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Miguel X. Arteta Arilla

1. Introducción: bases de la democracia para los Objetivos del Milenio

En el año 2000, los líderes mundiales se reunieron en Nueva York para respaldar su adhesión a la Carta de las Naciones Unidas y declarar, conforme a ella, su voluntad de esta- blecer una paz mundial justa y duradera. El resultado fue la Declaración del Milenio, cuya finalidad era establecer unos principios y valores rectores que mejoraran la calidad de vida de la gente en todo el mundo.

La declaración enfatiza seis valores fundamentales: 1) libertad, 2) igualdad entre nacio- nes e individuos, 3) solidaridad a la hora de abordar desafíos globales, acometiéndolos con equidad y justicia, 4) tolerancia hacia las diferentes creencias, culturas y lenguas, 5) respeto a la naturaleza y desarrollo sostenible, y 6) responsabilidad compartida en la gestión del desarrollo económico y social. La declaración establece, asimismo, siete objetivos generales como guías de acción relacionados con: 1) la paz, la seguridad y el desarme, 2) el desarrollo y la reducción de la pobreza, 3) la protección del medio ambiente, 4) los derechos humanos, 5) la democracia y la buena gobernanza, 6) la protección de personas y grupos especialmente vulnerables, 7) la consideración hacia las necesidades especiales de África, y 8) el fortaleci- miento de las Naciones Unidas (Naciones Unidas,Asamblea General 2000).

El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, encargó a un equipo de traba- jo transformar la Declaración del Milenio en acciones concretas, e idear un sistema para medir su consecución. En este contexto surgen los ocho Objetivos de Desarrollo Milenio (Nussbaum y Sen 1990)1:1) erradicar la pobreza extrema y el hambre (de 1.926 millones en 1990 hemos pasado a 836 millones en 2015);2)lograr la enseñanza primaria universal (de 100 millones de niños que no acudían a la escuela se ha bajado a 57 millones); 3) promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer (de una ratio de escolarización de 74/100, las niñas han pasado a 103/100; y en el 90% de los parlamentos hay más mujeres que en 1995); 4) reducir la mortalidad infantil (los menores de 5 años que fallecen han bajado de 12,7 millones a 6 millones); 5) mejorar la salud materna (si en 1990 morían 280 madres de cada 100.000 nacimientos, hoy mueren 210); 6)combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades (en 2003 se ponían 0,8 millones de retrovirales; en 2014 se trataron a 13,6 millones de personas); 7) garantizar la sostenibilidad del medio ambiente (de 2.300 millones de personas con acceso al agua potable en 1990, hemos pasado a 4.200 millones en 2015); 8)fomentar una asociación mundial para el desarrollo (los fondos pasaron de 81.000 en millones en 2000 a 135.000 millones en 2015, pero se han estancado en los últimos años) (Naciones Unidas 2015).

Varios países trataron de afrontar estos retos mediante programas políticos a medio plazo.Sin embargo, aunque los resultados conseguidos, gracias a la UE entre otros, no fue-

1 En un sentido amplio, el significado de desarrollo humano tiene que ver con todas aquellas actividades que estén des-

tinadas a la reducción de la pobreza, el bienestar de las gentes, la redistribución de la riqueza, la promoción de los de-

rechos humanos, la mejora de la gobernanza, y la mejora de las infraestructuras y los servicios. Esta idea de desarrollo humano seguida por las Naciones Unidas está basada, principalmente, en las propuesta del economista Amartya Sen y la filósofa Martha Nussbaum.Ver también: (Nussbaum 2010; Nussbaum 2012; Nussbaum y Sen 1998; Sen 2010; Sen 2000).

ron del todo malos (Comisión Europea 13.8.2014)2, el propio planteamiento de los objeti- vos ha recibido no pocas críticas. Por ejemplo, se ha esgrimido que los objetivos resultan enormemente reduccionistas, que han fallado a la hora de abordar las causas de la pobreza, y que carecen de mecanismos de rendición de cuentas fiables (Darrow 2012). El pasado 25 de septiembre, los líderes mundiales volvieron a reunirse en Nueva York para diseñar la estrategia a seguir durante los próximos 15 años.Se ampliaron los objetivos a diecisiete: 1) erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo; 2) poner fin al hambre, conse- guir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible; 3) garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades; 4) garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunida- des de aprendizaje permanente para todos; 5) alcanzar la igualdad entre los géneros y em- poderar a todas las mujeres y niñas; 6) garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; 7) asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos; 8) fomentar el crecimiento económico sostenido, in- clusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos; 9) desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación; 10) reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos; 11) conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilien- tes y sostenibles; 12) garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles; 13) tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático); 14) conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible; 15) Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bos- ques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica; 16) Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles; 17) fortalecer los medios de ejecución y rea- vivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

Tal y como señalan algunos críticos, a pesar de que los objetivos han contribuido a im- pulsar el desarrollo y la mejora de la calidad de vida en algunos países, ceñirse únicamente a su consecución no garantiza nada si no se atacan al tiempo las causas de la pobreza. La violencia y los conflictos, por ejemplo, suelen causar una falta de desarrollo en los lugares en los que acontecen y, del mismo modo, la falta de desarrollo lleva a menudo aparejados altos niveles de violencia y conflicto.

Las diversas formas en que desarrollo, violencia y justicia se relacionan entre sí no están del todo claras. No obstante, en los últimos cinco años ha surgido un importante volumen de literatura conectando la Justicia Transicional (JT) con el desarrollo (Duthie 2008; Greiff y Duthie 2009). Conflicto y desarrollo se afectan mutuamente: si la barbarie impide el desa- rrollo, elsubdesarrollo conlleva un alto riesgo de conflicto.

Por norma general, los conflictos y la violencia afectan de forma evidente y despropor- cionada a los países pobres. Desde la perspectiva del desarrollo humano, podríamos decir que estas privaciones acarrean, además, un desempoderamiento de las gentes que habitan estos países. La pobreza y el subdesarrollo debilitan a las instituciones, que se tornan incapaces de hacer efectivo el estado de derecho. Esto se traduce, asimismo, en infraestructuras deficientes o inexistentes, sistemas educativos y sanitarios insuficientes, y dificultades para acceder a la justicia o participar en política. El agravio y la frustración que este tipo de situaciones gene- ran en la población hace que ésta sea más propensa a la violencia, por ejemplo, en forma de revueltas, de enfrentamientos contra otros, o uniéndose al crimen organizado. En suma, las desigualdades globales hacen que los países poco desarrollados sean más vulnerables a los conflictos (Naciones Unidas, Programa de Desarrollo 2014).

Por otra parte, como es obvio, cualquier conflicto no sólo tiene unas consecuencias devastadoras para la gente, sino también para el desarrollo. Según el célebre informe sobre desarrollo humano del Banco Mundial del año 2011, ni los países más pobres, ni los que se encuentran afectados por conflictos han logrado alcanzar alguno de los objetivos del milenio (ODM) fijados por las Naciones Unidas (Banco Mundial 2011, 1).

Aunque en la práctica resulta confuso y en los textos falta sistematización, entre el acervo adoptado por la Unión Europea se reconoce claramente el vínculo entre desarrollo y democratización. En un comunicado de la Comisión al Consejo y el Parlamento Europeo denominado “El rol de la Unión Europea en la promoción de los derechos humanos y la de- mocratización en terceros países” se señala la necesidad de que los gobiernos rindan cuentas y la perentoriedad de la participación democrática. Los gobiernos corruptos o autocráticos son más proclives a utilizar de forma inadecuada la ayuda al desarrollo, ya sea para enriquecerse a título privado, o para mantener la represión sobre la población. La Comisión también destaca el valor del pluralismo y del respeto o a las minorías como medio para evitar la violencia tanto entre conciudadanos como entre ciudadanos de distintos países (Comisión Europea 2001, 4).

En este contexto, resulta más que apropiado tomar en consideración los desarrollos recientes en materia de JT. Al fin y al cabo, la estrategia de la UE para afrontar la gestión de crisis y la resolución de conflictos no se contenta con proporcionar una respuesta limitada a las urgencias, sino que busca asentar una paz estable.