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E. Comercio, crecimiento, productividad y pobreza

1. Comercio y crecimiento

En el debate económico sobre la relación entre comercio y crecimiento es posible distinguir diferentes etapas vinculadas, en cierta medida, con los ciclos de expansión y contracción, y con las distintas estrategias de apertura aplicadas en los

países12. En los últimos años, este debate habría pasado primero por una fase de

optimismo, después por una de pesimismo y en la actualidad atraviesa una etapa de mayor realismo y pragmatismo, manteniéndose la convicción de un vínculo positivo, siempre que la apertura vaya acompañada de políticas complementarias.

En la etapa de optimismo de los años noventa se realizaron innumerables investigaciones académicas orientadas a detectar una relación positiva entre apertura y crecimiento. Entre ellas se destacan las que, mediante un análisis de corte transversal, mostraban que los países que se abrían al comercio internacional crecían, en promedio, más que los que no se abrían (Dollar,

1992; Sachs y Warner, 1995; Krueger, 1997; Edwards, 1998). En otros trabajos se

investigó cómo las restricciones al comercio reducían el ritmo de crecimiento

(Ben-David, 1993; Sachs y Warner, 1995) o cómo el comercio baja la corrupción y estimula la competencia en los mercados nacionales (Ades y Di Tella, 1999).

12 Sobre la importancia de los ciclos y las distintas estrategias de apertura directas o

indirectas (desde la liberalización unilateral o negociada del comercio hasta el fomento

CEPAL Comercio internacional y desarrollo inclusivo: construyendo sinergias

En el primer quinquenio de la década de 2000 surgió una corriente pesimista que cuestionó este vínculo positivo entre apertura y crecimiento. Un énfasis algo excesivo en preconizar las reformas del Consenso de Washington terminó por transmitir un discurso que no se tradujo a la realidad, dado que la mayoría de las economías de la región avanzaron en esas reformas económicas, incluida la apertura comercial, pero con resultados poco alentadores (aunque hubo claras diferencias en los desempeños de los distintos países). Los trabajos anteriores, bastante influidos por el Banco Mundial, se presentaban como poco matizados y subestimaban algunos aspectos clave como la calidad de las instituciones, el papel del sector público en la promoción de exportaciones y del desarrollo tecnológico, y la secuencia más adecuada en las reformas económicas.

En el estudio de Rodrik y Rodríguez (2001) se plantea un claro cuestionamiento del vínculo entre comercio y crecimiento, y se señala que en los trabajos previos se midió incorrectamente la apertura comercial, subestimándose los factores geográficos. Además, se indica que estos trabajos resultan ineficaces a la hora de determinar la causalidad, ya que no queda claro si las economías estudiadas crecen más porque son abiertas o exportan más porque tienen un mayor nivel de ingreso. Al existir una alta correlación entre restricciones al comercio y malas políticas macroeconómicas, las economías cerradas crecen menos, pero no precisamente por esa condición, sino porque aplican políticas inadecuadas. Los autores agregan que el grado de apertura está condicionado por factores geográficos (tamaño y cercanía a grandes mercados) y que en los trabajos estadísticos es necesario separar este efecto apertura de las decisiones de política que estimulan dicha apertura. Concluyen que lo que repercute en el crecimiento es la inversión y la aplicación de políticas macroeconómicas correctas, y reconocen que la calidad de las instituciones también es fundamental para estimular el crecimiento. Las dudas sobre el vínculo entre apertura y crecimiento favorecieron el desarrollo de estudios que insisten en separar el efecto de la liberalización del efecto de otras políticas y en captar la verdadera causalidad entre la apertura y el crecimiento.

Posteriormente, varios autores llegaron a una nueva reformulación de la visión optimista respecto de la relación entre el canal comercial y el crecimiento. En estos trabajos se corrige por endogeneidad de la apertura, geografía y causalidad, manteniéndose la solidez del vínculo estadístico entre la apertura, mejor medida, y

las tasas más elevadas de crecimiento (Frenkel y Romer, 1999; Dollar y Kraay, 2001).

En otros estudios complementarios se revisa la evidencia empírica y se introduce una nueva variable: la afirmación de que el libre comercio no estimula el crecimiento en economías con excesiva regulación o donde no opera la competencia (Bolaky y Freund, 2006). Corregido por esta variable, el vínculo es más robusto. Se trata de un optimismo que arriba a conclusiones menos deterministas: la apertura per se no conduce al crecimiento, pero puede facilitarlo en la medida en que vaya acompañada de otras políticas que refuercen la estabilidad macroeconómica, la credibilidad institucional y la aplicación de los contratos.

Colección "La hora de la igualdad"

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Más recientemente, en varios estudios se destaca el carácter transitorio de la apertura en el crecimiento y la importancia de los patrones de inserción. Lederman y Rojas (2011), por ejemplo, concluyen que la apertura parece tener un efecto positivo y sorprendentemente fuerte, aunque transitorio, sobre la convergencia

entre países pobres y ricos13. Los análisis se van orientando a identificar los

patrones de inserción internacional que facilitan un mayor crecimiento. Así,

Manuel Agosín (2009) muestra la importancia de la diversificación de las

exportaciones en el crecimiento y en la atracción de inversión mediante la elaboración de un modelo (para los países de Asia y América Latina y el Caribe) donde se destaca que la diversificación de las exportaciones, en la medida en que es sintomática de la ampliación de las ventajas comparativas, es clave para el crecimiento económico.

En suma, en la medida en que los procesos de apertura se han consolidado, las distintas propuestas teóricas tienden a relevar las políticas nacionales e internacionales que influyen en la relación entre comercio y desarrollo o las

que se requiere implementar para mejorar dicha relación. Tanto los autores

favorables a la globalización como sus críticos tienden a enfatizar cada vez más la importancia de las políticas para que el crecimiento del comercio se traduzca en un crecimiento más equilibrado, mejorar la globalización y disminuir las

asimetrías (De la Dehesa 2007, Rodrik, 2011, Stiglitz, 2012).