipo del que se suele tom ar de Sta lin—, en virtud del cual la tarea histórica consistiría,
164 FORMAS DE SOCIEDAD Y ECONOM ÍA EN HISPANOAMÉRICA
que coincidirían, en cada caso estudiado, con los del esquema teórico. No es necesario recordar que algunos de los textos de Marx ya comentados, el comentario de Engels en el discurso en la tumba de Marx en el que se equipara su significación en el campo de las ciencias sociales a la de Darwin en el de las ciencias naturales, y el énfasis de los marxistas posteriores en el mismo senti do -como la crítica de Lenin a Mijailovsky por rechazar la comparación de Marx con D arw in107—, apuntan en ese camino. Camino que el mismo Marx comienza a complicar cuando revisa el tránsito de las formas preca- pitahstas a la producción capitalista, en los Grundrisse,
o cuando se enfrenta a los comienzos de la producción ♦ . 1Sta Cu ^°S caP 'tul° s sobre plusvalía absoluta y Ubro Primer acumu*ac*°n originaria, entre otros, del fnrrmK ? e confusi°n <?n el intento de “ clasificar” los ,uc.tlvas ° sociedades, reside precisamente en comDonpno C 3 an?.og,a naturalista. Los elementos que
den ser disgre^ ,u ,ad l)i°lógica, por ejemplo, no pue- un pájaro etc etc T *** ,UnÍdad: el ala’ eI corazón de
unidad económica sl.ei? entos ^ UG componen una mientas, y otros on ™bajadores> propietarios, herra- pueden serlo Fe* 1 CaSO e una manufactura— si
co - « Sólo fuem a s f T * " * * no 80,0 en sentido físi*
to- sino también • razonamiento no tendría obje- puede volver a ser u , nornico:. un trabajador asalariado torio puede volver .^dependiente, un propie- dios de producción U co c‘° n de asalariado, los me- productivas de otro t PUt>don Pasar a otras unidades puede participar al e*c’ ' ' Además, un trabajador distintas: percibir sah tierf1P°» de dos naturalezas
ción doméstica; n e rrir' ^ Par^'c'par aún en la produc- utilidades como neonp^ saIar‘° y> a la vez, compartir clavo y comerciante a l ^ ^ roduc^or asalariado; ser es partidas con su amo menor» con utilidades com- empiricamente en la éví ♦ esto se puede percibir
s encia de unidades productivas
“MODOS DE PRODUCCIÓN” Y OTROS CONCI PTOS 165
atípicas (manufactura con mano de obra esclava, en la Hispanoamérica colonial por ejemplo); esto es, como la existencia de casos particulares irreductibles a formas ge
nerales. Mejor aún, esto constituye el real problema del “ diagnóstico” sobre formas de economía y sociedad. Pues, en el caso de los individuos de una especie, la duda puede provenir de ciertos momentos límites, o de casos desconocidos que se resuelven mediante una nueva cate goría clasificatoria. En la historia, en cambio, la duda puede deberse a m ultitud de casos que no corresponden a formas definidas; o, por lo menos, a las formas defini das dominantes (feudal, capitalista. . .)10K .
De tal manera, lo que nos parece impracticable en la concepción inicial de Marx es esa noción de una ley
natural que permita reconstruir las sociedades a partir
de los vestigios de medios de producción. La analogía con la anatomía comparada se revela de corto alcance, y el mismo Marx comienza a erosionarla con su uso más flexible de los conceptos de correspondencia y de con dicionamiento recíproco entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. No sucede lo mismo, en cambio, con un punto central de su interpretación de la historia, la dialéctica de fuerzas productivas y relaciones de producción, con los recaudos ya expuestos en el sen tido de la necesidad de ahondamiento y desarrollo.
Lo que se desprende de todo esto es la necesidad de recordar que la concepción de Marx apunta a una teoría del desarrollo histórico fundada en el dinamismo de esa correspondencia entre las fuerzas productivas y las rela ciones de producción; objetivo en el que el ejemplo de las ciencias de la Naturaleza en cuanto a la posibilidad de formular leyes naturales lo restringía al plano de la econom ía. Pero que, aún así, los alcances de la metáfora naturalista requieren elaboración cuidadosa. Nuestras consideraciones tienen, al respecto, derivaciones distin tas, aunque vinculadas, según el problema que se persiga.
,0 * Véase tam bién la observación de K u la sobre lo que llam a “ coexistencia de los asincronism os". W ito ld K u la,