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El Trimestre Económico, vol X, 1944.

cosa que la “ servidumbre novohispana” , pues hasta en el ejercicio de la justicia, los hacendados procedían como verdaderos señores feudales. El carácter feudal de la ha­ cienda seria el desarrollo de algo ya contenido en la encomienda, aunque diversos rasgos de esta institución —los encomendados, vasallos del rey y no del encomen­ dero, la jurisdicción negada a los encomenderos por la corona; el indio, en teoría persona libre y exenta de los servicios personales— le restaban condición "genui- namente feudal” . El desarrollo del peonaje y el in­ cumplimiento de la legislación, respecto de los servi­ cios personales, habrían conducido a la servidumbre de hecho101 .

La obra de Chávez Orozco sostiene, respecto del pa­ pel de España, un punto de vista que retomará Puiggrós dos años más tarde: el descubrimiento y colonización de América, al favorecer a las burguesías de otros países y no a la española, consolidó las clases feudales de la me­ trópoli, la nobleza y el clero, de tal manera que España habría de engendrar en América . .un semillero de sociedades en las que el feudalismo daba la norma estructural. .

Junto a estos rasgos feudales de la economía novohis­ pana, Chávez Orozco distinguía el carácter capitalista del obraje; aunque estimaba raquítico su desarrollo. Carácter que también atribuía a la minería102. Obraje y minería son, a su criterio, dos casos de producciones capitalistas dentro de la economía novohispana, funda­ mentalmente feudal.

Por su parte la obra de Puiggrós, sobre el carácter feu­ dal de la conquista y colonización hispanoamericanas, constituyó una nueva y detenida defensa de dicha tesis. Coincide, en rasgos generales, con la do Mariátegui; y es asimismo, de manera muy notoria, prolongación de un punto de vista fuertemente enraizado en la tradición his- toriográfica argentina, como tuvimos oportunidad de

1U1 El análisis de Chávez Orozco se basa fundamentalmente en textos de Zurita, Solórzano y Silvio Zavala.

102 L. Chávez Orozco, ob. cit., págs. 26, 32 V sigs., 43.

GÉNESIS DEL “DIAGNÓSTICO" FEUDAL 87

observarlo al referirnos a la obra de Ingeniero y Quesa- da103.

El trabajo de Puiggrós tiene por ol)jeto el proceso his­ tórico de desarrollo de las colonias iberoamericanas; pero, a diferencia del de Mariátegui, no aborda el estu­ dio de la sociedad contemporánea. En el primer capítu­ lo, que titula “ Origen feudal de la sociedad argentina” , sostiene que la empresa americana de Colón fue obra de la burguesía de las ciudades comerciales y manufacture­ ras del norte del Mediterráneo (Italia y España), pero que las riquezas americanas sirvieron a la monarquía es­ pañola para desembarazarse de su alianza con la burgue­ sía e inclinarse hacia la nobleza. Derrotada la burguesía (Villalar, 1521), la nobleza usufructuó el nuevo conti­ nente, y la conquista y colonización americana tuvieron sello feudal. De

tal

manera, la burguesía comercial ten­

dió, sin proponérselo,

el puente para que el feudalismo

español se transplantara

al Nuevo Mundo. Colón fue,

así, víctima de los

cortesanos interesados en convertir

la empresa comercial

en conquista feudal. De tal manera,

“La conquista de

América por España forma parte del

proceso general de

expansión del feudalismo y se verifi­ ca

cuando éste ya ha

entrado en decadencia. España vol­

có sobre América los

elementos de su régimen feudal

descompuesto”104.

En lo que respecta

a la índole de la sociedad y econo­

mía coloniales y

postcoloniales —fuera de otros aspectos

de la obra que no

consideramos aquí—, el trabajo de

Puiggrós revelaba un

criterio poco preciso respecto del

feudalismo, y era por

demás escaso en datos concretos

respecto de la economía

americana que sustentaran su

103 La primera edición del trabajo de Puiggrós se produce, jus­

tamente, a través del A.I.A.P.E. (Asociación de Intelectuales, Ar­

tista*, Periodistas y Escritores), entidad de izquierda organizada

en 1935, que contó entre sus fundadores a Aníbal Ponce —su prin­

cipal impulsor-, continuador del pensamiento de Ingenieros, aun­

que plenamente Identificado con el marxismo, a diferencia de su

maestro. La influencia de Aníbal P o n c e fue profunda y prolongada

entre los integrantes del A.I.A.P.E.

tesis. El feudalismo, afirmaba, “ descansa en la servidum­ bre. Su expansión por el mundo se caracteriza histórica­ mente por la transformación de los miembros de socie­ dades organizadas en un régimen social más atrasado, en

siervos de un régimen social más avanzado impuesto a los

vencedores y dominadores de aquéllas” 105. La definición denota suma imprecisión histórica en las expresiones que hemos subrayado y que comportan una tautología. Es claro que debemos recordar que aún no se había desarrollado totalmente, y era desconocida en América, la polémica europea en torno a los estudios históricos sobre el feudalismo. Por otra parte, contribuye a debili­ tar la tesis de Pruiggrós el manejo de una información bibliográfica donde predominan obras relativas a legisla­ ción o historia de las instituciones del Nuevo Mundo, junto a trabajos de historia económica en los que la in­

formación sobre aspectos claves como el de las relaciones de producción o el nivel de la técnica es escasa; limita­ ción casi inevitable para esos años. De tal manera, el parágrafo sobre “ la colonización feudal” del segundo capítulo de la obra (“ Bases económico-sociales de la colonia” ), no prueba en momento alguno el carácter servil atribuido por ejemplo a yanaconas y mitayos, ni diferencia sustancialmente la condición de los indios y de los negros; más bien, casi los identifica en la descrip­ ción del rigor de la explotación a que eran sometidos. De acuerdo al texto, el trato sin restricciones de los en­ comenderos hacia los indios, más bien los acercaría a la condición de los esclavos. En cuanto a éstos, no se con­

signan

otras diferencias que la de la compra o la distinta

resistencia al

trabajo. “ Indios y negros fueron incorpora­

dos a la

vida de los poblados como única fuerza de tra­

bajo.

todo lo que era producir y crear con

desgaste físico

hasta el agotamiento y la muerte, estaba

a cargo de indios

y negros, de siervos y esclavos. Triste

privilegio el de

los negros a los que, como costaban di­

nero, se los

cuidaba mejor que a los indios que sólo