1. APORTES DE ESPIRITUALIDAD DEL PADRE ANDRÉ COINDRE A LA ESCUELA DE
1.2. Algunas categorías de espiritualidad en André Coindre
1.2.2. Compasión
Una definición que se puede encontrar de la palabra compasión es el “sentimiento de
conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias”262.
Por tal motivo, no es una emoción pasajera, ni mucho menos un gesto de ternura inútil; compadecerse es girar la mirada hacia los que están afligidos y adoloridos, desde un corazón abierto, comprensivo, lleno de bondad y que desea aliviar y ayudar; es sufrir con, comprenderlo y acompañarlo, orar juntos para reavivar la fuerza y la esperanza.
La compasión está relacionada al término misericordia como el hecho de enternecerse o conmoverse en cuanto sentimiento; es sentir el infortunio del otro, compadecerse o apiadarse. Sus derivados aparecen 78 ocasiones en el Nuevo Testamento, de las cuales 26 se reflejan en las cartas paulinas. Pablo se esforzó por presentar la misericordia gratuita de Dios unida a su fidelidad a la alianza; exhortó a practicar la misericordia con el fin de ser un signo distintivo del discípulo. Esta compasión o misericordia del Señor curó de la enfermedad y se transformó en un don futuro y definitivo de salvación; se designó a todo hombre que ama o que tiene la capacidad de amar263.
En André Coindre, se encuentra una llamada constante a interiorizar este sentimiento, con el fin de lograr identificarse con el corazón de Cristo traspasado y su persona, como imagen del profundo amor de Dios-Padre. Este amor lleva a comprender la compasión que lo empujó a tomar la decisión de fundar dos congregaciones religiosas, que respondieron al
261
Cfr. Col. 3, 12.
262
Real Academia Española, op. cit., 3, 408.
263
dolor y sufrimiento de niños y jóvenes abandonados. Él “experimentó un tremendo dolor e
incomprensión”264 al ver aquella situación, que le implicó sentir los difíciles momentos
que atravesaba la juventud francesa y a optar por ser un signo de la misericordia de Cristo para aquellos que lo rodeaban.
Se puede encontrar en las Reglas escritas por André Coindre a las Hermanas de Jesús- María, lo siguiente: “No rechacéis a ningún descontento, incluso aunque el más
despreciable de los pobres viniera a importunaros; respetad en él el precio de la sangre de Jesucristo; y que nadie pueda acusaros de haberlo expulsado o menospreciado (Reglas IX,
9)”265. Por tal motivo, no es de extrañar el sentimiento tan profundo de compasión que experimentó y trasmitió a sus dos fundaciones.
El Padre André escribía:
El taller de prueba (del Pío Socorro) es para los chicos que han causado o siguen causando graves problemas a sus padres por la inflexibilidad de su carácter o por sus actitudes violentas. No quieren dedicarse a ninguna ocupación fija y vagan frecuentemente por calles y plazas, expuestos a todos los desórdenes del “vagabundeo y de la delincuencia”. Otros son prisioneros adolescentes que, después de haber permanecido en la cárcel, no encuentran ningún medio para colocarse. Sin embargo, son dignos de un especial interés. Culpables a una edad en que se es más superficial que malo, no había que desesperar de su cambio. ¿Qué hacer entonces? Por todas partes los rechazan. Las casas honradas no quieren recibirlos; los centros religiosos les cierran las puertas, ¿Habrá que dejarles volver a sus antiguos hábitos? No, es digno de la caridad cristiana recogerlos y abrirles un refugio de salvación en un taller de caridad (...)266.
Para los primeros hermanos encargados del Pío Socorro, André Coindre les recomienda vivir la firmeza con la mansedumbre, fortaleza y perdón sin quitar la vista de la compasión:
264
Couvillion, La opción por la compasión, 10.
265
Cfr. Hermanos del Sagrado Corazón, El Padre André Coindre, Cuaderno de trabajo No.5, 27.
266
Hermano del Sagrado Corazón, Boletín de la Comisión de Seglares y Hermanos Corazonistas No.3, Provincia de España, 30 de septiembre 2011.
Suavicen la firmeza con la bondad: no se excedan nunca267.
Pero, en cuanto le sea posible, mantenga con todos su firmeza sin acritud ni severidad, y su bondad sin debilidad268.
Pero que no se queje, que no replique, que lo haga todo con espíritu penitencial para expiar sus pecados, que piense que trabaja para servir a los pobres y por consiguiente para servir a Jesucristo en ellos269.
Que el pobre Girodier deje de llorar. Lo que ha experimentado no lo considero sino como una tentación. Es verdad que fui duro en mis palabras. Lo hice adrede porque veía a los Hermanos demasiado tranquilos mientras yo estaba tan preo- cupado por ellos y por nuestros chicos; intenté espolearles, pero no quise desanimarles; los amo a todos entrañablemente270.
No enviemos nunca a un hermano solo (…). No dé nunca ningún castigo a sus alumnos que le pudiera dejar disgustado, aparte de que todo el mundo lo llegase a conocer271.
Así pues, la compasión del Padre Andrés Coindre se reveló en su seguimiento de Cristo y en la manera en que se relacionó con las hermanas, los hermanos y la juventud francesa; sus cartas reflejan hasta qué punto asumió y vivió con pasión las penas, las preocupaciones y las dificultades de todos y cómo se esfuerza, desde lo profundo de su corazón, por consolarlos y animarlos. Su ejemplo, compromete a los Hermanos del Sagrado Corazón a una consagración desde la espiritualidad de la compasión y motiva a todos los docentes y colaboradores, a vivir y trasmitir la compasión con cada uno de sus estudiantes, enteramente, llenos de pasión y amor.