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de Desarrollo:

Dejando a un lado este análisis más cuantitativo, a continuación se analizan los conte- nidos de las principales comunicaciones de la Comisión relacionadas con la nueva Agenda. En concreto se analizan la COM (2013) 92 final Una vida digna para todos: Acabar con la pobreza y dar al mundo un futuro sostenible; la COM (2014) 335 final Una vida digna para todos: de la visión a la acción colectiva; y la COM (2015) 44 final Una asociación mundial para erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo sostenible después de 2015

La UE ha estado tratando de influir para que la agenda de los ODS dejará atrás la idea de que la AOD contribuye a la resolución de la pobreza de los países que no son capaces de afrontarla, y ha venido apostando por concretar avances en la construcción de un paradigma que revisara el modelo económico a nivel local y global, y que tuviera en el punto de mira la equidad y la sostenibilidad. Al menos, esta es la teoría que se puede encontrar en la prolífica producción de documentos que abordan estos debates.

Algunos de estos documentos más significativos de la UE en el proceso de definición de la agenda post-2015 se han centrado en la forma de entender la visión de sus relaciones con el orden global. Además de subrayar los logros y los obstáculos de los ODM, estas comuni-

7 Aunque la UE es observadora en NNUU desde la década de los 70, es tras las reformas del Tratado de Lisboa y la

resolución de la Asamblea General de las NNUU 2011 (Resolución A/65/L.64/Rev.1.) que la Presidencia del Consejo Europeo puede participar en las Asambleas de Naciones Unidas, y que las instituciones de la Unión pueden participar

caciones de la Comisión destacan dos cuestiones: por un lado, los resultados y compromisos de Rio + 20 y su estrategia general Europa 2020para un crecimiento inteligente, integrador y sostenible; y, por otro lado, apuntan a que la asociación mundial para erradicar la pobre- za e impulsar el desarrollo sostenible que se construya, debería inspirarse en valores más transformadores y solidarios, y disponer de los medios, elementos y sistemas de rendición de cuentas necesarios.

Desde la Unión se viene insistiendo en la necesidad de fijar objetivos generales y específi- cos para todos los países, cuyos progresos puedan ser revisados de manera efectiva, teniendo en cuenta los diferentes contextos y circunstancias nacionales. Además, se ha subrayado la conveniencia de incorporar cuestiones de interés mundial que no se trataban suficientemente en los ODM, como el trabajo digno, el crecimiento sostenible e inclusivo, el consumo y la producción sostenibles, la biodiversidad, la degradación de los suelos y la protección de los mares y océanos.

Además de una visión más multidimensional de la pobreza, como novedad, las institu- ciones europeas han recomendado fijar objetivos para reducir las desigualdades, y garantizar que los grupos más marginados se beneficien por igual del crecimiento de la renta nacional y no sean discriminados en el acceso a la prestación de servicios y en la vida económica. También se han hecho otras muchas aportaciones a la definición de posibles objetivos rela- cionados con la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible8, en el convencimiento de que la Unión estaba obligada moralmente a hacer contribuciones coherentes y coordinadas para consolidar una nueva alianza mundial que trabajara por los ODS. La promoción de la coherencia de políticas y la movilización de la acción europea a todos los niveles y por todos los países, incluida la interacción con el sector privado, la sociedad civil y los centros de conocimiento, son otras de sus principales propuestas.

La contribución a la nueva Agenda no se ha limitado a estos documentos oficiales, ya que la Comisión Europea ha encargado varios informes a diferentes agencias de coopera- ción e institutos de investigación independientes (ODI, ECDPM y GDI/DIE) que también han contribuido a la definición de los nuevos ODS post-2015 y a la nueva agenda de finan- ciación del desarrollo. En estos informes9, se sugiere tomar como referencia la Declaración

8 En concreto, en la COM (2014) 335 se desarrollan objetivos generales y temáticos con la intención de orientar

los debates para la confección de la Agenda 2030. Se puede comprobar que los 17 ODS coinciden en buena me-

dida con los objetivos de la UE para la erradicación de la pobreza (en ámbitos relacionados con la desigualdad, la salud, la educación, el agua y el saneamiento, la igualdad de género y empoderamiento de la mujer, el empleo pleno, productivo y trabajo digno, los derechos humanos, la gobernanza y el estado de derecho y las sociedades pacíficas) y para avanzar en el DS (seguridad alimentaria, nutrición y agricultura sostenible, la energía soste-

nible, el crecimiento integrador y sostenible, las ciudades y asentamientos humanos sostenibles, el consumo y la producción, los océanos y mares, la biodiversidad y silvicultura, y la degradación de los suelos, incluidas la desertización y la sequía).

9 Entre ellos caben destacar los Informes Europeos sobre el Desarrollo (2009; 2010; 2011-12; 2013; y 2015). Destacan

los dos últimos elaborados por ODI, ECDPM y DIE con contribuciones a la definición de los nuevos ODS post-2015 y de un nuevo enfoque para la financiación del Desarrollo. Esos mismos institutos, con la participación añadida de un

think tank español, han elaborado un estudio independiente (ODI, GDI/DIE, FRIDE, ECDPM, 2014) que ha ejercido una notable influencia en la COM (2014) 335 de la Comisión. Este estudio subraya la importancia de una perspectiva global en la elaboración de las políticas europeas y en su coherencia.

del Milenio, aunque con una visión y objetivos más amplios que los adoptados por la agenda de los ODM y la eficacia de la AOD, incluyendo la pobreza relativa y las desigual- dades persistentes.

Se aconseja a las autoridades europeas continuar profundizando en un apropiado sistema de financiación del desarrollo y en unos acuerdos de comercio e inversiones más justos. Se sugiere incorporar en la agenda europea y mundial otras cuestiones más novedosas como la migración laboral y sus regímenes de gestión, el apoyo a las políti- cas fiscales de los países en desarrollo y la puesta en marcha de unos acuerdos vinculan- tes en materia de cambio climático. En definitiva, avanzar en la coherencia de políticas (comercial, financiera, medio ambiental, agrícola, asistencia democrática, derechos hu- manos, construcción de paz y cooperación al desarrollo) para fortalecer el liderazgo de la UE, y hacer frente a los retos mundiales que plantea la economía mundial, la paz y seguridad, la sostenibilidad medio ambiental, la democracia y los derechos humanos, y la pobreza y la desigualdad.

Comparando con lo acontecido en la gestación de la Declaración del Milenio y los ODM en el año 2000, la UE ha tratado de tener un papel más relevante en las negociaciones de esta nueva política pública global sobre los ODS y su financiación. La UE se compromete a seguir incrementando la AOD y su eficacia, y a avanzar en la coherencia de sus políticas (seguridad, comercio, inversiones, migraciones, agrícola, AOD…). Con este papel más activo en su compromiso por un mundo más justo, las instituciones de la Unión pretenden acercar a la ciudadanía el proyecto europeo, y poner fin a un período en el cuál su proyecto político ha estado muy centrado en los asuntos internos.

Ante la necesidad de cambiar los procesos actuales de desigualdad, la UE ha pro- puesto un enfoque de lucha contra la pobreza más inclusivo, basado en la creación de empleo y compatible con el DS. Para ello, resulta necesario ir más allá del discurso de la eficacia de la AOD de la última década, y que se planteen otros retos como la cohe- rencia de políticas o nuevas fórmulas para la financiación, como las alianzas público- privadas y la potenciación de los sistemas fiscales nacionales y de entornos favorables para unas inversiones extranjeras, suficientemente responsables con los procesos de de- sarrollo de estos países.

Sin embargo, como se ha mencionado, el análisis de estas comunicaciones de la Comisión, más que un cuestionamiento y una reforma profunda de las injusticias del actual modelo de desarrollo mundial, dejan entrever que el posicionamiento europeo sigue moviéndose en los parámetros de la eficacia de las políticas de desarrollo sin identificar y abordar otros temas centrales, como la revisión de los contenidos del concepto occidental de bienestar o desarrollo, u otros debates sobre los bienes públicos y la justicia global (Dubois, 2015).