Todos experimentamos cierto grado de tensión en nuestras re laciones, pero esta tensión tiene un objetivo positivo que es el de motivamos a desempeñar mejor nuestras actividades. El inter cambio emocional entre los jugadores animándose mutuamente para vencer en el juego, por ejemplo, constituye un tipo de ten sión positiva. La aprobación del entrenador y el aplauso de la multitud constituyen un acicate que eleva todavía más el nivel de tensión experimentado por los jugadores. Si, además, el aconteci miento deportivo es lo suficientemente importante para nosotros,
Cuatro tipos de relación
experimentaremos la tensión aunque nos hallemos contemplando el espectáculo por televisión a miles de kilómetros de distancia. Existe multitud de ejemplos que demuestran que la tensión es un factor muy importante en casi todos los aspectos de nuestra vida.
Sin embargo, también podemos sacar a relucir incontables ejemplos de las consecuencias de la tensión negativa en nues tra vida cotidiana ya que, cuando ésta aumenta, nuestras accio nes pueden volverse defensivas y caemos en aquello que de nominamos un comportamiento recurrente.
Mantienen su postura
Los dos estilos que ocupan la zona superior de la escala de
la dominancia tienden a exhibir una conducta recurrente bajo la
forma de lucha. Cuando las personas del tipo deliberativo y del tipo consejero experimentan un incremento de la tensión suelen manifestar un comportamiento agresivo. Por otra parte, aunque ambas sean modalidades de lucha, los comportamientos recu
rrentes de los estilos directivo y colaborativo tienen una natu
raleza muy diferente. Las personas que pueden ser adscritas a la
modalidad /, por ejemplo, tienden a la lucha cuando se sienten
amenazadas, pero siguen manteniendo, en cualquier caso, un control sobre sus emociones y, de este modo, podríamos definir sus acciones como autocríticas. Las personas que pertenecen a la modalidad ///, por su parte, también luchan cuando se sien ten amenazadas, pero tienden a implicarse emocionalmente, por lo que sus confrontaciones suelen asumir un cariz personal. Es por ello por lo que su actividad recurrente tiende a adoptar la forma de ataque personal.
Pueden posponer la batalla para otro día
Las personas encuadradas dentro del tipo consejero o cola
borativo expresan la tensión bajo la forma de una conducta in-
hibida o escapista. Ambos estilos, ubicados en la zona más baja de la escala de la dominancia, tienden a exhibir compor
tamientos recurrentes bajo la forma de fuga. Pero, al igual que
ocurría anteriormente, el estilo de ambas fugas resulta también diferente. Así, las personas pertenecientes a la modalidad II tenderán a huir cuando se sientan tensos, pero su comporta miento siempre manifestará un consentimiento o una rendi ción, mientras que las personas encuadradas en la modalidad
IV, por su parte, tenderán a la fuga como una forma de tratar
de evitar el compromiso emocional.
Tipologías de empresa y liderazgo
Comportamientos recurrentes
Modalidad IV Modalidad I Deliberativo Directivo
Evitación Autocrático Modalidad II Modalidad III
Consejero Colaborador Conformista Agresivo
ESTRATEGIAS DE PLANIFICACIÓN
En la medida en que desarrollemos la capacidad de estable cer relaciones productivas también aprenderemos a desarrollar estrategias de planificación. A continuación presentamos un conciso plan de acción que se basa en tres elementos funda mentales.
1. Todo estilo necesita un apoyo. 2. Modo de organizar el tiempo.
3. Lo que uno necesita aportar al proceso de toma de
decisiones.
Modalidad I: directivo
La persona que responde a la modalidad I necesita libertad de acción. Cuando se propone un objetivo, se mueve hacia su consecución de manera decidida y persistente. Así pues, debe mos apoyar sus conclusiones y acciones y tratar de utilizar efi cazmente nuestro tiempo. Cuando se desarrolla el proceso de toma de decisiones podemos aportar nuestras alternativas y también nuestra evaluación de las posibilidades pero, en cual quier caso, debemos dejarles decidir a ellos y concentramos en el logro de los resultados previstos.
Modalidad II: consejero
Cuando trabajamos con alguien perteneciente a la modali dad II debemos establecer relaciones de equipo y de apoyo. Hay que utilizar el tiempo para establecer un contexto amable en el que negociar el trabajo. En el proceso de toma de deci siones debemos hacer un esfuerzo para asegurarles el apoyo y
aportar garantías personales en lo relativo a los resultados. El
estilo propio de la modalidad II se esfuerza en desarrollar la confianza y la seguridad y en demostrar el motivo por el cual una determinada decisión es la más adecuada.
Cuatro tipos de relación
Modalidad III: colaborador
Las personas de este estilo reaccionan favorablemente en las situaciones en las que los problemas requieren de solucio nes difíciles. Apoya sus ideas y sus concepciones. Utiliza su
tiempo para desarrollar un diálogo estimulante y tratar de no
complicarse con detalles muy minuciosos. Aporta razones que favorecen la toma de decisiones en forma de incentivos y re compensas por los resultados exitosos. No teme implicar a otras personas en el proceso, mostrándoles prácticamente
quién está dispuesto a participar.
Modalidad IV: deliberativo
La necesidad de ser correcto y la calidad del proceso son la clave para la planificación de actividades en el contexto del es tilo encuadrado en la modalidad IV. Apoya las ideas y los prin cipios de los demás y utiliza su tiempo para ser exacto. Su pro ceso de toma de decisiones es muy cuidadoso. Para ellos tiene más valor una decisión correcta que una autoritaria. Aporta pruebas y evita discutir las cuestiones personales. Es persisten te y demuestra la forma de llevar a cabo el plan previsto.