2.5 Comercio justo
2.5.2 Comercio justo en México
La crisis por la que atraviesan países como el nuestro ha afectado a la gran mayoría de la población; la pérdida de poder adquisitivo ha causado, entre otras cosas, que las familias mexicanas hayan disminuido su nivel de consumo cuantitativa y cualitativamente (OXFAM, 2002). Esta situación es favorecida por gobiernos como el de México que, con el deseo de atraer mayor inversión extranjera directa para crear empleos, otorgan facilidades a las Empresas Transnacionales en lo que se refiere a apoyos fiscales, escasos o nulas regulaciones ambientales y laborales. De mantenerse estos niveles acelerados de producción y consumo se agravará aún más la destrucción masiva del medio, los niveles de pobreza y la explotación laboral, así como la creciente migración hacia las ciudades y a otros países (Seara, 1995).
La sociedad civil ha asumido recientemente un papel más activo en la vida pública de sus comunidades respecto a problemas ecológicos, sociales y económicos, ya sea con protestas contra la globalización, grandes campañas de reciclaje o redes mundiales de lucha contra la pobreza. Es dentro del contexto del apoyo a la población de menos recursos, que el movimiento de comercio justo ha incrementado constantemente su presencia en países de Europa, Norteamérica y Japón, respondiendo a los intereses sociales y económicos de los habitantes de esas latitudes, en beneficio de grupos de productores en América Latina, Asia y África (Pérez et al, 2002).
El comercio justo en México tiene aproximadamente 20 años de haberse empezado a desarrollar en beneficio de los pequeños productores en relación con sus contrapartes europeas y norteamericanas pero fue apenas en 1999 que se inició la exploración de una relación entre productores y consumidores únicamente mexicanos, buscando un desarrollo local propio, con lo cual se observa que aún queda un gran camino por andar (Pérez, 2002).
México fue uno de los países donde el comercio justo empezó a beneficiar a grupos de pequeños productores, y que en un principio la punta de lanza de esta iniciativa la
constituyó la actividad cafetalera. Con este antecedente, a finales de la década pasada las mismas organizaciones de productores que se empezaron a beneficiar del comercio justo internacional, trabajaron junto a otros actores de la sociedad civil mexicana para desarrollar el primer mercado de comercio justo en un país del sur. Este hecho trajo consigo varias consecuencias, de las cuales se destacan dos. En primer lugar, se debe reconocer que este nacimiento dio al movimiento de comercio justo mexicano un impulso inicial muy fuerte que estaba respaldado por diversos sectores y que además contaba con la probada experiencia de los productores cafetaleros (Pérez, 2002).
Por otro lado, con el paso de los años se pudo observar que ese mismo comienzo también incluyó prácticas poco idóneas para la realidad de nuestro país, concretamente aquellas que dirigieron una atención excesiva hacia un grupo específico de productores, dejando en un segundo plano a los consumidores. Además, prácticamente todo el trabajo realizado giró en torno al café, lo que soslayó a gremios importantes como a los productores de maíz, fríjol, nopal, hortalizas, y muchos otros de menos amplitud, pero que igualmente lo necesitan, como los productores de cacao, tamarindo y plátano (Pérez, 2002).
A ocho años de su comienzo el trabajo de promoción del comercio justo dentro de nuestro país ha dado como fruto principal sólo un reglamento para café, con lo cual se clarifica el comercio interno de ese producto. Así como también un reglamento para miel orgánica (Pérez, 2002).
El comercio justo en México reposa sobre tres pilares: Certimex, que es el organismo de certificación; Comercio Justo en México (CJM), que se encarga de la promoción y la legislación y Agromercados que se concentra en la comercialización (Aguirre, 2004).
Comercio justo en México y Agromercados surgen de la iniciativa de pequeños productores, de algunas redes de cooperativas y de organizaciones civiles. Las tareas están bien establecidas. Comercio Justo en México trabaja principalmente en la
promoción y creación de normas. De hecho, esta organización está en la base del proceso de legislación del comercio justo nacional. Agromercados, por su parte, es una empresa innovadora ya que sus dueños son los pequeños productores. Ellos son los accionistas, de la misma forma que las cooperativas. Junto a Agromercados está Agroestrategias, una organización que ofrece apoyo técnico y asistencia mercadotécnica para mejorar la presentación de productos (Aguirre, 2004).
Después de conformarse, Agromercados y Comercio Justo en México entraron en contacto con Certimex, un órgano de certificación ya existente, con el fin de crear un sello de comercio justo basado en las normas de Comercio Justo en México. Está última organización da un sello que garantiza que el producto respeta los criterios. El papel de Certimex es certificar las organizaciones. La principal ventaja de este sistema nacional es la reducción de los costos de certificación. Otra ventaja es que a partir de la existencia de este organismo es posible hacer una sola verificación tanto para el comercio justo como para la producción orgánica, puesto que Certimex está reconocido en el ámbito internacional (Aguirre, 2004).
El sistema de comercio justo tiene varios principios. Agromercados considera que los más importantes son la agricultura orgánica, la organización, la confianza, el respeto de los derechos y la democracia. Para esta organización, el sello no es más que un instrumento para lograr estas metas. Comercio Justo en México, acentúa la organización de los pequeños productores y añade a la lista la no-discriminación, precio justo y supresión del trabajo infantil (Aguirre, 2004).
Actualmente los principios bajo los que se rige el comercio justo en México son:
Los productores y proveedores de servicios locales y regionales deben mantener el control, para que los beneficios se queden en sus comunidades.
Los trabajadores deben recibir un salario justo y trabajar en un ambiente saludable y seguro.
Las organizaciones intermediarias que absorben y exportan las utilidades deben ser puestas al margen para permitir que los productores se queden con una parte mayor de los ingresos de las ventas y no obliguen a los consumidores a cubrir costos excesivos.
Los bienes y servicios deben ser amigables para el medio ambiente y producirse de una manera socialmente responsable.
Las necesidades de desarrollo comunitario y los criterios ambientales y sociales deben tomarse en cuenta en las decisiones de las empresas.
Debe promoverse la diversidad de productos y productores, y priorizarse la ampliación de las oportunidades para las mujeres. Este punto se rige con el principio de equidad el cual establece relaciones que la aseguren con respecto al ambiente en común y a las oportunidades de vida. Este principio enfatiza que todos aquellos involucrados en el mercado justo deben conducir las relaciones humanas de tal manera que aseguren justicia a todos los niveles y a todas las partes ! productores (as), trabajadores (as) agrícolas, transformadoras, distribuidores (as), comercializadoras y consumidores (as). Debe proporcionar a todos (as) aquellos (as) involucrados (as), una buena calidad de vida, contribuir a la soberanía alimentaria y a la reducción de la pobreza. Así mismo, debe promover la diversidad de productos y productores (as), y dar prioridad al crecimiento y desarrollo de las mujeres (IFOAM, 2005)
Donde sea posible, los intermediarios que compran productos de manera directa a los productores deben proporcionar asistencia financiera, como por ejemplo créditos directos, pagos anticipados o vínculos entre los productores y fuentes de financiamiento.
Las finanzas, políticas de administración y prácticas comerciales de las empresas de comercio justo deben estar abiertas al examen del público.
Los consumidores que estén informados de la importancia de comprar productos y servicios que permitan un salario digno, condiciones de trabajo saludables y protección ambiental estarán dispuestos a pagar precios ligeramente más elevados (Nauman, 2002).