SUEÑOS CHISTE
2.7.10. La comicidad de lo sexual y lo obsceno
Freud reconoce que el problema de la comicidad de lo sexual y lo obsceno merecería un examen más detenido que el que aquí realiza71, cuyo punto de partida establece en la idea del desnudamiento.
"Un desnudamiento casual nos produce un efecto cómico porque comparamos la facilidad con que gozamos del espectáculo de la desnudez con el gran gasto que hubiera sido necesario para conseguir por otro camino el mismo fin" (p. 1158)
Con mayor sencillez, pero de forma similar, a los casos de la ingenuidad cómica, para Freud todo desnudamiento del que se nos hace testigos por un tercero equivale a hacer
resultar cómica a la persona desnudada. Como quedó anteriormente establecido, el
dicho obsceno constituye una especie de sucedáneo de la desnudez, al constituirse en una representación de la misma ante un tercero. En ausencia de éste, caso del que espía a escondidas la desnudez no obtiene placer cómico sino el puramente sexual que la contemplación le produzca. Aún cuando del posterior relato del suceso a un tercero si puede devenir la presentación cómica de la persona espiada, pues predomina entonces
de nuevo el punto de vista de aquella que ha dejado de realizar el gasto necesario para ocultar sus intimidades a ojos extraños (p. 1158)
"Fuera de estos casos, lo sexual y lo obsceno ofrecen las más numerosas ocasiones para la producción de placer cómico y, al mismo tiempo, para la excitación sexual, ya sea mostrando al hombre dependiente de sus necesidades corporales (degradación) o ya sea descubriendo detrás del amor espiritual las exigencias carnales (desenmascaramiento)" (p. 1158)
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A pesar de la importancia de la pulsión sexual dentro de la teoría freudiana, este capítulo quedó pendiente de un desarrollo ulterior específico, tal vez, porque el análisis del chiste concluye, a pesar de sus indudables aportaciones, sin despejar muchas de las incertidumbres del planteamiento inicial.
2.7.11. "Le rire" de Bergson y la psicogénesis de lo cómico
Finalizando su estudio, la referencia a "Le rire", la obra de Bergson, tan bellamente
sugestiva -dice Freud- estimula en él -de forma inesperada, confiesa- el deseo de buscar
también la comprensión de lo cómico por la investigación de su psicogénesis, como anteriormente hizo con el chiste.
La teoría de Bergson queda encerrada en dos fórmulas: 1. mécanisation de la vie (mecanización de la vida) 2. substitution quelconque de l´artificiel au naturel (...)
Bajo la idea de una natural asociación de ideas, la explicación de lo cómico deriva, en Bergson, del recuerdo del juguete infantil, para abandonar la idea -dice Freud, antes de llegar a conclusión definitiva alguna72.
Una serie de cuestiones aparecen en el análisis de las relaciones de la infancia con la comicidad, que se fundamentan en afirmaciones73 tales como el niño mismo no nos
resulta cómico...; o el niño carece del sentido de la comicidad...; dicho sentido no se constituye sino como un estadio más avanzado del desarrollo anímico... Afirmaciones
que, sin duda, se remiten a una peculiar teoría de la comicidad y del gasto psíquico, según la cual el niño no puede haber adquirido el referente para que sea efectiva la comparación, de la cual resulta la diferencia de gasto, en la que se afirma el placer de lo cómico.
Freud esquematiza así esta comparación de la que nace la comicidad:
Así lo hace ése / Yo lo hago de otra manera / Ese lo hace como yo lo he hecho de niño
La risa surgirá por tanto de la comparación entre el yo del adulto y el yo considerado como niño (p. 1160)
La diferencia resultante de la comparación es hallada alternativamente: 1. Por medio de una comparación entre el prójimo y el yo.
2. Por medio de una comparación totalmente dentro del prójimo.
3. Por medio de una comparación totalmente dentro del yo.
"En el primer caso, el prójimo se aparecería como niño;
en el segundo, descendería por si mismo hasta la categoría infantil; en el tercero, encontraríamos al niño en nuestro propio yo." (p. 1160)
En conclusión, las reflexiones sobre la psicogénesis de la comicidad concluyen en la afirmación de que lo cómico es aquello que no resulta propio del adulto. Afirmación de la que, en cierto modo, el propio Freud se desdice, al confesarse sin valor suficiente para defender tal hipótesis con igual empeño que las anteriores.
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A mi juicio es exactamente lo mismo que le sucede a él, en relación a la psicogénesis del chiste, que acaba diluyéndose en la explicación de su dualidad respecto a lo cómico.
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"Así pues dejaremos indeciso si el descenso o degradación al grado infantil es tan sólo un caso especial de la degradación cómica o si toda la comicidad reposa, en el fondo, en un descenso o degradación a dicho estadio" (p.
1162)
2.7.12. El humor
En gran medida, la convicción que pone Freud en defensa de su teoría del chiste se desvanece progresivamente en su más errática formulación de la comicidad, cuyos postulados parecen apuntar o esbozar sólo parcialmente una teoría general, por lo demás inacabada, con reconocimiento expreso de la imposibilidad de explicar la naturaleza del problema. Sea como fuere, Freud observa que el análisis quedaría incompleto sin algunas observaciones sobre el humor, concepto que, siquiera en estado latente, gravita en todo el trabajo, sin haber llegado a ser formulado hasta este momento de su conclusión.
Si el desarrollo de efectos dolorosos constituye el obstáculo más importante para el efecto cómico (todo lo que causa desgracia, dolor o decepción, en principio, retrae el mecanismo del placer cómico, motivando un sentimiento, en sentido opuesto, de displacer) "el humor es un medio para conseguir placer a pesar de los efectos dolorosos
que a ello se oponen, apareciendo como sustitución de los mismos" (p. 1162)
Hallándonos en situación de desarrollar efectos penosos, actúan simultáneamente otros impulsos que cohíben tales efectos in statu nascendi.
"... la persona sobre la que recae el daño, el dolor, etc, puede conseguir placer humorístico, mientras que los extraños ríen sintiendo placer cómico" (p. 1162)
En tal caso, el placer del humor surge a costa del desarrollo del efecto cohibido: esto es, del ahorro de un gasto de afecto. A diferencia de lo cómico, del cual el humor es una especie, la menos complicada -dice Freud- su proceso se realiza en una sola persona y
la participación de otra no añade a él nada nuevo... Nada hay tampoco en él que nos
impulse a comunicarlo. Se puede gozar aisladamente.
Distintos ejemplos (137-139) sirven a Freud para argumentar la "grandeza de ánimo", o el mecanismo de superación del displacer mediante el cultivo de aquello otro que nos proporciona placer, con alusiones a Victor Hugo y Mark Twain.
En referencia a este último, Freud afirma que la compasión ahorrada es una de las más generosas fuentes del placer humorístico. Ante el dolor ajeno tendemos a experimentar un sentimiento de compasión que podemos cohibir mediante el impulso humorístico de tal manera que el gasto deviene de repente en inútil y es descargado en la risa (p. 1163).
El humor de Mark Twain trabaja habitualmente sobre este mecanismo de cohibición de la compasión, habitualmente combatido de forma satírica, que desencadena el placer
humorístico, sustituyendo al displacer que nos proporcionaría apenarnos de las desgracias ajenas.
Resulta, pues, el humor un mecanismo idóneo para independizarnos de la realidad, mediante la construcción de una ficción interesada en proporcionarnos un peculiar punto de vista sobre las cosas. Es una forma placentera de mirar las cosas que pretende ahorrarnos el displacer de la compasión que nos producen los hechos desgraciados, dolorosos, enternecedores, etc... cuyo número es, además, ilimitado, como lo son las razones que pueden despertarnos estos sentimientos negativos.
Escritores, artistas, ilustradores, dibujantes, humoristas pues, son las personas que cultivan este ejercicio del humor, que pretende mostrarnos un punto de vista placentero desde el que ver los hechos o las cosas dolosas.
"Los fenómenos del humor son determinados por dos circunstancias relacionadas con las condiciones de su génesis.
- En primer lugar, el humor puede aparecer fundido con el chiste o con cualquier otra especie de lo cómico, alejando todo obstáculo para el desarrollo del efecto de placer.
- En segundo lugar, puede mostrarse de modo discontinuo y alternativo, como en un ejercicio de equilibrio, para actuar simultáneamente contrarrestando el displacer: es el humor que sonríe entre lágrimas y que, sustrayéndose al
afecto de una parte de su energía, le da, en cambio, el acompañamiento humorístico" (p. 1165)
El placer humorístico nacería así de una técnica comparable al desplazamiento de la atención que en un momento dado se orienta hacia el displacer, hacia otro elemento, frecuentemente accesorio. Pero en ese mecanismo de desplazamiento debe entrar en juego, para que el humor se produzca, la comparación cómica, pues evidentemente no es condición suficiente su sustitución por cualquier otro pensamiento filosófico que carezca de las cualidades de la comicidad. Como en ésta, de alguna manera, se debe transgredir la censura que la razón impone para hacer que surja el humor.
2.7.13. El desplazamiento humorístico es un proceso de defensa: los reflejos de