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1. APORTES DE ESPIRITUALIDAD DEL PADRE ANDRÉ COINDRE A LA ESCUELA DE

1.2. Algunas categorías de espiritualidad en André Coindre

1.2.3. Misión

La tercera categoría, misión, tiene varias definiciones que profundizan y definen la misma vida del Padre André Coindre. El término misión se define como la “acción de enviar,

poder o facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido”272. En el ambiente cristiano, se habla de “salida o peregrinación que hacen los religiosos y varones

267

Ribaut y Dussault, op. cit., Carta III, 61.

268

Ibíd., Carta VII, 86.

269

Ibíd., Carta III, 58.

270

Ibíd., Carta III, 58-59.

271

Ibíd., Carta XIX, 125.

272

apostólicos de pueblo en pueblo o de provincia en provincia, o a otras naciones, predicando el Evangelio”273. Para la época de André Coindre, significó una “serie o

conjunto de sermones fervorosos que predicaban los misioneros y varones apostólicos en las peregrinaciones evangélicas”274, con el propósito de realizar una reevangelización de la

población francesa275.

Jesús dio un encargo preciso a sus discípulos: anunciar el evangelio del Reino a todas las naciones276. Por ello, se comprende que todo discípulo es evangelizador, ya que los hace partícipes de su misión; este encargo no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana, es extensión testimonial de la vocación misma. La misión no se limita a un programa o proyecto, sino que comparte la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a comunidad, y de la Iglesia a todos los confines del mundo; esta misión, incluye la opción preferencial por los pobres, la promoción humana integral y la auténtica liberación cristiana277.

Es el Pío Socorro, como parte de esa misión y opción por los pobres y sufrientes, el signo dado por el Padre André Coindre a algunos de los encargados, para dar el paso definitivo a entregar y consagrar su vida como respuesta a los niños pobres y sin esperanza. Con la fundación del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, la nueva imagen de su misión fue animar, apoyar, acompañar y guiar a los primeros hermanos (Javier, Francisco, Pablo, Agustín, Borja, Ignacio…), para que continuaran como propietarios del carisma y siguieran con esta nueva obra y misión adelante278.

A diferencia de otros fundadores, André Coindre no se integró ni fue miembro en este Instituto. La predicación fue el carisma personal que recibió y a lo que se sintió llamado por el Espíritu como misión en su vida; pero él fue un medio del que se sirvió el Espíritu para dar una solución urgente a los niños y jóvenes desfavorecidos, llamó y reunió a un grupo

273 Ibíd., pág. 1026. 274 Ibíd., pág. 1026. 275

Cfr. Hermanos del Sagrado Corazón, Vida del Padre André Coindre, 40.

276

Cfr. Mt 28, 19; Lc. 24, 46-48.

277

V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, op. cit., 108.

278

Cfr. Hermanos del Sagrado Corazón, Regla de Vida, Constituciones de los Hermanos del Sagrado Corazón, artículo 12.

concreto de hombres, a quienes les dio la misión de responder a este sufrimiento y abandono como “religiosos hermanos”. El Padre André Coindre expresa en sus cartas:

En cuanto al que debe llegar de Bas, vea usted en qué es bueno y asígnele provisionalmente un empleo279.

Estoy totalmente convencido de que con el trabajo, el entusiasmo y la protección divina saldrán adelante280.

Que los hermanos estén unidos entre sí, que sean santos; que pongan tanto interés en su trabajo como el que ponen los padres de familia en el suyo cuando están ya situados281.

No hablaré de los jóvenes que usted educa y que no olvidarán en la vida sus lecciones ni sus virtudes, aunque hoy día no le den demasiadas satisfacciones. Quedará más de lo que usted piensa. Si llegan a ser padres de familia, podrán educar mucho mejor a sus hijos282.

Sí, usted está donde Dios le quiere. Podría dudar de que no le quiere ahí, cuando fuese el último Hermano del Instituto que quedara y todos los demás hubieran perdido el espíritu de Dios o su vocación283.

Esta nueva obra no la fundó para él solo ni tampoco la dejó adscrita a una sola diócesis, él la fundó para extenderla por varios departamentos de Francia y contó con la participación de hombres y mujeres que se comprometieron para la buena marcha de las obras284, “lanzó

una llamada a las almas generosas para poder tener recursos, porque un gran número de esos niños pertenecían a padres muy pobres. Un gran número de personas le apoyó en esta empresa y pronto se estuvo en condiciones de recibir a un mayor número de niños”285. Este

hecho es un símbolo tangible que invita y promueve la “misión compartida” como llamada y respuesta evangélica.

Para la actualidad, la Conferencia Episcopal de Aparecida, invita a “reflexionar sobre esta

situación para ayudar a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, a tomar

279

Ribaut y Dussault, op. cit., Carta I, 53.

280

Ibíd., Carta III, 59.

281

Ibíd., Carta III, 60-61.

282

Ibíd., Carta VII, 83.

283

Ibíd., Carta VII, 85.

284

Cfr. Ribaut y Dussault, André Coindre - Escritos y documentos 3: El Pío Socorro, 53.

285

conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo, enviados por Él al mundo para anunciar y dar testimonio de nuestra fe y amor”286.

Por tal motivo, la espiritualidad de la misión compartida tiene como propósito fundamental, potenciar la presencia, participación e integración de los padres de familia, profesores y personal de apoyo de los colegios, con el fin de apoyar la formación y educación de los niños y jóvenes. Se trata de que todos se impregnen de la espiritualidad y de la formación corazonista; al mismo tiempo, que vean en los hermanos consagrados, una vida comprometida a la misión, una comunidad de hermanos que encarnen la presencia de la familia trinitaria y reflejen a Jesús casto, pobre y obediente, completamente entregados al servicio a los demás, porque todo cristiano está “llamado a llevar al mundo el testimonio de

Jesucristo y a ser fermento del amor de Dios en la sociedad”287.

Desde el Capítulo General del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, en el año 2000, se ha insistido en la misión compartida como acción evangelizadora, donde recuerda que, “como religiosos educadores, los hermanos promueven el trabajo en colaboración, tanto

dentro como fuera del Instituto, compartiendo lo que se refiere a la vida, a la misión y a las obras en favor de los niños y jóvenes pobres y sin esperanza”288; cuyo signo y presencia

del Reino de Dios, se expresa en la invitación y construcción de la comunidad cristiana. El documento conclusivo de Aparecida también motiva a responder activamente en el proceso de evangelización y construcción del Reino en el Instituto:

Los consagrados y consagradas son llamados a hacer de sus lugares de presencia, de su vida fraterna en comunión y de sus obras, espacios de anuncio explícito del Evangelio, principalmente a los más pobres, como lo han hecho en nuestro continente desde el inicio de la evangelización. De este modo, colaboran, según sus carismas fundacionales, con la gestación de una nueva generación de cristianos discípulos y misioneros, y de una sociedad donde se respete la justicia y la dignidad de la persona humana289.

286

V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, op. cit., 8.

287

Ibíd., 21-22.

288

Hermanos del Sagrado Corazón, ¿Señor, cuándo te vimos?, 29.

289

Por tanto, el Hermano del Sagrado Corazón, dentro de la misión compartida, está para apoyar la formación de toda la comunidad cristiana que convive y comparte la experiencia de formar a niños y jóvenes, donde abre la “invitación a una evangelización mucho más

misionera, en diálogo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres”290, sin

ser ajena a los grandes sufrimientos que vive la gente como auténtica misión y unifica la dimensión trascendente del ser humano y todas sus necesidades concretas, para que alcancen la plenitud deseada por Jesucristo291.

A la base del carisma del Padre André Coindre, se pueden distinguir tres categorías de espiritualidad, que serán un punto de referencia en la vida consagrada y en la acción evangelizadora del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón. Cada una de estas categorías, está iluminada por la teología paulina que subyace de la experiencia de vida del Padre André Coindre y que fue transmitida en sus cartas a los hermanos. Cada categoría teológica, desde la teología paulina, serán un aporte y complemento a la identidad corazonista para tener en cuenta en la formación religiosa, formación de los laicos corazonistas y de los niños y jóvenes corazonistas.

2. APORTES DE PEDAGOGÍA DEL PADRE ANDRÉ COINDRE A LA ESCUELA DE HOY

Para realizar un acercamiento a la pedagogía del Padre André Coindre, es pertinente referenciar de lo que significa la palabra pedagogía y, a partir de esa definición, llegar a iluminar el sentido de la pedagogía corazonista, teniendo en cuenta las categorías formación, acompañamiento, animación y confianza; categorías que fueron trasmitidas por André, en sus cartas, a los primeros hermanos del Instituto y que hoy son aportes a la escuela en Colombia.

290

Ibíd., 38.

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